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Ted 2

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El adjetivo “gamberro” debe ser unas de las palabras del idioma español, de uso exclusivo en la península ibérica, a la que resulta más arduo encontrarle un sinónimo que le haga justicia; sobre todo en esta parte del mundo, donde jamás emerge en ningún tipo de conversación ni escrito. Aunque la definición que le adjudica la RAE (“libertino, disoluto” o “que comete actos de grosería o incivilidad”) no evidencia un campo donde su uso sea más apropiado, en el mundo cinéfilo se ha instaurado “gamberro” como un imprescindible a la hora de hablar de películas, en especial al momento de apuntar a eventos cinematográficos desatados, desaforados, donde sus protagonistas viven aventuras que atropellan todo protocolo o corrección; o sea, en la comedia en su versión de risa más libre, TED 2 01excedida y expansiva. Y en esa categoría, de inmediato títulos como “The Hangover” (2009) y “21 Jump Street” (2012) –y sus respectivas secuelas- despegan como ilustres, en las antípodas de productos de humor contenido y bienintencionado, como “Night At The Museum” (2006). El adjetivo vuelve a estar en la palestra por estos días, con la llegada de la segunda cinta sobre el oso más trastornado que recuerde la cultura popular, aunque a este estreno la palabra le quede menos ajustada que a su predecesora.

En la misma catedral que culminaba la película original, Ted (voz de Seth MacFarlane) celebra con bombos y platillos la boda con su pareja, Tami-Lynn (Jessica Barth). En tanto, su mejor amigo, John Bennett (Mark Wahlberg), aún no se recupera de su ruptura matrimonial de hace medio año. Para la pareja que forman el oso y su mujer pronto llegarán las dificultades, pero lo peor anclará cuando, al momento de hacer intentos por agrandar la familia, Ted se encuentre con que el Estado no lo reconoce como persona. En su camino para demostrar lo contrario, el oso contará con su inseparable John y la ayuda de una novata abogada llamada Samantha Leslie Jackson (Amanda Seyfried), al tiempo que, en las sombras, se empezará a tramar un oscuro plan fundamentado en capturarlo –nuevamente- para dar origen a una línea de juguetes.

TED 2 02Extrayendo los numerosos pasadizos y recovecos humorísticos de la cinta, lo que persiste no es más de lo ya descrito. Así luce en distancia y así es “Ted 2”. Evidentemente la primera parte no gozaba de un texto muy consistente ni bien delineado, pero al menos descansaba en una interesante tensión generada por Ted y los personajes de Wahlberg y Mila Kunis, que daba resguardo a la de por sí bien ponderada cuota de humor, que iba de lo corrosivo a lo derechamente necio. La secuela, también dirigida por MacFarlane (a un año de la desafortunada “A Million Ways To Die In The West”), padece de una evidente merma en ese sentido, desparramándose unos cuantos escalones del lugar que ocupa su cinta madre, porque, consciente de que su mayor apuesta es menor, se aboca desesperadamente a estucar, revestir y adornar, con tal  de ocultar que no es tanta la pobreza. Al mismo tiempo, sugiere que la necesitábamos en cines hoy, que realmente hacía falta una segunda parte y que la primera no fue un mero golpe de suerte, pero equivoca el rumbo de manera doble, primero porque el oso Ted es de los mejores personajes de la comedia reciente, con pasta suficiente para una nueva historia, y en segunda instancia, porque ante el error cometido, de escoger darle cuerda con algo tan poco convincente, la película tropieza intentado salvar del naufragio con movimientos torpes.

TED 2 03Muy decidor en cuanto a eso es que, pese a que lo primero que vemos es a Ted contrayendo matrimonio,  la acción detonante de la trama –vinculada estrechamente a esa primera escena- encuentre su lugar recién pasada la media hora, luego de largos pasajes de bromas bien y mal ejecutadas, situaciones poco trascendentes y cameos varios; en suma, un completo segmento con un cariz de reencuentro con los personajes que no urgía incluir, en vista de lo reciente de la película original, “Ted“. Con el riesgo latente de despertar bostezos, en esos instantes la cinta se juega su suerte en cuánta  simpatía siguen generando sus protagonistas y en que las bromas que incrusta por separado funcionen de todas formas. Lo que se termina dando es algo contradictorio: aunque el filme no encuentra gran respaldo en esos aderezos –evidentemente, no se podría decir que consiguen levantar a la película-, por otro lado cobijan efectividad, provocan no menor gracia, convirtiendo en un panorama para nada despreciable que por delante falte más de la mitad antes de que aparezcan los créditos.

Ahora bien, si la película en su porción restante  no parece una pérdida de tiempo, es sólo porque el entusiasmo que transmiten sus anteriores minutos está bastante degradado. Una cosa está clara: definitivamente, esta secuela baja el listón y resulta capaz de transmitir fatiga, algo que la anterior sólo producía en su tramo final. En su desorientación, “Ted 2” lidia con sorpresas como Amanda TED 2 04Seyfried, mucho más suelta y cómoda que la no retornada Mila Kunis, en tanto brotan a modo de lastres personajes como el de Giovanni Ribisi, que simplemente no se puede creer retorne con el mismo propósito.

Incluso más importante que eso, está el hecho de que “Ted 2” brinda más protagonismo al oso: esta es su historia, la de su matrimonio y la de su lucha. Eso, a priori, podría ser el primer acierto de un gran triunfo, pero los problemas brotan por el extraño tono que MacFarlane da al asunto, a no muchos pasos de dejar de ser una comedia para evolucionar hacia un drama sobre derechos civiles. Extrañamente, no hace mayor risa de eso, pese a lo provechoso que podría resultar, y tal vez aquello sea lo más decepcionante: que una cinta “gamberra”, que había propuesto reírse de todo, ahora, en su secuela, haga un alto y dé solemnidad a algo desternillante por todos lados. Frente a eso, se encuentra lo de Mark Wahlberg, que para que no se pierda por completo en la historia, no se halla nada mejor que calzarle un nuevo interés romántico. Un apunte no menor que habla por sí solo de una película con la brújula mal calibrada.

Por Gonzalo Valdivia

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Contra Lo Imposible

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Contra Lo Imposible

Plasmar cinematográficamente acontecimientos relacionados con el deporte implica trazar una línea, aludiendo al proceso detrás de la preparación antes de enfrentarse a un gran evento, con los conflictos situados entre medio configurando la trayectoria de quienes protagonizan grandes hazañas deportivas. Una de las carreras de automovilismo más prestigiosas sirve como el escenario perfecto para situar fuerzas opuestas en medio de un conflicto de intereses donde las destrezas, el compañerismo y la determinación serán fundamentales para alcanzar el éxito. Dos años después de su exitosa “Logan”, James Mangold dirige una historia inspirada en hechos reales y que tiene al centro a dos de las grandes compañías de automóviles del mundo: Ford y Ferrari.

“Contra Lo Imposible” se centra en el visionario diseñador de autos Carroll Shelby (Matt Damon) y el corredor Ken Miles (Christian Bale). Ambos estarán encargados de diseñar y construir un auto de carreras para la compañía Ford, el que debe ser capaz de vencer a su oponente más poderoso en manos de Enzo Ferrari (Remo Girone). Juntos deberán luchar contra los intereses corporativos para, al mismo tiempo, alcanzar sus victorias personales.

La cinta aprovecha desde su inicio el concepto en el que se encuentra inmersa, pues las carreras de autos son su principal motor, y estas son representadas con una mirada intuitiva, capaz de exhibir con agilidad cada momento y componente de una carrera automovilística. Y considerando su extensión, alcanzando las dos horas y treinta minutos, el ritmo agitado se vuelve esencial para conducir un relato que realmente profundiza en su principal temática.

Las decisiones de encuadres y montaje ayudan a edificar una historia que arranca tal como lo hace un auto de carrera y debe avanzar poniendo especial atención a las curvas con las que se encuentra. Y es ahí donde las pausas son necesarias para así poder evidenciar el entramado que se teje al interior de la compañía Ford y, a la vez, aprovechando de adentrarse en la vida personal del corredor que estará a cargo de conducir el moderno automóvil.

Para poder construir una historia que intenta alcanzar un nivel épico dentro de su contexto, esta es divida en dos trayectos que avanzan a la vez y que juntan su camino en la carrera de Las 24 Horas de Le Mans. Por una parte, la compañía Ford y su lucha por competir con las grandes entidades del mundo automotriz, es el centro y detonador que empujará a sus protagonistas a enfrentarse a grandes obstáculos para alcanzar el principal objetivo. La compañía es a la vez representada como quienes instalan los inconvenientes corporativos, donde los intereses monetarios preponderan frente a la pasión que significa para los protagonistas el poder diseñar el revolucionario nuevo modelo.

Por otra parte, el encargado de conducir el nuevo automóvil es el obstinado Ken Miles, el que simboliza un espíritu agitador y con el objetivo de alterar la firmeza de la compañía. Junto a su carácter testarudo y poco apacible, Ken es el personaje que más cambios sufre a través del relato, siendo capaz de transformar su razonamiento, pero gracias a quienes lo rodean, su esposa e hijo. Sin embargo, su camino no podría completarse sin el apoyo de su amigo y socio en este negocio, Caroll Shelby. La relación de ambos es la manifestación del compañerismo y el cariño fraternal; en ellos está puesta la cuota necesaria de idealismo, la que los ayudará a continuar adelante, pese a las adversidades.

James Mangold logra crear un drama deportivo complejo y con las características de un cine algo más clásico, rememorando a producciones hollywoodenses de antaño, pero con la apariencia física de una obra moderna que cuida su tratamiento. “Contra Lo Imposible” alcanza un nivel satisfactorio, donde el mundo que retrata queda plasmado con total firmeza y es coherente con sí misma hasta el final.


Título Original: Ford v Ferrari

Director: James Mangold

Duración: 152 minutos

Año: 2019

Reparto: Matt Damon, Christian Bale, Jon Bernthal, Caitriona Balfe, Noah Jupe, Josh Lucas, Tracy Letts, JJ Feild, Ray McKinnon, Rudolf Martin, Ward Horton, Bridie Latona, Lachlan Buchanan


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