Contáctanos

Discos

Fear Factory – Genexus

Publicado

en

Hablar de Fear Factory, es hablar de una institución pionera en el metal moderno. Quizás, sin saberlo, hordas de bandas surgidas con posterioridad al año 2000 son tributarias de los riffs filosos de Cazares, del doble bombo asesino de Raymond Herrera y del fraseo desgarrador, matizado con la voz melódica aplicada en los coros, de Burton C. Bell, siendo esta quizás la contribución más emulada durante los últimos 15 años, y que muy pocos de quienes la utilizan saben que nació en un álbum de death metal llamado “Soul Of A New Machine”, en un ya lejano año 1992. Mucha agua ha pasado bajo el puente desde entonces y, tras cambios de alineación, separaciones tortuosas y caminos errados, desde el año 2010 con el espléndido “Mechanize”, la máquina del miedo parece haber encontrado su camino para consolidar su legado, aunque en el mismo se encuentre con más de un bache.

FEAR FACTORY 01En efecto, su último disco, “Genexus”, toma el testimonio de su antecesor “The Industrialist” (2012) en lo que a fuerza y estructura se refiere, mejorando el sonido y la orgánica del álbum, pues en el antecesor la batería fue programada y, aún cuando dicho aspecto no es extraño en la historia de la banda, su uso fue desmedido, restándole vitalidad. En esta ocasión cuentan con Mike Heller (Malignancy), el que cumple con su cometido airosamente. No obstante, esto no alcanza para darle el carácter de “fundamental” a este trabajo, principalmente por la fisonomía monocorde que adoptan las cuerdas de Cazares y una menor compenetración en la creación de la batería, algo que no pasaba en los tiempos de “Obsolete” (1998) o el mítico “Demanufacture” (1995). Si debemos categorizar este álbum, podemos incluirlo dentro de la lista de los trabajos correctos de este año. Tiene casi todo lo que un fan de Fear Factory espera: guitarras pesadas y agresivas, melodías pegajosas, baterías coléricas, y una base industrial acertada, entre otros elementos. En ese sentido, cabe preguntarse: ¿que faltó? La respuesta ya fue anticipada: la innovación prácticamente es inexistente. Esto no es sinónimo de que “Genexus” sea un mal opus, muy por el contrario, no es arriesgado decir que está por sobre la media de las producciones de hoy en día. Empero, tal hecho debe medirse con la historia de la banda y los hitos que ha logrado, y es en dicho cotejo en donde cae.

Existen varios temas que cumplen con lo que uno espera del grupo. El comienzo arrollador con “Autonomous Combat System” evoca los mejores pasajes de la mitad de la década de los noventa, pero actualizado con la producción prístina moderna. Lo mismo ocurre con “Dielectric” y “Soul Hacker”, que suenan como vetas descolgadas del disco “Obsolete”, lo cual es muy positivo. Otros temas como “Anodized” o “Regenerate” parecen tomar el concepto más simple de “Digimortal” (2001), pero mejor trabajado, reforzando su pesadez y conjugando mejor las partes melódicas en la construcción de la canción, sin que suenen forzadas como en aquél trabajo. Pero otros temas muestran un rollo distinto: “Promotech” parece un reciclado de la fórmula exprimida en “Mechanize”, en donde la guitarra sólo se limita a seguir el tiempo del doble bombo, algo básico para lo que nos tiene acostumbrado el simple, pero innovador trabajo de Cazares; siendo necesario destacar, con FEAR FACTORY 02todo, que la sección que comienza después de los dos minutos y medio de canción, es una de las más potentes escritas en el último tiempo por la banda.

La deficiencia compositiva reseñada en el apartado anterior se repite en “Genexus”, en la que sólo el profundo coro y el trabajo en los sintetizadores de Rhys Fulber la convierte en algo interesante. Peor es el caso de “Battle For Utopia” cuyo verso está al borde del autoplagio de “Slave Labor” del álbum “Archetype” (2004) y donde las ideas corren por cuenta de la hondonada que imprimen las máquinas del productor. “Expiration Date” aporta levedad y tranquilidad final, extrayendo la savia industrial de Fulber al máximo, pero sin un punto de inflexión que la haga memorable.

Y así, esta versión de Fear Factory se posiciona como un acto sólido dentro de la escena metalera, pues su música y su mensaje suena actual en un mundo cada vez más dominado por la tecnología, cuestión que han venido pregonando desde sus inicios. En tal sentido, “Genexus” es un disco entretenido de escuchar e interesante de comprender; sin embargo, falla en un aspecto que era central en los años mozos de la banda: la capacidad de innovar. Por eso, queda como un buen trabajo de los californianos, pero nada más.

Publicidad
1 Comentario

1 Comentario

  1. nomadessert

    03-Sep-2015 en 1:18 pm

    Disco bastante potente que busca mucho captar lo hecho en demanufacture según mi punto de vista. Sonido muy bien logrado, disco potente, intenso que reivindica lo poco realizado en las últimas entregas.

Responder

Discos

El Álbum Esencial: “Undertow” de Tool

Publicado

en

La portada de todo álbum debiese generar impresiones anticipadas sobre el contenido que este alberga. Bajo esa lógica, ver esa especie de caja torácica roja –que en primera instancia tendría a una mujer obesa y desnuda dentro de ella, pero fue censurada– delante de un fondo negro, no puede más que desconcertar. Si a eso se le suma el intrigante título, “Undertow” (“Resaca” en inglés), esto sólo pude verse potenciado. La estética visual de todo esto simplemente respondía a la proyección del vivo reflejo de la música de Tool. Agonía y desconcierto, no existe otra forma de describirles.

Sin duda alguna, aquello que encierra esta criptica iconografía y perfora nuestro cerebro desde los oídos es difícil de clasificar para la época, o incluso hoy por hoy. A mediados de los 90, todo lo que sonara más o menos distorsionado solía ser etiquetado de grunge o, en el mejor de los casos, como rock alternativo. Pero acá había una diferencia: el uso que se dio a la oscuridad. No hablamos del manto de sombras melancólicas que rodeaba al común de la música de la denominada Generación X, sino que de una penumbra mucho más densa que se manifestaba mediante una catarsis brutal. Pese a su crudeza y visceralidad, también encontramos niveles de introspección y sutileza muy alejados de los márgenes de la escena de la costa oeste estadounidense.

Es habitual que los álbumes debut de una banda expongan una continuidad estética en referencia a los demos, cosa que acá no ocurre. “Undertow”, para ser el primer larga duración, es sumamente complejo, pues marca un temprano punto de inflexión en el trabajo de los oriundos de Los Angeles, cosa que en otras agrupaciones ocurre entrada la discografía. Hay acá una sonoridad mucho más oscura, la que comienza a reemplazar progresivamente el rock más frontal y acelerado presente en el EP “Opiate” (1992). Los temas de tres minutos en donde se lograba apreciar la influencia hardcore que posee la banda, comenzaron a alargarse hasta los seis o más debido a un aumento de versatilidad en las estructuras de cada canción, en donde los pasajes instrumentales empezaron a tomar cada vez mayor relevancia. Comenzaban así a ganarse paulatinamente la etiqueta de “progresivos” y vaya que lo merecían.

Aunque pudiese ser paradójico, la guitarra de Adam Jones no se caracteriza por exponer las destrezas sobrehumanas con las que se está habituado en la mayoría de las bandas denominadas como metal progresivo, aun así, demuestra una técnica inconfundible, en donde el juego entre tonalidades densas y frecuencias que bordean la estridencia entregan diferentes matices a las composiciones. “Bottom”, tema en donde colabora el eterno Henry Rollins, es quizás el más claro reflejo de esto. Por su parte, el trabajo en el bajo de Paul D’Amour suena de forma penetrante y aguerrida, batallando el protagonismo rítmico y melódico en cada compás. La potencia y misticismo de “Flood” se debe en gran medida a la labor de este instrumento. Mismo misticismo que –con vidente de por medio– rodea la salida del bajista tras una gira por Europa promocionando el disco. En el futuro no lejano, sería el británico Justin Chancellor quien se haría cargo de las frecuencias bajas hasta la actualidad.

Si bien, en los instrumentos de cuerdas no podemos apreciar una técnica elevada como lo demandaría el género progresivo, aquello sí se puede hallar en la percusión. Probablemente, la rítmica que impone Danny Carey es el componente más experimental de la propuesta de Tool en sus inicios. Aunque aún no incorporan estructuras demasiado complejas como en posteriores discos, es notoria la variabilidad de los tiempos y la sagacidad con la que se pasea por la batería. Prueba de ello son temas como “Intolerance” o “Swamp Song”. Punto aparte también es el poderoso registro vocal del hoy endiosado Maynard James Keenan, clave para dar forma al tema homónimo del disco, en donde es capaz de saltar de fraseos melodiosos a desgarradores gritos, pasando por diabólicos arrullos con una facilidad inexplicable. Además, durante la promoción del álbum ya comenzaba a dar cuenta de esta particular visión del espectáculo, dado su singular desplante escénico.

Pese a que Tool suele ser clasificado como metal progresivo, en “Undertow” lo vanguardista está en mantener elementos minimalistas al alero de una gran sensibilidad instrumental. Es cosa de escuchar temas que quizás pasan más desapercibidos, como “Crawl Away” o “Swamp Song”, para dar cuenta de aquello, y ni hablar de temas como “4°” y “Flood”, que empezaban a dar pequeños, pero ahora evidentes indicios del camino que la banda tomaría en sus posteriores discos. Quien haya escuchado los casi 16 minutos de “Disgustipated” y diga que no es vanguardista, debe comenzar a cuestionar sus concepciones del mundo.

En cuanto a sencillos, el primer LP de la banda nos entrega “Sober” y “Prision Sex”, los cuales fueron acompañados de perturbadores videoclips promocionales, dirigidos por el mismo Adam Jones. El primer tema, en un ejercicio sublime de minimalismo al ser guiado por una secuencia repetitiva de tan sólo dos acordes, nos habla de la adicción del alcohol –incorporando la concepción cristiana del pecado–. Mientras tanto, el segundo relata la brutalidad de la violación infantil. Este último, dado lo tétrico de las imágenes y la crudeza de su letra, fue duramente censurado por las cadenas televisivas de música, pero como ha ocurrido a lo largo de la historia, el morbo ante lo prohibido sólo ayuda a atraer nuevos adictos e incrementar el peso de los cultos.

Así es como “Undertow”, con todos sus componentes, establece los cimientos de la catedral que posteriormente construiría Tool, dando pie para un largo legado que sigue influenciando a un sinfín de bandas de diversos estilos. Si bien, suele ser denostado por ser el disco menos experimental de la banda y, por ende, el con menos teorías conspirativas alrededor de él, su sonido más duro ha ayudado a consolidar a un grupo no menor de fanáticos de esta obra, quienes incluso profesan que este es el mejor de todos los lanzamientos del grupo. Pero ¿puede segmentarse la discografía de Tool y no comprenderla como un todo? ¿Hay realmente un mejor Tool? Preguntas tan complejas como sus respuestas y el objeto al que apuntan.

De todas formas, sí se puede asegurar algo: ser fan de Tool es probablemente uno de los actos de masoquismo más grandes dentro de la ya auto flagelante vida de los melómanos –podría incluirse dentro de esta patología el ser fan de Radiohead; si se es de ambos, el diagnostico debe ser crítico–. Y es que sentir atracción por aquello que no logramos comprender, por aquello que nos desestabiliza mentalmente por no poder apropiárnoslo, debe ser uno de los males más viejos de la historia de la humanidad. Aquel primer trago de la banda, sin duda, ha generado una resaca que sigue palpitando en nuestras cabezas. Lo único que se espera es mantenerla hasta que Maynard y compañía nos entreguen una nueva dosis de su tan ansiado licor.

Continuar Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

DiscosHace 1 día

El Álbum Esencial: “Undertow” de Tool

La portada de todo álbum debiese generar impresiones anticipadas sobre el contenido que este alberga. Bajo esa lógica, ver esa...

DiscosHace 2 días

Lee Ranaldo – “Electric Trim”

La reinvención siempre estará acompañada de un proceso de búsqueda, un viaje donde se pueda llegar al centro del asunto...

DiscosHace 1 semana

Paradise Lost – “Medusa”

En 2015 el oscuro y lúgubre universo del doom fue remecido por una de las bandas referentes en su género....

DiscosHace 1 semana

Living Colour – “Shade”

Si el alma pudiera traducirse musicalmente, no cabe duda que sonaría como el blues; una voz auténtica, actual y poderosa,...

The National The National
DiscosHace 1 semana

The National – “Sleep Well Beast”

El motor de The National es la rabia y la desorientación causada por la falta de respuestas. No hay un...

Sex Pistols Sex Pistols
DiscosHace 2 semanas

El Álbum Esencial: “Never Mind The Bollocks, Here’s The Sex Pistols” de Sex Pistols

A mediados de los años 70, dos de los mayores polos del rock no vivían una situación alentadora. Nueva York...

DiscosHace 2 semanas

Prophets Of Rage – “Prophets Of Rage”

Hace aproximadamente un año, millones de fanáticos se llenaban de ilusiones ante la aparición de misteriosos carteles en EE.UU. que...

DiscosHace 2 semanas

Franja de Gaza – “Despegue”

Un comienzo impactante. Esta frase describe bien lo que provoca el disco “Despegue” de la banda nacional Franja de Gaza,...

DiscosHace 3 semanas

Royal Blood – “How Did We Get So Dark?”

La última joya del rock inglés se llama Royal Blood, y la prensa internacional se rindió ante su irrupción, ganándose...

DiscosHace 3 semanas

El Álbum Esencial: “Tubular Bells” de Mike Oldfield

“Tubular Bells” fue y sigue siendo una rareza. Hasta el día de hoy parece llamativo que un sello discográfico haya...

Publicidad

Más vistas

A %d blogueros les gusta esto: