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The Kingdom The Kingdom

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Bush – “The Kingdom”

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Lejos del sonido que hizo masticable su propuesta en los 90, Bush se abre a una idea donde predomina una producción de guitarras protagonistas y mucho más agresivas. El resultado de “The Kingdom” es, por lo bajo, engañoso, porque pareciera ser que la banda recurre a aquellos lugares comunes y riffs para esconder la carencia de originalidad que arrastra, sin embargo, resulta en chispazos de atractivos y pegajosos pasajes que sitúan a Bush en un terreno fresco, por ahora.

Y Rossdale se armó de especialistas para ello. Tras su reunión, y junto a Chris Traynor (Helmet), exploró la fórmula que aparentemente desemboca en su octavo disco. Sus arreglos con guiños al rock pesado, y hasta progresivo, hacen de este álbum una experiencia robusta en cuanto a sonido y producción; posiblemente el trabajo más completo de la banda desde su regreso.

Es precisamente ese trato especial a las guitarras lo que añade dinamismo y virtuosismo a “The Kingdom”, trabajo que deja un sabor dulce en cuanto a propuesta. Con fuerza se presenta el single que da nombre al álbum, mezclando muy bien un sentido de rock de pretensión metal, pero que conserva y explora aires pop, receta comercial que muy bien ha administrado la banda. Así, por ejemplo, les permitió aportar con “Bullet Holes” para la banda sonora de “John Wick 3”.

¿Bush ha planteado un disco oscuro? Por esa línea pareciera que no. “The Kingdom” carece a ratos de la profundidad necesaria para encontrar esa densidad, pero es atrevido y ágil, sin puntos medios, salvo algún amago de balada (“Undone”) que diluye ese ímpetu inicial. No es necesario un respiro entre medio de combos como “Quicksand” o “Our Time Will Come”. Bush busca recuperar una audiencia y ganar otra a punta de mayor actitud en este álbum, algo de lo que carecían. Su coqueteo con pasajes al filo del nü metal (Rossdale admitió inspirarse mucho en System Of A Down) contrastan con una línea lírica que transita entre lo personal, el autoconocimiento y hasta una mirada distópica del mundo.

“The Kingdom”, como respuesta, es un cambio de dirección intencional de la banda hacia nuevos horizontes sonoros, arriesgando tan solo una parte de su estilo. Y eso es bueno. En cierta medida, Bush ha logrado materializar una propuesta mucho más concreta que la de sus trabajos anteriores como “Black And White Rainbows” (2017) o “The Sea Of Memories” (2011), que con una pizca de esta actitud podrían haberse convertido en un trampolín o referente para esta etapa.

Difícil habrá sido mantener el ruedo tras las desventuras que han dejado a Rossdale como el único a bordo, manteniendo a flote una banda de receta conocida, pero el desmedido entusiasmo que “The Kingdom” demuestra apunta a ese cambio de dirección, que al parecer encontró el rumbo correcto. Es la evolución natural de una banda que, sin mucho que ofrecer, alcanzó éxito y notoriedad con clásicos instantáneos y que busca, casi 30 años después, seguir vigente.


Artista: Bush

Disco: The Kingdom

Duración: 47:07

Año: 2020

Sello: BMG


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Damon Albarn – “The Nearer The Fountain, More Pure The Stream Flows”

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The Nearer The Fountain, More Pure The Stream Flows

Inagotable y cada vez más camaleónico. Algo tiene el imaginario que está construyendo Damon Albarn que, con cada día que pasa, no sólo eleva el estatus de su creador a un lugar único entre sus pares, sino que además tiene la particularidad de hacer que, quienes estamos al otro lado, también nos veamos obligados a exigir un poco más a nuestras propias cualidades como oyentes. Hace tan sólo un año teníamos al otrora chico insigne del britpop interpretando su mejor rol de anfitrión para dar vida a uno de los mejores trabajos de Gorillaz, un álbum ecléctico, extravagante, pero al mismo tiempo tremendamente directo y efectivo, una bomba lista para arrasar con las masas, y este año, casi como si fuera el paso más natural, Albarn golpea nuestras puertas con un proyecto radicalmente opuesto, íntimo y reflexivo, que no sólo lo aleja del resto del mundo, sino que además busca conectarlo con algo más trascendental.

Esto de “escapar” de todo y de todos no es nuevo para Albarn; de hecho, el romance con Islandia, lugar donde se gesta el espíritu de este trabajo, comenzó para él en pleno apogeo del britpop, cuando después de “The Great Escape” necesitó un poco de aire para escapar del sinsentido de fines de los noventa. En esa oportunidad la aventura terminó regalándonos cortes como “Beettlebum” y “Song 2”, claramente un giro para el catálogo de Blur en su momento, cosa que definitivamente se repite en esta nueva travesía islandesa. Ahora, no sonar a Albarn hoy por hoy es un poco más difícil que hace 20 años, considerando lo pleomórfico del catálogo del inglés, aún así, el larga duración se las arregla para regalar pasajes difíciles de emparentar con las distintas encarnaciones de su autor, lo que al final termina siendo una de sus mayores virtudes.

Basta escuchar un minuto de este nuevo álbum para darnos cuenta de que el giro es gigantesco. La canción que da nombre al disco, “The Nearer The Fountain, More Pure The Stream Flows”, es de una profundidad inquietante. Con una precisa dosis de eco y vocales femeninos, Albarn nos conecta de entrada con algo más grande que nosotros, reflexionando pausada y nostálgicamente sobre lo doloroso e infranqueable que puede ser perder a un ser significativo. Es difícil saber si se refiere a alguien en particular o si es una reflexión abierta, sin embargo, lo que sí es definitivo es la contundencia de este corte, que utilizando sonidos de mar y viento se da el trabajo de trasladarnos paulatinamente hacia un espacio sonoro que busca resaltar las virtudes de la naturaleza –uno de los motivos que se repite a lo largo de este viaje– para luego abrir paso a “The Cormorant”, otro de los momentos de sublime y atmosférica introspección que dan vida a esta placa.

Por fortuna, Damon es un tipo que sabe de equilibrios y, si bien el inicio del álbum puede ser un tanto duro, “Royal Morning Blue” y “Combustion” se encargan de poner la cuota de luz necesaria para seguir el viaje. La primera de ellas, de naturaleza cautivadora, se sostiene en base a un diálogo perfecto de piano y saxo, invitando a cantar y dejarse llevar por el imaginario invernal que da vida a buena parte del registro (de alguna forma en sintonía con el reciente “Solar Power” de Lorde), mientras que “Combustion” se encarga de sacudirlo todo, siendo en este tipo de cortes donde Albarn se destapa por completo. Sin necesidad de echar mano a letras, e incluso sin siquiera seguir las reglas de su propio juego, el compositor se despacha un corte ineludiblemente catártico en lo sonoro, con una cacofonía destemplada de saxo, órgano, chelos, armonio y percusiones que, luego de explotar, gentilmente nos retorna a la senda melódica que veníamos recorriendo al inicio del álbum. Pura lucidez creativa.

En lo sucesivo, la placa sigue alternando luces y sombras sin perder nunca el equilibrio. Con una delicada identidad vals, “Darkness To Light” se anota el pasaje de mayor calidez y dulzura, mientras que “The Tower Of Montevideo” usa las claves del lounge para revivir una experiencia paranormal que Albarn tuvo en una visita al palacio Salvo en Uruguay. Hacia el final, “Polaris” y “Particles” cierran “The Nearer The Fountain, More Pure The Stream Flows” con propiedad, pero no porque agreguen algo particularmente distinto, sino que más bien porque se dedican a reafirmar los conceptos que el disco ha venido trabajando a lo largo de todo su tracklist. De esta forma, “Polaris” vuelve en lo sonoro a las claves de “Royal Morning Blue”, mientras que “Particles”, con arreglos de cuerda muy al estilo de Brian Eno, se acerca definitivamente a la canción que abre la placa, cerrando así un loop melódico y narrativo excepcional.

Los 40 minutos del disco no son un recorrido sencillo. Tras una escucha casual es fácil extraviarse y pensar que Albarn repite la apuesta de “Everyday Robots” (2014), y lo cierto es que, tras algunas reproducciones, se hace evidente que la identidad narrativa y musical que explora el cantautor en esta oportunidad vienen de una vereda totalmente distinta a la que dio vida a su primer trabajo solista. De alguna manera, Damon Albarn pareciera haber logrado dar con la fórmula precisa para enfrentar con éxito sus procesos de búsqueda personal (musical y extra musical) y, al mismo tiempo, dar vida a un catálogo multifacético y provocador. “The Nearer The Fountain, More Pure The Stream Flows” es un disco reflexivo, elegante y tremendamente provocador en su aparente sencillez. ¿Qué es lo que viene en adelante? Sin duda es una pregunta difícil de responder tratándose del inglés, aunque lo que sí sabemos es que de alguna forma va a ser algo desafiante.


The Nearer The Fountain, More Pure The Stream FlowsArtista: Damon Albarn

Disco: The Nearer The Fountain, More Pure The Stream Flows

Duración: 40 minutes

Año: 2021

Sello: Transgressive


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