Conéctate a nuestras redes
Llámame Por Tu Nombre Llámame Por Tu Nombre

Cine

Llámame Por Tu Nombre

Publicado

en

El amor adolescente es visceral, intenso e inexplicablemente confuso. Los primeros amores son así, una vorágine hormonal de sentimientos cruzados que nos llevan a actuar irracionalmente y que derrumban nuestras concepciones de cómo vemos la vida. En el cine, este momento de la existencia se ha abordado desde distintas aristas y formas, “Llámame Por Tu Nombre” es una nueva mirada hacia ese amor voraz e ilógico que a todos nos golpeó alguna vez. Ambientada en la pintoresca Italia de los ochenta, esta película nos propone un romántico paseo por el nebuloso camino hacia la primera vez que nos enamoramos.

Elio (Timothée Chalamet) es un adolescente que vive con su familia burguesa en el campo italiano. Como todos los años, su padre hospeda a un estudiante de doctorado durante unas semanas para que lo ayude con su trabajo. En esta ocasión dicho estudiante se llama Oliver (Armie Hammer), un atractivo y carismático norteamericano. Si bien Elio lo detesta en un comienzo, poco a poco se van conociendo y la tensión que se genera entre ambos se vuelve insostenible.

La sedosa trama de “Llámame Por Tu Nombre” nos sitúa en el punto de vista de Elio, desde donde presenciamos su confusión y pronta atracción por Oliver y todo lo que él implica. Si bien el guion plantea interrogantes respecto a la identidad y el incontrolable amor juvenil, deja poco espacio para conflictos y adversidades, puesto que nuestros protagonistas deambulan en un mundo libre de preocupaciones con el que resulta difícil sintonizar. Oliver, quien supuestamente se encuentra en Italia por trabajo, pasa gran parte de la película echado junto a una piscina, y Elio se pasa el día tocando piano y tomando sol. El drama humano que la trama propone y las acertadas acciones que Elio ejecuta se diluyen a causa de un universo inverosímil y que retrata un sector periférico de la intelectualidad mundial.

El desarrollo de los protagonistas –de Elio sobre todo– tiene lógica y sus acciones se condicen perfectamente con sus sentimientos. Este adolescente se lleva el peso de la trama sobre los hombros y, en justa regla, podemos decir que su evolución es lo más destacado del filme. No así Oliver, quien, más que un personaje con vida propia, parece un instrumento narrativo a las órdenes del progreso narrativo de Elio. Además, la construcción de los personajes secundarios, quienes orbitan en torno a esta intensa relación, está orquestada en favor de los sentimientos del protagonista y otorgan poca vida a la historia. Ningún personaje se ve enfrentado nunca a ninguna dificultad y la evolución de todos, salvo Elio, es invisible y poco sustancial, generando así una trama poco envolvente y que no consigue capturar la atención del espectador gracias a la narrativa.

La actuación de Timothée Chalamet es soberbia y lo más destacado de una película con limitadas luces. Su personaje es un niño con los sentimientos a flor de piel, y esa visceralidad es interpretada con perfección por Chalamet, quien da vida a un efectivo adolescente que naufraga por las dudas del amor. El resto de abanico de intérpretes quedan bastante olvidados, ya sea por lo poco interesante de sus personajes o por las pálidas interpretaciones que regalan, siendo la actuación de Armie Hammer algo que queda eclipsado por la destreza de Chalamet.

Visualmente la película es una preciosa postal de la vida rural italiana. Parajes maravillosos, exteriores de ensueño y una atmósfera de perpetuas vacaciones que nos situan en un cómodo colchón audiovisual. La fotografía es impecable y consigue amortiguar la falta de atractivo del guion, cautivándonos por la belleza de sus fotogramas al tiempo que intenta hacernos olvidar la sosa historia.

“Llámame Por Tu Nombre” es una obra incompleta, con elevados puntos visuales y una sorprendente actuación de Chalamet. La película es un precioso tríptico para promocionar el campo italiano, pero una poco entrañable mirada a los dramas internos que vive un quinceañero. Si bien, tiene segmentos de descarnada pasión y buenas decisiones de guion, la falta de verosimilitud de su universo y el lánguido desarrollo de personajes la vuelven una cinta con la que cuesta conectar por completo. En resumen, una sobre extendida y pretenciosa película, cuyas intenciones no se condicen con el resultado visto en pantalla.


Título Original: Call Me By Your Name

Director: Luca Guadagnino

Duración: 132 minutos

Año: 2017

Reparto: Timothée Chalamet, Armie Hammer, Michael Stuhlbarg, Amira Casar, Esther Garrel, Victoire Du Bois, Vanda Capriolo, Antonio Rimoldi, André Aciman, Peter Spears


Publicidad
Clic para comentar

Responder

Comentarios

Midsommar

Publicado

en

Midsommar

“Midsommar”, el segundo largometraje de Ari Aster, logra reafirmar un estilo particular de dirección para abordar el terror. A diferencia de “Hereditary” (2018), su película anterior, aquí la idea de la ritualidad es abarcada desde una puesta en escena que ya no es oscura y nocturna, sino que totalmente iluminada para transmitir una idea pureza y virginidad.

Dani (Florence Pugh) es una joven estudiante que acaba de sufrir el fallecimiento de su hermana y de sus padres. Christian (Jack Reynor), su pareja, es el único lazo que la contiene frente a sus constantes crisis, pero la relación de ambos se encuentra en un momento de inestabilidad. Dani se entera por el grupo de amigos de él de que viajarán todos juntos a Suecia, donde se celebrará un evento especial de la comunidad a la que uno de ellos perteneció. Por compromiso, Christian decide invitarla. Entregados a admirar y participar de este festival de verano, al poco tiempo son testigos de rituales que son a lo menos duros de mirar, y de los cuales inevitablemente se van volviendo parte, hasta convertirse en pilares fundamentales de la celebración.

La construcción de esta historia gira en torno a lo desconocido y lo ajeno que resulta para los personajes todo lo que está por ocurrir en esta semana de festividad de acuerdo a las creencias de los mismos participantes. Sin embargo, estas son mostradas con antelación al espectador, por lo que el desarrollo de la película no estaría marcado precisamente por la sorpresa de los acontecimientos, y más bien se avanza a través de ella como compañeros de su protagonista, interpretada por Florence Pugh, quien encarna perfectamente a este personaje atormentado y confundido, siendo parte de un universo que no entiende, pero del que se sumerge casi sin darse cuenta.

Si bien, el guion juega con darle un carácter de “cultural” o una justificación religiosa a las acciones de sus antagonistas –ya que los mismos personajes mantienen la intención de una investigación antropológica–, no profundiza en ello, para así dejarnos principalmente con la sensación de terror frente a imágenes crudas que no pueden ser fácilmente entendidas por quienes no somos parte de esa espiritualidad, la que, a su vez, pareciera tener un futuro ya predeterminado.

Ari Aster crea así una atmósfera de ensoñación acorde a los estados de sus personajes, drogados con las pócimas, la belleza del lugar y lo extraño de los distintos acontecimientos. El Midsommar es representado desde la dirección de arte a través de un espacio que se presenta como pulcro y perfecto, con los colores cálidos del verano y el colorido de las flores. La fotografía, por su parte, forma una especie halo blanco que remite a un lugar paradisíaco, bañado con la luz del sol, el que se distorsiona de manera interesante en ciertos momentos para enfatizar un estado mental abierto a “la influencia”.

La calidad en las distintas áreas técnicas del cine del director logra formar una pieza de valor artístico que es sin duda un aporte para el género de terror, sin embargo, si bien aquí de todas maneras juega con elementos de suspenso a través de la música o sus movimientos de cámara, “Midsommar” no resulta una película que deje con una sensación constante de demasiado miedo ni terror, sino más bien de una espera frente a lo que está por venir y una contemplación constante.

Conociendo a grandes rasgos los elegantes mecanismos técnicos que le dan a Aster un carácter de autor al que vale la pena seguir el rastro, su tercer filme exigirá dar un paso más allá respecto de cómo abordar situaciones “terroríficas”, donde quizás su mayor desafío sea el de seguir mezclando una buena historia de terror o suspenso con una hermosura de imágenes y sonidos que le den otra capa de profundidad o, al menos, algún tipo de cuestionamiento de la misma, y así poder ver las dos caras de la moneda, es decir, poder percibir lo “especial” que ve el antagonista respecto a eso que a nosotros nos da terror. En este sentido, no remitirse al susto exclusivamente por lo brutal e inesperado, sino que enlazarlo con una mirada artística, que necesite cada vez menos sustentarse en los clichés, continuando también con una construcción de personajes y dirección de actores impecable, que puedan transmitirnos una historia completamente ajena al espectador, pero a la vez cercana y posible.

“Midsommar” resulta una película que aborda el terror desde un interés cercano a la antropología, que, al igual que “Hereditary”, explora la idea del ser parte de una comunidad con ciertas creencias y tradiciones que ya tienen un plan establecido para los protagonistas, y de los que ellos no están enterados, pero que, en el caso particular de esta cinta, propone crear un contraste entre prácticas brutales y una apariencia visual pura o virginal, idea que pudo haber sido explotada más profundamente para generar un impacto potente en el espectador, y que acá no se consigue del todo. De todos modos, cabe destacar que, en lo que va de su filmografía, Aster logra unas gloriosas escenas finales, que dejan con una sensación perturbadora e incómoda de, a pesar de todo, estar admirando algo realmente bello.


Título Original: Midsommar

Director: Ari Aster

Duración: 147 minutos

Año: 2019

Reparto: Florence Pugh, Jack Reynor, Will Poulter, William Jackson Harper, Ellora Torchia, Archie Madekwe, Vilhelm Blomgren, Julia Ragnarsson, Anna Åström, Anki Larsson


Seguir Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

A Dawn To Fear A Dawn To Fear
DiscosHace 4 días

Cult Of Luna – “A Dawn To Fear”

Lo inequívoco, por más que pareciera mantenerse estático, puede ser radicalmente arrancado por un vendaval de circunstancias, y en lo...

Memory Memory
DiscosHace 4 días

Vivian Girls – “Memory”

No todos los retornos son buenos y no todas las segundas partes son de lo peor, o al menos así...

Birth Of Violence Birth Of Violence
DiscosHace 4 días

Chelsea Wolfe – “Birth Of Violence”

Diez años cargan con una simbología que acerca más a lo divino que a lo terrenal. No sólo hay un...

Beneath The Eyrie Beneath The Eyrie
DiscosHace 4 días

Pixies – “Beneath The Eyrie”

Luego de dos apuestas mal logradas, Pixies vuelve al estudio y lanza su mejor disco desde su retorno en 2004....

Chastity Belt Chastity Belt
DiscosHace 2 semanas

Chastity Belt – “Chastity Belt”

Saudade es un vocablo portugués cuyo significado se acerca a la definición de melancolía; un estado afectivo estimulado por la...

Shaped By Fire Shaped By Fire
DiscosHace 2 semanas

As I Lay Dying – “Shaped By Fire”

Durante la primera década del siglo XXI, hubo un estallido de agrupaciones que tomaron variaciones más melódicas para combinar el...

Jamie Jamie
DiscosHace 2 semanas

Brittany Howard – “Jaime”

Cuando Brittany Howard anunció su primer proyecto como solista, alejada de sus compañeros de Alabama Shakes, las reacciones de sorpresa...

RainViento RainViento
DiscosHace 2 semanas

Cevladé – “RainViento”

A estas alturas, no debiera ser sorpresivo que Cevladé saque un disco de alta relevancia, calidad y arrojo no sólo...

Free Free
DiscosHace 4 semanas

Iggy Pop – “Free”

Puede parecer extraño que un artista que ha hecho literalmente lo que se le ha antojado a lo largo de...

DiscosHace 1 mes

Diego Lorenzini – “De Algo Hay Que Morir”

El ingenio de la cultura chilena es algo que se ha instaurado como característica generalizada, como también la capacidad de...

Publicidad
Publicidad

Más vistas