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Cine

Whiplash, Música y Obsesión

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La búsqueda por la perfección artística puede durar toda la vida y consumir por completo las energías y los esfuerzos de los aspirantes a esta excelencia. El cielo es el límite y, ya sea el objetivo el ganar importantes premios, ser reconocido a nivel mundial o que nuestro nombre forme parte de la historia, la medición de este éxito parece ser más objetiva de lo que se podría creer, provocando que la lucha por lograr esta meta pueda llevar a la obsesión. La salida siempre está ahí: es uno mismo quien decide cuándo detener la búsqueda, cuándo rendirse, cuándo conformarse con el nivel alcanzado, cuándo reconocer que quizás no se está destinado a la grandeza. Pero, ¿y si rendirse no es una opción? ¿Y si ser bueno no sirve porque se debe ser el mejor? ¿Cuánto estamos dispuestos a sacrificar para conseguir nuestra idea de éxito?

WHIPLASH 01Formar parte de una de las mejores escuelas de música del país no es suficiente para Andrew Nieman (Miles Teller), un joven baterista empeñado en convertirse en “uno de los grandes”. No tiene amigos ni le interesa tenerlos, y su tiempo libre, salvo por la ocasional salida con su padre, lo dedica a ensayar su instrumento. Cuando Terence Fletcher (J.K. Simmons), un respetado profesor del conservatorio, le da la oportunidad de formar parte de su banda, en una suerte de ascenso, Andrew no lo piensa dos veces, pero esto significará someterse a su propio régimen, que integra desde abuso verbal hasta físico en su enseñanza.

Fletcher, el profesor y director, es tan intimidante como efectivo, y es uno de los primeros logros de la película el que el espectador entienda que el estado mental de sus alumnos les prohíbe cuestionarlo. Jamás es una opción el pedir clemencia cuando él los golpea o los insulta, y esto es porque, en el fondo, todos operan bajo el mismo acuerdo tácito: el de aguantar todo lo que sea necesario si eso significa que el maestro logre sacar lo mejor de sus alumnos. Andrew tiene tan claro su objetivo, que se toma esta oportunidad lo más en serio posible, lo que significa, en primer lugar, desconectarse de todo lo que no tenga que ver con la música.

WHIPLASH 02Hay un par de escenas que sugieren la existencia de un mundo exterior y lo relativamente poco que el ideal de Andrew significa más allá de las paredes del conservatorio. Pero él no está interesado en tener perspectiva, y si los demás no entienden la seriedad del asunto, allá ellos. Mientras, nosotros como espectadores nos mantenemos justo a su lado, ayudados por un trabajo de cámara que nos recluye en el claustrofóbico universo del protagonista, un ambiente nocturno en el que el tiempo sólo parece importar en la medida que sirva para practicar, para mejorar.

“Whiplash: Música y Obsesión” cuenta con pocos elementos para contar esta historia, pero todos ellos funcionan al máximo. Gran parte de su eficacia radica en un trabajo de montaje realmente impecable, una sincronía sinfónica que va marcando el ritmo entre los cortes y el sonido, enalteciendo el arte a disposición y convirtiendo este drama en un thriller cuando es necesario, dotando de relevancia lo que está en juego y señalando el peligro que significaría perderlo. Pero lo conciso y eficaz de este ensamblaje es también producto de la modesta simpleza de su guión. La historia que se está contando es una y sólo una, por lo que, como su protagonista, la película no pierde tiempo o energía en subtramas que no la alimenten o potencien. Esto significa que no ahonda en dramas familiares, peleas románticas o rivalidades con compañeros de clase, si estos no van alineados con el centro mismo del objetivo del protagonista: el lograr la grandeza y la relación con la persona que puede acercarlo a ella.

WHIPLASH 03Y ahí entra el terrorífico J.K. Simmons, que si bien pudo haber sido una caricatura, escapa del cliché por lo simple de la justificación de sus actos: todo el sufrimiento va en pos de que sus alumnos sean la mejor versión posible de sí mismos. Si se rinden o desmotivan, nunca debieron estar ahí en primer lugar, pero si lo que buscan es no simplemente ser grandes artistas, sino los mejores, lo que él hace sólo los ayudará en el camino. “No hay palabras más dañinas en el idioma inglés que ‘buen trabajo’”, argumenta Fletcher, pero a esas alturas ya todos lo tenemos claro. Es difícil discutirle cuando de lo que hablamos es de la perfección.

Es sorprendente que Damien Chazelle tenga menos de treinta años y que esta sea sólo su segunda cinta, sin embargo, el director y guionista puede descansar en la ironía de que su película sobre el esfuerzo y la búsqueda de la perfección sea un ejemplo espectacular de sus capacidades y su talento. Aunque, si algo hemos aprendido respecto a los temas que le interesa abordar, es que no se conformará con este logro y seguramente tendrá muchos más por delante, y ese simple hecho ya es alentador.

Por Ignacio Goldaracena

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4 Comentarios

4 Comments

  1. Windowpane

    12-Feb-2015 en 6:39 pm

    PARKEEEER !!

  2. Gato Cojo

    13-Feb-2015 en 3:28 am

    Acabo de ver esta película y me pareció bastante interesante, pero me dio la sensación de ver la versión para músicos de 50 sombras de grey, saludos

    • Matías D'Agostino

      16-Feb-2015 en 12:20 pm

      A pesar de que el director dice que el tema de la película es la obsesión de Andrew, hacia el final nos damos cuenta de que Fletcher tenía razón, y que el maltrato y abuso de parte de alguien que entendemos como superior es válido y nos puede hacer mejores y felices, tal como en 50 sombras. Buena observación

  3. Fantomas

    08-Mar-2015 en 1:19 am

    Tremenda película! quizás a veces cae en la exageración, pero retrata el sentir de muchos músicos que entran a estudiar. De profesores con egos enormes, pero que tienen que hacerlo ya que el resto del mundo es hostil con los músicos, para el resto del mundo es “un hobbie”. Actuaciones tremendas de Miles Teller y el siempre genial JK Simmons, que acá los 2 se ganan mi respeto. Es una película excelente para cualquiera, pero si eres músico la vas a amar y sobretodo si eres un amante del jazz. Tremenda banda sonora, visualmente impresionante y con un final épico. Años que no veia una película que me dejara con la boca abierta, a pesar de las altas expectativas que me habían dado, logro superarlas.

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Contra Lo Imposible

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Contra Lo Imposible

Plasmar cinematográficamente acontecimientos relacionados con el deporte implica trazar una línea, aludiendo al proceso detrás de la preparación antes de enfrentarse a un gran evento, con los conflictos situados entre medio configurando la trayectoria de quienes protagonizan grandes hazañas deportivas. Una de las carreras de automovilismo más prestigiosas sirve como el escenario perfecto para situar fuerzas opuestas en medio de un conflicto de intereses donde las destrezas, el compañerismo y la determinación serán fundamentales para alcanzar el éxito. Dos años después de su exitosa “Logan”, James Mangold dirige una historia inspirada en hechos reales y que tiene al centro a dos de las grandes compañías de automóviles del mundo: Ford y Ferrari.

“Contra Lo Imposible” se centra en el visionario diseñador de autos Carroll Shelby (Matt Damon) y el corredor Ken Miles (Christian Bale). Ambos estarán encargados de diseñar y construir un auto de carreras para la compañía Ford, el que debe ser capaz de vencer a su oponente más poderoso en manos de Enzo Ferrari (Remo Girone). Juntos deberán luchar contra los intereses corporativos para, al mismo tiempo, alcanzar sus victorias personales.

La cinta aprovecha desde su inicio el concepto en el que se encuentra inmersa, pues las carreras de autos son su principal motor, y estas son representadas con una mirada intuitiva, capaz de exhibir con agilidad cada momento y componente de una carrera automovilística. Y considerando su extensión, alcanzando las dos horas y treinta minutos, el ritmo agitado se vuelve esencial para conducir un relato que realmente profundiza en su principal temática.

Las decisiones de encuadres y montaje ayudan a edificar una historia que arranca tal como lo hace un auto de carrera y debe avanzar poniendo especial atención a las curvas con las que se encuentra. Y es ahí donde las pausas son necesarias para así poder evidenciar el entramado que se teje al interior de la compañía Ford y, a la vez, aprovechando de adentrarse en la vida personal del corredor que estará a cargo de conducir el moderno automóvil.

Para poder construir una historia que intenta alcanzar un nivel épico dentro de su contexto, esta es divida en dos trayectos que avanzan a la vez y que juntan su camino en la carrera de Las 24 Horas de Le Mans. Por una parte, la compañía Ford y su lucha por competir con las grandes entidades del mundo automotriz, es el centro y detonador que empujará a sus protagonistas a enfrentarse a grandes obstáculos para alcanzar el principal objetivo. La compañía es a la vez representada como quienes instalan los inconvenientes corporativos, donde los intereses monetarios preponderan frente a la pasión que significa para los protagonistas el poder diseñar el revolucionario nuevo modelo.

Por otra parte, el encargado de conducir el nuevo automóvil es el obstinado Ken Miles, el que simboliza un espíritu agitador y con el objetivo de alterar la firmeza de la compañía. Junto a su carácter testarudo y poco apacible, Ken es el personaje que más cambios sufre a través del relato, siendo capaz de transformar su razonamiento, pero gracias a quienes lo rodean, su esposa e hijo. Sin embargo, su camino no podría completarse sin el apoyo de su amigo y socio en este negocio, Caroll Shelby. La relación de ambos es la manifestación del compañerismo y el cariño fraternal; en ellos está puesta la cuota necesaria de idealismo, la que los ayudará a continuar adelante, pese a las adversidades.

James Mangold logra crear un drama deportivo complejo y con las características de un cine algo más clásico, rememorando a producciones hollywoodenses de antaño, pero con la apariencia física de una obra moderna que cuida su tratamiento. “Contra Lo Imposible” alcanza un nivel satisfactorio, donde el mundo que retrata queda plasmado con total firmeza y es coherente con sí misma hasta el final.


Título Original: Ford v Ferrari

Director: James Mangold

Duración: 152 minutos

Año: 2019

Reparto: Matt Damon, Christian Bale, Jon Bernthal, Caitriona Balfe, Noah Jupe, Josh Lucas, Tracy Letts, JJ Feild, Ray McKinnon, Rudolf Martin, Ward Horton, Bridie Latona, Lachlan Buchanan


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