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311 – Stereolithic

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Aproximadamente tres años tuvieron que pasar para que los norteamericanos de 311 dieran a conocer una nueva placa y vaya que regreso. Volviendo a sus raíces y desmarcándose del “corrupto” mundo de las discográficas, en palabras de Nick Hexum, “Stereolithic” se convierte en el primer disco cien por ciento independiente desde “Uniti” (1991), al salir a la luz bajo el sello 311 Records, a diferencia de su predecesor, “Universal Pulse” (2011) que además de pertenecer al sello de la banda, contó con el aporte de ATO records.

311 02Usando como herramienta rítmica el  reggae, funk, rock e incluso hip-hop, la presente entrega es prueba fiel del trabajo sostenido que el quinteto lleva haciendo hace ya largo tiempo. Basta con escuchar “Ebb And Flow” para que nuestra cabeza comience a percibir la mezcla de ritmos mencionada, y que le entrega ese sello que los hace tan característicos respecto a otras bandas contemporáneas con las que siempre 311 fue comparada. Con “Five Of Everithing”, primera entrega liberada por la agrupación hace aproximadamente un mes, la situación es similar. Un chorro de buena onda que hace traer a la mente los paisajes paradisiacos del caribe y las ganas de celebrar como en febrero, situación que varía con “Showdown”,  segundo adelanto del presente trabajo que, fiel a la tónica rítmica ya demostrada en los temas anteriores, no hace más que confirmar el dinamismo, la potencia y la perfecta mezcla sostenida a lo largo del disco, despejando las dudas acerca de qué es lo que nos traía la presente placa.

El gran golpe dentro de la armónica musical lo da “Boom Shanka”, track que si bien no suena extraño dentro del repertorio de la banda en cuanto a atmósfera musical, viene a acelerar un poco las cosas a punta de un groove pegajoso y un coro digno de ser próximo single, contrastando en parte con la sucesora “Make It Rough”, canción que comienza un tanto más suave pero que, a medida que avanza, confirma el objetivo buscado por la agrupación: pasarla bien. Misma situación pasa con “Simple True”; bajo, guitarra y batería trabajando a la perfección con un slap de bajo como introducción.

311 01“The Call” y “Tranquility” nos vienen a dar la despedida, quizás dejando algo de gusto a poco, principalmente por la extensión del disco y porque el último tema, según el parecer de este redactor, no debería haber estado en esa ubicación y sí en el medio del disco. A pesar de ello, el cierre destaca por estar bajo la misma línea del resto de las canciones.

En suma, con una onda alegre, positiva, y sin dejar un espacio entre cada track, los oriundos de Omaha logran encantar a costa de una receta ya conocida. En términos generales, nos encontramos frente a un trabajo conciso, atractivo y entretenido, lejano a las experimentaciones rítmicas presentes en otros discos, con canciones como “Use Of Time” de “Transistor” (1997) o “Amber” de “From Chaos” (2001), más inclinados al rap y las guitarras distorsionadas que en otros trabajos, pero cargado al dinamismo, lo que hace olvidar tales aproximaciones musicales. Disco totalmente recomendable, tanto si se es conocedor del trabajo previo de la agrupación, o alguien recién acercándose al trabajo de 311 buscando una carta de presentación.

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1 Comentario

1 Comentario

  1. Angelo Labra Chavez

    10-Mar-2014 en 1:20 pm

    El disco es bueno, relajado, vamos un cd 311 en toda ley. Una banda que sabe hacer buenos discos y que esperemos se repitan el plato en Chile y que no sea en un festival

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Triggerfinger – “Colossus”

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Colossus

Están por cumplir 20 años de carrera. Dos décadas que parecen mucho y poco al mismo tiempo. Triggerfinger es una banda que, con cinco discos a cuestas, nada tiene que demostrar y que, sin embargo, no ha logrado encontrar el punto de despegue para llegar a la cima y codearse con los más grandes de la escena (no siendo teloneros, claro está). Pero ¿qué los hace tan especiales? No son genios incomprendidos ni nada por el estilo; de hecho, su sonido es muy fácil de digerir, sin que ello implique falta de originalidad o de agudeza creativa.

El stoner rock y el rockabilly son los componentes que perfilan la fórmula de este power trio oriundo de Bélgica, siendo un buen punto de referencia la semejanza estilística que comparte con Queens Of The Stone Age: ambas agrupaciones nacieron por la misma época, tienen una estética retro, y las dos son insolentemente seductoras y onderas. Esto último evidenciado por sus respectivos frontman, ya que, así como Josh Homme posee un carisma desbordante, Ruben Block no se queda corto, derrochando presencia escénica por montones.

El post punk se hace presente en “Colossus”, canción que da el nombre a este álbum. Parte enérgico y crudo, con la particularidad de que acá intervienen dos bajos, uno de ellos afinado lo más agudo posible buscando reemplazar a la guitarra, tarea que estos belgas cumplen satisfactoriamente. “Flesh Tight” es de esos temas que de lejos se nota que son singles: cuenta con una estructura rítmica y melódica que la hace en extremo pegadiza, adicionada a la incorporación de un teclado que, en contraste con la sugerente voz de Block, da como resultado una pieza que deja un halo siniestro escondido bajo una atmósfera retro. Muy rocanrolero.

“Candy Killer” emerge misteriosa y parsimoniosa, como aquella tranquilidad que antecede a la tormenta. Inicia con la ejecución del bajo de Paul Van Bruystegem, la que, a modo cortina sonora, mantiene la tensión y dramatismo hasta el final. Con “Upstairs Box” se manifiesta una mezcla de arreglos sesenteros de dos vertientes: por un lado se distinguen articulaciones psicodélicas procedentes de la guitarra de Block, y por otro, Mario Goossens prolonga el ritmo con una percusión al más estilo pop de antaño, elementos que se combinan armoniosamente.

“Afterglow” logra evocar pasajes crepusculares, es una pieza principalmente acústica, que destaca por su sedosidad melódica y su final, donde se desarrolla un desgarrador solo de guitarra. Después de este paréntesis auditivo, la potencia nuevamente adquiere ventaja. “Breathlessness” emerge con un aire brit, lo que, expresado a través de las seis cuerdas de Block, recuerda al inconfundible sonido de Oasis. “That’ll Be The Day” es otro de los temas que encuentran su mejor desarrollo en el coro, donde la cadencia sonora se transforma en un quiebre para una composición que tiene una estructura en base a sintetizadores y percusiones que emulan sonidos industriales. Mientras tanto, el bajo sigue siendo el que marca la pauta a través de intensos riffs. “Bring Me Back A Live Wild One” tiene buen pulso, posee algo de blues y de rock & roll, pero en una medida que le permite conservar su carácter moderno.

“Steady Me” parece sacado de una colección de lados B, o al menos no parece encajar con el esquema propuesto en este LP, jugando con el tempo, con los arreglos vocales y con distorsiones sonoras, una buena amalgama de sonidos que, lejos de asustar, se transforma en una buena forma de acercarse al término de esta lista de tracks. Acá estamos ante un desenlace por partida doble. Por un lado, “Wollensak Walk” se presenta en una pieza instrumental de blues que logra evocar parajes desérticos tipo western. Simple, pero muy efectivo; al menos ese es el final lógico. Sin embargo, 20 segundos después emerge el remate oficial disfrazado de pista oculta en una apología a la música campirana del sur de EE.UU, curiosa elección viniendo de una banda europea. Es tan hermosamente inesperado como “Das Schützenfest” de Faith No More.

Este último lanzamiento mantiene la esencia que Triggerfinger ha venido cultivando desde su debut en 2004 con su producción homónima, no obstante, aquellas experimentaciones que plasman casi al final de esta placa sugieren que existe un deseo que los empuja a salir de su zona de confort. Deseo que podría impulsar o sepultar su carrera. Sin embargo, estamos ante un disco fresco y versátil, cualidades que están lejos de ser tan solo muestra de su potencial. Han demostrado que saben cómo construir atmósferas, pues la gama de estilos presentes se logra cocinar bien en esta obra, donde lo stoner, lo ochentero, lo psicodélico y la sensualidad de la voz de Block se entrelazan, dando como resultado a este gigante, este coloso.


Artista: TriggerfingerColossus

Disco: Colossus

Duración: 36:23

Año: 2017

Sello: Mascot Records


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