Conéctate a nuestras redes

Discos

Behemoth – The Satanist

Publicado

en

Décimo capítulo de la saga Behemoth y segundo trabajo para el sello Nuclear Blast, coloso absoluto del metal. Después de lo acontecido por la enfermedad de Nergal, todos los seguidores de la banda polaca esperaban el regreso de uno de los fenómenos más aclamados de todo el panorama extremo. Y Behemoth lo hace con el elocuente titulo “The Satanist” (2014) como signo de profundo respeto, especialmente de parte de su líder, hacia su credo y dejando atrás a “Sventevith” (1995), a pasos de cumplir veinte años, y al mismo tiempo que “Evangelion” (2009), penúltimo capítulo del evidente cambio del black metal de los años noventa al death metal del nuevo milenio queda en los recuerdos más remotos. En este período y durante este recambio de protagonistas entre los diferentes géneros musicales, la banda no ha traicionado nunca el hambre de sus seguidores, proponiendo siempre de una manera o de otra, discos de altísima calidad. ¿Cuál será la propuesta de los polacos con este nuevo álbum después de cinco años de ausencia y diferentes experiencias personales?

BEHEMOTH 01Comencemos analizando la soberbia producción, donde el background y las partes sinfónicas que impregnan el nuevo estilo del grupo aparecen de manera sólida y evidente, ni siquiera una coma resulta fuera de lugar, todo encaja a la perfección, algo bastante predecible considerando el nombre y la categoría de la banda. Aquel valor agregado del cuarteto es sin duda Nergal, no sólo por su personalidad, sino por su calidad vocal, y es que su estilo es la verdadera arma letal de Behemoth. A lo largo del disco, el polaco busca explotar al máximo este don de manera sublime, logrando representar el sonido dramático y característico que produce cada tono.

Musicalmente hablando, el material que compone el disco es de excelente factura, aunque por momentos resulta bastante “normal” considerando el alto nivel a los que la banda nos tiene acostumbrados. La primera canción, “Blow Your Trumpets Gabriel”, es sumisa y oscura en el grado justo con su riff monótono y fuerte que logra captar nuestra atención apenas cobra vida el primer rugido de Nergal. La tensión se libera de a poco hasta la explosión anticipada por la batería de Inferno, que da inicio a un segundo aire, donde el coro y el fondo enriquecen la canción dándole color y armonía.

El caso de “Furor Divinus” es completamente diferente, acá Inferno nos demuestra que sigue siendo fiel a su drumming asesino, pulverizando sus toms y platillos de manera obsesiva. “Messe Noire” alterna momentos devastadores con otros más tranquilos, transcurriendo de forma pareja, mientras que la guitarra, tanto en el riff como en el cierre, no alcanza a dejarnos con la boca abierta. “Ora Pro Nobis Lucifer” es la segunda canción difundida por el sello para los seguidores y no es casualidad que sea una de las más “escuchables” de todo el disco. Avanza sin causar mucho daño, eso si, con riffs y una estructura particularmente poco emocionante, pero con un buen cambio de ritmo que incluye una secuencia más tranquila y pasiva.

BEHEMOTH 02“Amen” equilibra la situación, especialmente durante la primera parte, donde la potencia de la batería se entrecorta con la línea melódica de la guitarra, dejando el camino libre a la voz de Nergal que crece a medida que pasan los segundos. Lo que no sucede en el track que da nombre al álbum y nos deja un poco perplejos, en especial porque su desarrollo tiene aires un tanto más comerciales de lo normal, aunque la base sinfónica es digna de señalar. Otra cosa es “Ben Sahar”, que perfila y lleva por buen camino a la banda gracias a una atmósfera intrigante, capaz de trasladarnos a nuevos entornos sonoros que alcanzarán la cima en “In The Absence Ov Light”, con un incesante delirio inicial de impecables tiempos dispares y un instante en el que la guitarra acústica se adueña de la canción, invitándonos a bajar las revoluciones y relajarnos, para después atacarnos de improviso y terminar con una guitarra siniestra. En siete minutos “O Father O Satan O Sun!” se transforma en una canción épica que une coros solemnes y riffs de primera categoría con la implementación perfecta de la voz, algo que con pocos ingredientes logra un resultado perfecto, sólo como los grandes saben hacerlo.

En resumen “The Satanist” es un don álbum que mezcla verdaderas joyas con canciones menos incisivas, dando como resultado un disco más ligero en comparación a los anteriores. Para quien lleva veinte años escuchando Behemoth se dará cuenta de esto, pero aquellos que recién se familiarizan con la banda pueden disfrutar por completo este nuevo disco.

Publicidad
2 Comentarios

2 Comments

  1. pepto

    08-Mar-2014 en 10:11 pm

    Estoy de acuerdo con la crítica. El disco es bueno por donde se le mire y, aunque se aprecia la reinvención y la “experimentación”, de una u otra forma se echa un poco de menos el sonido al que ya nos acostumbró la banda con los discos anteriores de la última década. A pesar del acierto, hay un cierto dejo amargo.

  2. Pancho Martínez

    08-Mar-2014 en 10:18 pm

    En realidad yo me quedo con cierto sabor amargo, había quedado muy a gusto con Evangelion en donde tienen un sonido más Death Metal y bastante técnico, lo cual hizo que le pusiera mayor atención a la banda. En este disco se acercan bastante al sonido Black Metal y ciertamente un poco más oscuro en comparación a trabajos anteriores.

Responder

Discos

El Álbum Esencial: “La Voz de los ’80” de Los Prisioneros

Publicado

en

La Voz de los 80

Jorge González dijo una vez que el primer disco de una banda toma mucho tiempo porque el proceso parte desde que naces hasta que cumples edad para grabarlo, mientras que para el segundo sólo cuentas con un par de meses debido a la presión del sello. “Corazones” (1990), en rigor el primer trabajo de Jorge como solista, goza de un sonido pulcro y de una genialidad compositiva totalmente atemporal, “La Cultura de la Basura” (1987) cuenta con atisbos de experimentación y materializa el virulento sarcasmo social de la agrupación, y “Pateando Piedras” (1986) representa el cénit creativo del grupo produciendo un trabajo de alta calidad, que los posicionó como un suceso de masas. Pero es “La Voz de los ’80” el que encapsula esa energía primal, rudimentaria y cruda, que rompió con todo lo establecido como signo de una catarsis a nivel nacional en un país sumido en una gris dictadura.

Son diez cortes nacidos en la adolescencia de tres jóvenes de San Miguel que aplanaban las calles de la capital chilena entre interminables conversaciones sobre la música y su entorno. Nacieron como una banda de colegio, tocando en festivales escolares muchas veces con instrumentos prestados, sin embargo, su equipamiento más valioso eran sus canciones, creaciones que son la consecuencia de una mezcla ecléctica entre lo mejor de la música juvenil de la época, léase The Cars, Depeche Mode, New Order o The Clash, con la tradición auditiva de cualquier casa de clase media, como Raphael, Camilo Sesto o Salvatore Adamo. La sensibilidad pop con la aspereza del rock al servicio de letras inteligentes, llenas de sarcasmo, que se derraman en un disco que en la actualidad parece un compilado de grandes éxitos.

La capacidad que tuvo Claudio Narea, Jorge González y Miguel Tapia para retratar a su generación, el momento político y la cultura pop, es el gran valor que hace a este disco permanecer en el tiempo. La juventud que aparece en “Brigada de Negro”, esa que nada en alcohol y tabaco, es casi tan difusa como la sombría línea de bajo de González que serpentea por toda la canción, mientras Narea marca el ritmo con sus acordes y Tapia promueve una batería marchante, que narra la hipocresía juvenil de una felicidad hedonista que difícilmente era la realidad de la clase media asolada por la política neoliberal de los Chicago Boys. Parte de esa atmósfera aparece en “La Voz de los ’80”, canción que remece con la energía rabiosa de un trío que se quería comer al mundo desde el primer momento. A pesar de que cada obra esté anclada a su época, lo importante es cuando esta trata temas tan universales que se van repitiendo generación tras generación.

El primer larga duración de Los Prisioneros es un disco que siempre será joven, porque refiere a los temas que vive cada chiquillo o chiquilla desde que esta etapa de la vida humana emergió como una forma cultural en sí misma, después del destape mundial en los años 50. Tanto el relato del despertar sexual que se palpa en “Eve-Evelyn”, como la posterior desolación amorosa de carácter invernal de “Paramar”, son impulsivas y encaran la frustración amorosa con un relato original, el mismo que sale disparado de los parlantes de manera un poco más furiosa en “Mentalidad Televisiva”. Y ¿si la chica que perdió su imaginación para instalar un video tape ahora la perdiera para instalar la última actualización de YouTube, Snapchat o Instagram? Son los temas que, entre la ingenuidad y suspicacia, instalan esas verdades que siempre vamos a vivir, estemos en la época que estemos.

Esa aterrizada visión que ostentaba el trío siempre los hizo ver como algo distinto en un panorama musical un tanto agreste. En la primera mitad de los 80 la música de guitarras era marginal en nuestro país, el rock estaba relegado a encuentros que, si bien cimentaron gran parte de lo que después se expresaría en el underground criollo en estilos más extremos como el thrash o el punk, se veían aplastados por la culturalidad de un régimen que impuso firmemente su manera de ver la realidad, contexto clave para entender letras como “Latinoamérica Es Un Pueblo Al Sur De Estados Unidos” y “No Necesitamos Banderas”, que recogen elementos foráneos como el reggae y el ska para alinearlos a nuestras características locales. Esto choca de frente con la postura del sonido imperante en el mundo universitario dominado por el Canto Nuevo, forjado desde las raíces propias de nuestra música, y no al revés, como en el caso del rock.

Las letras pomposas y repletas de metáforas, adornadas con la complejidad de los acordes de una guitarra acústica, no podía ser más distinto al mensaje directo de “Sexo” o de “¿Quién Mató A Marilyn?” que, tomando elementos de la cultura pop, prefiguran un mensaje directo, conciso y simple de entender, aunque no por ello menos contundente. Es por eso que “Nunca Quedas Mal Con Nadie”, grabada el 6 de diciembre de 1984 –mismo día en que Jorge cumplía 20 años–, emerge como una crítica tanto a ese movimiento como también a la liviandad de las bandas que compartieron un terruño que Los Prisioneros nunca quisieron habitar. Aparato Raro, Cinema, Valija Diplomática, Emociones Clandestinas, seguidos de un largo etcétera, se subieron al carro del nuevo rock chileno y recibieron un mejor trato de las emisoras locales, cosa que no pasó con los de San Miguel, precisamente por lo filudo de su lírica.

Famoso por sus frases para el bronce, el otrora vocalista de la banda expresó: “Pocas veces nos hicieron una crítica en un diario, y las veces que lo hicieron, era para decirnos que éramos pésimos, lo último, que sonábamos mal, que no servíamos para nada y que éramos una moda no más”. El tiempo no se ha cansado de probar lo equivocado que estaban los tabloides del momento. Desde aquella foto tomada en la Vega Central en la que se ve a tres muchachos sosteniendo sus instrumentos, hasta esa camisa apuñalada como carta abierta a un amor imposible que vino a cerrar la primera etapa del grupo después de la vuelta a la democracia, Los Prisioneros marcaron a fuego la historia de nuestro país.

Su valor no está condicionado por el mero hecho de retratar a una generación que vivió momentos sombríos ­–lo que ya sería un mérito–, sino que recae en cómo tres miembros de esas escuelas numeradas, en las que les enseñaban humildad y resignación, lograron establecer un mensaje que resuena hasta el día de hoy y que se mantiene totalmente vigente. Eso habla tanto de la inteligencia de sus letras, como de una sociedad que siente un romanticismo exacerbado por muchos elementos de la cultura de épocas pasadas, sobre todo en lo que se refiere a los años 80; no por nada se sigue escuchando en la radio casi la misma música que alguna vez llamó la atención de Narea, Tapia y González.

En la actualidad, Chile sigue teniendo problemas limítrofes (“no necesitamos banderas, no reconocemos fronteras”), sigue luchando contra el machismo (“…y les sigues el juego, y les das tu dinero, y te sientes muy hombre y me río en tu cara de tu estupidez”) y seguimos presa del cinismo ahora exacerbado por las redes sociales (“pretendes pelear y sólo eres una mierda buena onda”). Los Prisioneros cambiaron la forma de ver la realidad, pero parece que somos nosotros los que no hemos cambiado tanto.


Artista: Los PrisionerosLa Voz de los 80

Disco: La Voz de los ’80

Duración: 40:22

Año: 1984

Sello: Fusión / EMI Music


Seguir Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

La Voz de los 80 La Voz de los 80
DiscosHace 2 días

El Álbum Esencial: “La Voz de los ’80” de Los Prisioneros

Jorge González dijo una vez que el primer disco de una banda toma mucho tiempo porque el proceso parte desde...

Back Your Head Off, Dog Back Your Head Off, Dog
DiscosHace 6 meses

Hop Along – “Bark Your Head Off, Dog”

Desde hace no mucho, ha circulado la noticia de que las mujeres están siendo quienes dan la cara por esta...

Down Below Down Below
DiscosHace 6 meses

Tribulation – “Down Below”

Dentro del espectro de lo que se entiende como “metal extremo”, la evolución general en cada subgénero ha ido apuntando...

Resistance Is Futile Resistance Is Futile
DiscosHace 7 meses

Manic Street Preachers – “Resistance Is Futile”

El consenso general en torno a cada trabajo de Manic Street Preachers siempre ronda en torno a cuánto se acercan...

ØMNI ØMNI
DiscosHace 7 meses

Angra – “ØMNI”

Hay bandas que recaen eternamente en lo genérico y no experimentan más allá de los materiales básicos que les ha...

The Sciences The Sciences
DiscosHace 7 meses

Sleep – “The Sciences”

La carrera de Sleep dista mucho de ser una historia típica en el mundo del rock, factor que pudo haber...

Tranquility Base Hotel & Casino Tranquility Base Hotel & Casino
DiscosHace 7 meses

Arctic Monkeys – “Tranquility Base Hotel & Casino”

Un hype autogenerado en prensa y fanáticos por igual mantuvo las miradas del mundo en “Tranquility Base Hotel & Casino”,...

Songs Of Price Songs Of Price
DiscosHace 7 meses

Shame – “Songs Of Praise”

Pocas veces tenemos la fortuna de presenciar el nacimiento de una gran banda de la mano de su primer larga...

New Material New Material
DiscosHace 7 meses

Preoccupations – “New Material”

Para quienes puedan estar perdidos dentro del siempre caótico panorama del rock contemporáneo, probablemente sonará desconocido el nombre de Preoccupations....

American Utopia American Utopia
DiscosHace 7 meses

David Byrne – “American Utopia”

Una verdadera sorpresa terminó siendo el regreso musical de David Byrne, quien había estado silencioso en cuanto a nuevo material...

Publicidad
Publicidad

Más vistas

A %d blogueros les gusta esto: