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Deftones – Gore

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Muchos se cuelgan de una frase de Einstein sobre la locura, que indica algo así como que es de locos esperar diferentes resultados si siempre se hace lo mismo. Pero hay gente que consistentemente hace lo mismo y sí logra cosas distintas, o que al menos hace parecer que fuera así. Sea por la calidad de su trabajo o por la variedad de matices que manejan, hay bandas que sin cambios radicales consiguen mantener una identidad de raíz, sin que las ramificaciones sean necesariamente exactas y miméticas. Deftones es acusado por sus detractores de hacer siempre el mismo disco, pero las diferencias entre “Koi No Yokan” (2012) y “Gore” son evidentes desde el comienzo. Mientras el primero golpeaba de inmediato con el número más directo para luego elaborar dinámicas más intrincadas, en “Gore” existe una tendencia a que las estructuras sean claras, crecientes, con una épica que se repite, ya sea en números reflexivos como “(L)MIRL” o en frenesís rockeros como en “Geometric Headdress”.

DEFTONES 2016 01En materia sonora, “Gore” debe ser el disco más variado de Deftones desde “Saturday Night Wrist” (2006) y, al mismo tiempo, uno con una coherencia implacable en la diversidad, que es parte de la marca registrada de la banda de Sacramento desde hace mucho tiempo. El único problema con todo ello es que la capacidad de crear discos consistentes se ha devorado las ambiciones de armar singles ganadores. Deftones tiene una vocación para los grandes coros que en “Gore”, así como en su anterior entrega, se esconde en algunas canciones, pero que ni siquiera se traduce a tracks completos, más allá del impacto directo a la yugular que resulta “Prayers / Triangles”.

Es extraño pensar en que Stephen Carpenter pueda tener reparos con “Gore”; a menos que sintiese que su participación en la composición fuera muy mínima, no aparecen mayores razones para esa extrañeza. Los riffs son excelentes en casi todos los tracks, en especial porque cuentan una historia y la hacen fluir de forma clara. Esto redunda en lo lamentable porque pone una lupa sobre un disco que, al revés de lo que se podía pensar, no cae en concesiones o en bajas de calidad, o en prescindir de las guitarras del propio Carpenter para brillar. En “Gore” no hay extremos tan contrastantes como en “Koi No Yokan”, sino que los mundos de Deftones se funden. Por muy ambiental que parezca “Hearts / Wires”, el peso de sus compases es tal, que igualmente genera algo más que un devaneo inerte. En el álbum no hay instantes etéreos porque todo tiene una trascendencia que no va en lo onírico, como pasa a ratos en casi toda la discografía de la agrupación; no hay ecos de los sueños, sino que hay latidos fuertes del aquí y ahora, como se nota en la gran “(L)MIRL” o en la balada que termina siendo “Phantom Bride”, una de las grandes sorpresas del disco, y que contó con la colaboración de Jerry Cantrell, guitarrista de Alice In Chains.

DEFTONES 2016 02“Pittura Infamante”, “Doomed User” o “Geometric Headdress” sin duda que van en el carril más directo y sin pausas, aunque también tienen esa angustia claustrofóbica que no los aleja tanto de “Xenon” o “Gore”. Resulta tan entretenido como agotador el fijarse en los puentes sonoros entre las distintas canciones, que al comienzo no se ven tan obviamente, pero que con el correr de las escuchas van convergiendo de forma muy natural. Quizás allí hay un ripio pequeño: que se sienta que son necesarias varias reproducciones a “Gore” para notar lo bueno que es, pero eso tampoco tiene algo de malo.

“Gore” es un disco que difícilmente trae de vuelta a Deftones, pese a los cuatro años de silencio discográfico y las diferencias con “Koi No Yokan”, pero sí es la reafirmación de la inventiva de una banda que no hace lo mismo jamás, aunque se la tilde de esta forma. La locura puede venir de la sordera de ciertas audiencias, esa locura que sí se canaliza de forma notable en la triada final del disco. “Rubicon” es el broche de oro para un álbum que expande aún más el mundo de Deftones, banda que con “Gore” compila una discografía de las más sólidas en ideas y calidad dentro del rock de las últimas décadas.

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9 Comentarios

9 Comments

  1. Dostoievski

    06-Abr-2016 en 10:45 am

    Un disco bajo dentro de su gran catálogo. Algunos riffs tienen menos amor que la infancia del Cisarro.

  2. Chi Cheng

    06-Abr-2016 en 12:33 pm

    Bueno, yo lo encontré malísimo, igual que cuando escuché el White Pony por primera vez.
    De hecho, si lo piensan es como si Gore fuera el White Pony pero con Sergio Vega en vez de Chi Cheng.

    Adrenaline = Diamond Eyes (sonido básico)
    Around The Fur = Koi No Yokan (reafirmación de su sonido)
    White Pony = Gore (algo más experimental)

    Lo mágico de Gore es que mientras más lo escuchas más te gusta, vas descubriendo cosas nuevas igual que con el White Pony.
    Algunos temas te llevan a un trance clásico de Deftones que no hay en el DE o en el KNY.

    • Caco

      06-Abr-2016 en 12:53 pm

      Raras analogías, para mi Deftones no tiene discos muy parecidos entre si, sino una evolución constante. Concuerdo en que no me gusto Gore en la primera escuchada. Estoy dándole las varias oportunidades que se merecen estos cracks de Sacramento

      • Esteban

        07-Abr-2016 en 1:25 pm

        Si se parecen, sobre todo el White Pony, el Deftones y el Saturday Night Wrist están calcados. De hecho es super simple, por ejemplo en el White Pony está Elite, Teenager, Korea, Knife Party, Change…
        En el Deftones está Hexagram, WGTB, Lucky You, Moana, Minerva…
        SNW está Rapture, Ratsratsrats, Beware, Combat, Kimdracula, Pink Cellphone… Cachai, son como reversiones de sus mismo temas.
        El riff de Knife Party es el mismo de Bloody Cape
        El riff de Moana es el mismo de Smile
        El intro de Lovers es el mismo de Diamond Eyes
        Melanie es una reversion de Ratsratsrats
        Y así podría seguir todo el día…

        Obvio que hay una evolución en su sonido porque la intención en cada álbum es diferente pero es innegable que muchas de sus canciones se parecen entre si.

  3. Gonzalo Pacheco (@gonn)

    06-Abr-2016 en 1:27 pm

    Quiero escucharlo cuando esté listo, la filtración es como una mala masterización, se estucha todo raro.

  4. Sergio soto gamboa

    07-Abr-2016 en 1:30 am

    yo lo escuche volado manejando en la noche y me hizo recuerdo cuando viajaba por la ruta de la muerte en coroico un dia lluvioso y escuchando pink floyd… es un disco que es una volada morrisei de chino con sazón deftones, claramente si esperaban algo brutal, no lo es, es un disco volado, muy ambiental, con un aire a ese soft pop electro 80tero… me gustó y me gusta cuando una banda se inventa, aun es deftones, pero no es como escuchar una banda tipo iron maiden con 18 discos iguales…

  5. Moana

    07-Abr-2016 en 11:56 am

    Yo lo escuché volao y en flac. El trabajo es bueno, hay temazos que te dejan en trance. Yo también siento que se había perdido eso desde el Diamond Eyes pero lo bueno es que aún está ahí.
    Además de Morrisei y esa volá ochentera que le gusta a Chino, se nota mucho la influencia de Palms, de hecho es como si fuera Palms feat. Stef.

    El trabajo vocal de Chino es sencillo, en algunas canciones transmite mucho (como en los 5 primeros discos) pero otras sólo canta.

    Se extraña la presencia de Stef, sus riffs son demasiado simples en este álbum, Doomed User y Gore vendrían siendo los temas más pesados del disco y eso que en Gore se destaca el puro coro… que suena mucho al Chino del SNW, eso me encantó. Pero en general Stef se perdió en este álbum, no hay riff demoledores, solo hay guitarras aburridas y somnolientas.
    Y ojo, que el Deftones (2004) igual fue somnoliento pero también fue duro y pesado,hay una gran diferencia.

    Sergio Vega en algunas cosillas me recordó a Chi Cheng. Punto para Sergio.

    Y bueno, eso. En general es un buen álbum, tiene una pizca del Deftones clásico pero es muuuuuuuuy diferente a los 7 álbumes que todos amamos.

    Así que a escucharlo, repasarlo, estudiarlo, sentirlo, analizarlo y a amarlo.

  6. Iván

    10-Abr-2016 en 11:58 pm

    Me pasó exactamente lo mismo, primera escucha nada . Después de varias le vas agarrando el gustito . Hay que pensar que ya han pasado más de 20 años del adrenaline . Lo que me dejó k.o. y no me gustó fue el solo de Phantom Bride, no recuerdo algo así en la discografía.

  7. Allan Yasir

    12-Abr-2016 en 12:57 pm

    Los Deftones se caracterizan por no hacer discografías parecidas o similares, me paso al igual que todos al inicio me parecio malo, pero me pase un día escuchándolo y hay muy buenas canciones, el álbum se caracteriza por un sonido clásico 70’s(hearts) y 80´s (Phantom Bride). Triangles, Doomed, Hearts, (L)Mirl, Phantom Bride (comparto lo del solo, no me gusto) son buenas, la canción mas floja es sin duda Pittura,

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El Álbum Esencial: “Undertow” de Tool

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La portada de todo álbum debiese generar impresiones anticipadas sobre el contenido que este alberga. Bajo esa lógica, ver esa especie de caja torácica roja –que en primera instancia tendría a una mujer obesa y desnuda dentro de ella, pero fue censurada– delante de un fondo negro, no puede más que desconcertar. Si a eso se le suma el intrigante título, “Undertow” (“Resaca” en inglés), esto sólo pude verse potenciado. La estética visual de todo esto simplemente respondía a la proyección del vivo reflejo de la música de Tool. Agonía y desconcierto, no existe otra forma de describirles.

Sin duda alguna, aquello que encierra esta criptica iconografía y perfora nuestro cerebro desde los oídos es difícil de clasificar para la época, o incluso hoy por hoy. A mediados de los 90, todo lo que sonara más o menos distorsionado solía ser etiquetado de grunge o, en el mejor de los casos, como rock alternativo. Pero acá había una diferencia: el uso que se dio a la oscuridad. No hablamos del manto de sombras melancólicas que rodeaba al común de la música de la denominada Generación X, sino que de una penumbra mucho más densa que se manifestaba mediante una catarsis brutal. Pese a su crudeza y visceralidad, también encontramos niveles de introspección y sutileza muy alejados de los márgenes de la escena de la costa oeste estadounidense.

Es habitual que los álbumes debut de una banda expongan una continuidad estética en referencia a los demos, cosa que acá no ocurre. “Undertow”, para ser el primer larga duración, es sumamente complejo, pues marca un temprano punto de inflexión en el trabajo de los oriundos de Los Angeles, cosa que en otras agrupaciones ocurre entrada la discografía. Hay acá una sonoridad mucho más oscura, la que comienza a reemplazar progresivamente el rock más frontal y acelerado presente en el EP “Opiate” (1992). Los temas de tres minutos en donde se lograba apreciar la influencia hardcore que posee la banda, comenzaron a alargarse hasta los seis o más debido a un aumento de versatilidad en las estructuras de cada canción, en donde los pasajes instrumentales empezaron a tomar cada vez mayor relevancia. Comenzaban así a ganarse paulatinamente la etiqueta de “progresivos” y vaya que lo merecían.

Aunque pudiese ser paradójico, la guitarra de Adam Jones no se caracteriza por exponer las destrezas sobrehumanas con las que se está habituado en la mayoría de las bandas denominadas como metal progresivo, aun así, demuestra una técnica inconfundible, en donde el juego entre tonalidades densas y frecuencias que bordean la estridencia entregan diferentes matices a las composiciones. “Bottom”, tema en donde colabora el eterno Henry Rollins, es quizás el más claro reflejo de esto. Por su parte, el trabajo en el bajo de Paul D’Amour suena de forma penetrante y aguerrida, batallando el protagonismo rítmico y melódico en cada compás. La potencia y misticismo de “Flood” se debe en gran medida a la labor de este instrumento. Mismo misticismo que –con vidente de por medio– rodea la salida del bajista tras una gira por Europa promocionando el disco. En el futuro no lejano, sería el británico Justin Chancellor quien se haría cargo de las frecuencias bajas hasta la actualidad.

Si bien, en los instrumentos de cuerdas no podemos apreciar una técnica elevada como lo demandaría el género progresivo, aquello sí se puede hallar en la percusión. Probablemente, la rítmica que impone Danny Carey es el componente más experimental de la propuesta de Tool en sus inicios. Aunque aún no incorporan estructuras demasiado complejas como en posteriores discos, es notoria la variabilidad de los tiempos y la sagacidad con la que se pasea por la batería. Prueba de ello son temas como “Intolerance” o “Swamp Song”. Punto aparte también es el poderoso registro vocal del hoy endiosado Maynard James Keenan, clave para dar forma al tema homónimo del disco, en donde es capaz de saltar de fraseos melodiosos a desgarradores gritos, pasando por diabólicos arrullos con una facilidad inexplicable. Además, durante la promoción del álbum ya comenzaba a dar cuenta de esta particular visión del espectáculo, dado su singular desplante escénico.

Pese a que Tool suele ser clasificado como metal progresivo, en “Undertow” lo vanguardista está en mantener elementos minimalistas al alero de una gran sensibilidad instrumental. Es cosa de escuchar temas que quizás pasan más desapercibidos, como “Crawl Away” o “Swamp Song”, para dar cuenta de aquello, y ni hablar de temas como “4°” y “Flood”, que empezaban a dar pequeños, pero ahora evidentes indicios del camino que la banda tomaría en sus posteriores discos. Quien haya escuchado los casi 16 minutos de “Disgustipated” y diga que no es vanguardista, debe comenzar a cuestionar sus concepciones del mundo.

En cuanto a sencillos, el primer LP de la banda nos entrega “Sober” y “Prision Sex”, los cuales fueron acompañados de perturbadores videoclips promocionales, dirigidos por el mismo Adam Jones. El primer tema, en un ejercicio sublime de minimalismo al ser guiado por una secuencia repetitiva de tan sólo dos acordes, nos habla de la adicción del alcohol –incorporando la concepción cristiana del pecado–. Mientras tanto, el segundo relata la brutalidad de la violación infantil. Este último, dado lo tétrico de las imágenes y la crudeza de su letra, fue duramente censurado por las cadenas televisivas de música, pero como ha ocurrido a lo largo de la historia, el morbo ante lo prohibido sólo ayuda a atraer nuevos adictos e incrementar el peso de los cultos.

Así es como “Undertow”, con todos sus componentes, establece los cimientos de la catedral que posteriormente construiría Tool, dando pie para un largo legado que sigue influenciando a un sinfín de bandas de diversos estilos. Si bien, suele ser denostado por ser el disco menos experimental de la banda y, por ende, el con menos teorías conspirativas alrededor de él, su sonido más duro ha ayudado a consolidar a un grupo no menor de fanáticos de esta obra, quienes incluso profesan que este es el mejor de todos los lanzamientos del grupo. Pero ¿puede segmentarse la discografía de Tool y no comprenderla como un todo? ¿Hay realmente un mejor Tool? Preguntas tan complejas como sus respuestas y el objeto al que apuntan.

De todas formas, sí se puede asegurar algo: ser fan de Tool es probablemente uno de los actos de masoquismo más grandes dentro de la ya auto flagelante vida de los melómanos –podría incluirse dentro de esta patología el ser fan de Radiohead; si se es de ambos, el diagnostico debe ser crítico–. Y es que sentir atracción por aquello que no logramos comprender, por aquello que nos desestabiliza mentalmente por no poder apropiárnoslo, debe ser uno de los males más viejos de la historia de la humanidad. Aquel primer trago de la banda, sin duda, ha generado una resaca que sigue palpitando en nuestras cabezas. Lo único que se espera es mantenerla hasta que Maynard y compañía nos entreguen una nueva dosis de su tan ansiado licor.

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