Kasabian – “For Crying Out Loud”

miércoles, 5 de julio de 2017 | 10:07 am | No hay comentarios
Kasabian – “For Crying Out Loud”

Artista:

Kasabian

Álbum:

For Crying Out Loud

Año:

2017

Sello:

Columbia / Sony Music

Sexta vez en el estudio para el cuarteto de Leicester. Han pasado veinte años desde que comenzaron a escribir su historia haciéndose llamar Saracuse, para luego decidir golpear al mundo resucitando el nombre de una de las integrantes del culto liderado por Charles Manson. Si bien en un inicio se les emparentó con la escena rock alternativa, lo cierto es que desde siempre su espíritu ha estado anclado en la electrónica, despachando sistemáticamente cortes nacidos para levantar espíritus y mover pies, incluso en esos ambientes donde bailar no es el panorama mejor visto. Con esta historia bajo el brazo, no debería sorprender a nadie que los ingleses lleguen una vez más con la única pretensión de hacernos celebrar la música y pasar un buen momento.

Por desgracia, el exceso de entusiasmo a veces puede precipitar malas decisiones. Qué mejor ejemplo de lo anterior que la carátula de “For Crying Out Loud”, sin duda una de las portadas menos atractivas del último tiempo. Es verdad que cumple con el objetivo de la banda de tributar ciertos cánones estéticos vistos en carátulas de antaño, pero no es menos cierto que, elegir para esto, poner una foto de uno de sus roadies semidesnudo con grandes lágrimas digitalizadas saliendo de sus ojos, con seguridad ha alejado a más de un potencial oyente del álbum. Hecha la salvedad, por fortuna en lo musical el disco excede ampliamente los méritos de su portada.

“Ill Ray (The King)” toma el testimonio justo en el lugar donde lo dejó caer “Eez-Eh”, rescatando de excelente manera el ánimo festivo y la energía que no supo atrapar de forma consistente “48:13” (2014). Excelente comienzo. La continuación con “You’re In Love With A Psycho” no hace más que confirmar que el cuarteto no está dispuesto a perder el momentum esta vez. Funky desde el inicio y coreable hasta el hastío, el único problema que pueden tener cortes como este es que, luego de escucharlo dos o tres veces, suelen quedarse reverberando. “Good Fight”, por su parte, con un Sergio Pizzorno poniendo las notas de boogie woogie en el piano, se encarga de mantener las cosas arriba, mientras que los primeros treinta segundos de guitarra acústica de “Wasted” amagan con matizar las cosas, para terminar nuevamente invitando a todos a la pista de baile.

Por si quedaba alguna duda del ánimo festivo de la banda, “Comeback Kid” se da el gusto de abrir con bronces para resumir de excelente forma la primera mitad del álbum en algo más de cuatro minutos. Ya hacia la segunda mitad, “Are You Looking For Some Action?” se instala como el corte más desafiante del larga duración, no tanto en lo compositivo, sino más bien en estilo, en este caso abiertamente discotequero. Definitivamente del tipo de canciones que dividen audiencias. Ya casi hacia el final, “Bless This Acid House” brilla por su desvergonzada sencillez. Coreable y luminoso, nacido para cantar con amigos a altas horas de la madrugada. Por último, para cerrar y como quien tiene la intención de asegurarse de bajar las revoluciones después de tanto desmadre, “Put Your Life On It” se anota el momento “Give Peace A Chance” del álbum. Pausada, para seguir con las palmas y con mensaje. No es difícil imaginar a la banda terminando conciertos con este tema de ahora en adelante.

Seis semanas tardó el conjunto en escribir “For Crying Out Loud”, de ahí su evidente personalidad compacta. Sin duda, una instantánea perfecta del conjunto. Si algo se le puede reprochar a esta nueva entrega (además de su portada) es su falta de matices. Es cierto que a ratos hubiera venido bien una bocanada de aire fresco en medio de esta fiesta (“All Through The Night” es la única excepción), sin embargo, también es cierto que a veces hay que dejar salir todo, sin volver a mirar atrás. Kasabian ha tenido desde siempre en su ADN eso que le permite moverse sin problemas desde el rock de guitarras a la pista de baile, y hoy no hace más que explotar parte de su identidad. En tiempos donde un artista puede pasar meses e incluso años intentando dar con la fórmula correcta para lanzar un álbum, no es menor que aún existan bandas que hacen el esfuerzo por mantener la escena espontánea y honesta.

Por David Martínez

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