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No Estoy Loca No Estoy Loca

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No Estoy Loca

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Nicolás López, el hombre detrás de películas como “Aftershock” (2012) o “Sin Filtro” (2016), llega nuevamente al cine de la mano de “No Estoy Loca”, una producción nacional que vuelve a utilizar a Paz Bascuñán en la conocida receta que ha rendido frutos en otros encuentros entre la actriz y el director. El filme sin duda intenta seguir con los patrones ya vistos en los trabajos anteriores de este reconocido dúo, intentando agregar mayor profundidad a la narrativa y propuesta de López. Sin embargo, una vez que se apaga la pantalla el largometraje deja un sabor demasiado “neutro” como para rescatar mayor detalle de su proceso. Un trabajo que funciona, pero que no es ningún producto extraordinario o único en su clase, el que logra sacar una que otra carcajada al público y plantear una serie de miradas interesantes sobre el desarrollo personal y la presión social, a pesar de sus debilidades recurrentes.

La historia trata sobre Carolina (Paz Bascuñán), una mujer de 38 años que vive infeliz en un matrimonio disfuncional, en el momento en que se ve remecida por la realidad al enterarse de su infertilidad y la infidelidad de su marido. Desde este punto, la vida de la protagonista tomará un giro en 180 grados como consecuencia de sus decisiones, hasta convertirse en un infierno al verse internada en la clínica psiquiátrica Edén.

Desde el punto de vista de la narrativa, “No Estoy Loca” es, ante todo, la historia de una rehabilitación que juega en clave humorística con los trastornos psiquiátricos para presentar historias humanas y conmovedoras. El problema de este planteamiento es que los padecimientos se caricaturizan hasta el ridículo, haciéndolos no sólo poco creíbles, sino una mera excusa para sacar a relucir el talento de Bascuñán; un fondo sin importancia para colocar a la protagonista en su proceso de auto conocimiento. Para generar este factor emocional, López recurre a la fiel fórmula ya utilizada en “Sin Filtro”: personajes arquetípicos en una historia cliché y auto conclusiva, predecible y con diálogos forzados.

Así, el filme pronto se ve plagado de personajes planos con intervenciones sosas y poco creativas, empantanando las escenas y poniendo en crisis el trabajo actoral de un elenco que trata de sacar el mejor partido posible a sus escasas oportunidades de lograr un resultado que no se vea forzado o trillado. No obstante, precisamente gracias a esa caricaturización unidimensional de todo el universo narrativo de la película, es que se logra el efecto deseado: la historia de Carolina cobra realce por su profundidad y emotividad comparativamente mayor a cualquiera de los otros personajes.

Al anunciarse como una comedia, el humor es –o debiese ser– una pieza central del trabajo realizado en este filme. A diferencia de otras producciones nacionales, “No Estoy Loca” logra un humor más situacional, que no depende enteramente de chistes adultos sobre sexo, sacando risas en la sala de cine a través de todo el largometraje. Sin embargo, y a pesar de ser un humor que funciona, presenta dos grandes puntos de quiebre dignos de mencionar: la emotividad y la falta de tempo. Por una parte, esta película utiliza la emotividad como una forma de entregar mayor profundidad mediante la rehabilitación y auto superación de su protagonista. Ambos momentos –el humorístico y el emotivo– están claramente diferenciados por un quiebre crucial en la historia, giro que transforma lo cómico en inspirador y poco risible. Ahora bien, por otra parte, el tempo es una dificultad seria que la película es incapaz de solucionar: desconoce cualquier tipo de mesura y se rehúsa a dejar de repetir incansablemente sus propios gags. Lo que nos parece gracioso en los primeros minutos de película, prontamente deja de serlo por la repetición hasta el hartazgo, en un movimiento que más parece una súplica por cosechar risas fáciles que un trabajo brillante e hilarante de una comedia.

Desde el punto de vista de las actuaciones y el trabajo de cámara, la historia está totalmente al servicio de Paz Bascuñán. No hay personaje que se vuelva significativo o característico al lado de ella sin parecer hostigoso. Sin embargo, y como consecuencia de los diálogos pobres y la unidimensionalidad de la historia, es difícil encontrar alguna novedad en el trabajo actoral de esta película, más bien se resume a repetir la fórmula segura de López, viendo a los mismos personajes de otras películas pegados en esta historia de psiquiátrico. Sin perjuicio de lo anterior, cabe destacar algunas actuaciones, como la de Antonia Zegers, Ramón Llao y Luis Pablo Román, quienes logran relucir a pesar del claro foco que la película hace en el trabajo de Bascuñán.

En conclusión, “No Estoy Loca” funciona sin ser una obra de arte. No emociona ni hace reír lo suficiente como para convertirse en un referente para el futuro o siquiera pasar de una cinta anecdótica, hija de la fama de “Sin Filtro”. Un filme basado en una fórmula que no le permite ser transgresora, pero que, por esa misma razón, logra funcionar de manera “neutral”, sin hacer daño. No tiene mucho que ofrecer, pero tampoco es una completa pérdida de tiempo.


Título Original: No Estoy Loca

Director: Nicolás López

Duración: 90 minutos

Año: 2018

Reparto: Paz Bascuñán, Ignacia Allamand, Ariel Levy, Ramón Llao, Fernanda Urrejola, Antonia Zegers, Loreto Aravena, Gabriela Hernández, Carolina Paulsen, Marcial Tagle, Alison Mandel


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1 Comentario

1 Comentario

  1. Jorge L Sanchez

    14-May-2018 en 10:46 am

    No podria estar mas en desacuerdo con este articilo,casi que el analisis se sentra mas en los actores como tal ,que el propio guion y su desenlace, La actuacion de su protagonista es maravillosa su exprecion tanto facial como corporal es magistral para representar un drama tan fuerte como lo que le esta pasando y a su misma vez llenarlo de humor y esperanza.

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Contra Lo Imposible

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Contra Lo Imposible

Plasmar cinematográficamente acontecimientos relacionados con el deporte implica trazar una línea, aludiendo al proceso detrás de la preparación antes de enfrentarse a un gran evento, con los conflictos situados entre medio configurando la trayectoria de quienes protagonizan grandes hazañas deportivas. Una de las carreras de automovilismo más prestigiosas sirve como el escenario perfecto para situar fuerzas opuestas en medio de un conflicto de intereses donde las destrezas, el compañerismo y la determinación serán fundamentales para alcanzar el éxito. Dos años después de su exitosa “Logan”, James Mangold dirige una historia inspirada en hechos reales y que tiene al centro a dos de las grandes compañías de automóviles del mundo: Ford y Ferrari.

“Contra Lo Imposible” se centra en el visionario diseñador de autos Carroll Shelby (Matt Damon) y el corredor Ken Miles (Christian Bale). Ambos estarán encargados de diseñar y construir un auto de carreras para la compañía Ford, el que debe ser capaz de vencer a su oponente más poderoso en manos de Enzo Ferrari (Remo Girone). Juntos deberán luchar contra los intereses corporativos para, al mismo tiempo, alcanzar sus victorias personales.

La cinta aprovecha desde su inicio el concepto en el que se encuentra inmersa, pues las carreras de autos son su principal motor, y estas son representadas con una mirada intuitiva, capaz de exhibir con agilidad cada momento y componente de una carrera automovilística. Y considerando su extensión, alcanzando las dos horas y treinta minutos, el ritmo agitado se vuelve esencial para conducir un relato que realmente profundiza en su principal temática.

Las decisiones de encuadres y montaje ayudan a edificar una historia que arranca tal como lo hace un auto de carrera y debe avanzar poniendo especial atención a las curvas con las que se encuentra. Y es ahí donde las pausas son necesarias para así poder evidenciar el entramado que se teje al interior de la compañía Ford y, a la vez, aprovechando de adentrarse en la vida personal del corredor que estará a cargo de conducir el moderno automóvil.

Para poder construir una historia que intenta alcanzar un nivel épico dentro de su contexto, esta es divida en dos trayectos que avanzan a la vez y que juntan su camino en la carrera de Las 24 Horas de Le Mans. Por una parte, la compañía Ford y su lucha por competir con las grandes entidades del mundo automotriz, es el centro y detonador que empujará a sus protagonistas a enfrentarse a grandes obstáculos para alcanzar el principal objetivo. La compañía es a la vez representada como quienes instalan los inconvenientes corporativos, donde los intereses monetarios preponderan frente a la pasión que significa para los protagonistas el poder diseñar el revolucionario nuevo modelo.

Por otra parte, el encargado de conducir el nuevo automóvil es el obstinado Ken Miles, el que simboliza un espíritu agitador y con el objetivo de alterar la firmeza de la compañía. Junto a su carácter testarudo y poco apacible, Ken es el personaje que más cambios sufre a través del relato, siendo capaz de transformar su razonamiento, pero gracias a quienes lo rodean, su esposa e hijo. Sin embargo, su camino no podría completarse sin el apoyo de su amigo y socio en este negocio, Caroll Shelby. La relación de ambos es la manifestación del compañerismo y el cariño fraternal; en ellos está puesta la cuota necesaria de idealismo, la que los ayudará a continuar adelante, pese a las adversidades.

James Mangold logra crear un drama deportivo complejo y con las características de un cine algo más clásico, rememorando a producciones hollywoodenses de antaño, pero con la apariencia física de una obra moderna que cuida su tratamiento. “Contra Lo Imposible” alcanza un nivel satisfactorio, donde el mundo que retrata queda plasmado con total firmeza y es coherente con sí misma hasta el final.


Título Original: Ford v Ferrari

Director: James Mangold

Duración: 152 minutos

Año: 2019

Reparto: Matt Damon, Christian Bale, Jon Bernthal, Caitriona Balfe, Noah Jupe, Josh Lucas, Tracy Letts, JJ Feild, Ray McKinnon, Rudolf Martin, Ward Horton, Bridie Latona, Lachlan Buchanan


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