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Chevelle – La Gárgola

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Después de haber finalizado la gira promocional de su placa anterior, “Hats Off To The Bull” (2011), los oriundos de Chicago, Chevelle, se enfocaron en crear el presente trabajo, que además cuenta con la participación del célebre productor Joe Barresi, quien también colaboró con la mezcla del disco antes mencionado y que se ha destacado por trabajar con bandas tan sólidas como lo son Queens Of The Stone Age, Kyuss, Melvins, Tool, Tomahawk, entre otros. Chevelle ha tenido que luchar bastante para desarrollar un sonido propio, puro y que destaque por sobre las críticas. Situados sobre este estigma, la banda entra en una fase donde debe reinventarse paulatinamente como cualquier agrupación, ya que el seguir con su estructura musical por mucho tiempo conlleva cierto desgaste y se contrasta con la obligación de no abandonar aquellos sonidos propios que la moldean. Hasta ahora, su objetivo principal ha sido mantener el equilibrio entre lo que es vender y no venderse como una máquina de himnos radiales sin contenido. Chevelle sigue en el dicotómico conflicto que representa el desmarcarse de sus  altas influencias musicales como lo son Nirvana, Deftones, Tool y Helmet, inspiraciones que arman y conforman el sonido tan particular que los configura. Ante esta particular situación, nos encontramos con su séptimo disco de estudio titulado “La Gárgola”, que nos trae una nueva visión y resume lo que es Chevelle en el presente.

CHEVELLE 01“Ouija Board” es el tema que da apertura al disco y que deja muy en claro cómo se debe partir un larga duración, introduciéndonos en esta nueva entrega con una especie de crípticas campanas que se quiebran abruptamente con la voz de Pete Loeffer cantando y gritando como nunca. Y es que dar el todo y dejar desde el comienzo la sensación de que la agrupación quiere distanciarse de su trabajo anterior para lograr llamar la atención y cautivar en primera instancia, es una premisa básica y pretenciosa, pero que esta vez se conjuga de manera perfecta ante la expectación que se ha formulado a medida que transcurre este track. Punto más que logrado, puesto que “Ouija Board” es un tema potentísimo, lleno de guitarras pesadas y un bajo profundamente marcado, que da la pauta ideal para “An Island”, una pieza que posee un riff marcadísimo y característico que nos recuerda en cierta forma a ese Chevelle del “Wonder What’s Next” (2002) en cuanto a bajo y guitarra, pero que claramente ha evolucionado en algo distinto, fresco y que es infinitamente plausible.

“Take Out The Gunman” es el siguiente en la lista, y además es el tema escogido por la banda para ser el single promocional. Es una composición de medio tiempo que tiene un ritmo muy particular, y que con un coro pegadizo y el agradecido jugueteo en baterías en conjunto con el cowbell, convergen y dan paso a un puente perfecto que nos recuerda en cierta forma a la época dorada noventera de Tool, pero remarcada con toda la energía y cizaña que Chevelle sabe aplicar en su justa medida. “Jawbreaker” es otro track que marca la tónica propuesta hasta ahora en el disco, y que entrega una fórmula totalmente distinta a su registro anterior, ya que la energía y fuerza destacan de sobremanera.

CHEVELLE 02En “Hunter Eats Hunter”, Pete Loeffer, su vocalista, se luce sin duda alguna, y vaya de qué forma. Es un tema con mucha fuerza y que, al parecer, intenta desafiar y romper ese estigma estúpidamente impuesto y que tiende a compararlo con su máxima inspiración, Maynard James Keenan. Se agradece esa vuelta de tuerca que da Chevelle a un sonido que es casi un género musical impuesto por Tool, allá por los noventa. Un sonido propio e inspiracional que ha dado a una infinidad de bandas, marcadas influencias, como lo es Karnivool por mencionar alguna. Ahora, el infinito amor que Chevelle tiene a sus raíces antes mencionadas se mantiene en evolución, puesto que acá se deja en claro que han llevado ese sello distintivo particular a otro nivel y que decanta de buena manera en la forma de cómo ha crecido y evolucionado la banda durante todo este tiempo. “Hunter Eats Hunter” es un tema exquisito y que bordea la línea de progresión alternativa impuesta por A Perfect Circle, pero que nos presenta una propuesta totalmente nueva e impresionante.

“One Ocean” sitúa la pausa necesaria y reflexiva al trabajo. Una melodía tranquila y amena que perfectamente podría haber estado en su trabajo anterior. Lo sigue “Choking Game”, canción con una visceral introducción y que permanece en la línea progresiva alternativa antes mencionada; guitarras con mucho fuzz, cargadas con coros con delay y que permanecen bajo la remarcada batería, y que convergen en la enérgica pieza “The Damned”, una composición que irrumpe de forma violenta y que deja hasta ahora la vara por las nubes. Y es que hace tiempo no escuchábamos un disco con tantos puntos altos. Este track perfectamente podría ser single en un futuro, ya que lleva a Chevelle a un nivel un tanto más progresivo sin dejar de lado su principal característica, su agresividad, que se ve contrastada con la fina y sutil forma de cantar de su vocalista. La progresión es una faceta que deberían seguir experimentando, ya que, a medida que el disco transcurre, vemos que este factor a la fórmula no queda sólo ahí. “Under The Knife”  hace hincapié en esto y nos presenta otra exquisita pieza llena de energía, agresividad y oscuridad, que marca la tónica principal y que inmediatamente se transforma en otro punto alto en el disco.

CHEVELLE 03Este larga duración finaliza con un tema que pega como cierre absoluto a uno de sus mejores trabajos, digno de ser alabado, tal como lo fue el impecable “Wonder What´s Next”. Con esto nos referimos a “Twinge”, y es que si en todo el disco sentimos que quisieron dejar en claro que sus influencias las usan de muy buena manera para crear piezas únicas, en este último se puede apreciar una de las composiciones más hermosas creadas por la banda. Un tema que pega como broche ideal a la idea que nos quiso expresar Chevelle en su disco; un contraste permanente entre energía, agresividad, ira y amor hacia todo lo que se hace día a día.

La banda ha ganado algo que en su trabajo anterior se le criticó en demasía; si bien, fue uno de sus trabajos con mayor sintonía en las principales estaciones de radio extranjeras, acá, en su presente placa, dejan pagada la deuda que tenían con ese público fiel que los sigue desde aquella época de principios de milenio. Un disco lleno de matices, con un enfoque hacia el lado experimental mezclado con lo que ha venido haciendo Chevelle en su trayectoria: el hacer música para la radio, pero que presenta contenido social, sarcástico y único, lo que les da identidad y vida propia. Estamos frente a uno de sus más grandes trabajos, que dará la pauta y dejará la vara demasiado alta para un futuro trabajo. ¿Qué es lo que sigue ahora? Al igual que en el la época “Wonder What´s Next” (2002), la pregunta queda en el tintero, pero la respuesta queda absolutamente vislumbrada.

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5 Comentarios

5 Comments

  1. Arcadios

    14-Abr-2014 en 4:56 pm

    Discazo sin duda alguna, lo que se esperaba de esta gran banda

  2. Carlos

    16-Abr-2014 en 3:26 am

    El disco es tremendo, mucho mejor según mi opinión que Hatts Off To The Bull. Más pesado y evolucionado. Más oscuro y más consistente. De hecho creo que es lo mejor desde Vena Sera, e incluso creo que lo supera. Gracias por el review, hasta ahora creo que son el único medio nacional que se ha dignado a comentarlo.

  3. Feña

    09-May-2014 en 1:34 pm

    El primer tema que he escuchado del ultimo disco, que bueno que se hable de esta banda, porque tienen cualquier power

  4. Enrique Aguilera R

    31-Oct-2014 en 11:53 pm

    Joe Barresi por la putaaaaaa.

  5. Xulio César

    03-Ene-2015 en 5:35 am

    Chevelle los conocí alguna vez mientras cambiaba de canal en 2007 y oí I Get it en Mtv hits. Me pareció interesante la voz de Pete con esas guitarras pesadas y ese tema tan pop pero indigerible. Desde entonces soy fan, pero Take Out The Gunman no me atrapó aún con su influencia de música latina y pase todo este tiempo sin oír este disco. Cuán arrepentido estoy. Es uno de sus mejores discos, desde Sci-Fi Crimes y Hats Of To The Bull hasta este disco, su carrera ha ido en ascendente musicalmente, cada vez más pesados y casa vez más experimentales y experimemtados. Cada disco tiene personalidad propia y no creo que sea por azares del destino. Es un trabajo de Pete y compañía bien planeado, y este disco lo reafirma con ese carácter tan oscuro y pesado, sencillo a su modo y único, que es en sí lo que caracteriza a Chevelle… Porque, okay! La voz de Pete suena un poco como la de Maynard de Tool, pero la música es totalmente propia y hay que oír los discos, no sólo las canciones para entender mejor el concepto de la individualidad de cada canción. En realidad es un disco increíble y amé todas las canciones. SCI-FI Crimes es mi disco favorito y creo que eso va a cambiar.

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El Álbum Esencial: “Undertow” de Tool

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Undertow

La portada de todo álbum debiese generar impresiones anticipadas sobre el contenido que este alberga. Bajo esa lógica, ver esa especie de caja torácica roja –que en primera instancia tendría a una mujer obesa y desnuda dentro de ella, pero fue censurada– delante de un fondo negro, no puede más que desconcertar. Si a eso se le suma el intrigante título, “Undertow” (“Resaca” en inglés), esto sólo pude verse potenciado. La estética visual de todo esto simplemente respondía a la proyección del vivo reflejo de la música de Tool. Agonía y desconcierto, no existe otra forma de describirles.

Sin duda alguna, aquello que encierra esta criptica iconografía y perfora nuestro cerebro desde los oídos es difícil de clasificar para la época, o incluso hoy por hoy. A mediados de los 90, todo lo que sonara más o menos distorsionado solía ser etiquetado de grunge o, en el mejor de los casos, como rock alternativo. Pero acá había una diferencia: el uso que se dio a la oscuridad. No hablamos del manto de sombras melancólicas que rodeaba al común de la música de la denominada Generación X, sino que de una penumbra mucho más densa que se manifestaba mediante una catarsis brutal. Pese a su crudeza y visceralidad, también encontramos niveles de introspección y sutileza muy alejados de los márgenes de la escena de la costa oeste estadounidense.

Es habitual que los álbumes debut de una banda expongan una continuidad estética en referencia a los demos, cosa que acá no ocurre. “Undertow”, para ser el primer larga duración, es sumamente complejo, pues marca un temprano punto de inflexión en el trabajo de los oriundos de Los Angeles, cosa que en otras agrupaciones ocurre entrada la discografía. Hay acá una sonoridad mucho más oscura, la que comienza a reemplazar progresivamente el rock más frontal y acelerado presente en el EP “Opiate” (1992). Los temas de tres minutos en donde se lograba apreciar la influencia hardcore que posee la banda, comenzaron a alargarse hasta los seis o más debido a un aumento de versatilidad en las estructuras de cada canción, en donde los pasajes instrumentales empezaron a tomar cada vez mayor relevancia. Comenzaban así a ganarse paulatinamente la etiqueta de “progresivos” y vaya que lo merecían.

Aunque pudiese ser paradójico, la guitarra de Adam Jones no se caracteriza por exponer las destrezas sobrehumanas con las que se está habituado en la mayoría de las bandas denominadas como metal progresivo, aun así, demuestra una técnica inconfundible, en donde el juego entre tonalidades densas y frecuencias que bordean la estridencia entregan diferentes matices a las composiciones. “Bottom”, tema en donde colabora el eterno Henry Rollins, es quizás el más claro reflejo de esto. Por su parte, el trabajo en el bajo de Paul D’Amour suena de forma penetrante y aguerrida, batallando el protagonismo rítmico y melódico en cada compás. La potencia y misticismo de “Flood” se debe en gran medida a la labor de este instrumento. Mismo misticismo que –con vidente de por medio– rodea la salida del bajista tras una gira por Europa promocionando el disco. En el futuro no lejano, sería el británico Justin Chancellor quien se haría cargo de las frecuencias bajas hasta la actualidad.

Si bien, en los instrumentos de cuerdas no podemos apreciar una técnica elevada como lo demandaría el género progresivo, aquello sí se puede hallar en la percusión. Probablemente, la rítmica que impone Danny Carey es el componente más experimental de la propuesta de Tool en sus inicios. Aunque aún no incorporan estructuras demasiado complejas como en posteriores discos, es notoria la variabilidad de los tiempos y la sagacidad con la que se pasea por la batería. Prueba de ello son temas como “Intolerance” o “Swamp Song”. Punto aparte también es el poderoso registro vocal del hoy endiosado Maynard James Keenan, clave para dar forma al tema homónimo del disco, en donde es capaz de saltar de fraseos melodiosos a desgarradores gritos, pasando por diabólicos arrullos con una facilidad inexplicable. Además, durante la promoción del álbum ya comenzaba a dar cuenta de esta particular visión del espectáculo, dado su singular desplante escénico.

Pese a que Tool suele ser clasificado como metal progresivo, en “Undertow” lo vanguardista está en mantener elementos minimalistas al alero de una gran sensibilidad instrumental. Es cosa de escuchar temas que quizás pasan más desapercibidos, como “Crawl Away” o “Swamp Song”, para dar cuenta de aquello, y ni hablar de temas como “4°” y “Flood”, que empezaban a dar pequeños, pero ahora evidentes indicios del camino que la banda tomaría en sus posteriores discos. Quien haya escuchado los casi 16 minutos de “Disgustipated” y diga que no es vanguardista, debe comenzar a cuestionar sus concepciones del mundo.

En cuanto a sencillos, el primer LP de la banda nos entrega “Sober” y “Prision Sex”, los cuales fueron acompañados de perturbadores videoclips promocionales, dirigidos por el mismo Adam Jones. El primer tema, en un ejercicio sublime de minimalismo al ser guiado por una secuencia repetitiva de tan sólo dos acordes, nos habla de la adicción del alcohol –incorporando la concepción cristiana del pecado–. Mientras tanto, el segundo relata la brutalidad de la violación infantil. Este último, dado lo tétrico de las imágenes y la crudeza de su letra, fue duramente censurado por las cadenas televisivas de música, pero como ha ocurrido a lo largo de la historia, el morbo ante lo prohibido sólo ayuda a atraer nuevos adictos e incrementar el peso de los cultos.

Así es como “Undertow”, con todos sus componentes, establece los cimientos de la catedral que posteriormente construiría Tool, dando pie para un largo legado que sigue influenciando a un sinfín de bandas de diversos estilos. Si bien, suele ser denostado por ser el disco menos experimental de la banda y, por ende, el con menos teorías conspirativas alrededor de él, su sonido más duro ha ayudado a consolidar a un grupo no menor de fanáticos de esta obra, quienes incluso profesan que este es el mejor de todos los lanzamientos del grupo. Pero ¿puede segmentarse la discografía de Tool y no comprenderla como un todo? ¿Hay realmente un mejor Tool? Preguntas tan complejas como sus respuestas y el objeto al que apuntan.

De todas formas, sí se puede asegurar algo: ser fan de Tool es probablemente uno de los actos de masoquismo más grandes dentro de la ya auto flagelante vida de los melómanos –podría incluirse dentro de esta patología el ser fan de Radiohead; si se es de ambos, el diagnostico debe ser crítico–. Y es que sentir atracción por aquello que no logramos comprender, por aquello que nos desestabiliza mentalmente por no poder apropiárnoslo, debe ser uno de los males más viejos de la historia de la humanidad. Aquel primer trago de la banda, sin duda, ha generado una resaca que sigue palpitando en nuestras cabezas. Lo único que se espera es mantenerla hasta que Maynard y compañía nos entreguen una nueva dosis de su tan ansiado licor.


Artista: ToolUndertow

Disco: Undertow

Duración: 69:13

Año: 1993

Sello: Zoo Entertainment


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