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Deafheaven – New Bermuda

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Bastaron 4 años para ubicarse dentro de los actos extremos más aclamados de la actualidad. Si bien obtuvieron cierto reconocimiento con “Roads To Judah” en 2011, fue el siguiente álbum, “Sunbather” (2013), el que captó la atención en masa de una audiencia ávida de nuevos híbridos que refrescaran el panorama del metal. Mucho se ha hablado y debatido acerca de esta propuesta que no se cuestiona la experimentación, dividiéndose así las facciones entre quienes casi les desprecian (más por su apariencia que por la música en sí, lo que evidencia la fortaleza del argumento, por lo demás) y quienes alaban el trabajo, por consecuencia propagan la palabra acerca de lo que consideran son las virtudes de Deafheaven. Con la venia de la crítica –y desde la perspectiva de quien, aún joven, aprecia y se dispone a transitar un camino al que aún le queda mucho por ser recorrido-, desarrollaron este, su nuevo registro de estudio llamado “New Bermuda”. La sensación inicial que deja el escuchar por primera vez el álbum, es que contiene una vibra más metalera en comparación a sus predecesores, por sobre cualquier otro elemento que hayan utilizado.

DEAFHEAVEN 01Una introducción etérea nos confunde con su niebla y se extiende hasta casi el segundo 40 de duración, cuando explota “Brought To The Water”. A través de un riff simple y una endemoniada técnica del blast beat que, luego de un quiebre casi al estilo de Slayer, continúa su camino impetuoso e incorpora la voz de George Clarke para devenir de a poco en una pieza con una parte intermedia y final más melódicas, cercanas a las etiquetas que han recaído sobre su música, como el post-rock o el post-metal. La vocalización de Clarke emula los mejores tonos alcanzados alguna vez por la escuela clásica del black metal, lo que es algo innegable: su voz, aún joven, es capaz de desgarrarse para lograr la transmisión de las emociones que emanan de sus letras. Esto queda en evidencia en “Luna”, que –como se mencionó antes en relación a la obra completa- posee una esencia aún más arraigada en la violencia y estructura del metal más extremo, pero cuyos puentes y estribillos incorporan armonías más sutiles que contrastan con la crudeza de este corte, que es uno de los mejores logrados del opus.

La tendencia en todos sus discos, y en especial en este nuevo paso en la meteórica carrera de Deafheaven, es hacer pocas composiciones pero extensas, de manera que todo lo que le da la forma a la intención artística tenga el espacio suficiente para desarrollarse, y así conjugar cada componente de la propuesta. “Baby Blue”, por su parte, en su comienzo pareciera pertenecer casi a otra banda o a otro álbum, espejismo que se diluye a medida que la calma y la parsimonia del inicio hacen lugar a un tema oscuro, denso y lúgubre, que además resulta más parejo que el resto. En este caso en particular, es como una especie de interludio o respiro dentro del eclecticismo que abunda, así se transforma en lo único con un carácter más convencional presente en “New Bermuda”, porque “Come Back” detona nuevamente la mezcla de estilos tan propia que caracteriza a los estadounidenses y que tantas buenas reseñas ha generado. Lo que ofrece la agrupación es algo tan épico y visceral como cualquier DEAFHEAVEN 02muestra del catálogo de los considerados clásicos o estandartes del black metal, pero con un aire renovado y matices melodiosos que le inyectan una energía fresca. En la sección media, “Come Back” da un giro radical hacia un espectro sonoro amable y melancólico, que logra ubicar a esta canción en un nivel superlativo: es exactamente el punto de equilibrio de la banda y, a la vez, su sello característico. Es claro que este es el sendero indicado para Deafheaven y donde mejor se mueven.

Las últimas notas del corte anterior se unen a la entrada de “Gifts For The Earth”, que en esencia es menos ambiciosa que sus pares, pero sólo por una convicción de cerrar el disco bajo el manto de un velo delicado, que protege y sana las heridas que dejó la tormenta que se desató durante la mayor parte del tiempo.

Sin duda, esta placa es la mejor de los tres larga duración que han lanzado hasta la fecha, porque acá todas las ideas están mejor cohesionadas y fluyen sin obstáculos hacia donde Deafheaven desea: un híbrido único en su especie, que es capaz de mostrar tanta vehemencia y brutalidad, como sutileza y emotividad. Con “New Bermuda” ratifican su reputación y de seguro provocarán más debates acerca de su propuesta innovadora. Y no es extraño que, por lo demás, el registro ya esté dentro de las listas a nivel mundial de los mejores discos del año.

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4 Comentarios

4 Comments

  1. Bien por el “Hipster Black Metal”…

    • alo alo

      10-Nov-2015 en 12:32 pm

      Te vas a llegar a cagar tragandote tus palabras cuando los veas en vivo

  2. luis

    17-Nov-2015 en 1:22 pm

    la raja deaf heaven !! ¿¿ que hispster chuhcetumare soy de pobla gil qlio y vacilo deaf heaven y le vuela la raja a todas tus bandas qlias metaleras que en 50 años no han sido capaces de innovar ni un puto riffs pa salir de su mediocridad , alimentandose de grupies qlias que no son capaces de escuchar nada que los saque de sus cabezas qlias cuadradas ,,, pedazo de banda mono qlio,

    • Nico

      22-Dic-2015 en 2:56 pm

      que?

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El Álbum Esencial: “Undertow” de Tool

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Undertow

La portada de todo álbum debiese generar impresiones anticipadas sobre el contenido que este alberga. Bajo esa lógica, ver esa especie de caja torácica roja –que en primera instancia tendría a una mujer obesa y desnuda dentro de ella, pero fue censurada– delante de un fondo negro, no puede más que desconcertar. Si a eso se le suma el intrigante título, “Undertow” (“Resaca” en inglés), esto sólo pude verse potenciado. La estética visual de todo esto simplemente respondía a la proyección del vivo reflejo de la música de Tool. Agonía y desconcierto, no existe otra forma de describirles.

Sin duda alguna, aquello que encierra esta criptica iconografía y perfora nuestro cerebro desde los oídos es difícil de clasificar para la época, o incluso hoy por hoy. A mediados de los 90, todo lo que sonara más o menos distorsionado solía ser etiquetado de grunge o, en el mejor de los casos, como rock alternativo. Pero acá había una diferencia: el uso que se dio a la oscuridad. No hablamos del manto de sombras melancólicas que rodeaba al común de la música de la denominada Generación X, sino que de una penumbra mucho más densa que se manifestaba mediante una catarsis brutal. Pese a su crudeza y visceralidad, también encontramos niveles de introspección y sutileza muy alejados de los márgenes de la escena de la costa oeste estadounidense.

Es habitual que los álbumes debut de una banda expongan una continuidad estética en referencia a los demos, cosa que acá no ocurre. “Undertow”, para ser el primer larga duración, es sumamente complejo, pues marca un temprano punto de inflexión en el trabajo de los oriundos de Los Angeles, cosa que en otras agrupaciones ocurre entrada la discografía. Hay acá una sonoridad mucho más oscura, la que comienza a reemplazar progresivamente el rock más frontal y acelerado presente en el EP “Opiate” (1992). Los temas de tres minutos en donde se lograba apreciar la influencia hardcore que posee la banda, comenzaron a alargarse hasta los seis o más debido a un aumento de versatilidad en las estructuras de cada canción, en donde los pasajes instrumentales empezaron a tomar cada vez mayor relevancia. Comenzaban así a ganarse paulatinamente la etiqueta de “progresivos” y vaya que lo merecían.

Aunque pudiese ser paradójico, la guitarra de Adam Jones no se caracteriza por exponer las destrezas sobrehumanas con las que se está habituado en la mayoría de las bandas denominadas como metal progresivo, aun así, demuestra una técnica inconfundible, en donde el juego entre tonalidades densas y frecuencias que bordean la estridencia entregan diferentes matices a las composiciones. “Bottom”, tema en donde colabora el eterno Henry Rollins, es quizás el más claro reflejo de esto. Por su parte, el trabajo en el bajo de Paul D’Amour suena de forma penetrante y aguerrida, batallando el protagonismo rítmico y melódico en cada compás. La potencia y misticismo de “Flood” se debe en gran medida a la labor de este instrumento. Mismo misticismo que –con vidente de por medio– rodea la salida del bajista tras una gira por Europa promocionando el disco. En el futuro no lejano, sería el británico Justin Chancellor quien se haría cargo de las frecuencias bajas hasta la actualidad.

Si bien, en los instrumentos de cuerdas no podemos apreciar una técnica elevada como lo demandaría el género progresivo, aquello sí se puede hallar en la percusión. Probablemente, la rítmica que impone Danny Carey es el componente más experimental de la propuesta de Tool en sus inicios. Aunque aún no incorporan estructuras demasiado complejas como en posteriores discos, es notoria la variabilidad de los tiempos y la sagacidad con la que se pasea por la batería. Prueba de ello son temas como “Intolerance” o “Swamp Song”. Punto aparte también es el poderoso registro vocal del hoy endiosado Maynard James Keenan, clave para dar forma al tema homónimo del disco, en donde es capaz de saltar de fraseos melodiosos a desgarradores gritos, pasando por diabólicos arrullos con una facilidad inexplicable. Además, durante la promoción del álbum ya comenzaba a dar cuenta de esta particular visión del espectáculo, dado su singular desplante escénico.

Pese a que Tool suele ser clasificado como metal progresivo, en “Undertow” lo vanguardista está en mantener elementos minimalistas al alero de una gran sensibilidad instrumental. Es cosa de escuchar temas que quizás pasan más desapercibidos, como “Crawl Away” o “Swamp Song”, para dar cuenta de aquello, y ni hablar de temas como “4°” y “Flood”, que empezaban a dar pequeños, pero ahora evidentes indicios del camino que la banda tomaría en sus posteriores discos. Quien haya escuchado los casi 16 minutos de “Disgustipated” y diga que no es vanguardista, debe comenzar a cuestionar sus concepciones del mundo.

En cuanto a sencillos, el primer LP de la banda nos entrega “Sober” y “Prision Sex”, los cuales fueron acompañados de perturbadores videoclips promocionales, dirigidos por el mismo Adam Jones. El primer tema, en un ejercicio sublime de minimalismo al ser guiado por una secuencia repetitiva de tan sólo dos acordes, nos habla de la adicción del alcohol –incorporando la concepción cristiana del pecado–. Mientras tanto, el segundo relata la brutalidad de la violación infantil. Este último, dado lo tétrico de las imágenes y la crudeza de su letra, fue duramente censurado por las cadenas televisivas de música, pero como ha ocurrido a lo largo de la historia, el morbo ante lo prohibido sólo ayuda a atraer nuevos adictos e incrementar el peso de los cultos.

Así es como “Undertow”, con todos sus componentes, establece los cimientos de la catedral que posteriormente construiría Tool, dando pie para un largo legado que sigue influenciando a un sinfín de bandas de diversos estilos. Si bien, suele ser denostado por ser el disco menos experimental de la banda y, por ende, el con menos teorías conspirativas alrededor de él, su sonido más duro ha ayudado a consolidar a un grupo no menor de fanáticos de esta obra, quienes incluso profesan que este es el mejor de todos los lanzamientos del grupo. Pero ¿puede segmentarse la discografía de Tool y no comprenderla como un todo? ¿Hay realmente un mejor Tool? Preguntas tan complejas como sus respuestas y el objeto al que apuntan.

De todas formas, sí se puede asegurar algo: ser fan de Tool es probablemente uno de los actos de masoquismo más grandes dentro de la ya auto flagelante vida de los melómanos –podría incluirse dentro de esta patología el ser fan de Radiohead; si se es de ambos, el diagnostico debe ser crítico–. Y es que sentir atracción por aquello que no logramos comprender, por aquello que nos desestabiliza mentalmente por no poder apropiárnoslo, debe ser uno de los males más viejos de la historia de la humanidad. Aquel primer trago de la banda, sin duda, ha generado una resaca que sigue palpitando en nuestras cabezas. Lo único que se espera es mantenerla hasta que Maynard y compañía nos entreguen una nueva dosis de su tan ansiado licor.


Artista: ToolUndertow

Disco: Undertow

Duración: 69:13

Año: 1993

Sello: Zoo Entertainment


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