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Los Pingüinos de Madagascar

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Siempre que a una película familiar le va bien en taquilla, se intenta exprimir al máximo la fórmula y reutilizar los personajes hasta el cansancio. Cuando se trata de una animación, se explotan aún más los personajes para vender productos relacionados. Ya sea con secuelas o con series derivadas –spin off-, las producciones basadas en personajes secundarios es siempre vista con recelo, pues la experiencia nos dicta que dichos metrajes resultan facilistas y aburridos, sólo realizados para vender. Sin embargo, siempre hay honrosas excepciones y es un gusto encontrarse con ellas. “Los Pingüinos PENGUINS OF MADAGASCAR 01de Madagascar” pertenece al pequeño grupo de buenas películas derivadas de otras, que aun cuando utilizan personajes vistos y re vistos, se siente que fueron hechas con cariño y creatividad, sin menospreciar al público que va a verlas.

Skipper, Kowalski, Rico y Cabo son los cuatro pingüinos protagonistas que vuelven en solitario a la pantalla grande, luego de su paso por la saga “Madagascar”. La cinta parte contándonos sus orígenes y cómo conocieron a Cabo, su hermano menor, en el frío ártico. Una vez que el grupo se forma, empieza una aventura digna de James Bond, hasta que se encuentran con el doctor Octavius Brine, un malvado pulpo con planes de dominación mundial. En su lucha para derrotar al enemigo, conocen a la organización de espionaje Viento Polar, formada por un grupo profesional de animales de distintas especies. La banda de pingüinos y Viento Polar generan una cómica rivalidad en su lucha para derrotar a Brine, generando grandes escenas de acción, espionaje y, por supuesto, comedia en buena dosis, tarea que la cinta cumple en general.

“Los Pingüinos de Madagascar” mantiene el humor característico de la saga “Madagascar”: rápido y bien situado, muchas referencias a la cultura popular y acción veloz que divierte durante la mayor parte del metraje. La diferencia sustancial de esta nueva entrega es la comedia de acción y espionaje, que sabe utilizar de buena manera para mantener la atención durante su hora y media, tiempo preciso para que la película no llegue a aburrir. Con muchos chistes ingeniosos y acertados, sabe PENGUINS OF MADAGASCAR 02divertir al público de corta edad, pero también tiene la cuota adecuada para sacar risas entre los adultos, cosa que se agradece pues, si se va acompañado de niños, existe la opción para que ambos representantes etarios la gocen. Su punto en contra es que muchos de los chistes o juegos de palabras están enfocados al público angloparlante, y se pierden al momento del doblaje. Esto merma el humor de forma considerable al momento de apreciar la obra en toda su expresión.

El apartado técnico está a la altura. El estilo exagerado de animación, que viene desde la primera “Madagascar” (2005), está presente y con fuerza; nunca pierde intensidad y siempre está en función del humor, acercándose al cartoon en ese sentido. También combina explosiones, persecuciones y peleas entre personajes, para generar un humor de acción que saca risas por el ingenio con que están armadas aquellas secuencias. A pesar de todo lo anterior, y si bien se ha dicho que es una honrosa excepción, corre varias veces el riesgo de volverse aburrida, mayormente en su parte final, pero logra escabullirse de ello utilizando el tiempo como recurso principal. Y es que la película posee un ritmo frenético, en el que los chistes, la comedia gráfica y la acción están puestos de manera estratégica para no llegar a aburrir al espectador. Cada escena y cada broma tiene su duración fríamente calculada, para luego seguir avanzando en su narración.

PENGUINS OF MADAGASCAR 03El argumento no es lo más fuerte en este tipo de películas con enemigos que quieren dominar el mundo (excusa más que utilizada en el cine), pero el trabajo de edición logra enfrascar la trama de forma satisfactoria. Precisamente, la edición y la comedia rápida son lo más destacable en una cinta que las tenía todas para ser un producto del montón. El guión, si bien es débil y por momentos intrascendente, se ve equilibrado por la buena animación –cortesía del gran trabajo de Dreamworks- y edición. Sólo la parte final sufre por el guión y por los tropiezos del mismo. El enemigo, si bien es divertido, nunca genera un antagonismo característico y se pierde a medida que avanza el tiempo, entregando una última parte con  menor intensidad y calidad que el resto del filme.

Una película que venía acompañada de todos los prejuicios, logró sorprender y de buena forma. Sin ser una obra maestra de la entretención, el metraje cuenta con una justa duración, y mantiene entretenido la mayoría del tiempo. Dreamworks ha sabido entregar un producto eficaz a su público y ha evitado la vía fácil que perfectamente podría haber tomado, no obstante se dio el trabajo de no subestimar ni decepcionar al público que espera con más ansias esta película, básicamente los más chicos de la casa, claro está, sin dejar a los más viejos afuera, pues es disfrutable para cualquier edad.

Por Daniel Rojas

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1 Comentario

1 Comentario

  1. jporlandini

    17-Ene-2015 en 5:08 pm

    Buen comentario sobre la película,
    Aún que también se podría haber sintetizado en un
    “Desde la aparición de estos personajes en Madagascar 1 se estaba esperando una película que destacara todo su potencial humorístico. No esperen encontrar una trama ni argumento complejo ya que, obviamente, es un género cinematográfico cuyo propósito principal es el de entretener.
    Si se quiere reír vaya a verla, si no va, le aseguro que no se va a quedar fuera de ningún tema de conversación en cualquier tipo de situación tipo comida familiar, sobre mesa ejecutiva ni menos un tema de conversación en esa primera cita tan compleja.”

    Saludos!

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Cine

David Lynch: The Art Life

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David Lynch: The Art Life

A través de su filmografía, y con el reciente regreso de “Twin Peaks”, David Lynch ha demostrado ser uno de los autores más prolíficos y complejos de las últimas décadas. Desde su primer largometraje, “Eraserhead” (1977), que su imaginario significa entrar a mundo de sensaciones donde representaciones visuales de la psiquis se vuelven tangibles. Debido a lo intrincado que podría ser su forma de narrar, experimentar su obra exige conectar con lo sensorial, pues su trabajo busca crear reacciones y evocar emociones. El director de “Blue Velvet” (1986) y “Mulholland Dr.” (2001) ha sido capaz de construir un estilo reconocible gracias las características que su obra comparte, en un estilo vago e incierto, pero envolvente, donde lo inexplicable convive con personajes que se ven atrapados en mundos complejos.

Dirigido en una colaboración entre Rick Barnes, Jon Nguyen y Olivia Neergaard-Holm, el documental “David Lynch: The Art Life” se centra en el trabajo artístico pictórico del cineasta, mientras se va creando un relato autobiográfico de sus primeros años formativos y su acercamiento al arte, sirviendo como puente entre sus inicios en esta disciplina y sus primeras obras cinematográficas.

Las conversaciones de tres años entre los realizadores y el director estadounidense son condensadas en una hora y treinta minutos, en un relato íntimo en la voz del mismo Lynch. El hecho que sea construido como un monólogo produce una atmósfera más natural y cercana con el director, así también adjudicando un punto de vista donde el espectador sólo observa cómo se mezcla su creación artística y su biografía. La voz en off de Lynch se hace omnipresente en un montaje que mezcla al artista trabajando en sus obras plásticas, en su estudio en Los Angeles –a veces acompañado de su pequeña hija, Lula– intercalando material biográfico como fotografías, videos de archivo y sus pinturas.

La autobiografía que acompaña el viaje visual habla de sus inicios, vida familiar, la relación con sus padres y cómo su influencia inevitablemente ayudó a formar su primera relación con al arte, siendo capturado por esta disciplina cuando decide mudarse a Filadelfia, donde pudo estudiarlo de manera profesional. Y es a través de todas estas experiencias e historias acumuladas que se juntan para inspirar gran parte de su trabajo, y cómo en el proceso de absorber, internalizar y plasmar se ha moldeado un imaginario enigmático y surrealista.

Claramente el foco de este registro documental está puesto en sus creaciones plásticas, concebidas a partir de distintos materiales y mezclando técnicas pictóricas que le dan la libertad de crear pequeños universos, en cuadros que perfectamente podrían ser sacados de alguna de sus películas. Por otra parte, los realizadores utilizan estas obras en el montaje no tan sólo como un apoyo visual, sino también para poder crear pequeños episodios visuales que enfatizan los relatos en off, y utilizando los textos que el mismo Lynch incorpora en sus cuadros, se destaca el estado emocional del relato. Por último, el uso de stop motion le agrega un dinamismo a la narración, haciendo de estas obras pequeñas escenas de la vida del artista, donde algunas de ellas contienen personajes que parecen atrapados en distintas realidades.

Este documental termina siendo un estudio del autor en un estado mucho más primitivo, además de una exploración íntima, donde se logra ver el mundo a través de sus ojos y se puede conocer con frescura una etapa de descubrimiento y creación artística. No es un retrato biográfico de principio a fin, tampoco se centra en una obra en particular, sólo es un acercamiento a procesos creativos desde una mirada de total naturalidad y comodidad por parte del cineasta.

Para entender el universo interior de David Lynch, y posteriormente apreciar con mayor profundidad su trabajo, es importante considerar todos los aspectos y los procesos de creación que lo han llevado a posicionar su nombre y ser poseedor de un estilo particular y reconocible. Así, este documental logra dar a conocer ese otro aspecto del cineasta, un lado que tiene relación con su configuración estética. Se vuelve importante conocer y revisar su filmografía, no necesariamente para poder entender este relato –sólo se cita a sus primeros cortometrajes y las primeras etapas de producción de “Eraserhead”–, aunque sí puede servir como complemento para enriquecer este acercamiento diferente y privado.


Título Original: David Lynch: The Art Life

Director: Jon Nguyen

Duración: 88 minutos

Año: 2016

Reparto: David Lynch, Documental

 


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