Conéctate a nuestras redes

Cine

Thor: Un Mundo Oscuro

Publicado

en

Si hay una veta que la industria ha explotado con descaro en lo recorrido del siglo XXI, esa es la del cine de superhéroes. Quién sabe hasta cuándo jugarse tanto por esta clase de filmes le siga funcionando tan bien, pero por el momento estas cintas reinan con comodidad en las boleterías y, en general, cuentan con un estándar superior a la media del cine palomitero. La posta del estudio líder de este segmento ha sido cogida por Marvel, que desde el estreno de “Iron Man” en 2008 ha desarrollado una serie de películas cuya primera etapa culminó con aplastante éxito en “The Avengers” (2012). Como toda moda, este buen pasar es apenas temporal, así que la puesta en marcha de la fase dos de la franquicia no se ha hecho esperar: hace unos meses comenzó con “Iron Man 3”  y tiene su segundo miembro en “Thor: Un Mundo Oscuro”.

Thor (Chris Hemsworth) ha dejado de ser el arrogante aspirante al trono de Asgard y ahora parece estar preparado para asumir el desafío de suceder a Odin (Anthony Hopkins). Tras haber frenado con éxito a su hermano Loki (Tom Hiddleston) en la Tierra, el dios del trueno trabaja en devolverle la paz a los Nueve Reinos, mientras que al mismo tiempo anhela ver de nuevo a la astrofísica Jane Foster (Natalie Portman). Los caminos de ambos se volverán a cruzar luego de que una antigua raza liderada por Malekith (Christopher Eccleston) regrese con el objetivo de sumir al universo en la oscuridad.

La franquicia que Marvel viene desarrollando desde hace seis años, ha tenido como peculiaridad transversal un elevado cuidado al momento de ejecutar las cintas de sus distintos superhéroes. Sus filmes pueden conservar elementos de mayor o menor gracia, pero al menos está asegurada una disposición eficiente y atractiva de sus recursos. Esto se traduce en que resulte inusual que haya piezas que no calcen en un conjunto aterrizado en cuanto a la proyección de metas. A modo de ejemplo, la acción, cualidad preponderante en estos terrenos, jamás se sale de control, incluso en instantes tan grandiosos como el clímax de “The Avengers”. En consecuencia, está incorporado un piso mínimo de diversión, que en “Thor: Un Mundo Oscuro” sigue totalmente presente.

THOR THE DARK WORLD 02La película se alza firme desde el tratamiento dado al personaje. Thor no proporciona las opciones de levantar una cinta similar a las Iron Man –donde la mesa está servida para el lucimiento de Robert Downey Jr.-, pues la naturaleza del personaje lo impide. Y eso Marvel lo comprende muy bien; un pleno entendimiento de las potencialidades de los superhéroes que acá una vez más es demostrado. Al igual que “Thor” (2011), se opta por prácticamente descartar ocuparse de la psicología del personaje. No se fuerza un tormento interior, como queriendo apuntar más alto, sino que se blinda todo con acción bien suministrada. Así es como el protagonista en esta segunda parte está en una encrucijada inicial que rápidamente es relevada por otras impuestas por el vértigo de la aventura.

Si hay una mirada bien pensada en el acercamiento al protagonista, en otro plano estrechamente vinculado el filme no da el ancho. La encarnación de turno del mal raya en lo simplón, con casi insignificante esmero en darle una vuelta interesante. Debe ser  la enésima película que ubica a un milenario ejército como amenaza de los protagonistas, cuyo plan es nada más y nada menos que acabar con todo. Las motivaciones  y personalidades de los villanos poco importan, así que ni hablar de alguna posibilidad remota de comprender sus acciones. Afortunadamente no se juega todas sus fichas en ese sentido, ya que escolta el discreto choque bien-mal con conflictos laterales ejecutados apropiadamente. En rigor, es el cómo evolucionan los pequeños conflictos definidos con anterioridad al surgimiento de esta amenaza lo que le termina otorgando altura a la cinta.

THOR THE DARK WORLD 03Uno de los principales atributos que hacía funcionar “Thor” era la presencia de Loki como el máximo villano. En la secuela el mando lo toma un tal Malekith que no se le acerca ni un ápice en cuanto a magnetismo, y a decir verdad en cuanto a nada. Afortunadamente, el hermano del dios del trueno acá sigue siendo relevante en la trama. Tanto así, que buena parte del gancho de la filme recae en este secundario, un personaje empapado en una mezcla de cinismo, maldad y encanto. En suma, Loki proporciona toda la chispa y lucidez que la película echa de menos en parte de su armado, mientras que el actor que lo encarna, Tom Hiddleston, se come a bocados cada una de sus escenas.

Alan Taylor –director de algunos episodios de la serie “Games Of Thrones”- se despacha una labor atinada, pero sin una impronta clara. Como tantos otros, se limitó a cumplir lo encomendado al pie de la letra en esta cinta que, tal como su predecesora, es una eficiente pieza en el camino hacia algo más grande, en este caso “The Avengers 2”. Si bien es con holgura más uniforme, enérgica y, a fin de cuentas, mejor blockbuster que “Thor”, está a unos cuantos kilómetros de la inventiva alcanzada por “The Avengers”. Acá todo es bastante tenue y de modesto vuelo. En efecto, no mucho más que un correcto preludio de la fiesta mayor.

Por Gonzalo Valdivia

Publicidad
Clic para comentar

Responder

Artículos Cine

Star Wars y el auge de los efectos visuales

Publicado

en

Star Wars

Desde prácticamente siempre, ha existido un odio irracional hacia las precuelas de Star Wars, aquella trilogía de películas que estrenada entre 1999 y 2005 que prometía conectar todos los hilos en torno a la historia que George Lucas iniciara en 1977. Amparado bajo una segunda explosión de popularidad de la saga, el director comenzó a principios de la década del 90 lo que sería la concepción de una idea que ya tenía cuando trabajaba “El Imperio Contraataca”, y que, según sus propias declaraciones en múltiples ocasiones, no le era posible filmar debido a las limitancias tecnológicas propias de la época. Así, el desarrollo del CGI hizo que Lucas pudiera adentrarse en la realización de una nueva trilogía, donde, más allá de su cuestionado argumento e innecesaria creación de fallas argumentales para la saga original, terminó por transformarse en una revolución gracias al elemento que fue más destacado por la crítica: los efectos especiales.

Fue en 1997 cuando comenzó el rodaje de “La Amenaza Fantasma” (1999) y, aunque se mantuvieron algunos elementos como la marioneta de Yoda y una utilización de escenarios reales con un cuidado diseño de producción, la transición se fue desarrollando de manera natural a lo que terminaría siendo “El Ataque de los Clones” (2002) y “La Venganza de los Sith” (2005), donde el uso de fondo verde fue más prominente que en ocasiones anteriores. Como dato curioso, y para reforzar la idea de que la animación digital fue el elemento principal de estas cintas, es sabido que no se construyó ni una sola armadura de trooper durante las tres películas, con dichos modelos siendo todos creados por computadora. A pesar de que el uso de CGI ya se había presenciado en otras películas previas –probablemente “Jurassic Park” (1993) siendo el caso más reconocido–, su utilización dentro de la producción de Star Wars significó todo un precedente, gracias a un innovador software donde se crearían los efectos visuales, al punto de que en la primera cinta existe una sola secuencia que no contiene efectos digitales.

A veinte años de su estreno, los efectos visuales en el cine son cosa de cada día, con prácticamente la totalidad de las cintas más taquilleras utilizándolo en su mayoría, lo que en un espectro más crítico ha terminado por omitir en el espectador el deseo de intentar diferenciar qué es real y qué no al momento de mirar una película. Asimismo, los directores actualmente pueden gozar de la misma libertad que Lucas describió a la hora de realizar las precuelas, pudiendo crear un guion a su antojo sin preocuparse de restricciones en torno a la producción, el desarrollo de personajes y, sobre todo, la creación de mundos y criaturas tan fantásticas como se ha caracterizado la saga desde sus orígenes. Todo lo anterior permitió también una reducción en los tiempos de rodaje, comenzándose a producir blockbusters en masa gracias a la implementación de la fotografía digital, y el uso de cámaras digitales que permiten grabar sin la necesidad de revelar el celuloide, pudiendo así montar y modificar escenas de una manera mucho más rápida.

Ya con la trilogía original Lucas había innovado en una serie de técnicas cinematográficas que eran prácticamente desconocidas para la época, pero todo ese trabajo fue opacado en cierta forma gracias al abrumador éxito que la saga tuvo más allá de la pantalla, transformándose en un icono de la cultura pop gracias a la explosiva venta de juguetes y una creciente popularidad que nunca decayó en el período de 1977 a 1983. Y es así como las tecnologías fueron evolucionando en pos de una saga que desde sus orígenes buscó una forma de deslumbrar y crear experiencias nunca vistas, algo que sin duda se logró con todos los contratiempos que pueda significar. Pasar de un aproximado de 365 tomas con efectos visuales en la primera cinta de 1977 a las más de 2200 que tiene la última de la era Lucas en 2005, habla de una necesidad de incorporar la tecnología con el fin de contar historias, derribando límites y permitiendo que la creatividad e imaginación de los realizadores pueda verse reflejada en la gran pantalla.

Hoy en día, con una nueva trilogía que llegará a su fin este 19 de diciembre, se puede ver como las técnicas de las otras seis entregas se van complementando para darle un romanticismo a la producción, omitiendo de plano un uso totalmente digital para seguir incluyendo animatronics, marionetas, maquillaje y otras técnicas de producción. Sin embargo, es imposible no reconocer el trabajo e influencia de George Lucas en el desarrollo del cine de fantasía como lo conocemos hoy en día y, más allá de cualquier falencia narrativa que haya cometido en sus cuestionadas precuelas, el cine y la tecnología comenzaron una relación que ha beneficiado tanto lucrativa como creativamente a la industria.

  • Star Wars: El Ascenso de Skywalker” se estrena el próximo 19 de diciembre. Preventa AQUÍ.

Seguir Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

Deceiver Deceiver
DiscosHace 2 semanas

DIIV – “Deceiver”

Desde su debut, la imagen de DIIV –y en particular la de su líder, Zachary Cole Smith– ha sido asociada...

Macro Macro
DiscosHace 2 semanas

Jinjer – “Macro”

Para destacar en el actual y variado espectro musical, se puede tomar la opción de desmarcarse de algún género en...

Pyroclasts Pyroclasts
DiscosHace 3 semanas

Sunn O))) – “Pyroclasts”

La densa y oscura capa que Stephen O’Malley y Greg Anderson han construido a través de los años a punta...

No Home Record No Home Record
DiscosHace 3 semanas

Kim Gordon – “No Home Record”

En su primera experiencia solista, Kim Gordon da con un disco abstracto y cambiante, mostrando una faceta aún más experimental...

Corpse Flower Corpse Flower
DiscosHace 3 semanas

Mike Patton & Jean-Claude Vannier – “Corpse Flower”

En el cuestionamiento en torno a qué resultado puede salir frente a una colaboración de mundos tan diferentes siempre hay...

Ode To Joy Ode To Joy
DiscosHace 3 semanas

Wilco – “Ode To Joy”

El camino que Wilco ha trazado en sus más de veinte años de carrera es la prueba viviente de unos...

Railer Railer
DiscosHace 4 semanas

Lagwagon – “Railer”

Cada vez que un histórico del punk rock decide anotarse un nuevo álbum de estudio, se genera un ambiente de...

Ghosteen Ghosteen
DiscosHace 4 semanas

Nick Cave & The Bad Seeds – “Ghosteen”

Las composiciones de Nick Cave & The Bad Seeds han visto un cambio en la década presente. Dejando descansar a...

All Mirrors All Mirrors
DiscosHace 4 semanas

Angel Olsen – “All Mirrors”

Con los primeros acordes de su debut, “Half Way Home” (2012), Angel Olsen dejó en claro su perspectiva del folk:...

Metronomy Forever Metronomy Forever
DiscosHace 4 semanas

Metronomy – “Metronomy Forever”

Ha pasado más de una década desde el clásico de Metronomy, “Nights Out” (2008), material que los estableció como parte...

Publicidad
Publicidad

Más vistas