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Alt-J – “RELAXER”

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La música que se reconoce como indie, en muchos casos tiene una dificultad en ser expresada en palabras fijamente delimitadas, esto debido a que desde su origen el concepto remitía a bandas que tocaban en sellos independientes, por lo que la unificación de estilos en esta denominación, desde su génesis, se vuelve complicada. En este sentido, el intento de categorización de bandas muchas veces se presenta como un impedimento para el libre fluir de una actividad artística que, a la larga, debería escapar de aquel acto. “RELAXER” de Alt-J es un disco tan variado, que en muchos casos llega a ser desconcertante, yendo desde melodías del más puro noise hasta piezas de folk, donde convergen también elementos electro e incluso del indie rap de masas. Y si bien la pluralidad de estilos abordados genera una propuesta interesante, en muchos casos esta misma intención termina jugando en contra de la cohesión del álbum como un todo.

El trabajo comienza con un track tranquilo; “3WW” es una pieza delicada que avanza como un trance, donde sintetizadores invaden con una quietud meditativa para ser apagados por guitarras con un sonido similar al de un koto japonés. Esta calma inicial se ve rápidamente alterada por “In Cold Blood”, una pieza de indie rock con una melodía de tempo medio, donde la inclusión de bronces en el coro estrepitoso le entrega elementos novedosos, resonando de fondo influencias de bandas como Arctic Monkeys y The Strokes. Un tema ampliamente destacable del álbum es la versión de la canción popular estadounidense “House Of The Rising Sun”, conocida por la interpretación de The Animals, que sin duda brilla por un ingenioso uso de efectos de guitarra, que la hacen sonar como una pieza antigua, con una voz grave acompañada por coros que resuenan como las de una catedral. La canción en sí misma es un claroscuro constante y suena casi irónico cuando la letra expresa: “It’s a happy happy happy happy fun day day”.

“Hit Me Like That Snare” rompe con el temple y se alinea con un rock alternativo que recuerda en cierta medida a The Velvet Underground. “Deadcrush”, por su parte, tiene elementos del rap indie actual, con una base electrónica y voces que cantan en una melodía repetitiva, la que termina provocando una sensación ritual. “Adeline” cuenta con una atmósfera íntima y melancólica, y el desarrollo de la pluralidad de voces que acompañan a la voz en torno a arreglos de cuerda y sintetizadores, hace recordar el trabajo que desarrolló Radiohead en su “A Moon Shaped Pool” (2016).

El disco avanza hasta llegar a “Last Year”, una canción folk con una guitarra simple, donde las voces en chorus son las protagonistas junto a un acompañamiento dulce que realiza armonías, con una brillante participación de Marika Hackman. El disco cierra con “Pleader”, una pieza discordante con una guitarra acústica inquietante, que termina llegando a un conjunto de voces haciendo una armonía plácida, generando un ambiente profundo y una melodía esplendorosa, con arreglos de cuerda que acompañan un final emotivo, pero mesurado, que, a pesar de estar muy bien trabajado en términos de producción musical, no termina siendo desbordante.

Si bien, existen álbumes en los que convergen influencias variopintas, y en muchos casos cuando son bien trabajados dan resultados notables, no es el caso de “RELAXER”, cuya mezcla de sonidos tan diversos a ratos pareciera que se está escuchando a bandas completamente distintas. La propuesta es ambiciosa y tiene momentos geniales, pero tras escuchar el disco como un todo queda la sensación de que hay algo que no termina por cerrar. En definitiva, el potencial creativo de Alt-J es algo innegable, no obstante, en su disco “RELAXER” se cumple el dicho popular “el que mucho abarca, poco aprieta”.

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Waxahatchee – “Saint Cloud”

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Saint Cloud

Poniendo a descansar las melodías rockeras de su último álbum, “Out In The Storm” (2017), Katie Crutchfield se arma de los elementos característicos del folk y americana para enfrentarse a su etapa más vulnerable. Con un acercamiento más cálido e íntimo, “Saint Cloud” se presenta como un clásico contemporáneo del género. A través de su carrera, Crutchfield ha sido capaz de moldear el sonido de sus guitarras para representar las emociones detrás de sus canciones. Desde sus composiciones lo-fi (American Weekend”, 2012), pasando a un rock más pulido (“Out In The Storm”), hasta llegar a su disco más country, donde las melodías son tan dulces como confrontacionales.

“Oxbow”, la pieza inicial, es una vulnerable y altisonante apertura, un juego entre géneros musicales que deja al oyente adivinando qué es lo que se avecina. Líricamente, retrata el primer paso del viaje de sobriedad de la cantante, capturando los temas de adicción y codependencia en un esperanzador estribillo. “Can’t Do Much” aclara de mejor manera la gama sonora que presentará el disco, donde la voz y las cuerdas presentan los elementos característicos del americana. Si bien, en el corazón de sus discos el folk siempre ha estado presente, es en sencillos como este donde queda claro que aquí abraza el género completamente.

Sin embargo, el espíritu del americana no se encuentra sólo en las melodías del álbum, ya que este está construido como un mapa de los lugares que inspiraron cada canción presente. Algunos de estos son claros, como “Ruby Falls”, una cascada en la ciudad donde reside su gemela; un oscuro y acústico corte sobre la adicción a los opioides y sus efectos, siendo un ejemplo del combate temático y sonoro presente en el disco, entre lo esperanzador y lo descorazonador. “Arkadelphia” –una carretera en su natal Alabama– es una visita a su adolescencia, donde las cuerdas logran trazar una nostálgica melodía que ayuda a adentrarse en el flashback que relata. Y es que los espacios y la significancia de estos siempre han sido relevantes en el proyecto, desde su mismo nombre, Waxahatchee, un arroyo en su ciudad nativa, y Crutchfield siempre ha llevado sus orígenes en ella.

Los sencillos que se desprenden de “Saint Cloud” son algunas de las piezas mejor logradas de su carrera. “Fire” es un himno de autoaceptación; un diálogo interno donde cada palabra es de aliento para sí misma y para cualquiera batallando una adicción. Sin dejar jamás el espíritu country, es el acercamiento más prominente a una canción rock, con una pegajosa melodía que es alentadora como conmovedora. “Si pudiera amarte incondicionalmente, podría planchar los bordes del cielo más oscuro, para una compositora que temía escribir estando sobria, estas son algunas de sus líricas más importantes. “Lilacs” es un confesionario corte donde la artista lamenta la dependencia de un otro, un clásico atemporal donde las cuerdas y su voz muestran el progreso después de todos estos años, donde ya no tiene miedo de llenar cada espacio en el que se presenta.

Waxahatchee lleva sus influencias en la manga, asegurándose de no sonar como un tributo y logrando sacar una sonrisa al recordar un sonido que ha traspasado las barreras del tiempo. Reminiscente es el falsete presente en “Can’t Do Much” o “Lilacs”, que por un segundo emocionan al pensar en Joni Mitchell o las melodías presentes en “Hell” o “War”, que de seguro serían aprobadas por Bob Dylan. En un género con tantos clásicos como lo es el folk, la cantautora no se queda en el pasado, sino que lo estudia para su presente.

El track final, “St. Cloud”, inspirado en la ciudad donde nació y creció su padre, es una delicada pieza acústica con una desnuda interpretación vocal, dándole cierre al recorrido por las ciudades que conforman su trayectoria. Pero no sólo los lugares, sino que las personas presentes en estos: su hermana, sus padres, sus amistades, su versión adolescente e incluso David Berman, quien recibe un tributo a su nombre. Al finalizar, es claro que en “Saint Cloud” Waxahatchee ha presentado su disco más liberador y quizás el más importante de su carrera. Sin grandes decoraciones, ahonda en lo más profundo de sí misma, visitando los momentos que la hicieron ser quien es mirando hacia un futuro prometedor, con un clásico entre sus brazos.


Artista: Waxahatchee

Disco: Saint Cloud

Duración: 40:06

Año: 2020

Sello: Merge


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