Contáctanos

Cine

[REC]3 El Comienzo

Publicado

en

En una sociedad hipermediatizada, la realidad no es lo que está afuera, sino lo que vemos en nuestras pantallas. Por eso la frase “basado en un hecho real” se vuelve recurrente en la promoción del cine actual. Más allá de relatos en clave épica sobre hechos históricos o biopics, el medio cinematográfico es el soporte preferido para capturar lo real y convertirlo en realidad. Desde los orígenes del cine, uno de sus objetivos expresivos fue la impresión y captura de la realidad, reflejado en ese tren llegando a la estación de la mítica cinta de los hermanos Lumière. Pero el cine también es fantasía, la creación de mundos imposibles en el diario vivir, pero totalmente verosímiles dentro de la pantalla iluminada, como lo demostró el prestidigitador Méliès con sus travesía lunar o sus viajes submarinos. Lo interesante es presenciar cómo lo fantástico explota las posibilidades de la realidad y la aprovecha en cuanto medio para fines expresivos. La realidad se convierte así en una mentira blanca para entretener, impactar o sostener una historia, como pasa regularmente en el cine de terror.

Luego de dos entregas de la saga española “[REC]” (2007 y 2009), el dúo de directores se separa y Paco Plaza asume en solitario la responsabilidad de cerrar algunos cabos sueltos con una tercera entrega de no-muertos/infectados/poseídos. La idea, además, es literalmente romper con la limitación que imponía el formato en las entregas anteriores, aunque la premisa se muestra en el formato tradicional de la cámara aficionada. Presenciamos las grabaciones de los preparativos y la boda de Clara (Leticia Dolera) y Koldo (Diego Martin), con imágenes capturadas por dispositivos de todo tipo: celulares, cámaras de video de retail, hasta una cámara profesional con steady. Cada ángulo nos va presentando a las familias, los invitados, los amigos del novio y la novia, los rituales y los momentos cursis, todo como un matrimonio clásico se desarrolla. Claro, hasta que aparece el primer infectado que anuncia el caos que seguirá durante todo el metraje.

A pesar que en las dos anteriores películas el formato de “realidad” era parte fundamental de la propuesta, no dejaba de ser un recurso meramente estético, que jamás se integra al relato. Si la intención es “grabarlo todo, porque el mundo tiene que saber”, no hay nadie que revele esas cintas, nadie las encuentra para nosotros. Incluso, formalmente no estaba bien logrado, la cámara está demasiado limpia, profesional, calculada. Cuesta creer entonces que en esta precuela el formato “amateur” esté usado de manera precisa, casi perfecta, y que se desprecie de una patada. Es la primera gran ironía de una película que, luego de esa inflexión, tomará un derrotero olvidado por la saga que la precede, la del terror gore clásico, con todos los elementos sin excepción y con una mirada fresca cargada al humor negro.

Tal como se había anunciado en otro artículo de este sitio, los géneros cinematográficos obligan a tener presente reglas no escritas, que al faltar rompen el contrato con el fanático, quien espera ver pistolas y desierto en un western, extraterrestres en la ciencia ficción y finales felices en las comedias románticas. El dogma del género en el cine es una obligación sagrada, y como tal, se debe tener siempre presente para saber cuándo obviarlo, superarlo o hasta insultarlo. “[REC]3 Génesis” es un caso clínico de cómo lograr estos puntos anteriores sin saltarse ningún ejercicio y logrando una calificación casi perfecta en todos. Desde la inflexión del prólogo que la sensación es que la trama ha dado un giro equivocado, que todo lo bueno que se había logrado se iría por la borda. Pero no, cada uno de los puntos de quiebre son una oportunidad de explorar un nuevo camino, presentando como un todo coherente los homenajes al cine clásico de terror; la cita obligatoria a las anteriores cintas de la saga; la progresión de violencia y sangre del gore; y los elementos obligatorios del género, como son el uso de utensilios domésticos para defenderse (y atacar a los adversarios), la historia de amor y reencuentro en medio de la hecatombe, y hasta la nunca bien ponderada motosierra.

El humor negro es clave en todo el relato, al punto que se vuelve crucial en el desenlace. Desde la obsesión con el concepto del “cinéma vérité” (un guiño a las entregas anteriores), las referencias a los problemas con leyes sobre derecho de autor y el canon digital en España (¿La razón para no usar la palabra “zombie”?), hasta la inclusión de la temática religiosa como explicación al fenómeno, todo es una ironía, nada se toma demasiado en serio. Como se superó la tiranía del formato, no existe una obligación por mantener un contrato de verosimilitud que hacen pesados, forzados y poco arriesgados a los dos films anteriores. Aquí la única obligación es entretener e impactar con las escenas gore, y empatizar con las peripecias de los protagonistas. Cualquier otro predicamento se convierte en un lastre que es mejor abandonar al instante, como la infección que se expande entre los comensales del matrimonio.

Por eso hasta la extensión del film se vuelve una decisión acertada. Las explicaciones sobran, lo importante es mostrar. “[REC]3 Génesis” concluye como una película de género que cumple con todas las expectativas de los fanáticos, y que no deja de encantar a quienes se alejan de los relatos estandarizados, por su inteligente propuesta de humor, los giros narrativos, de formato y expresivos. Aquí jamás se teme revelar las cartas por miedo a perder, y con eso el film gana la mano y la partida frente a sus predecesoras.

Por Juan Pablo Bravo

Publicidad
2 Comentarios

2 Comentarios

  1. Carlos Torrejón

    29-Ago-2012 en 10:03 am

    Se avisora buena esta precuela de REC, ahora a verla.

    Buenísima la nota al respecto.

    Abrazos HN

  2. Harold Wood

    29-Ago-2012 en 3:42 pm

    La rec que mas me gusto fue la primera, lo de haberla hecho tipo proyecto bruja de blair le dio mucho suspenso

Responder

Cine

Star Wars: Los Últimos Jedi

Publicado

en

Star Wars: Los Últimos Jedi

Enfrentarse al desafío de continuar el legado de la magnánima franquicia de Star Wars, es un reto que no sólo debe tomarse con precaución, sino también con valentía. “Star Wars: Los Últimos Jedi” se posiciona en la cartelera con el camino bien pavimentado. Tras la sorpresiva aparición de “The Force Awakens” (2015) y el arrollador éxito de “Rogue One” (2016), el episodio ocho tiene por desafío mantener (y elevar) la barra de calidad que sus dos antecesoras han cimentado. Así como sus protagonistas tienen la responsabilidad de hacerse cargo del lado luminoso y oscuro de La Fuerza, esta película tiene como meta no sólo entretener y dar taquilla, sino cambiar el paradigma con el cual la saga se ha abordado en sus cuarenta años de historia.

La película retoma donde nos dejó el episodio VII. La primera orden ha destruido a la nueva República y, a pesar de haber perdido la base Starkiller, su superioridad militar respecto a la resistencia deja a los rebeldes al borde de la desaparición. Por otro lado, la chatarrera sensible a La Fuerza, Rey (Daisy Ridley), intenta traer de vuelta a la resistencia al legendario y deprimido Jedi, Luke Skywalker (Mark Hamill). La paz en la galaxia pende de un hilo y las fuerzas de ambos bandos se jugarán todas sus cartas en un choque inevitable, del cual uno de los dos no saldrá bien parado.

La trama de “Los Últimos Jedi” no deja espacios para respirar. Juega a tres bandas argumentales que consiguen conjugarse con la armoniosa astucia que sólo Disney parece conocer: la tensa acción, la sensible introspección y la rápida comedia. Porque sí, “Los Últimos Jedi” encaja perfectamente en la efectiva fórmula de las películas de Marvel; un equilibrio eficaz entre el vértigo, la intimidad y el cómodo drama, todo condimentado con amplias dosis de risas fáciles. Gracias a esto, la trama planteada por el director y guionista, Rian Johnson, consigue avanzar rápidamente y no deja muchos momentos para la discusión (aunque después del análisis ciertas cosas no cuadran mucho). Aun así, la historia se hilvana perfectamente con la línea editorial planteada en “The Force Awakens”, o más bien consigue madurar esas directrices y las empuja hacia los límites que su cinética narrativa permite. El guion avanza en tres líneas narrativas que progresan con una lógica aceptable y que consigue sumergirnos en el suspenso, la intriga y, sobre todo, la sobretonal emoción que la película pretende ostentar.

Los personajes se dividen en dos grupos claramente definidos: la nueva generación y las antiguas leyendas. Finn (John Boyega) y Poe Dameron (Oscar Isaac), rostros habituales, encabezan cada uno un arco argumental cargado de tensión y contratiempos. Finn juega un papel fundamental en el desarrollo de la trama entre la resistencia/primera orden y, aunque sus acciones se delimiten más por el azar que por mérito propio, consigue desarrollar una historia funcional y sin vueltas muy complejas. Dameron, por otro lado, finalmente protagoniza la trama que se le debía desde el episodio pasado y, como comandante de la resistencia, se enfrenta a decisiones morales que conllevan a enfrentar un tópico recurrente en el universo Star Wars: la impetuosa juventud versus la sabiduría que da la experiencia ¿Qué es más necesario, mártires o líderes? Una reflexión que la franquicia había obviado y que, por fin, se materializa con orgánica eficacia en la trama del piloto más hábil de la resistencia.

Pero todo esto no es más que un acompañamiento para lo realmente interesante, Rey y Kylo Ren (Adam Driver), quienes se roban toda la atención del filme al ser, quizás, los personajes de la franquicia fílmica que mayor conexión tienen con La Fuerza. En este punto, Johnson consigue un sorprendente manejo del suspenso y la inmersión. Nos mantiene capturados durante toda la película en espera a ver cómo se resuelven las dudas planteadas en el episodio anterior y consigue cosechar un crecimiento, si bien no sobresaliente, al menos creíble de sus nuevos héroes. El manejo del misterio y la intriga en la trama de los dos sensibles a La Fuerza es el punto más destacado de esta historia, la cual no termina por sorprender, pero si consigue coherencia y solidez respecto a los personajes que construye. Rey evoluciona, con sentido y razón, pero sigue siendo un personaje plano y bidimensional, mientras que Kylo Ren no hace más que avanzar, a veces desde la puberta hipérbole, como el gran protagonista de la nueva franquicia.  Ambos son los indiscutibles líderes de esta nueva camada de películas, quienes, en distinta medida, mantienen con vida la ambigüedad que implica La Fuerza, la luz y el lado oscuro; lo correcto y lo necesario.

Por otra parte, es imposible obviar a las leyendas Luke Skywalker y Leia Organa (Carrie Fisher). La princesa cumple su rol como general y personaje de apoyo, mientras que Luke, en esta faceta decaída y cabizbaja, entrega una interesante interpretación como último y decadente maestro Jedi. En este punto vale la pena detenerse, pues Disney parece no tener escrúpulos en volver evidente su divorcio con el legado de George Lucas y continuar con su insípido manejo de los personajes clásicos. Los hermanos Skywalker tienen limitados momentos propios a lo largo del filme, pero, por cómo se les aborda, pareciera que cuarenta años de legado súbitamente han desaparecido en provecho de los nuevos protagonistas. Asimismo, los secundarios “de antaño” han desparecido casi por completo y sus participaciones son limitadas a la comedia y los gags. Una lástima.

En lo técnico la película es un acierto en todas sus áreas. Fotográficamente, la madurez de la saga salta a la vista. Diversos fotogramas nos entregas variadas metáforas visuales que nos hablan del mundo interno de los personajes, como la frustración que siente Luke o la soledad que rodea a Rey y Kylo. La música, a cargo del maestro John Williams, se empareja con el montaje y levantan escenas enteras, entregándonos un espectáculo de vértigo, suspenso y emociones.

Visualmente el filme es un éxito en justa regla. La brutal pericia de la post producción demostrada por LucasFilm en las dos entregas anteriores alcanza su peak en este momento, dando vida a mundos llenos de detalles (el caso de los planetas) y dotando de espectacularidad toda la marcialidad de la Nueva Orden. En terrenos espaciales, las batallas están logradas bastante bien y, aunque limitadas, divierten dentro de lo posible. En general los combates, espaciales y terrestres, no son el plato fuerte del filme (en comparación con la suprema “Rogue One”), no así las coreografías e intrépidas batallas de sables láser y similares, las cuales deslumbran gratamente. Esta es una película que visualmente envejecerá muy bien y cuyos méritos en ese apartado no pasan solamente por la solidez de sus efectos especiales, sino también por la clara sensibilidad detrás de su visión fotográfica y su armado de montaje.

“Los Últimos Jedi” finalmente se libera de la mochila que implica cargar con ocho películas en su espalda y, a la velocidad de la luz, emprende vuelo propio en pos de la nueva generación, tanto de héroes como de espectadores. Los tiempos han cambiado y así mismo lo han hecho las audiencias y los realizadores, por lo que es obvio que la narrativa de Star Wars mute hacia la sintonía de Disney y sus otras patentes: comedia fácil, villanos planos y héroes bidimensionales que coexisten en una trama de manual escrita por talentosos guionistas. Si “The Force Awakens” fue un evidente tributo a la trilogía original, “Los Últimos Jedi” toma limitados y puntuales elementos de la saga, les da identidad propia y consigue entregarnos algo jamás visto, nuevo y propio. Quienes esperen revisionar “The Empire Strikes Back” (1980), acá no la van a encontrar. La saga ha tomado su propia ruta y, salvo puntuales momentos, delimita un nuevo camino por el que continuará la franquicia; no hay vuelta atrás. El filme es el heredero perfecto para la línea editorial planteada en el episodio VII, la hija prodigio de la space opera de J.J. Abrams. Sea esto bueno o malo, sólo el tiempo lo dirá.


Título Original: Star Wars: The Last Jedi

Director: Rian Johnson

Duración: 152 minutos

Año: 2017

Reparto: Daisy Ridley, John Boyega, Adam Driver, Óscar Isaac, Mark Hamill, Carrie Fisher, Domhnall Gleeson, Benicio del Toro, Laura Dern, Gwendoline Christie, Kelly Marie Tran, Lupita Nyong’o, Anthony Daniels, Andy Serkis, Warwick Davis


Continuar Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

The Dark Side Of The Moon The Dark Side Of The Moon
DiscosHace 2 días

El Álbum Esencial: “The Dark Side Of The Moon” de Pink Floyd

No hay que ser seguidor de Pink Floyd para reconocer que “The Dark Side Of The Moon” marca uno de...

Low In High School Low In High School
DiscosHace 3 días

Morrissey – “Low In High School”

Hubo una época en que no teníamos el poder de juzgar instantáneamente a las personas en la plaza pública virtual...

Utopia Utopia
DiscosHace 4 días

Björk – “Utopia”

El espejo es inclemente. El paso del tiempo es implacable. Los cambios forzosos desgastan, y eso se nota en las...

Who Built The Moon? Who Built The Moon?
DiscosHace 5 días

Noel Gallagher’s High Flying Birds – “Who Built The Moon?”

Luego de haber recorrido todo el mundo presentando su “Chasing Yesterday” (2015), Noel Gallagher comenzó a cuajar el tercer larga...

Ununiform Ununiform
DiscosHace 1 semana

Tricky – “Ununiform”

Inglaterra ha sido tierra fértil para las reinvenciones musicales, las nuevas escenas e incluso nuevos estilos. Tal es el caso...

Pacific Daydream Pacific Daydream
DiscosHace 1 semana

Weezer – “Pacific Daydream”

Musicalmente los años noventa se presentaron como una década estruendosa, agitada, combativa y cambiante. De aquellos años, en la mayoría...

The Dusk In Us The Dusk In Us
DiscosHace 2 semanas

Converge – “The Dusk In Us”

Este ha sido un año grandioso para los fanáticos de Converge. En marzo sorprendieron con “Jane Live”, registro en vivo...

Ex La Humanidad Ex La Humanidad
DiscosHace 2 semanas

Electrodomésticos – “Ex La Humanidad”

El pavimento quema las retinas y el reflejo de un sol inclemente se potencia por el efecto de las fachadas...

Unknown Pleasures Unknown Pleasures
DiscosHace 2 semanas

El Álbum Esencial: “Unknown Pleasures” de Joy Division

Hacia finales de la década del 70, el mundo del rock parecía transformarse con mayor premura de lo que lo...

Luciferian Towers Luciferian Towers
DiscosHace 2 semanas

Godspeed You! Black Emperor – “Luciferian Towers”

Godspeed You! Black Emperor es de esas bandas que ha logrado construir una identidad reconocida. Cuando suenan, se sabe que...

Publicidad

Más vistas

A %d blogueros les gusta esto: