Foster The People – “Sacred Hearts Club”

martes, 29 de agosto de 2017 | 12:09 am | No hay comentarios
Foster The People – “Sacred Hearts Club”

Artista:

Foster The People

Álbum:

Sacred Hearts Club

Año:

2017

Sello:

Columbia

Es innegable que la música está íntimamente relacionada con el baile, la danza o, como suele denominarse técnicamente, la expresión corporal. Ahora bien, la reunión de ambas variables puede darse en un reluciente y elegante teatro, o en una oscura y húmeda discoteca. Ciertamente, el ADN musical posee una cadena biológica que liga el sonido con el movimiento; en otras palabras, la música sigue siendo un ritual cargado de sentido práctico y corpóreo. Imbuidos en este escenario, cada cierto tiempo aparecen en los confines de la música bandas encargadas de transformar el arte de la creación artística en un acto performativo y bailable. Ese es el camino que los inquietos jóvenes de Foster The People han venido pavimentando a punta de duros y pegadizos beats.

Herederos de una larga tradición musical ligada a la jocosa y lúdica costa oeste norteamericana, los oriundos de Los Angeles han demostrado sus cualidades para extraer la esencia de los sonidos que su tradición y su espacio les ha regalado. Desfilan por sus pistas un creativo hibrido de pop, electrónica, rap y r&b, sin embargo, con “Sacred Hearts Club” ha llegado el momento de que se sacudan del legado que dejó el exitoso “Supermodel” (2014) y demuestren, finalmente, cuán amplia es su capacidad de reinvención e inventiva. Sin miedo a equivocarse o a perder el rumbo, introducen doce variadas composiciones que develan la amplísima paleta de sonidos que la banda ha venido delineando desde sus inicios. Sin lugar a dudas, en este trabajo no cabe ni la austeridad ni el recato.

“Pay The Man” se cuela como una composición donde los beats golpean fuerte y directo, desnudando las inclinaciones de la banda hacia las mezclas y la hibridación acústica, y la electrónica se muestra acompañada de una ejecución lírica cercana al hip hop. Si de crear canciones de fácil llegada se trata, “Doing It For The Money” y “Sit Next To Me” ejemplifican dicha tendencia al presentar dos composiciones hermanadas con el electropop típicamente californiano, expeliendo claras influencias que van desde The Beach Boys hasta Tame Impala. “SHC” es una arriesgada, pero bien lograda apuesta psicodélica, que presenta intensidades sonoras variadas y cambiantes. De fondo resuena el bajo siempre potente que intersecta con una acertada ejecución vocal de parte de Mark Foster. Un leve, pero rotundo decaimiento deviene con “I Love My Friends”, dada su estructura ligada a un repetitivo estribillo. Es destacable, sin embargo, la forma en que la guitarra aparece punzante y definida de comienzo a fin. Un breve intermedio instrumental lo proporciona “Orange Dream”, que sirve para demostrar todo el virtuosismo en la percusión de Mark Pontius.

“Static Space Lovers” tiene una introducción liviana y melódica, que bien conecta con la dulce voz de la colaboradora Jena Malone (sí, la actriz), siendo con toda claridad la canción más inocente que muestra la placa. “Lotus Eater” es una excepción en este disco y en la historia de Foster The People, puesto que está sacada del manual del indie rock con una presencia y un uso realmente admirable de la guitarra y de la percusión. Por esta misma razón, es tan excepcional a todo lo escuchado antes, que rápida y abruptamente se desvanece en un intermedio electrónico para dar paso a “Time To Get Closer”, una canción que asombra por su dispersión y atrevimiento. “Loyal Like Sid & Nancy” y “Harden The Paint” están hermanadas por su estructura dominada por el sintetizador y un repetitivo coro, que poco ayuda a contrapesar el bestial inicio de la placa. Finalmente, “III” es una extraña conjunción de sonidos, intenciones y desvaríos que siembran gran incertidumbre, pues el rompecabezas ha vuelto a su punto muerto.

Con “Sacred Hearts Club” Foster The People tuvo la irrepetible posibilidad de consagrar su corta pero exitosa carrera. Y si bien la amplitud de estilos integrados en este trabajo revela la eficacia y la madurez alcanzada por la banda, no satisface desde el punto de vista de la solidez y de la contundencia final del registro. Es claro que de la placa se extraerán y adjuntarán algunos temas a sus delirantes shows en vivo, sin embargo, la banda pierde credibilidad al fracasar en el momento en que deberían haberse encumbrado a lo más alto de su carrera. Aunque no es prescindible, se debe tomar sus recaudos si se quiere seguir conociendo el –ahora incierto– futuro de Foster The People.

Por Javier Mardones

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