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Oculus

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El concepto de película de terror se ha ampliado bastante en el último tiempo. Con subgéneros tan distintos como el slasher (sicópatas y mucha sangre), y el terror sicológico (miedo menos aparente y soterrado), el decir que una película es “de terror” se ha vuelto inexacto. De esta misma forma es cómo incluso pasan por terror películas que son sólo 2 horas de morbo, sin siquiera una historia algo coherente, como toda la saga de “Saw”, por ejemplo.

Parte importante de las películas de terror se han vuelto blockbusters, con infinitas secuelas cada vez más burdas y patéticas, dejadas en manos de directores y guionistas sensacionalistas, incapaces de darse el tiempo de crear algo más original que un asesino que secuestra gente y la tortura. Frente a esto, no cabe más que arrodillarse y dar gracias al cielo por enviar a Mike Flanagan, director, editor, y co-guionista de “Oculus”, una película de terror tan bien lograda, que hace que la bien recibida “El Conjuro” (2013) parezca un cuento de hadas para niños.

Con una premisa tan simple como los hermanos Kaylie y Tim Russell (Karen Gillan y Brenton Thwaites) tratando de destruir un espejo maldito, que habría sido el causante indirecto de la muerte de sus padres, Flanagan hace maravillas con los elementos más básicos del género. Pero no es para nada una película simple, ya que el entramado de sensaciones, dudas y juegos sicológicos no es nada menos que genial.

OCULUS 02El director entiende que la sensación de miedo más terrible es la que se desenvuelve dentro de la cabeza de los espectadores. Para esto, en vez de mostrar imágenes grotescas o monstruos enormes, “Oculus” apela a los miedos más primales de la humanidad: la duda sobre la estabilidad de las cosas que damos por descontada; en específico, que los padres siempre van a estar ahí para protegernos, y que hay cosas que no existen, que son producto de la imaginación. Al plantear este conflicto, la película prácticamente se podría recostar y dejar que el caos se desate solo.

La obra vuelve una y otra vez sobre sus temas, tanto para reafirmarlos como para ponerlos en duda. Para esto se sirve de constantes alusiones a la psicología, especialmente a las teorías de la represión y la sublimación, dos de los mecanismos principales que ocupa el cerebro para proteger la estabilidad mental de sus dueños. Casi como una alegoría de esto, está Tim Russell, quien viene recién salido de un psiquiátrico donde le lavaron el cerebro para explicar todo con la lógica. Frente a él, su hermana Kaylie representa todo lo opuesto: una persona con delirios paranoides, referidos específicamente a la existencia de un espejo maldito con poderes sobrenaturales. Cabe mencionar, además, que ambas actuaciones están sólidas, en especial la de Karen Gillan.

OCULUS 03Como si esto no fuera suficiente, la película está armada con saltos constantes entre el pasado y el presente, cuyas diferencias se vuelven cada vez más delgadas. El efecto es devastador, tanto que el ambiente de ilusión y duda se termina por volver real, y los personajes se tornan tan confundidos y temerosos como el espectador, a quienes en ningún momento se les entrega más certezas que a los hermanos Russell. En este sentido, el trabajo de edición es soberbio. Junto con esto, a medida que se va desarrollando la acción, el gore y los sustos fáciles son evitados todo lo posible, estirando el límite del suspenso hasta niveles que no se veían desde que Kubrick decidiera adaptar a Stephen King.

Mezclando el enfrentamiento de recuerdos traumáticos, con la razón tratando de procesar situaciones demasiado traumáticas como para ser explicadas, “Oculus” funciona más a nivel conceptual que visual, abriendo lentamente las puertas del subconsciente que deberían quedarse cerradas. Hace mucho tiempo que una película de terror no era tan inteligente, ni estaba tan bien construida.

Por Lucas Rodríguez

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Cine

Deadpool 2

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Deadpool 2

Brazos, cabezas y sesos volando a través de la pantalla. Humor negro, descarnado, absurdo y completamente hilarante. Una cuarta pared hecha añicos y un interlocutor tierno y demente por partes iguales. “Deadpool” (2016) nos introdujo a uno de los más exóticos antihéroes de nuestro tiempo y, junto con él, todo un nuevo y desconocido límite para el género de las películas de superhéroes, en el que la acción y las bromas políticamente incorrectas son el motif al servicio de la historia, y no viceversa.

Terreno fértil para una sátira jocosa y llena de referencias pop, “Deadpool 2” rompe sus propias barreras para contar una historia que continúa tras la anterior, que, si bien no propone nada nuevo en cuanto a relato dramático se refiere, sí ambiciona con dos horas cargadas de la más pura esencia del sarcasmo balístico del mercenario “bocazas”.

Tras la aparición de un neófito mutante, Russell (Julian Dennison), Wade Wilson (Ryan Reynolds) es convencido de unirse a los X-Men para intentar ayudarlo. Pero la llegada de Cable (Josh Brolin), un mutante del futuro dispuesto a matar al adolescente, hará que Deadpool arme su propio team de héroes para detener la amenaza: la X-Force.

Muy, muy pocos temas actuales se salvan del sarcasmo mordaz que esta secuela nos entrega, como un espectáculo que toma elementos de su propia ficción y de nuestra realidad para usarlas a su favor: las últimas cintas de Marvel y Fox, además de personajes de su universo; temas de la agenda contingente; chistes sobre los actores principales y referencias por doquier para nutrirse de un atiborrado mundo de la cultura pop referenciable, lenguaje que la audiencia objetiva maneja y comprende a cabalidad. Como es de esperar, no hay límites en cuanto a las bromas, aunque nuevamente la proeza está en que funcionan como tal sin transformarse en ofensas que puedan pasar a un mayor nivel.

Ahora bajo la dirección de David Leitch, experimentado stuntmant, también director de escenas de acción y quien recientemente encabezó la producción “Atomic Blonde” (2017), el relato se desarrolla sin pausas y a toda máquina, dejando ciertos momentos para desviarse hacia escenas algo más dramáticas, que permiten que la aventura siga su camino. Sabiendo que su fórmula funciona, predica y practica su ‘religión’ de comedia saturada e ingeniosa donde más sabe utilizarla, sin salir de esa zona de confort tan característica como efectiva, de la cual lo único esperable es lo inesperado.

Compararla con su predecesora no es justo, ya que la primera funciona mejor como un experimento introductorio desde el cual fue posible tantear el terreno para presentar al personaje y probar el estilo de comedia. Hoy, con altísimos excesos e insaciable de referencias, esta entrega ofrece mucho más que un rato divertidísimo –sin exagerar, estamos frente a la cinta poseedora de la mejor escena post créditos del cine del género–, pero menos que una historia narrativamente ejecutada (aunque con gran futuro) o personajes realmente memorables.

Porque la excusa del team X-Force si bien genera expectación, su finalidad es menos honrosa en un principio, teoría que probaremos si es que una tercera película es confirmada. De la misma forma, hay varios dispositivos bastante cuestionables en la trama, los cuales, aunque no molestarán sustancialmente al espectador, sí dejan entrever un cierto descuido a nivel de guion en beneficio del efectismo. Pero claro, en una cinta que hasta se ríe de sus propios escritores, cabe preguntarse: ¿realmente importa?

Con grandes áreas para la mejora en cuanto a efectos y CGI de personajes respecta –pues sigue presentando problemas al igual que su antecesora, algo que es posible notar especialmente en Coloso– y algunos arcos narrativos planos, no hay nada que su humor salvaje multi-objetivo, referencias y estilo marcado por el metarrelato marketero en redes sociales, gobernado por Ryan Reynolds, puedan sopesar. Con cameos a otro nivel, esta nueva e inapropiada entrega es un mini universo inimitable e inagotable, que a su vez trabaja con todos sus vecinos de forma hilarante, creando una fiesta de sangre y humor negro a la que todos estamos invitados, y cuyo plato principal es el mercenario regalón que, pese a todo, adoramos ver en pantalla.


Título Original: Deadpool 2

Director: David Leitch

Duración: 119 minutos

Año: 2018

Reparto: Ryan Reynolds, Zazie Beetz, Josh Brolin, Morena Baccarin, T.J. Miller, Karan Soni, Brianna Hildebrand, Leslie Uggams, Jack Kesy, Julian Dennison, Eddie Marsan, Lewis Tan, Bill Skarsgård, Rob Delaney, Terry Crews


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