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Cine

La Era del Rock

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En la definición universal del rock and roll, no pueden faltar los tres ingredientes principales que han transformado al estilo musical en un verdadero estilo de vida. Sexo, drogas, y por sobre todo, rock and roll,  son los componentes esenciales en la sangre de los rockstars, esos ídolos sumergidos en los excesos de la fama, que muchas veces los conducen a vidas decadentes, que sin dejar de ser inspiradoras para muchos, pasan a los anales de la historia de la música como semi-dioses. Así también lo hace la música, las actitudes desvergonzadas y un mundo donde la delgada barrera entre el placer y la desdicha es cubierta por una capa de glamour y éxito.   Teniendo en cuenta esta somera definición del rock and roll, uno no puede hacer más que llevarse las manos a la cabeza cuando un producto como “La Era Del Rock” prácticamente viola todos estos principios, para crear una visión empalagosa e ingenua de un estilo que apasiona a millones de rockeros alrededor del mundo, quienes sufrirán con justa razón al ver sus añorados clásicos, ser mancillados bajo el alero del hombre que esta detrás de la popular serie televisiva “Glee”. Que Satanás nos pille confesados.

Es el año 1987 y la ciudad de Los Angeles, California, es la cuna de las bandas más reconocidas del rock estadounidense. Sherrie (Julianne Hough) es una inocente chica de pueblo que se muda a la ciudad para cumplir su sueño de convertirse en una famosa cantante. Por cosas del destino, conoce a Drew (Diego Boneta), mesero del popular local de rock conocido como “El  Bourbon”. Sherrie comienza a  trabajar de mesera, al mismo tiempo que empieza su relación con Drew, quien sueña con convertirse en una estrella de rock. Seducidos por la fama, serán victimas de los clamores de la industria. Mientras tanto, una eminencia del rock, Stacee Jaxx (Tom Cruise), vive años de decadencia cuando se ha rendido ante su propia imagen de estrella, esperando la inspiración que lo redima ante la vida.

Basado en el musical de Broadway del mismo nombre, “La Era del Rock” es una comedia ligera, que por ningún lado hace justicia al estilo musical que busca elogiar. Todo está suavizado, disfrazado de comedia adolescente incapaz de tomarse en serio a sí misma. El realizador se encarga de dejarlo en claro desde un principio, con una puesta en escena artificial y maqueteada, donde prima el glamour y pomposidad del glam ochentero, y los personajes caricaturescos, basados en los estereotipos que circundan al mundo de las largas melenas y guitarras, son pasados por los filtros del director de “Hairspray” (2007), transformándose en versiones amigables y simpáticas para la familia y los niños.

El elenco lo pasa bien, algunos dando vida a personajes ridículos como el de Catherine Zeta-Jones, cuyo rol es el de la líder del movimiento anti-rock, motivada por rencillas personales que la llevan a alzar una bandera de guerra contra la perversión de los rockeros, que sólo existe en su imaginación, porque los rockeros en esta película son pura leche y miel. El Stacee Jaxx de Tom Cruise, viene a representar a los icónicos y excéntricos rockstars de la época, dando vida al único personaje que indaga un poco en lo que significa el rock y el precio de la fama, pero tampoco demasiado como para crear a un personaje de verdad. Por último, y esto a título personal, molesta francamente ver a un actor como Bryan Cranston, que en la serie “Breaking Bad” brilla con su Walter White, hacer el ridículo en este “pituto” que es su personaje.

Está bien, la propuesta estaba más que clara en los trailers de la película y, conociendo el historial de Shankman, ya se sabía por donde iban a ir los tiros, por lo que la película sólo se hará disfrutable para aquellos que gozan con los musicales y del trabajo de este director. Una fantasía del rock, liviana y tontorrona, que por ningún motivo dejará contentos a los fanáticos hardcore de las guitarras estridentes. Aquí sólo encontrarán mechas paradas con laca, odiables re-versiones de clásicos ochenteros,  y harto color rosa.

Por Sebastián Zumelzu

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2 Comentarios

2 Comments

  1. Juan Francisco Montero Vargas

    29-Ago-2012 en 3:57 pm

    Y eso que no mencionas al detestable Russell Brand.

  2. tamaritx

    29-Ago-2012 en 9:49 pm

    Vi el trailer en el cine y tuve que salir a vomitar.

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Artículos Cine

Star Wars y el auge de los efectos visuales

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Star Wars

Desde prácticamente siempre, ha existido un odio irracional hacia las precuelas de Star Wars, aquella trilogía de películas que estrenada entre 1999 y 2005 que prometía conectar todos los hilos en torno a la historia que George Lucas iniciara en 1977. Amparado bajo una segunda explosión de popularidad de la saga, el director comenzó a principios de la década del 90 lo que sería la concepción de una idea que ya tenía cuando trabajaba “El Imperio Contraataca”, y que, según sus propias declaraciones en múltiples ocasiones, no le era posible filmar debido a las limitancias tecnológicas propias de la época. Así, el desarrollo del CGI hizo que Lucas pudiera adentrarse en la realización de una nueva trilogía, donde, más allá de su cuestionado argumento e innecesaria creación de fallas argumentales para la saga original, terminó por transformarse en una revolución gracias al elemento que fue más destacado por la crítica: los efectos especiales.

Fue en 1997 cuando comenzó el rodaje de “La Amenaza Fantasma” (1999) y, aunque se mantuvieron algunos elementos como la marioneta de Yoda y una utilización de escenarios reales con un cuidado diseño de producción, la transición se fue desarrollando de manera natural a lo que terminaría siendo “El Ataque de los Clones” (2002) y “La Venganza de los Sith” (2005), donde el uso de fondo verde fue más prominente que en ocasiones anteriores. Como dato curioso, y para reforzar la idea de que la animación digital fue el elemento principal de estas cintas, es sabido que no se construyó ni una sola armadura de trooper durante las tres películas, con dichos modelos siendo todos creados por computadora. A pesar de que el uso de CGI ya se había presenciado en otras películas previas –probablemente “Jurassic Park” (1993) siendo el caso más reconocido–, su utilización dentro de la producción de Star Wars significó todo un precedente, gracias a un innovador software donde se crearían los efectos visuales, al punto de que en la primera cinta existe una sola secuencia que no contiene efectos digitales.

A veinte años de su estreno, los efectos visuales en el cine son cosa de cada día, con prácticamente la totalidad de las cintas más taquilleras utilizándolo en su mayoría, lo que en un espectro más crítico ha terminado por omitir en el espectador el deseo de intentar diferenciar qué es real y qué no al momento de mirar una película. Asimismo, los directores actualmente pueden gozar de la misma libertad que Lucas describió a la hora de realizar las precuelas, pudiendo crear un guion a su antojo sin preocuparse de restricciones en torno a la producción, el desarrollo de personajes y, sobre todo, la creación de mundos y criaturas tan fantásticas como se ha caracterizado la saga desde sus orígenes. Todo lo anterior permitió también una reducción en los tiempos de rodaje, comenzándose a producir blockbusters en masa gracias a la implementación de la fotografía digital, y el uso de cámaras digitales que permiten grabar sin la necesidad de revelar el celuloide, pudiendo así montar y modificar escenas de una manera mucho más rápida.

Ya con la trilogía original Lucas había innovado en una serie de técnicas cinematográficas que eran prácticamente desconocidas para la época, pero todo ese trabajo fue opacado en cierta forma gracias al abrumador éxito que la saga tuvo más allá de la pantalla, transformándose en un icono de la cultura pop gracias a la explosiva venta de juguetes y una creciente popularidad que nunca decayó en el período de 1977 a 1983. Y es así como las tecnologías fueron evolucionando en pos de una saga que desde sus orígenes buscó una forma de deslumbrar y crear experiencias nunca vistas, algo que sin duda se logró con todos los contratiempos que pueda significar. Pasar de un aproximado de 365 tomas con efectos visuales en la primera cinta de 1977 a las más de 2200 que tiene la última de la era Lucas en 2005, habla de una necesidad de incorporar la tecnología con el fin de contar historias, derribando límites y permitiendo que la creatividad e imaginación de los realizadores pueda verse reflejada en la gran pantalla.

Hoy en día, con una nueva trilogía que llegará a su fin este 19 de diciembre, se puede ver como las técnicas de las otras seis entregas se van complementando para darle un romanticismo a la producción, omitiendo de plano un uso totalmente digital para seguir incluyendo animatronics, marionetas, maquillaje y otras técnicas de producción. Sin embargo, es imposible no reconocer el trabajo e influencia de George Lucas en el desarrollo del cine de fantasía como lo conocemos hoy en día y, más allá de cualquier falencia narrativa que haya cometido en sus cuestionadas precuelas, el cine y la tecnología comenzaron una relación que ha beneficiado tanto lucrativa como creativamente a la industria.

  • Star Wars: El Ascenso de Skywalker” se estrena el próximo 19 de diciembre. Preventa AQUÍ.

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