Contáctanos

Discos

Jack White – Blunderbuss

Publicado

en

Casi todos aman a los White Stripes. Jack y Meg White hacían la pareja/hermandad más adorable del rock, pero se separaron, y Jack, hiperkinético como pocos, encontró consuelo en el acto de escudarse en más grupos. Eso sí, en el año del supuesto fin del mundo lo vemos por fin solo, y hasta llegó al tope del Billboard. ¿Cómo? Con “Blunderbuss” (2012), su gran debut en solitario.

Quizás en algún momento le intimidó mostrarse, pero al escuchar el resultado, por primera vez caratulado con su nombre artístico, se agradece la transparencia y la riqueza de experiencias auditivas desplegadas con una multiplicidad de matices. Esto porque ya no se escuda en estar en un querible monstruo de dos cabezas (White Stripes), estar en la batería dejando que Alison Mosshart tome el micrófono (Dead Weather) o que Brendan Benson tome las riendas compositivas –en parte- (The Raconteurs). Ahora no escatima recursos en mostrarse, tímido, pero al mismo tiempo multifocal.

En presentaciones en vivo tiene dos bandas, una conformada por hombres y otra por mujeres. Este diálogo con los matices, debe ser lo más rico de “Blunderbuss”, que se refleja de forma brutal en el single “Love Interruption” o el track inicial, “Missing Pieces”.

Es que ya no es post punk, revisionismo, blues o jazz, sino que es todo eso e incluso más: nuevas influencias quedan de manifiesto, como el hip-hop en la imperdible “Freedom At 21” o el pop de los 50’s en el final del LP, con “Take Me With You When You Go”.

También, obviamente, hay un mayor nexo con la raíz folk country, con el hermoso track que le da el nombre al disco, “Blunderbuss”.

Es que el viaje sonoro que hace White en este álbum está lleno de referencias, pero he aquí la más sorprendente: el mayor referente vocal de Jack, se nota con más fuerza que nunca, y no es otro que Mick Jagger. El sonsonete, los fraseos, el uso de los pianos dulzones, pero bien bluseros como acompañamiento, el desparpajo en todos los tonos posibles, todo grita Jagger.

Pero no todo es la referencia y la influencia de otros. En “Blunderbuss” hay mucho de White, y para notarlo basta escuchar las letras, con invitaciones a dañar y ser dañado, juegos de palabras, juegos sensuales, juegos sonoros para oírse menos severo o quedarse en el relato coral, como en la notable “I Guess I Should Go To Sleep”, con un meneo que recuerda al “Elephant” de los White Stripes (2003).

White entiende como pocos el valor de la diferencia y la verdad puesta a disposición de la música. Muchos dirán que es más de lo mismo, u otros que le falta rock. Nada de eso es cierto, porque lo que hace Jack es, desde la música del pasado, proyectar la música de esta era, llena de mezclas apropiadas y genuinas. Es que White esperó para mostrarse con el alma al aire, pero cuando lo hizo no dejó espacio a dudas. De lo mejor del año, sin vacilaciones ni escondites.

Publicidad
1 Comentario

1 Comentario

  1. Max

    07-May-2012 en 12:06 am

    Concuerdo contigo en cuanto a la riqueza musical que alcanza con este disco Jack White. Es un gran disco en muchos aspectos. Buena la columna, pero creo que le faltó profundidad.
    Saludos

Responder

Discos

Triggerfinger – “Colossus”

Publicado

en

Colossus

Están por cumplir 20 años de carrera. Dos décadas que parecen mucho y poco al mismo tiempo. Triggerfinger es una banda que, con cinco discos a cuestas, nada tiene que demostrar y que, sin embargo, no ha logrado encontrar el punto de despegue para llegar a la cima y codearse con los más grandes de la escena (no siendo teloneros, claro está). Pero ¿qué los hace tan especiales? No son genios incomprendidos ni nada por el estilo; de hecho, su sonido es muy fácil de digerir, sin que ello implique falta de originalidad o de agudeza creativa.

El stoner rock y el rockabilly son los componentes que perfilan la fórmula de este power trio oriundo de Bélgica, siendo un buen punto de referencia la semejanza estilística que comparte con Queens Of The Stone Age: ambas agrupaciones nacieron por la misma época, tienen una estética retro, y las dos son insolentemente seductoras y onderas. Esto último evidenciado por sus respectivos frontman, ya que, así como Josh Homme posee un carisma desbordante, Ruben Block no se queda corto, derrochando presencia escénica por montones.

El post punk se hace presente en “Colossus”, canción que da el nombre a este álbum. Parte enérgico y crudo, con la particularidad de que acá intervienen dos bajos, uno de ellos afinado lo más agudo posible buscando reemplazar a la guitarra, tarea que estos belgas cumplen satisfactoriamente. “Flesh Tight” es de esos temas que de lejos se nota que son singles: cuenta con una estructura rítmica y melódica que la hace en extremo pegadiza, adicionada a la incorporación de un teclado que, en contraste con la sugerente voz de Block, da como resultado una pieza que deja un halo siniestro escondido bajo una atmósfera retro. Muy rocanrolero.

“Candy Killer” emerge misteriosa y parsimoniosa, como aquella tranquilidad que antecede a la tormenta. Inicia con la ejecución del bajo de Paul Van Bruystegem, la que, a modo cortina sonora, mantiene la tensión y dramatismo hasta el final. Con “Upstairs Box” se manifiesta una mezcla de arreglos sesenteros de dos vertientes: por un lado se distinguen articulaciones psicodélicas procedentes de la guitarra de Block, y por otro, Mario Goossens prolonga el ritmo con una percusión al más estilo pop de antaño, elementos que se combinan armoniosamente.

“Afterglow” logra evocar pasajes crepusculares, es una pieza principalmente acústica, que destaca por su sedosidad melódica y su final, donde se desarrolla un desgarrador solo de guitarra. Después de este paréntesis auditivo, la potencia nuevamente adquiere ventaja. “Breathlessness” emerge con un aire brit, lo que, expresado a través de las seis cuerdas de Block, recuerda al inconfundible sonido de Oasis. “That’ll Be The Day” es otro de los temas que encuentran su mejor desarrollo en el coro, donde la cadencia sonora se transforma en un quiebre para una composición que tiene una estructura en base a sintetizadores y percusiones que emulan sonidos industriales. Mientras tanto, el bajo sigue siendo el que marca la pauta a través de intensos riffs. “Bring Me Back A Live Wild One” tiene buen pulso, posee algo de blues y de rock & roll, pero en una medida que le permite conservar su carácter moderno.

“Steady Me” parece sacado de una colección de lados B, o al menos no parece encajar con el esquema propuesto en este LP, jugando con el tempo, con los arreglos vocales y con distorsiones sonoras, una buena amalgama de sonidos que, lejos de asustar, se transforma en una buena forma de acercarse al término de esta lista de tracks. Acá estamos ante un desenlace por partida doble. Por un lado, “Wollensak Walk” se presenta en una pieza instrumental de blues que logra evocar parajes desérticos tipo western. Simple, pero muy efectivo; al menos ese es el final lógico. Sin embargo, 20 segundos después emerge el remate oficial disfrazado de pista oculta en una apología a la música campirana del sur de EE.UU, curiosa elección viniendo de una banda europea. Es tan hermosamente inesperado como “Das Schützenfest” de Faith No More.

Este último lanzamiento mantiene la esencia que Triggerfinger ha venido cultivando desde su debut en 2004 con su producción homónima, no obstante, aquellas experimentaciones que plasman casi al final de esta placa sugieren que existe un deseo que los empuja a salir de su zona de confort. Deseo que podría impulsar o sepultar su carrera. Sin embargo, estamos ante un disco fresco y versátil, cualidades que están lejos de ser tan solo muestra de su potencial. Han demostrado que saben cómo construir atmósferas, pues la gama de estilos presentes se logra cocinar bien en esta obra, donde lo stoner, lo ochentero, lo psicodélico y la sensualidad de la voz de Block se entrelazan, dando como resultado a este gigante, este coloso.


Artista: TriggerfingerColossus

Disco: Colossus

Duración: 36:23

Año: 2017

Sello: Mascot Records


Continuar Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

Colossus Colossus
DiscosHace 22 horas

Triggerfinger – “Colossus”

Están por cumplir 20 años de carrera. Dos décadas que parecen mucho y poco al mismo tiempo. Triggerfinger es una...

Undertow Undertow
DiscosHace 5 días

El Álbum Esencial: “Undertow” de Tool

La portada de todo álbum debiese generar impresiones anticipadas sobre el contenido que este alberga. Bajo esa lógica, ver esa...

DiscosHace 6 días

Lee Ranaldo – “Electric Trim”

La reinvención siempre estará acompañada de un proceso de búsqueda, un viaje donde se pueda llegar al centro del asunto...

DiscosHace 2 semanas

Paradise Lost – “Medusa”

En 2015 el oscuro y lúgubre universo del doom fue remecido por una de las bandas referentes en su género....

DiscosHace 2 semanas

Living Colour – “Shade”

Si el alma pudiera traducirse musicalmente, no cabe duda que sonaría como el blues; una voz auténtica, actual y poderosa,...

The National The National
DiscosHace 2 semanas

The National – “Sleep Well Beast”

El motor de The National es la rabia y la desorientación causada por la falta de respuestas. No hay un...

Sex Pistols Sex Pistols
DiscosHace 3 semanas

El Álbum Esencial: “Never Mind The Bollocks, Here’s The Sex Pistols” de Sex Pistols

A mediados de los años 70, dos de los mayores polos del rock no vivían una situación alentadora. Nueva York...

DiscosHace 3 semanas

Prophets Of Rage – “Prophets Of Rage”

Hace aproximadamente un año, millones de fanáticos se llenaban de ilusiones ante la aparición de misteriosos carteles en EE.UU. que...

DiscosHace 3 semanas

Franja de Gaza – “Despegue”

Un comienzo impactante. Esta frase describe bien lo que provoca el disco “Despegue” de la banda nacional Franja de Gaza,...

DiscosHace 3 semanas

Royal Blood – “How Did We Get So Dark?”

La última joya del rock inglés se llama Royal Blood, y la prensa internacional se rindió ante su irrupción, ganándose...

Publicidad

Más vistas

A %d blogueros les gusta esto: