Brujería – “Pocho Aztlan”

miércoles, 26 de octubre de 2016 | 10:58 am | No hay comentarios
Brujería – “Pocho Aztlan”

Artista:

Brujería

Álbum:

Pocho Aztlan

Año:

2016

Sello:

Nuclear Blast

En sus inicios y hasta hoy, si hay algo que caracteriza al rock y al metal en particular, es el sentimiento de rebeldía ante el estado actual de cosas, el que se expresa principalmente por esa afinidad a los entes ocultos, como un  golpe a la cultura del establishment. De eso se ha escrito mucho y qué mejores testimonios de esto que los discos de los años 80, explícitos en lo macabro, lo oscuro y lo agresivo. Sin embargo, en la actualidad esta aura se ha atemperado en parte por su excesivo uso –y consiguiente pérdida de novedad–, aun cuando sigue predominando fuertemente. En el mundo complejo hay otras formas de canalizar esa insubordinación, y existen bandas que han dejado el lado seguro que entrega el prototipo rockero para adentrarse en otros recovecos de indocilidad, como, por ejemplo, el humor y la cotidianeidad de la vida misma.

brujeria-01Brujería, con su último disco de estudio, “Pocho Aztlan”, es un excelente exponente de aquello. A ratos, este opus muestra el grindcore más furioso (“Culpan La Mujer”, “Satongo”) y luego divaga en el humor negro característico de Juan Brujo y compañía, en canciones como la genial “México Campeón”, la perezosa “Bruja” o la versión basada en el clásico de Dead Kennedys  “California Uber Alles”, renombrada como “California Uber Aztlan”. Particularmente este último aspecto ha molestado en cierta forma a aquel público más ortodoxo en su entendimiento de lo que tiene que ser la actitud “metalera”, no obstante, es innegable que es un agente catalizador de irreverencia, algo que escasea en su originalidad hoy en día. En ese sentido, Brujería es una banda que plasma muy bien los variopintos elementos de los que se vale para mostrar su mezcolanza de metal pesado.

Pero por más que los aspectos reseñados en lo precedente sean los más llamativos, el metal agresivo y sucio de Brujería ocupa un lugar preponderante en todo “Pocho Aztlan”. Sin ir más lejos, en este trabajo –quizás como en ningún otro– se destaca de manera preponderante el trabajo en las cuerdas de Hongo (Shane Embury) y de El Cynico (Jeff Walker). Temas como “Debilador”, “Profecía Del Anticristo” o “Plata o Plomo” escupen riffs asesinos, que no  hacen extrañar en nada a Dino Cazares, considerado por muchos junto con el Brujo como el alma de Brujería. Acá los integrantes de Napalm Death  y Carcass dejan bien en claro que esto no se trata sólo de un  proyecto paralelo, sino que es algo que va en serio. Sobre estas bases llenas de grindcore, Juan Brujo arroja todas sus diatribas contra la religión, su descripción gráfica del narcotráfico y, quizás el elemento que predomina las líricas en este álbum, la falta de identidad de aquellos de origen mexicano pero nacidos en suelo estadounidense, y por eso mismo despreciados por ambas sociedades (“pocho” es un término despectivo utilizado en México y el sur de Estados Unidos, que describe a aquella persona de origen mexicano nacida fuera de México y que, por consecuencia, no encuentra bien determinada su identidad).

brujeria-02En otros aspectos, y como un elemento crítico de esta placa, está el hecho de que al contrario de las otras producciones de Brujería, “Pocho Aztlan” no se siente como un trabajo unido, sino más bien como un compilado de las mejores canciones que  los californianos han compuesto durante los más de 15 años que duró su receso creativo. En ese sentido, falta cierta coherencia narrativa que logre juntar a sus personajes dentro de un todo más amplio. Así, por ejemplo, la ya nombrada “Bruja” debe ser una de las más aburridas que Juan Brujo haya escrito y no se justifica; por otro lado, un tema con mucho potencial como “Isla De La Fantasía” se vuelve soso con el exceso de arreglos vocales, y “Códigos” no logra crear la atmósfera misteriosa que pretende, justamente por no estar acorde con la idea del álbum en su conjunto, a pesar de que por separado puede ser un buen tema.

En definitiva, Brujería se encuentra en una etapa de maduración, pero siguen fieles a la irreverencia que los vio nacer, aquella mezcla de satanismo, narcotráfico, inmigración y humor negro. Por consiguiente, la rebeldía se muestra intacta y sin estereotipos para encajar. Brujería es una banda de desadaptados y por eso consiguen la más absoluta libertad, aquella que les permite tocar el metal más crudo y hablar de fútbol a la vez. Brujería no es tan serio y, por lo mismo, hay que tomarlos muy en serio.

Por Pablo Cañón

Enlace corto:

Comentar

Responder