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La Batalla De Los Sexos La Batalla De Los Sexos

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La Batalla De Los Sexos

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La Batalla de los Sexos se le llamó al mítico partido de tenis en septiembre de 1973 entre, en ese momento, la número dos del mundo, Billie Jean King, y el retirado tenista Bobby Riggs. El recordado partido fue uno de los eventos televisivos más grandes de aquel entonces, posicionando la figura de King entre la revolución interna que estaba viviendo el tenis, principalmente por la desigualdad de géneros.

Los realizadores Jonathan Dayton y Valerie Faris –conocidos por su trabajo en “Little Miss Sunshine” (2006) y “Ruby Sparks” (2012)– son los encargados de dirigir está historia que se detiene el tiempo no tan sólo para mostrar uno de los eventos deportivos más importantes de aquella década, sino también para hacer un profundo retrato de Billie Jean King, indagando en luchas mucho más personales donde se plasman temáticas aún relevantes.

La cinta –mezcla de crónica y biopic– cuenta cómo se gestó el mítico partido de tenis entre Billie Jean King (Emma Stone) y Bobby Riggs (Steve Carell). Cuando él se mofa de la posición de la mujer en el tenis, realiza una apuesta por cien mil dólares si una tenista logra vencerlo en un partido. King aceptará la apuesta en medio de una batalla interna que está a punto de cambiar su vida.

Si bien, la cinta se fabrica alrededor del famoso evento deportivo, esta se toma el tiempo para poner el foco principalmente en la figura de Billie Jean King y, a su vez, va formando un entramado narrativo que se divide en tres líneas, las que convergen en el enfrentamiento final entre los dos tenistas. Por un lado, existe la lucha de las tenistas por lograr un trato equitativo en la federación de tenis, pues, cuando descubren que el pago será desigual, deciden formar su propio campeonato. Nueve tenistas, con el apoyo de Gladys Heldman (Sarah Silverman), fundadora de la revista “World Tennis”, se transformarán en las precursoras de la Asociación Femenina de Tenis. El relato establece el contexto necesario para entender la lucha por un trato equitativo en medio de un mundo primordialmente masculino y lleno de obstáculos, y el grupo de deportistas logra transmitir perfectamente la importancia de aquella pelea.

Sin duda, es en King donde se canaliza la lucha de género y liberación que se empezaba a gestar en el tenis de aquella época. Además, explora en su orientación e identidad sexual cuando conoce a Marilyn (Andrea Riseborough), una estilista con quién tendrá un romance mientras va de gira por el campeonato. La relación entre ambas se transforma en pieza fundamental para entender a la protagonista en mayor profundidad, siendo a través de la dirección de Faris y Dayton donde se plasma la tensión sexual entre ambas y se indaga en el dilema de Billie Jean al tratar de seguir con su vida matrimonial frente a su real identidad. Billie Jean King, como personaje, logra una representación apropiada, tratada con respeto y sin enaltecerla, a través de la interpretación de Stone, estableciendo el retrato de una deportista tratando de mantenerse en pie en una sociedad donde abundan los obstáculos.

Por otro lado, Bobby Riggs, quién debería ser el antagonista en la historia al servir como oponente en la lucha de las tenistas y desafiar directamente a Billie Jean, es construido desde un punto de vista mucho más complejo, logrando entender su carácter y motivaciones. Es en la exploración de su vida matrimonial y adicción a las apuestas donde la encarnación de Riggs logra transmitir un personaje quebrado y puesto en jaque cuando se da cuenta que la sociedad va cambiando, pero en su batalla interna está dispuesto incluso a ridiculizarse con tal de demostrar su punto de vista.

Si bien, estas diferentes líneas son desarrolladas adecuadamente por sí solas, existe cierta desconexión entre ellas, transmitiendo la sensación de estar viendo diferentes películas en una sola, y esto se hace evidente en los drásticos cambios de tono que la cinta experimenta. De todas maneras, estas irregularidades no terminan por opacar el resultado final. Sin embargo, el enfrentamiento final entre King y Riggs carece de tensión y exaltación, considerando que es la pieza que une toda la propuesta narrativa.

“La Batalla de los Sexos” logra posicionarse como una cinta con temáticas bien planteadas al retratar un punto en la década del 70, y desde ahí dialoga con nuestra contingencia en cuanto a luchas que siguen vigentes, enfocadas a temas de género y todas sus derivaciones, además de servir como el estudio y profundización de un personaje fascinante como Billie Jean King.


Título Original: Battle Of The Sexes

Director: Jonathan Dayton y Valerie Faris

Duración: 121 minutos

Año: 2017

Reparto: Emma Stone, Steve Carell, Andrea Riseborough, Elisabeth Shue, Bill Pullman, Austin Stowell, Sarah Silverman, Alan Cumming, Eric Christian Olsen, Jessica McNamee, Mickey Sumner


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Midsommar

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Midsommar

“Midsommar”, el segundo largometraje de Ari Aster, logra reafirmar un estilo particular de dirección para abordar el terror. A diferencia de “Hereditary” (2018), su película anterior, aquí la idea de la ritualidad es abarcada desde una puesta en escena que ya no es oscura y nocturna, sino que totalmente iluminada para transmitir una idea pureza y virginidad.

Dani (Florence Pugh) es una joven estudiante que acaba de sufrir el fallecimiento de su hermana y de sus padres. Christian (Jack Reynor), su pareja, es el único lazo que la contiene frente a sus constantes crisis, pero la relación de ambos se encuentra en un momento de inestabilidad. Dani se entera por el grupo de amigos de él de que viajarán todos juntos a Suecia, donde se celebrará un evento especial de la comunidad a la que uno de ellos perteneció. Por compromiso, Christian decide invitarla. Entregados a admirar y participar de este festival de verano, al poco tiempo son testigos de rituales que son a lo menos duros de mirar, y de los cuales inevitablemente se van volviendo parte, hasta convertirse en pilares fundamentales de la celebración.

La construcción de esta historia gira en torno a lo desconocido y lo ajeno que resulta para los personajes todo lo que está por ocurrir en esta semana de festividad de acuerdo a las creencias de los mismos participantes. Sin embargo, estas son mostradas con antelación al espectador, por lo que el desarrollo de la película no estaría marcado precisamente por la sorpresa de los acontecimientos, y más bien se avanza a través de ella como compañeros de su protagonista, interpretada por Florence Pugh, quien encarna perfectamente a este personaje atormentado y confundido, siendo parte de un universo que no entiende, pero del que se sumerge casi sin darse cuenta.

Si bien, el guion juega con darle un carácter de “cultural” o una justificación religiosa a las acciones de sus antagonistas –ya que los mismos personajes mantienen la intención de una investigación antropológica–, no profundiza en ello, para así dejarnos principalmente con la sensación de terror frente a imágenes crudas que no pueden ser fácilmente entendidas por quienes no somos parte de esa espiritualidad, la que, a su vez, pareciera tener un futuro ya predeterminado.

Ari Aster crea así una atmósfera de ensoñación acorde a los estados de sus personajes, drogados con las pócimas, la belleza del lugar y lo extraño de los distintos acontecimientos. El Midsommar es representado desde la dirección de arte a través de un espacio que se presenta como pulcro y perfecto, con los colores cálidos del verano y el colorido de las flores. La fotografía, por su parte, forma una especie halo blanco que remite a un lugar paradisíaco, bañado con la luz del sol, el que se distorsiona de manera interesante en ciertos momentos para enfatizar un estado mental abierto a “la influencia”.

La calidad en las distintas áreas técnicas del cine del director logra formar una pieza de valor artístico que es sin duda un aporte para el género de terror, sin embargo, si bien aquí de todas maneras juega con elementos de suspenso a través de la música o sus movimientos de cámara, “Midsommar” no resulta una película que deje con una sensación constante de demasiado miedo ni terror, sino más bien de una espera frente a lo que está por venir y una contemplación constante.

Conociendo a grandes rasgos los elegantes mecanismos técnicos que le dan a Aster un carácter de autor al que vale la pena seguir el rastro, su tercer filme exigirá dar un paso más allá respecto de cómo abordar situaciones “terroríficas”, donde quizás su mayor desafío sea el de seguir mezclando una buena historia de terror o suspenso con una hermosura de imágenes y sonidos que le den otra capa de profundidad o, al menos, algún tipo de cuestionamiento de la misma, y así poder ver las dos caras de la moneda, es decir, poder percibir lo “especial” que ve el antagonista respecto a eso que a nosotros nos da terror. En este sentido, no remitirse al susto exclusivamente por lo brutal e inesperado, sino que enlazarlo con una mirada artística, que necesite cada vez menos sustentarse en los clichés, continuando también con una construcción de personajes y dirección de actores impecable, que puedan transmitirnos una historia completamente ajena al espectador, pero a la vez cercana y posible.

“Midsommar” resulta una película que aborda el terror desde un interés cercano a la antropología, que, al igual que “Hereditary”, explora la idea del ser parte de una comunidad con ciertas creencias y tradiciones que ya tienen un plan establecido para los protagonistas, y de los que ellos no están enterados, pero que, en el caso particular de esta cinta, propone crear un contraste entre prácticas brutales y una apariencia visual pura o virginal, idea que pudo haber sido explotada más profundamente para generar un impacto potente en el espectador, y que acá no se consigue del todo. De todos modos, cabe destacar que, en lo que va de su filmografía, Aster logra unas gloriosas escenas finales, que dejan con una sensación perturbadora e incómoda de, a pesar de todo, estar admirando algo realmente bello.


Título Original: Midsommar

Director: Ari Aster

Duración: 147 minutos

Año: 2019

Reparto: Florence Pugh, Jack Reynor, Will Poulter, William Jackson Harper, Ellora Torchia, Archie Madekwe, Vilhelm Blomgren, Julia Ragnarsson, Anna Åström, Anki Larsson


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