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La Teoría del Todo

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Escoger un personaje esencial de la historia reciente. Poner el foco en la etapa de su vida que lo definió. Abordar su historia con un tono tenue y amable. Tocar los temas polémicos a la rápida o derechamente evitarlos. A todo eso el cine estadounidense se ha apegado a la hora de bucear en los terrenos del biopic, siendo un deleite para la Academia cuando se hace de la manera más tradicional. La jugada se replica en “La Teoría del Todo”, película envuelta en la euforia de los Oscar, que no merecería en ningún caso tanto bullicio a su alrededor.

THE THEORY OF EVERYTHING 01Stephen Hawking (Eddie Redmayne) es un matemático y físico que cursa sus estudios de postgrado en Cambridge, donde en una fiesta conoce a Jane Wilde (Felicity Jones), una estudiante de Literatura. Al brillante joven le diagnostican esclerosis múltiple, enfermedad degenerativa que lo deja con una esperanza de vida de dos años. Sin embargo, la pareja se casa y forma una familia, dando inicio así a décadas de sobrecarga y postergación.

El filme –no se crea otra cosa- está basada en el libro “Hacia el Infinito” de la misma Jane Wilde. Es su perspectiva de los años que pasó junto a Hawking, su mirada respecto al tiempo que estuvo sosteniendo una familia completa. Lo que hace la cinta, sin embargo, no es ubicarla como protagonista. Esto escapa de ser, por ejemplo, “The Last Station” (2009), donde la atención estaba puesta en la esposa de Tolstoi. Desde un comienzo –pasando por los momentos de mayor drama-, hasta la resolución, la película no hace más que debatirse entre la fascinante figura de Hawking y el drama de su esposa.

THE THEORY OF EVERYTHING 02Pero más allá de esa indecisión, la cinta trata todo con liviandad, sin molestar a nadie, como un adolescente que no quiere ser descubierto llegando tarde. Se pasea con una parsimonia y marcha liviana, inentendibles a través de años envueltos en capas de drama. “La Teoría del Todo” es una versión edulcorada de una historia por todos los costados terrible.

La película tiene un par de actuaciones que no merece. Eddie Redmayne es el septuagésimo actor en interpretar a una persona con una enfermedad de características visibles, pero su trabajo es apreciable sobre todo por las dificultades que implica: debe adaptar cada músculo para encarnar a un enfermo de ELA, y en este caso la proeza no es simplemente bajar o subir de peso. Su trabajo no merecería el Oscar, pero se agradece que, mientras la cinta se desplaza en ese vaivén de irrelevancia, su actuación logre mantener cautivado. Por su parte, Felicity Jones, pese a no despuntar en ningún momento, no palidece ante la presencia de Redmayne.

La película transmite en todo momento la sensación de estar cuidándose las espaldas. No le interesa indagar en zonas sombrías, de la misma manera que la esposa tampoco se atrevió a ser más dura en THE THEORY OF EVERYTHING 03la novela. Que no se malentienda: no se trata de distorsionar los hechos con tal de plantear una mirada más crítica; en ocasiones sólo basta con dar más tiempo a ciertas situaciones, despojar los diálogos de frases pre-fabricadas, y privilegiar la hondura en vez del melodrama. Lo que aborda no es simple, pero su máxima es simplificar todo lo que más se pueda. Eso, pese a la paradoja de que se mueve en tres frentes: los planteamientos de su teoría, el desarrollo de su matrimonio y la lucha por su enfermedad.

Viendo las candidatas al Oscar, no se puede creer que por debajo de “La Teoría del Todo” hayan quedado inmensas obras como “Primicia Mortal” o “Perdida”. O más bien, sí se entiende: a la Academia siempre le han encantado los dramas inofensivos, blandos, digeribles y, finalmente, irrelevantes.

Por Gonzalo Valdivia

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Cine

David Lynch: The Art Life

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David Lynch: The Art Life

A través de su filmografía, y con el reciente regreso de “Twin Peaks”, David Lynch ha demostrado ser uno de los autores más prolíficos y complejos de las últimas décadas. Desde su primer largometraje, “Eraserhead” (1977), que su imaginario significa entrar a mundo de sensaciones donde representaciones visuales de la psiquis se vuelven tangibles. Debido a lo intrincado que podría ser su forma de narrar, experimentar su obra exige conectar con lo sensorial, pues su trabajo busca crear reacciones y evocar emociones. El director de “Blue Velvet” (1986) y “Mulholland Dr.” (2001) ha sido capaz de construir un estilo reconocible gracias las características que su obra comparte, en un estilo vago e incierto, pero envolvente, donde lo inexplicable convive con personajes que se ven atrapados en mundos complejos.

Dirigido en una colaboración entre Rick Barnes, Jon Nguyen y Olivia Neergaard-Holm, el documental “David Lynch: The Art Life” se centra en el trabajo artístico pictórico del cineasta, mientras se va creando un relato autobiográfico de sus primeros años formativos y su acercamiento al arte, sirviendo como puente entre sus inicios en esta disciplina y sus primeras obras cinematográficas.

Las conversaciones de tres años entre los realizadores y el director estadounidense son condensadas en una hora y treinta minutos, en un relato íntimo en la voz del mismo Lynch. El hecho que sea construido como un monólogo produce una atmósfera más natural y cercana con el director, así también adjudicando un punto de vista donde el espectador sólo observa cómo se mezcla su creación artística y su biografía. La voz en off de Lynch se hace omnipresente en un montaje que mezcla al artista trabajando en sus obras plásticas, en su estudio en Los Angeles –a veces acompañado de su pequeña hija, Lula– intercalando material biográfico como fotografías, videos de archivo y sus pinturas.

La autobiografía que acompaña el viaje visual habla de sus inicios, vida familiar, la relación con sus padres y cómo su influencia inevitablemente ayudó a formar su primera relación con al arte, siendo capturado por esta disciplina cuando decide mudarse a Filadelfia, donde pudo estudiarlo de manera profesional. Y es a través de todas estas experiencias e historias acumuladas que se juntan para inspirar gran parte de su trabajo, y cómo en el proceso de absorber, internalizar y plasmar se ha moldeado un imaginario enigmático y surrealista.

Claramente el foco de este registro documental está puesto en sus creaciones plásticas, concebidas a partir de distintos materiales y mezclando técnicas pictóricas que le dan la libertad de crear pequeños universos, en cuadros que perfectamente podrían ser sacados de alguna de sus películas. Por otra parte, los realizadores utilizan estas obras en el montaje no tan sólo como un apoyo visual, sino también para poder crear pequeños episodios visuales que enfatizan los relatos en off, y utilizando los textos que el mismo Lynch incorpora en sus cuadros, se destaca el estado emocional del relato. Por último, el uso de stop motion le agrega un dinamismo a la narración, haciendo de estas obras pequeñas escenas de la vida del artista, donde algunas de ellas contienen personajes que parecen atrapados en distintas realidades.

Este documental termina siendo un estudio del autor en un estado mucho más primitivo, además de una exploración íntima, donde se logra ver el mundo a través de sus ojos y se puede conocer con frescura una etapa de descubrimiento y creación artística. No es un retrato biográfico de principio a fin, tampoco se centra en una obra en particular, sólo es un acercamiento a procesos creativos desde una mirada de total naturalidad y comodidad por parte del cineasta.

Para entender el universo interior de David Lynch, y posteriormente apreciar con mayor profundidad su trabajo, es importante considerar todos los aspectos y los procesos de creación que lo han llevado a posicionar su nombre y ser poseedor de un estilo particular y reconocible. Así, este documental logra dar a conocer ese otro aspecto del cineasta, un lado que tiene relación con su configuración estética. Se vuelve importante conocer y revisar su filmografía, no necesariamente para poder entender este relato –sólo se cita a sus primeros cortometrajes y las primeras etapas de producción de “Eraserhead”–, aunque sí puede servir como complemento para enriquecer este acercamiento diferente y privado.


Título Original: David Lynch: The Art Life

Director: Jon Nguyen

Duración: 88 minutos

Año: 2016

Reparto: David Lynch, Documental

 


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