Depeche Mode – “Spirit”

martes, 28 de marzo de 2017 | 1:10 am | No hay comentarios
Depeche Mode – “Spirit”

Artista:

Depeche Mode

Álbum:

Spirit

Año:

2017

Sello:

Columbia / Mute

La llegada de Donald Trump al sillón presidencial de la Casa Blanca fue un suceso que marcó al mundo y, para muchos, se ha transformado en la señal más clara de que la sociedad va en un descenso que parece no tener vuelta atrás. Entre las masivas manifestaciones en contra del mandato del magnate norteamericano, las más vistosas han venido del mundo del arte, sobre todo de la industria musical, donde cientos de artistas se han cuadrado en contra de Trump y todo lo que su figura representa. Es así como el primer sencillo de Gorillaz en años es una canción que critica implícitamente al presidente estadounidense, mientras que otros músicos han recurrido a formas más explícitas y violentas de exponer su disgusto, decapitando derechamente al mandatario, como lo hizo Marylin Manson en el teaser del video de “SAY10”, o dándole un balazo en la cabeza, como se puede apreciar en el más reciente -y controversial- video del rapero Snoop Dogg. Ya sea con una metáfora sutil o una explícita ejecución, el mundo de la música ha aprovechado este terremoto social para parir material y entregar un mensaje al mundo, apelando a la esperanza, a la desazón, a la rebelión o a la reflexión, algunas veces logrando buenos resultados, mientras que en otros no tanto. Lamentablemente, el decimocuarto álbum de estudio del trío británico, Depeche Mode, se encuentra en el segundo caso.

A cuatro años del lanzamiento del sólido “Delta Machine” (2013) las expectativas por un nuevo lanzamiento de los ingleses eran altas -como siempre-, sobre todo cuando se dio a conocer el título del álbum y su temática. “Spirit”, presentado con una carátula cuya ilustración muestra a un grupo de manifestantes levantando banderas y marchando mientras sostienen un lienzo con el nombre del grupo escrito en él, dejaba en claro que este nuevo LP iba ir orientado a lo social, en una apuesta que sonaba interesante para una banda que suele manejarse mejor en la exploración de los recovecos más profundos del ser humano. Esta premisa fue rectificada con “Where’s The Revolution”, donde se pudo apreciar este llamado de Depeche Mode a la “población durmiente” a tomar las riendas del asunto y también, irónicamente, la falta de espíritu de la propia banda en uno de los sencillos más insípidos de su carrera, lo que resulta paradójico cuando lo que se busca con este es contagiar de energía a la audiencia. Lo peor es que este sinsabor empapa a gran parte de “Spirit”, que después de presentar un potente comienzo entra en una curva descendente de la que le es imposible encumbrar el vuelo, a pesar de contar con unas cuantas canciones rescatables que salvan a este larga duración de no ser completamente olvidable.

“Going Backwards” es un digno comienzo, musicalmente hablando, porque, a pesar de contar con un buen ritmo y un coro ganchero que invita a hacerse parte del viaje, a ratos puede parecer efectista por lo manoseado de su mensaje, en otro de los elementos clave que juega en contra del álbum en sus pasajes más contestatarios, ya que tomando en cuenta que Martin Gore tomó parte, total o parcial, de la composición y lírica de todas las canciones, sorprende lo simplista de la forma en que escogió entregar su crítica. Uno esperaría que una banda con la trayectoria y bagaje que tiene Depeche Mode hubiera dado una vuelta de tuerca al asunto y nos hubiese hecho reflexionar desde una perspectiva más interesante, pero en constantes ocasiones nos encontramos con letras que pudieron haber sido escritas por cualquier otra persona, y eso es bien mata pasiones cuando viene de una agrupación que con cada lanzamiento se las arregla para innovar y seguir demostrando que son unos referentes musicales a nivel mundial. Canciones como la ya mencionada, “Where’s The Revolution”, o la que cierra el disco, “Fail”, pierden fuerza al caer en el cliché, en la protesta trivial. Aunque logran dar en el clavo en algunas ocasiones, como en la pesimista y amarga “The Worst Crime”, no es suficiente para un conjunto de su categoría, haciéndonos sentir que esto fue una gran oportunidad pérdida en este ámbito.

Por suerte, cuando se trata de tocar temas más introspectivos y personales, Depeche Mode jamás se equivoca. Y ahí están cortes como la sentida “Cover Me”, o las más movidas “Scum” y “You Move”, erigiéndose como lo mejorcito entre estas doce nuevas composiciones, ya que el resto, a pesar de contar con alguna que otra chispa de inspiración, parecen sacadas de un disco de lados B, o lisa y llanamente incompletas. “Eternal” posee delicadeza y sentimiento, pero es tan breve que no alcanza a llegar al peak de su propuesta. “Poison Heart”, “Poorman” y “So Much Love” son tres canciones que parecen haber sido recicladas de discos anteriores, haciendo uso del blues o el synth pop, que tan bien han sabido explotar en otras ocasiones, aquí sonando planos y carentes de matices. Es cierto que gran parte de los discos de Depeche Mode se digieren mejor, e incluso llegan a hacerse más grandes después de varias escuchas, pero en este caso a cada nueva revisión la sensación de que tomaron un puñado de samples y letras, y las pegaron a la fuerza para dar vida a este disco, se acrecienta. No existe un relato redondo como el que mostraron en placas de su etapa más reciente y que comparten una sonoridad similar, como “Playing The Angel” (2005) o “Sounds Of The Universe” (2009), y este problema puede radicar en que trataron de tomar como norte un tema al cual no pudieron encausar a buen puerto, y que a todas luces no encaja con el estilo de la banda.

En definitiva, el espíritu está más ausente que nunca en este nuevo disco de Depeche Mode, en el que puede ser considerado su lanzamiento más bajo desde “Exciter” (2001). No es una abominación, ni tampoco candidato a lo peor de lo que va del año, pero sí una decepción que opaca una racha de lanzamientos impecables, provocando aún más congoja cuando se sabe que la banda puede entregar más de lo que muestran estas doce alicaídas canciones, y sobre todo cuando su intención era la de dar un tirón de orejas a las masas. Nuestro consuelo radica en que en vivo Depeche Mode siempre ha dado una nueva vida a sus temas, por lo que es de esperar que “Spirit” muestre su verdadero potencial sobre un escenario, ya que en estudio lamentablemente queda al debe.

Por Sebastián Zumelzu

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