Conéctate a nuestras redes
Reign In Blood Reign In Blood

Discos

El Álbum Esencial: “Reign In Blood” de Slayer

Publicado

en

Es una elección obvia y ya se ha dicho todo lo que se puede decir sobre un disco tan remarcable como este: que es considerado una de las obras maestras del estilo, que su sonido sigue tan vigente y rupturista como hace 31 años, o que es un referente para un sinnúmero de bandas que siguen encontrando en sus diez canciones una fuente inagotable de inspiración. “Reign In Blood”, del año 1986, es la mejor carta de presentación para cualquiera que quiera saber de qué va el thrash metal en su faceta más oscura, brutal y refinada, y agregar más elogios, sería pura majadería. Es por este motivo que, para la revisión de este álbum esencial, he decidido hacerlo desde una perspectiva netamente personal; tratar de transmitir mi experiencia al escuchar el disco.

Recuerdo de niño meterme a intrusear en la colección de cassettes de mi papá y deleitarme con las distintas carátulas de los álbumes que se encontraban en el sencillo mueble de madera, muchos de ellos verdaderas joyas de la música. Como no sabía usar el equipo de música y tampoco había tenido la oportunidad de escuchar todas las cintas, me sentaba en el piso del living y me dedicaba a analizar las portadas e imaginarme cómo era la música que contenían. Entre la lista, donde se podían encontrar nombres tan disimiles como el de Jean-Michel Jarre o Illapu, me llamaban especialmente la atención las de Iron Maiden. La figura de Eddie, icónica mascota del grupo británico, me causaba pesadillas y se me instaló en la cabeza la idea de saber qué música tocaba una banda con tan terrorífico imaginario. Fue así como un día mi papá puso en el equipo de música “Powerslave” (1984) -o “Esclavo del Poder”, como lo titulaba la edición en español de la placa-, y ese día descubrí cómo sonaba el metal, el estilo de música más pesado que había escuchado en mi corta vida.

Luego echamos mano a Metallica con el “Black Album” (1991), cuyo concepto de carátula no fui capaz de comprender, o el “Russian Roulette” (1986) de Accept, hasta que llegamos a un cassette que no poseía carátula, sólo tenía escrito sobre la tapa “Slayer – Hell Awaits”. Se trataba de una copia casera que hizo mi papá de otra grabación de similares características, de un especial del grupo que transmitieron por la radio. Al no tener un “mono” que adornara la portada, no sentí la urgencia por descubrir qué tocaban “los Slayer”, pero la advertencia de mi padre me convenció de darle una oportunidad. Mi viejo me dijo que era la banda más pesada de su colección, quizás hasta satánicos de verdad y no de pura pose como el resto de los que escuchaba, y que su música no era para todos. Después de escuchar el tema que pone el nombre al registro del año 1985, pude corroborar las palabras de mi papá: Slayer era lo más pesado –y demoniaco– en su selecta colección, y sin la necesidad de poner un monstruo en su portada, me causaron severas pesadillas.

Tuvo que pasar alrededor de una década para reencontrarme con la bestia y perderle el miedo. Fue después de ver un capítulo de un programa llamado “Patiperros” en TVN, donde contaban el día a día de chilenos que se fueron a probar suerte a otras partes del mundo, cuando contaron brevemente la historia de Tom Araya, voz y bajo de Slayer, quien, para mi sorpresa, descubrí que era chileno. Siendo un adolescente que creció bajo el manto del nü metal, siempre tuve en cuenta el legado de aquellos que sirvieron de influencia para mis ídolos, por lo que saber que parte importante de Slayer había salido desde mi país me instó a profundizar en su discografía y escucharlos por primera vez con atención. Echando mano a programas de descargas ilegales como Kazaa o eDonkey –continuando la tradición familiar–, los descubrí en la época del “God Hates Us All” (2001), y no tardé en ir al pasado para revisar lo mejor de su trabajo y dar con el disco que terminó con mis pesadillas y dio inició a mi devoción por el cuarteto norteamericano. Ese disco es el imprescindible “Reign In Blood”.

Lo primero que me llamó la atención fue la corta duración del registro. En tan solo 29 minutos, Tom Araya, Jeff Hanneman, Kerry King y Dave Lombardo, lograron despacharse un álbum redondo, donde no sobra ni falta nada. Hasta ese momento, todo lo que había revisado en cuanto a metal tendía a decantarse por temas épicos de más de cinco minutos, llenos de arreglos y otros ornamentos, y Slayer hacía todo lo contrario: en dos minutos te tomaba por sorpresa, te ametrallaba con riffs, tarros y letras llenas de blasfemia, y sin pausa alguna daba paso al siguiente tema, para volver a sacudirte sin concesiones. Recuerdo ir caminando por las calles a la salida del colegio, escuchando las primeras canciones del LP: “Angel Of Death”, uno de los himnos por antonomasia de la historia del conjunto, “Piece By Piece” y “Necrophobic”, con los audífonos en las orejas a todo volumen y sosteniendo mi walkman –ya estábamos en la época de los CDs–, forzándome a mantener el paso y no ponerme a correr por la cuadra, porque ni pensar en poner pausa. “Reign In Blood” es uno de esos álbumes que, una vez que se da play, es imposible detenerse. Su relato es tan conciso, que se escucha de una tirada o no se escucha.

Enter to the Reign of Satan!”, declama Tom Araya en uno de mis cortes favoritos del disco, “Altar Of Sacrifice”, en pasajes musicales realmente apocalípticos, donde la feroz batería de Lombardo se sale de la perpetua marcha liderada por la caja, para secundar la dupla de guitarras formada por King y Hanneman, que suenan como verdaderos paladines del averno dando vida a melodías filosas y furibundas. Mientras bandas como Metallica o Megadeth se alejaban de los terrenos del thrash para probar algo más heavy, y grupos como Anthrax o D.R.I. jugaban el estilo desde una perspectiva más punk o callejera, Slayer iba de lleno a las zonas más extremas del thrash, consiguiendo crear una sinfonía digna de un soundtrack para el fin de los tiempos. Escuchar “Altar Of Sacrifice” en vivo el año 2012 en la última edición del Maquinaria Festival, seguida de “Jesus Saves” –tal como ocurre en la placa–, de pie en medio del circle pit (porque me había clavado una gran espina en el pie en medio del mosh dos canciones antes), entre la tremenda polvareda del Club de Campo Las Vizcachas, fue replicar en carne, huesos y alma, las postales terribles de “Reign In Blood”.

Hacia la mitad del disco, la partida de “Criminally Insane” cae como un falso descanso para los sentidos, para retomar la marcha y seguir adelante con las adrenalínicas “Reborn” y “Epidemic”. En el cassette pirateado de mi papá una de las canciones que más le gustaba era “¨Postmortem”, quizás la más variada del registro, dueña de un riff ganchero y con los suficientes quiebres como para poder cabecear, cantar y moshear hasta morir. Como había escuchado la canción de manera individual, el final siempre me parecía extraño, ya que daba la idea de que el corte no terminaba ahí, y el hecho de haber confirmado mis sospechas cuando escuché el disco por primera vez me hizo sentir que había encontrado un tesoro, y ese tesoro tomó forma de mi canción favorita de Slayer: “Raining Blood”. El inicio es insuperable, en mi opinión uno de los más poderosos e icónicos de la historia del thrash y del metal en general. Un telón gigante que se abre para dejar entrar al demonio y a todos sus acólitos durante los cuatro minutos más mortales de la historia de la música pesada. Cuando las distorsiones de guitarra y la batería de Lombardo se desbocan hacia la perdición, un relámpago suena estruendoso y sólo nos quedamos con la lluvia –de sangre, seguro–, como la que baña a los músicos al final de “Still Reigning” (2004), el majestuoso DVD donde el grupo rinde tributo a su trabajo más emblemático.

Sí, “Reign In Blood” es un disco que definió al género, que sigue sonando fresco, y cuya influencia en las generaciones que lo sucedieron es innegable. Todo lo anterior es cierto, pero para mí este álbum es el que me transformó en un devoto de los estadounidenses, y cada vez que me pongo los audífonos y vuelvo a presionar play a esas diez canciones –de principio a fin, sin interrupciones–, recuerdo el día en que un primer encuentro con un cassette pirata sin carátula me reveló una de las bandas que me acompañaría de por vida.


Reign In BloodArtista: Slayer

Disco: Reign In Blood

Duración: 28:58

Año: 1986

Sello: Def Jam / Geffen


Publicidad
Clic para comentar

Responder

Discos

Sólstafir – “Endless Twilight Of Codependent Love”

Publicado

en

Endless Twilight Of Codependent Love

Últimamente, la casa discográfica francesa Season Of Mist ha estado pendiente de lo que ocurre en Islandia en términos musicales. Bajo ese contexto, la agrupación de post rock Sólstafir, aprovechando este momento de pandemia que ha impactado muy poco en aquella isla del extremo norte, estuvo trabajando en lo que sería su séptimo opus. “Endless Twilight Of Codependent Love” se publicó el 6 de noviembre, pero el sello sorprendió a los fanáticos de la banda subiendo el álbum a sus redes sociales dos días antes para que pudiéramos tener las primeras impresiones de la versión 2020 de una de las agrupaciones con mayor factura en la escena rockera-metalera de Islandia, siendo este larga duración una representación fidedigna de ello.

“Endless Twilight Of Codependent Love” contiene nueve pistas, las que van alternando entre progressive rock, post metal e incluso el metal extremo, con un sonido grave saturado en el bajo de Svavar Austmann y la distorsión en las guitarras de Sæþór M. Sæþórsson, quienes sirven de soporte instrumental para la exploración de pasajes sónicos. En conjunto con los golpes de batería de Hallgrímur J. Hallgrímsson, que va latiendo lentamente para generar una atmósfera de pesadez y tristeza, la voz de Aðalbjörn Tryggvason compone la parte emotiva con su cántico meloso, pero desgarrador, en los momentos claves de cada canción expresada en su idioma natal. Así, si uno aún no ha tenido la oportunidad de escuchar los trabajos anteriores del cuarteto islandés, en “Endless Twilight Of Codependent Love” imprime un estilo único, que abarca varias influencias de bandas setenteras, como también de otros géneros musicales, y los vierte en una hora de aflicción musical.

Desde el primer tema, “Akkeri”, se entrevé que el cuarteto abarca influencia tanto del metal negro como también del estilo progresivo, donde se incluyen sonidos de cowbell para terminar la canción que sobrepasa los diez minutos. De allí, temas como “Drýsill” y “Her Fall From Grace” dejan una estela de tristeza, con una lentitud y líneas melódicas que pretenden sumergir al oyente en su mundo melancólico. Y, mientras que en “Dionysus” hay reminiscencias de aquel black metal noventero con el que empezó su carrera musical, en “Alda Syndanna” las guitarras van tomando protagonismo al llevar la canción por diversos parajes, tal como la geografía de aquella mítica isla europea. “Or”, por otro lado, posee una vibra blues que explota a mitad de la canción con la emocionalidad posible. Por último, “Úlfur” cierra el álbum con un ritmo pausado, pero con una cinemática donde son los instrumentos los que terminan apropiándose de la naturaleza del tema y cerrándolo como cuando el crepúsculo finaliza el día.

Al ser uno de los actos más sobresalientes de la esfera musical islandesa, y con seis discos a su haber, Sólstafir ha querido mantenerse fiel a su estilo melancólico, que se refleja tanto en los ambientes musicales como también en sus letras. Y en esta obra el cuarteto islandés cuenta diversas historias, con temáticas como la pérdida de seres queridos (“Her Fall From Grace”), el demonio de la depresión (“Drýsill”), el abuso por parte de algún malhechor y su venganza (“Rökkur”), el suicidio (“Til Moldar”) y el morir solitariamente (“Úlfur”). Así, el concepto detrás del disco va en concordancia con la caída de la dependencia emocional; el dejar de estar atado a aquella persona o entidad que no permite vivir dignamente. Por lo que “Endless Twilight Of Codependent Love” va elaborando un compendio de historias con un factor en común con una música melancólica e ingeniosa, como sólo ellos pueden crear.

Sintetizando, Sólstafir han vuelto en gloria y majestad con “Endless Twilight Of Codependent Love”, con un post rock que se escucha como un cielo nublado, a punto de llover, a medida que las canciones van desfilando ante los oídos, pero que se hace completamente necesario para explorar la fisionomía de una de las agrupaciones con resonancia en la actualidad musical. El signo indeleble de lo que es capaz de inspirar los paisajes de la isla del norte y sus particulares características, que no permiten que haya un crepúsculo para esta banda.


Artista: Sólstafir

Disco: Endless Twilight Of Codependent Love

Duración: 63:00

Año: 2020

Sello: Season Of Mist


Seguir Leyendo

Podcast Cine E36

Publicidad

Podcast Música E36

Facebook

Discos

Endless Twilight Of Codependent Love Endless Twilight Of Codependent Love
DiscosHace 2 días

Sólstafir – “Endless Twilight Of Codependent Love”

Últimamente, la casa discográfica francesa Season Of Mist ha estado pendiente de lo que ocurre en Islandia en términos musicales....

Post Human: Survival Horror Post Human: Survival Horror
DiscosHace 3 días

Bring Me The Horizon – “Post Human: Survival Horror”

La emergencia sanitaria por el Covid-19 ha sido uno de los sucesos que más ha afectado al ambiente artístico. Lo...

Song Machine, Season One: Strange Timez Song Machine, Season One: Strange Timez
DiscosHace 4 días

Gorillaz – “Song Machine, Season One: Strange Timez”

Lo de Gorillaz siempre ha tenido que ver con dar vida a un espacio donde las cosas pueden ser llevadas...

Vökudraumsins Fangi Vökudraumsins Fangi
DiscosHace 1 semana

Auðn – “Vökudraumsins Fangi”

Islandia es tierra mágica en cuanto a creación artística. Con una población que bordea los 400 mil habitantes y paisajes...

Lament Lament
DiscosHace 1 semana

Touché Amoré – “Lament”

Después de su emocionalmente devastador cuarto larga duración, “Stage Four” (2016), Touché Amoré vuelve a remover fibras profundas con “Lament”,...

MMXX MMXX
DiscosHace 2 semanas

Cómo Asesinar A Felipes – “MMXX”

A estas alturas, es un hecho que Cómo Asesinar A Felipes va más allá de la idea tradicional de banda....

Fake It Flowers Fake It Flowers
DiscosHace 2 semanas

Beabadoobee –”Fake It Flowers”

Cada vez es más aparente el estado cíclico de la música. Las generaciones nuevas ven como novedoso cosas que las...

10 Songs 10 Songs
DiscosHace 2 semanas

Travis – “10 Songs”

En sus casi 30 años de trayectoria, Travis acumula una serie de buenas –y lindas– canciones, que han servido para...

Phanerozoic II: Mesozoic | Cenozoic Phanerozoic II: Mesozoic | Cenozoic
DiscosHace 3 semanas

The Ocean – “Phanerozoic II: Mesozoic | Cenozoic”

La vida después de “la gran muerte”, como históricamente se le ha llamado a la más grande extinción masiva de...

Róisín Machine Róisín Machine
DiscosHace 3 semanas

Róisín Murphy – “Róisín Machine”

Ya sea como parte del extinto dúo musical Moloko, o bien en su carrera como solista, Róisín Murphy ha destacado...

Publicidad
Publicidad

Más vistas