Contáctanos

Cine

Juntos… Pero No Tanto

Publicado

en

Michael Douglas se acerca a cumplir 70 años y cinco décadas en la industria del cine, sin apuro alguno por la irrupción de nuevos talentos. Sus apariciones son ocasionales, selecciona sus roles con pinzas y se pasea por el género que sea (próximamente lo veremos en un importante rol en “Ant-Man”, uno de los siguientes estrenos de Marvel). En la vereda contraria –y en una diferencia que sirve para graficar claramente que la industria sigue siendo más amable con los hombres-, Diane Keaton, para AND SO IT GOES 02mantenerse con cierta vigencia, ha tenido que aferrarse a un tipo de películas en particular e interpretar casi siempre al mismo personaje. Así se ha conservado en los últimos 20 años, incluso haciendo de sí misma un género. “Juntos… Pero No Tanto”, con un parentesco mucho más cercano a comedias dramáticas como “As Good As It Gets” (1997), no es precisamente otra de sus típicas cintas livianas sentenciadas a ser pasadas una y otra vez en el cable, aunque no consigue distanciarse demasiado en cuanto a calidad.

El filme gira en torno a Oren Little (Michael Douglas), un desagradable agente inmobiliario cuya única preocupación es vender pronto su antigua casa para poder mudarse a otra ciudad. Se encuentra en esos quehaceres cuando, tras una década sin contacto, reaparece su hijo para pedirle que se ocupe por un tiempo de su nieta, de la que ni siquiera sabía su existencia. Pero Oren, frío y huraño como siempre, no duda en dejarla a cargo de Leah (Diane Keaton), una de sus vecinas. Sólo el tiempo y la cercanía con su nueva compañera irán haciendo que paulatinamente deje la apatía de lado.

AND SO IT GOES 03El vínculo con “As Good As It Gets” no tiene nada de casual, pues el guionista es Mark Andrus, quien escribió junto a James L. Brooks la cinta protagonizada por Jack Nicholson. Desde entonces no ha hecho nada mínimamente decente y ahora viene a reciclar la que es básicamente la misma idea: un hosco hombre de edad se va moldeando contra su misma voluntad inicial. La mala noticia es que aquí se cubre con insipidez una anécdota de relativo interés como esta, ya explotada anteriormente con buenos réditos. Visto desde cierta distancia, el resultado no pasa tanto por el desgano en la dirección de Rob Reiner –un cineasta que, no obstante, lleva casi dos décadas extraviado, dando vida únicamente a productos irrelevantes-, sino que principalmente por el blando libreto cortesía de Andrus.

La mezcla desconcierta por lo disímiles de sus ingredientes y la débil intención de darles conexión. Si bien, en primera instancia se agradece que no tema involucrarse con aspectos regularmente ajenos a la comedia (un tipo con un ácido humor que se mantiene insensible incluso cuando un hijo descarriado aparece de improviso y le pone a su nieta en frente), en seguida desencanta porque el conjunto no está a la altura. Se le nota la poca elaboración, sus costuras, incluso en cuanto a lo técnico. No deja ser una atrayente propuesta, pero encaminada con escasa fortuna a través de  personajes, en su mayoría, absolutamente unidimensionales, actuaciones anodinas y un ritmo que da la sensación de que a cada rato la película está volviendo a comenzar.

AND SO IT GOES 01A decir verdad, tampoco consigue salvarse demasiado en cuanto a su condición de filme supuestamente cómico. El único que contribuye con humor es Michael Douglas, y el guión no aporta muchos más elementos para el disfrute del espectador en esa línea. Si cada cierto rato hay algún destello es sólo gracias a que Douglas se desplaza con su estupenda presencia por la cinta (en contraposición al piloto automático de Diane Keaton). Claro está que posee la ventaja de contar con las mejores líneas de diálogo y tener el único personaje con algo de hondura, pero sin esa dosis de histrionismo que exhibe, el panorama distaría bastante de ser el mismo. En consecuencia, su exhibición da tal impulso a un producto del montón como este, que hace llevadera su hora y media de metraje.

Son tan escasas las películas que se hacen dirigidas a un público que se adentra o está en la tercera edad, que cabe la posibilidad de que salgan encantados luego de contemplar este filme, pero no habría que confundirse. Al menos en el cine, no por la carencia hay que conformarse cuando se nos ofrecen migajas.

Por Gonzalo Valdivia

Publicidad
¡Comenta Ahora!

Responder

Cine

David Lynch: The Art Life

Publicado

en

David Lynch: The Art Life

A través de su filmografía, y con el reciente regreso de “Twin Peaks”, David Lynch ha demostrado ser uno de los autores más prolíficos y complejos de las últimas décadas. Desde su primer largometraje, “Eraserhead” (1977), que su imaginario significa entrar a mundo de sensaciones donde representaciones visuales de la psiquis se vuelven tangibles. Debido a lo intrincado que podría ser su forma de narrar, experimentar su obra exige conectar con lo sensorial, pues su trabajo busca crear reacciones y evocar emociones. El director de “Blue Velvet” (1986) y “Mulholland Dr.” (2001) ha sido capaz de construir un estilo reconocible gracias las características que su obra comparte, en un estilo vago e incierto, pero envolvente, donde lo inexplicable convive con personajes que se ven atrapados en mundos complejos.

Dirigido en una colaboración entre Rick Barnes, Jon Nguyen y Olivia Neergaard-Holm, el documental “David Lynch: The Art Life” se centra en el trabajo artístico pictórico del cineasta, mientras se va creando un relato autobiográfico de sus primeros años formativos y su acercamiento al arte, sirviendo como puente entre sus inicios en esta disciplina y sus primeras obras cinematográficas.

Las conversaciones de tres años entre los realizadores y el director estadounidense son condensadas en una hora y treinta minutos, en un relato íntimo en la voz del mismo Lynch. El hecho que sea construido como un monólogo produce una atmósfera más natural y cercana con el director, así también adjudicando un punto de vista donde el espectador sólo observa cómo se mezcla su creación artística y su biografía. La voz en off de Lynch se hace omnipresente en un montaje que mezcla al artista trabajando en sus obras plásticas, en su estudio en Los Angeles –a veces acompañado de su pequeña hija, Lula– intercalando material biográfico como fotografías, videos de archivo y sus pinturas.

La autobiografía que acompaña el viaje visual habla de sus inicios, vida familiar, la relación con sus padres y cómo su influencia inevitablemente ayudó a formar su primera relación con al arte, siendo capturado por esta disciplina cuando decide mudarse a Filadelfia, donde pudo estudiarlo de manera profesional. Y es a través de todas estas experiencias e historias acumuladas que se juntan para inspirar gran parte de su trabajo, y cómo en el proceso de absorber, internalizar y plasmar se ha moldeado un imaginario enigmático y surrealista.

Claramente el foco de este registro documental está puesto en sus creaciones plásticas, concebidas a partir de distintos materiales y mezclando técnicas pictóricas que le dan la libertad de crear pequeños universos, en cuadros que perfectamente podrían ser sacados de alguna de sus películas. Por otra parte, los realizadores utilizan estas obras en el montaje no tan sólo como un apoyo visual, sino también para poder crear pequeños episodios visuales que enfatizan los relatos en off, y utilizando los textos que el mismo Lynch incorpora en sus cuadros, se destaca el estado emocional del relato. Por último, el uso de stop motion le agrega un dinamismo a la narración, haciendo de estas obras pequeñas escenas de la vida del artista, donde algunas de ellas contienen personajes que parecen atrapados en distintas realidades.

Este documental termina siendo un estudio del autor en un estado mucho más primitivo, además de una exploración íntima, donde se logra ver el mundo a través de sus ojos y se puede conocer con frescura una etapa de descubrimiento y creación artística. No es un retrato biográfico de principio a fin, tampoco se centra en una obra en particular, sólo es un acercamiento a procesos creativos desde una mirada de total naturalidad y comodidad por parte del cineasta.

Para entender el universo interior de David Lynch, y posteriormente apreciar con mayor profundidad su trabajo, es importante considerar todos los aspectos y los procesos de creación que lo han llevado a posicionar su nombre y ser poseedor de un estilo particular y reconocible. Así, este documental logra dar a conocer ese otro aspecto del cineasta, un lado que tiene relación con su configuración estética. Se vuelve importante conocer y revisar su filmografía, no necesariamente para poder entender este relato –sólo se cita a sus primeros cortometrajes y las primeras etapas de producción de “Eraserhead”–, aunque sí puede servir como complemento para enriquecer este acercamiento diferente y privado.


Título Original: David Lynch: The Art Life

Director: Jon Nguyen

Duración: 88 minutos

Año: 2016

Reparto: David Lynch, Documental

 


Continuar Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

DiscosHace 15 horas

El Álbum Esencial: “Undertow” de Tool

La portada de todo álbum debiese generar impresiones anticipadas sobre el contenido que este alberga. Bajo esa lógica, ver esa...

DiscosHace 2 días

Lee Ranaldo – “Electric Trim”

La reinvención siempre estará acompañada de un proceso de búsqueda, un viaje donde se pueda llegar al centro del asunto...

DiscosHace 1 semana

Paradise Lost – “Medusa”

En 2015 el oscuro y lúgubre universo del doom fue remecido por una de las bandas referentes en su género....

DiscosHace 1 semana

Living Colour – “Shade”

Si el alma pudiera traducirse musicalmente, no cabe duda que sonaría como el blues; una voz auténtica, actual y poderosa,...

DiscosHace 1 semana

The National – “Sleep Well Beast”

El motor de The National es la rabia y la desorientación causada por la falta de respuestas. No hay un...

DiscosHace 2 semanas

El Álbum Esencial: “Never Mind The Bollocks, Here’s The Sex Pistols” de Sex Pistols

A mediados de los años 70, dos de los mayores polos del rock no vivían una situación alentadora. Nueva York...

DiscosHace 2 semanas

Prophets Of Rage – “Prophets Of Rage”

Hace aproximadamente un año, millones de fanáticos se llenaban de ilusiones ante la aparición de misteriosos carteles en EE.UU. que...

DiscosHace 2 semanas

Franja de Gaza – “Despegue”

Un comienzo impactante. Esta frase describe bien lo que provoca el disco “Despegue” de la banda nacional Franja de Gaza,...

DiscosHace 3 semanas

Royal Blood – “How Did We Get So Dark?”

La última joya del rock inglés se llama Royal Blood, y la prensa internacional se rindió ante su irrupción, ganándose...

DiscosHace 3 semanas

El Álbum Esencial: “Tubular Bells” de Mike Oldfield

“Tubular Bells” fue y sigue siendo una rareza. Hasta el día de hoy parece llamativo que un sello discográfico haya...

Publicidad

Más vistas