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Los angloparlantes poseen un término muy preciso para definir aquel adelanto que puede arruinar una obra narrativa: spoiler. Incluso, en el oficio de escribir reseñas o críticas de libros, obras teatrales o películas, es imperativo controlar la delgada línea entre la referencia y la revelación de un detalle de la trama o el final. Para suerte del espectador y quien redacta este texto, “No” permite saltarse ese problema, cualquier compatriota o extranjero informado de la historia de Chile ya sabe el final. Pero este detalle, lejos de hacer más fácil la tarea del visionado y reflexión que se propone, lo complejiza de manera notable, aportando preguntas sobre lo que construimos como país y hacia dónde nos dirigimos.

René Saavedra (Gael García Bernal) es un joven hijo de exiliado, que pasó la época más cruda de la dictadura en México y que vuelve al país para ejercer como publicista. En la agencia donde milita, aporta ideas foráneas e innovadoras para el cerrado mercado conceptual chileno de los ochenta, logrando instalarse entre los favoritos de Lucho Guzmán (Alfredo Castro, con su mejor registro en las películas de Larraín), dueño de la agencia y su jefe directo. Todo esto se complica al aparecer Urrutia (Luis Gnecco), quien invita al protagonista a colaborar en la campaña del NO, liderada por los opositores al régimen de Pinochet, que intentarán derrotarlo en un plebiscito hecho a la medida del dictador.

Tal como se enunciaba en el primer párrafo, la historia ya está contada, ya sabemos cómo se desarrollará y, en parte, de qué manera será el final épico que el relato construye. Entonces, ¿cuál es el juego que propone la película? La clave, más allá de la notable narración de los hechos sucedidos en el plebiscito y de la vida personal de René, es intentar entender el momento histórico que converge en octubre de 1988 y de qué manera el triunfo (o derrota) de cualquiera de las partes involucradas puede ser visto y leído a la distancia, en un presente muy similar al vivido en los ochenta.

El mismo protagonista se encarga de enunciar tres veces, a modo de introducción-desarrollo-conclusión esta problemática: lo que vemos está enmarcado dentro del actual contexto social del país. Políticos que se autointerpretan a modo de cameo, nos revelan la intención del director, enunciando que no hay una mayor diferencia entre la realidad política actual y la de hace 24 años. La ficción aportada también se parece demasiado a la vida de cualquier profesional joven del siglo XXI, atrapado por las bondades de un modelo económico que le entrega estabilidad económica, y acceso a bienes y servicios. Sin embargo, a modo de contraste, él mismo sabe que no todos pueden acceder a esas regalías y que, para peor, toda esa bonanza está construida sobre la segregación de una gran parte de chilenos que sigue siendo pobre, y además sobre las víctimas de la dictadura.

Cada instante, cada imagen que es presentada ante el espectador, tiene su contraparte. Cada episodio de la vida de René, cada pasaje ideado y llevado a cabo en la campaña del NO, mantiene un opuesto, un reverso irónico que impide una lectura prístina, transparente. Todo pequeño triunfo es también una derrota, tal como lo fue el mismo plebiscito al aceptar las reglas del enemigo, olvidando el daño y sufrimiento infringido, para estrechar la mano del abusador que presta la cancha y la pelota para validarse ante la mirada internacional. Decir que esta película plantea dobles lecturas es una injusticia, acá se pueden realizar lecturas según cada elemento histórico, político o social que se integre como prisma, sin que uno agote al otro en lo absoluto.

Sería fácil lanzar una tesis ideológica desde esta película, porque es claramente la intención de sus creadores obligar al espectador a tomar una posición política y calificar las imágenes, decidiendo si realmente se ganó o se perdió. La única certeza que aporta el film es la ridiculez de la campaña del SÍ, que roza el paroxismo. La trampa, en ese sentido, es presumir que el desenlace puede ser leído sólo desde la tribuna de los triunfadores. Ya con 24 años de ventaja, cada uno sabe quién ganó y quién perdió en ese histórico 5 de octubre. El metraje y las imágenes que contiene, pueden reafirmar (o echar por la borda) esa presunción. Sin embargo, es obligación de nosotros, los espectadores, elaborar una lectura y enjuiciar esta historia, que no es más que la paradójica historia del Chile actual.

Por Juan Pablo Bravo

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22 Comentarios

22 Comentarios

  1. Melissa

    07-Ago-2012 en 12:18 pm

    Increíble que cada vez más se pueda hacer peliculas en contexto de la historia reciente de nuestro país. Soy profesora de Historia, y valoro tremendamente que se rescate esta importante acontecimiento como es la campaña del NO, quien pretende poder terminar el regimen civico militar más cruel y mentiroso de todos. Ojalá que esta pelicula abra más perspectivas de opinion en nuestro país.

    • Melissa

      07-Ago-2012 en 12:20 pm

      La mejor campaña del NO es la Campaña del SI.

  2. Katherine Leiva Penroz

    07-Ago-2012 en 12:19 pm

    Desde antes que viera el trailer me llamó la atención por hacer mención a una etapa tan delicada de los últimos tiempos, que significo un cambio para el país y desde ese momento esperé el día del estreno para verla.
    Una vez visto termino de cautivarme y solo deseo verla!! Me parece una trama bastante interesante en manos de actores de reconocido prestigio y sobretodo que Gael haya venido acá a firmar esta película lo encuentro muy bueno! En base al trailer se ve que será una gran película chilena
    Para mi el no siempre ha sido como base de mi nacimiento, directamente no lo viví por lo que anhelo realmente poder ver esta película y llegar a sentir lo que se sintió en aquella época.

  3. Alex Almonacid Belmar

    07-Ago-2012 en 12:26 pm

    Estaba entre ver Kramer o esta peli pero el otro dia escuchando en la Radio Futuro a Freddy Stock conto el final de la pelicula. Si, como dice la critica de Humo Negro, todos sabemos 24 años despues lo que paso, pero haber contando el final del X caminando solo con X… me liquido el final, ademas Gael Garcia tampoco me gusta mucho, pero los comentarios han sido positivos aqui y en el extranjero y no tengo posicion politica por lo que iria a verla con una mirada independiente.

  4. Martha

    07-Ago-2012 en 12:30 pm

    Desde la temática pero por sobre todo la lectura de Larraín que se encabronó con el mentado pasado de Chile y mas que eso con el pasado seudo izquierdista que trata de mostrar en sus películas,ahora ver la campaña del SI es para morirse de la risa,en el museo de la memoria y los DDHH hay un lugar donde dan las diversas franjas y me llevó a ese recuerdo…

  5. Bastian Flores Leiva

    07-Ago-2012 en 12:43 pm

    me colgare de las palabras de Melissa que encuentro tiene mucha razón …”la mejor campaña de No” fue la del Si”… al ver los vídeos de las campañas y ver la de si me da impotencia de ver como se le atribuyen problemas sociales a la UP como el desabastecimiento cuando todo el mundo sabe que fue provocado por los grandes empresarios por el miedo de tener un gobierno socialista, provocando récord históricos de inflación y culpando de todo esto al gobierno de turno, o ver como tratan toda la población que quiere un cambio como delincuentes y que solo abra caos. La película llama la atención por que muestra algo que como bien decía el articulo ya sabemos el final, lo muestra desde dentro, mostrando las ganas y la fuerza de la ciudadanía para derrocar la dictadura y desmoronar un “gobierno” de tiranía. lastima que el eslogan principal de la campaña del NO “La alegría ya viene” solo fue momentánea y aun seguimos estancados gracias a la herencia de la dictadura.

  6. pinochet

    07-Ago-2012 en 12:47 pm

    Que mala pelicula, como me orine en los pantalones ese dia ni mi lamebotas preferido estaba acompañándome(jaimito gay guzman), igual me las di de patriota y vendi lo que pude, idiotas

  7. Nelson Cisternas Aliaga

    07-Ago-2012 en 1:11 pm

    Es difícil hacer películas o contenidos respecto a la historia reciente del país, pues todos sabemos que hay heridas que no cierran (o personajes que hacen lo posible para que esas heridas no se cierren). Verla desde la perspectiva (real o no) de un publicista, me parece mas que interesante, y de verdad tengo ganas de verla, debemos recordar que esto es cine, una produccion artistica, y no un relato historico como tal, es una pelicula, no un documental, por ende, la vision que le quiera dar Pablo Larrain es mas que respetable.

  8. Nelson Lafuente

    07-Ago-2012 en 1:29 pm

    Esta pelicula tiene otro valor y es para los mas jovenes que ya ven la historia de lo que paso en chile como algo lejano como si se ha hablara de la guerra fria, es decir para aquellos que ni le es cercano este episodio de nuestro pais que quizas nisiquiera saben como se desarrollo a lo mejor leyendo algo solo para una prueba de historia en el colegio

  9. Luis Guerrero

    07-Ago-2012 en 2:06 pm

    Interesante revisar la historia reciente de Chile. No es la película que mas expectativas me ha generado, pero hay que verla.

  10. Jorge Bolton

    07-Ago-2012 en 9:10 pm

    Buena reseña, creo que ahora me motiva más ver la peli, tomando en consideración también que el tema en que se basa la película no es muy recurrente en los cines así que será muy interesante. Destacar también a Gael García Bernal, que está dentro de lo mejorcito de los actores en habla hispana.

  11. Javiera Carrera

    07-Ago-2012 en 9:57 pm

    Muchas ganas de ver esta pelicula, aun mas con la reseña recien leida. Por lo que ví muestra una historia que no tiene ni final bueno o malo, y que el espectador puede sacar sus propias conclusiones, algo muy fuera de la moda actual del cine comercial, de solo dar historias “suaves” con finales acabados y todo muy estetico; este cine es el que hace pensar y que mas de alguno deberia ver de vez en cuando.
    Saludos!

  12. Raquel Egaña

    07-Ago-2012 en 10:09 pm

    Lo dijeron más arriba, la mejor campaña del no fue la campaña del si (recontra citada Melissa). Encuentro muy interesante estructurar la trama de la película desde este fenómeno colateral que ocurrió y que fue capaz de comunicar desde lo estético, lo gráfico y lo creativo, que la dictadura no era más que un cúmulo de ideas grises, añejas basadas en un ideal yankee que era totalmente extraño y ajeno.

    La chabacanería, los rostros, los colores, los diálogos, y la música que configuraba la campaña del “Si” fueron fieles reflejos de la dictadura, y de lo que pasaría con el país si el régimen se perpetuaba. Fue comunicación directa capaz de permear barreras ideológicas, la ignorancia y el escepticismo de algunas personas con respecto a los cruentos hechos que ocurrían en el país. No era necesario enarbolar geniales discursos políticos, no había que convencer a la masa de nada, sólo había que dejar que se expresaran por cuenta. El valor de la libertad, aún en un periodo de tiempo previamente establecido (sólo por campaña), se transmitió,por primera vez en muchos años, democráticamente en todos los medios, y llegó a la audiencia con la potencia que acumuló durante años de restricciones.

    La campaña del “No” y del “Si”, son reflejos estéticos, reitero, de los procesos internos de una sociedad dividida y es por tanto motivo suficiente para ver una película que abarque ese tema, es imprescindible que conozcamos los hechos que construyeron la historia de nuestro país.

    La película hay que verla SI O SI.

  13. Sebastián Santis

    07-Ago-2012 en 10:11 pm

    Muchas veces los jóvenes nos vemos imposibilitados de hablar, por no haber vivido lo que “los más viejos” vivieron. El episodio de la dictadura no sanará jamás, y lo que se vivió durante esos años nunca se podrá olvidar, en virtud de lo mismo, creo que películas como esta -que intentan reflejar lo que fue vivir en esa época- le otorgan a los espectadores, que al igual que en mi caso, no vivieron esos años, dándoles mayor legitimidad a la hora de emitir comentarios.

    Sería la raja ganar un par de entradas!
    Saludos

  14. Luis Villegas

    07-Ago-2012 en 11:26 pm

    Por una parte desconfío de esta película, por otra agradezco que se haga. Este tipo de películas finalmente hay que evaluarla por el lado cinematográfico y otra por su mirada o aparición en el debate sociopolítico. O mezclar ambas. Creo que habrá que verla antes de emitir cualquier juicio.

  15. Pablo Bustos Figueroa

    08-Ago-2012 en 12:31 am

    Me gustan mucho las películas que ven los acontecimientos históricos desde una perspectiva individual de un personaje, con sus conflictos y su visión de los hechos en particular. Más allá si la historia haga o no reflexionar sobre quienes fueron los verdaderos ganadores y perdedores, o que gano o perdió la gente en general; lo que se agradece es que sea capas de colocar al espectador bajo diferentes puntos de vista con una forma fluida y poco “tosca”, como ocurre comúnmente. Saludos!!

  16. Constanza Godoy

    08-Ago-2012 en 12:34 am

    se ve excelente… estoy segura que dará un gran impacto nacional esta película. podría simplemente obviarla, cosas del pasado, quizás, pero “para saber a donde vas, hay que saber de dónde vienes” yo no viví en esa época, pero es interesante ver la opinión de personas de aquella época, que saben de lo que hablan

  17. Rocío Andrea Latorre Ortiz

    08-Ago-2012 en 12:57 pm

    Necesito ir a ver “No”, me tinca demasiado, además siempre me ha gustado y me interesa mucho la historia nacional, y me llamó la atención desde el principio la manera de promocionar la película, nunca gano nada :((

  18. Camila Donoso

    08-Ago-2012 en 3:46 pm

    Primero os felicito por la crítica, muy buena y oportuna.
    Independiente del pensamiento político, me molestó la corriente de comentarios que he leído a raíz de esta película, en que desde ya la están mirando en menos y de “separatista”. Es un vicio de lo más instalado en las redes sociales, en que mucha gente se dedica a “comentar” sin informarse antes.
    Con respecto a la película, al ver el trailer me llamó mucho la atención y aproveché la oportunidad de verla en mi universidad gracias a un ciclo gratuito universitario, y claramente valió la pena soportar el frío(la película la presentó el mismísimo Larraín ^^). Para quienes no vivimos esa época es importante verla para saber más sobre nuestra historia, con una narración de lo más graciosa (tiene unos momentos muy chistosos), lo que quizás de debe a la distancia con la que vemos esos momentos de la historia.
    Con la audiencia que había se notó que independiente de la edad la película se disfruta, estudiantes y profesores por igual.
    Además si la peli fuera mala, como suponen algunos, Gael García no se hubiera sumado al proyecto.
    La vería de nuevo, además que en Chile el cine propio no se valora.

  19. Maria Fernandez

    09-Ago-2012 en 2:48 pm

    Aunque no he visto la película aún (razón por la que escribo este comentario)coincido en aunque podría pensarse que la temática no es novedosa y ha sido manoseada para intentar convencernos de esto o de auqello, la verdad es que no podría haberse diseñado de una manera más actual, demostrándonos que seguimos gobernados por los mismos, si bien no en nombre, en ineptitud, tenemos los mismo problemas y la revuelta social está presente en nuestro día a día. Sin embargo, lo que se debe valorar de estos más de 20 años es la libertad para ahora anunciarlo sin temores.

  20. marcelo

    14-Ago-2012 en 2:04 pm

    no la he visto aun, pero creo que este es la tipica pelicula amparada en el mundo zurdo, si la encuentras mala te tratan de facho ctm, si la encuentras buenas puedes pegar un poster del che en tu pieza

  21. Renato Capdevilla

    12-Mar-2013 en 12:18 am

    Tan rebuscadas estas definiciones de estos “pseudo criticos” de cine. Yo disfruté la película sin andar buscandole la quinta pata al gato. ¡Que se jodan!

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Cine

Star Wars: Los Últimos Jedi

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Star Wars: Los Últimos Jedi

Enfrentarse al desafío de continuar el legado de la magnánima franquicia de Star Wars, es un reto que no sólo debe tomarse con precaución, sino también con valentía. “Star Wars: Los Últimos Jedi” se posiciona en la cartelera con el camino bien pavimentado. Tras la sorpresiva aparición de “The Force Awakens” (2015) y el arrollador éxito de “Rogue One” (2016), el episodio ocho tiene por desafío mantener (y elevar) la barra de calidad que sus dos antecesoras han cimentado. Así como sus protagonistas tienen la responsabilidad de hacerse cargo del lado luminoso y oscuro de La Fuerza, esta película tiene como meta no sólo entretener y dar taquilla, sino cambiar el paradigma con el cual la saga se ha abordado en sus cuarenta años de historia.

La película retoma donde nos dejó el episodio VII. La primera orden ha destruido a la nueva República y, a pesar de haber perdido la base Starkiller, su superioridad militar respecto a la resistencia deja a los rebeldes al borde de la desaparición. Por otro lado, la chatarrera sensible a La Fuerza, Rey (Daisy Ridley), intenta traer de vuelta a la resistencia al legendario y deprimido Jedi, Luke Skywalker (Mark Hamill). La paz en la galaxia pende de un hilo y las fuerzas de ambos bandos se jugarán todas sus cartas en un choque inevitable, del cual uno de los dos no saldrá bien parado.

La trama de “Los Últimos Jedi” no deja espacios para respirar. Juega a tres bandas argumentales que consiguen conjugarse con la armoniosa astucia que sólo Disney parece conocer: la tensa acción, la sensible introspección y la rápida comedia. Porque sí, “Los Últimos Jedi” encaja perfectamente en la efectiva fórmula de las películas de Marvel; un equilibrio eficaz entre el vértigo, la intimidad y el cómodo drama, todo condimentado con amplias dosis de risas fáciles. Gracias a esto, la trama planteada por el director y guionista, Rian Johnson, consigue avanzar rápidamente y no deja muchos momentos para la discusión (aunque después del análisis ciertas cosas no cuadran mucho). Aun así, la historia se hilvana perfectamente con la línea editorial planteada en “The Force Awakens”, o más bien consigue madurar esas directrices y las empuja hacia los límites que su cinética narrativa permite. El guion avanza en tres líneas narrativas que progresan con una lógica aceptable y que consigue sumergirnos en el suspenso, la intriga y, sobre todo, la sobretonal emoción que la película pretende ostentar.

Los personajes se dividen en dos grupos claramente definidos: la nueva generación y las antiguas leyendas. Finn (John Boyega) y Poe Dameron (Oscar Isaac), rostros habituales, encabezan cada uno un arco argumental cargado de tensión y contratiempos. Finn juega un papel fundamental en el desarrollo de la trama entre la resistencia/primera orden y, aunque sus acciones se delimiten más por el azar que por mérito propio, consigue desarrollar una historia funcional y sin vueltas muy complejas. Dameron, por otro lado, finalmente protagoniza la trama que se le debía desde el episodio pasado y, como comandante de la resistencia, se enfrenta a decisiones morales que conllevan a enfrentar un tópico recurrente en el universo Star Wars: la impetuosa juventud versus la sabiduría que da la experiencia ¿Qué es más necesario, mártires o líderes? Una reflexión que la franquicia había obviado y que, por fin, se materializa con orgánica eficacia en la trama del piloto más hábil de la resistencia.

Pero todo esto no es más que un acompañamiento para lo realmente interesante, Rey y Kylo Ren (Adam Driver), quienes se roban toda la atención del filme al ser, quizás, los personajes de la franquicia fílmica que mayor conexión tienen con La Fuerza. En este punto, Johnson consigue un sorprendente manejo del suspenso y la inmersión. Nos mantiene capturados durante toda la película en espera a ver cómo se resuelven las dudas planteadas en el episodio anterior y consigue cosechar un crecimiento, si bien no sobresaliente, al menos creíble de sus nuevos héroes. El manejo del misterio y la intriga en la trama de los dos sensibles a La Fuerza es el punto más destacado de esta historia, la cual no termina por sorprender, pero si consigue coherencia y solidez respecto a los personajes que construye. Rey evoluciona, con sentido y razón, pero sigue siendo un personaje plano y bidimensional, mientras que Kylo Ren no hace más que avanzar, a veces desde la puberta hipérbole, como el gran protagonista de la nueva franquicia.  Ambos son los indiscutibles líderes de esta nueva camada de películas, quienes, en distinta medida, mantienen con vida la ambigüedad que implica La Fuerza, la luz y el lado oscuro; lo correcto y lo necesario.

Por otra parte, es imposible obviar a las leyendas Luke Skywalker y Leia Organa (Carrie Fisher). La princesa cumple su rol como general y personaje de apoyo, mientras que Luke, en esta faceta decaída y cabizbaja, entrega una interesante interpretación como último y decadente maestro Jedi. En este punto vale la pena detenerse, pues Disney parece no tener escrúpulos en volver evidente su divorcio con el legado de George Lucas y continuar con su insípido manejo de los personajes clásicos. Los hermanos Skywalker tienen limitados momentos propios a lo largo del filme, pero, por cómo se les aborda, pareciera que cuarenta años de legado súbitamente han desaparecido en provecho de los nuevos protagonistas. Asimismo, los secundarios “de antaño” han desparecido casi por completo y sus participaciones son limitadas a la comedia y los gags. Una lástima.

En lo técnico la película es un acierto en todas sus áreas. Fotográficamente, la madurez de la saga salta a la vista. Diversos fotogramas nos entregas variadas metáforas visuales que nos hablan del mundo interno de los personajes, como la frustración que siente Luke o la soledad que rodea a Rey y Kylo. La música, a cargo del maestro John Williams, se empareja con el montaje y levantan escenas enteras, entregándonos un espectáculo de vértigo, suspenso y emociones.

Visualmente el filme es un éxito en justa regla. La brutal pericia de la post producción demostrada por LucasFilm en las dos entregas anteriores alcanza su peak en este momento, dando vida a mundos llenos de detalles (el caso de los planetas) y dotando de espectacularidad toda la marcialidad de la Nueva Orden. En terrenos espaciales, las batallas están logradas bastante bien y, aunque limitadas, divierten dentro de lo posible. En general los combates, espaciales y terrestres, no son el plato fuerte del filme (en comparación con la suprema “Rogue One”), no así las coreografías e intrépidas batallas de sables láser y similares, las cuales deslumbran gratamente. Esta es una película que visualmente envejecerá muy bien y cuyos méritos en ese apartado no pasan solamente por la solidez de sus efectos especiales, sino también por la clara sensibilidad detrás de su visión fotográfica y su armado de montaje.

“Los Últimos Jedi” finalmente se libera de la mochila que implica cargar con ocho películas en su espalda y, a la velocidad de la luz, emprende vuelo propio en pos de la nueva generación, tanto de héroes como de espectadores. Los tiempos han cambiado y así mismo lo han hecho las audiencias y los realizadores, por lo que es obvio que la narrativa de Star Wars mute hacia la sintonía de Disney y sus otras patentes: comedia fácil, villanos planos y héroes bidimensionales que coexisten en una trama de manual escrita por talentosos guionistas. Si “The Force Awakens” fue un evidente tributo a la trilogía original, “Los Últimos Jedi” toma limitados y puntuales elementos de la saga, les da identidad propia y consigue entregarnos algo jamás visto, nuevo y propio. Quienes esperen revisionar “The Empire Strikes Back” (1980), acá no la van a encontrar. La saga ha tomado su propia ruta y, salvo puntuales momentos, delimita un nuevo camino por el que continuará la franquicia; no hay vuelta atrás. El filme es el heredero perfecto para la línea editorial planteada en el episodio VII, la hija prodigio de la space opera de J.J. Abrams. Sea esto bueno o malo, sólo el tiempo lo dirá.


Título Original: Star Wars: The Last Jedi

Director: Rian Johnson

Duración: 152 minutos

Año: 2017

Reparto: Daisy Ridley, John Boyega, Adam Driver, Óscar Isaac, Mark Hamill, Carrie Fisher, Domhnall Gleeson, Benicio del Toro, Laura Dern, Gwendoline Christie, Kelly Marie Tran, Lupita Nyong’o, Anthony Daniels, Andy Serkis, Warwick Davis


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