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Cine

Pasante De Moda

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Hace ya más de 15 años, en algún capítulo de las primeras temporadas de la mítica “Friends” (1994 – 2004), los personajes de Ross y Rachel se enfrascaban en una discusión para saber cuál de sus carreras tenía más relevancia. Ross, siendo un aplicado paleontólogo, le decía a Rachel con respecto a su incursión en la moda que: “Miles de personas vieron una película sobre lo que yo hago; me pregunto cuánta gente habrá visto una película que se llame Jurassic ‘Parka’”. Claro, Ross siempre fue un acérrimo defensor de su profesión y le costaba ver trascendencia en otras disciplinas, especialmente lo que refería a la moda. Punto a favor para el mayor de los Geller, no porque creamos que “Jurassic Park” (1993) sea el Santo Grial de la cinematografía contemporánea –lo que es muy distante de la realidad–, sino más bien porque siempre (en las clasificaciones más críticas, por lo THE INTERN 01tanto, las que finalmente son admisibles) las cintas sujetas a temas tan superficiales se encuentran al fondo de la lista. Entendiendo esta idea, lo que ocurre con “Pasante De Moda” es un caso para revisión. Y es que, el largometraje dirigido por Nancy Myers no se encuadra plenamente en la última palabra que da nombre a su título; antes bien, en el film se intenta crear un concepto que participe sobre el mismo nivel a cuestiones de bajo impacto popular, con otras de mayor vuelo emocional.

El asunto de la película es bastante simple: Ben Whittaker (Robert De Niro) es un hombre viudo de 70 años, que siente un vacío a su avanzada edad, por lo que necesita un nuevo desafío que le devuelva el vigor de antes. Con este propósito, Ben se postula en un puesto de pasante para un negocio online dedicado a la moda, donde su dueña principal, Jules (Anne Hathaway), no ve con buenos ojos su llegada. Tendrá que pasar un tiempo para que Jules se dé cuenta que Ben podría llegar a ser su cable a tierra en un ambiente donde el estrés es pan de cada día.

Lo primero que podemos pensar en relación a “Pasante De Moda”, es la cercanía que tiene su argumento con “The Devil Wears Prada” (2006), más todavía cuando sabemos que Anne Hathaway es protagonista de ambas producciones. Haciendo el parangón, la cinta actual trata de ser mucho más exhaustiva sobre las relaciones que se van forjando en un entorno laboral donde la presión se advierte de forma constante; ahí, donde la película de hace 9 años ubicaba su relato en la adaptación THE INTERN 02de una persona que es transformada por el medio que la rodea, “Pasante De Moda” se estructura en una visión que contrapone a sus elementos: en Ben y Jules se va estableciendo un paralelo entre sus condiciones personales y circunstanciales, a la vez que son reflejo de sus propias generaciones. Es precisamente en esto donde radican las únicas fortalezas de un film que no pretende hacer de la moda su punto neurálgico, pero que sí la incluye como un vector que guía el curso de su historia.

Correspondiendo a uno de los temas que incorpora el título, sin mayor relación que el alcance del conflicto, también se podría citar como referencia a “About Schmidt” (2002), la excelente tercera película de Alexander Payne, que habla de las frustraciones en la tercera edad y de cómo estas se van convirtiendo en un vehículo de motivación. De una forma mucho menos comprometida, “Pasante De Moda” trata de reivindicar la significancia en la figura que proyecta la experiencia, sin embargo, todo termina en una prosa insustancial, como si la intención se abrigara en una lectura que involucra sólo al ocaso de la vida en el primer mundo, sobre el escenario ideal y con los atenuantes necesarios para no dejar entrever que la vejez, es en muchas ocasiones, sinónimo de miseria transversal.

THE INTERN 03Lo último no suena tan extraño considerando que Nancy Myers es una directora que ha dedicado su carrera al vuelco simplón de las cosas, donde los recursos se toman por el cariz del imaginario ensoñador, más que por el áspero de lo real. En aquel silogismo, el lapso de tiempo que nos invita a pensar que “Pasante De Moda” no va a ser un producto edulcorado más dentro de la filmografía de la realizadora, se termina desvaneciendo cuando el relato comienza a avanzar para restarse créditos en el ítem, dando como resultado una película que irremediablemente se lastima por el tono empalagoso que adquiere hacia tres cuartas partes de su metraje.

Sería un despropósito situarnos sobre un escalón de superioridad juzgando qué es lo que tiene importancia y qué es lo que no. No obstante, podemos converger en que un largometraje siempre tiene la oportunidad de sumar un valor agregado, más allá de su probable sola condición entretenedora. Para el caso de “Pasante De Moda”, amén de sus atributos, lo anterior no se termina de cumplir.

Por Pablo Moya

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1 Comentario

1 Comentario

  1. Eduardo Del Rio Olivares

    29-Oct-2015 en 12:17 pm

    Muy buen comentario Pablo. A mi me gustó bastante, me reí demasiado!!!

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Artículos Cine

Star Wars y el auge de los efectos visuales

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Star Wars

Desde prácticamente siempre, ha existido un odio irracional hacia las precuelas de Star Wars, aquella trilogía de películas que estrenada entre 1999 y 2005 que prometía conectar todos los hilos en torno a la historia que George Lucas iniciara en 1977. Amparado bajo una segunda explosión de popularidad de la saga, el director comenzó a principios de la década del 90 lo que sería la concepción de una idea que ya tenía cuando trabajaba “El Imperio Contraataca”, y que, según sus propias declaraciones en múltiples ocasiones, no le era posible filmar debido a las limitancias tecnológicas propias de la época. Así, el desarrollo del CGI hizo que Lucas pudiera adentrarse en la realización de una nueva trilogía, donde, más allá de su cuestionado argumento e innecesaria creación de fallas argumentales para la saga original, terminó por transformarse en una revolución gracias al elemento que fue más destacado por la crítica: los efectos especiales.

Fue en 1997 cuando comenzó el rodaje de “La Amenaza Fantasma” (1999) y, aunque se mantuvieron algunos elementos como la marioneta de Yoda y una utilización de escenarios reales con un cuidado diseño de producción, la transición se fue desarrollando de manera natural a lo que terminaría siendo “El Ataque de los Clones” (2002) y “La Venganza de los Sith” (2005), donde el uso de fondo verde fue más prominente que en ocasiones anteriores. Como dato curioso, y para reforzar la idea de que la animación digital fue el elemento principal de estas cintas, es sabido que no se construyó ni una sola armadura de trooper durante las tres películas, con dichos modelos siendo todos creados por computadora. A pesar de que el uso de CGI ya se había presenciado en otras películas previas –probablemente “Jurassic Park” (1993) siendo el caso más reconocido–, su utilización dentro de la producción de Star Wars significó todo un precedente, gracias a un innovador software donde se crearían los efectos visuales, al punto de que en la primera cinta existe una sola secuencia que no contiene efectos digitales.

A veinte años de su estreno, los efectos visuales en el cine son cosa de cada día, con prácticamente la totalidad de las cintas más taquilleras utilizándolo en su mayoría, lo que en un espectro más crítico ha terminado por omitir en el espectador el deseo de intentar diferenciar qué es real y qué no al momento de mirar una película. Asimismo, los directores actualmente pueden gozar de la misma libertad que Lucas describió a la hora de realizar las precuelas, pudiendo crear un guion a su antojo sin preocuparse de restricciones en torno a la producción, el desarrollo de personajes y, sobre todo, la creación de mundos y criaturas tan fantásticas como se ha caracterizado la saga desde sus orígenes. Todo lo anterior permitió también una reducción en los tiempos de rodaje, comenzándose a producir blockbusters en masa gracias a la implementación de la fotografía digital, y el uso de cámaras digitales que permiten grabar sin la necesidad de revelar el celuloide, pudiendo así montar y modificar escenas de una manera mucho más rápida.

Ya con la trilogía original Lucas había innovado en una serie de técnicas cinematográficas que eran prácticamente desconocidas para la época, pero todo ese trabajo fue opacado en cierta forma gracias al abrumador éxito que la saga tuvo más allá de la pantalla, transformándose en un icono de la cultura pop gracias a la explosiva venta de juguetes y una creciente popularidad que nunca decayó en el período de 1977 a 1983. Y es así como las tecnologías fueron evolucionando en pos de una saga que desde sus orígenes buscó una forma de deslumbrar y crear experiencias nunca vistas, algo que sin duda se logró con todos los contratiempos que pueda significar. Pasar de un aproximado de 365 tomas con efectos visuales en la primera cinta de 1977 a las más de 2200 que tiene la última de la era Lucas en 2005, habla de una necesidad de incorporar la tecnología con el fin de contar historias, derribando límites y permitiendo que la creatividad e imaginación de los realizadores pueda verse reflejada en la gran pantalla.

Hoy en día, con una nueva trilogía que llegará a su fin este 19 de diciembre, se puede ver como las técnicas de las otras seis entregas se van complementando para darle un romanticismo a la producción, omitiendo de plano un uso totalmente digital para seguir incluyendo animatronics, marionetas, maquillaje y otras técnicas de producción. Sin embargo, es imposible no reconocer el trabajo e influencia de George Lucas en el desarrollo del cine de fantasía como lo conocemos hoy en día y, más allá de cualquier falencia narrativa que haya cometido en sus cuestionadas precuelas, el cine y la tecnología comenzaron una relación que ha beneficiado tanto lucrativa como creativamente a la industria.

  • Star Wars: El Ascenso de Skywalker” se estrena el próximo 19 de diciembre. Preventa AQUÍ.

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