Contáctanos

Cine

Jack Reacher: Bajo La Mira

Publicado

en

Tom Cruise es un personaje odiado por muchos, comenzando por su cuestionado talento frente a las cámaras o sus escándalos personales, que van desde el pertenecer a una religión que mezcla la fe con la ciencia ficción, hasta protagonizar bizarros momentos en la televisión norteamericana, episodios que le han valido el repudio de un sector considerable del público, que choca de frentón con los que todavía caen ante su eterna imagen de galán hollywoodense.

JACK REACHER 01Independiente de los prejuicios que muchos puedan tener a la hora de enfrentarse a un filme protagonizado por el controvertido actor, Tom Cruise ha acertado en más de una ocasión, entregando algunas de sus mejores interpretaciones en cintas tan distintas entre sí, como lo son “Magnolia” (1999) de Paul Thomas Anderson y “Tropic Thunder” (2008) de Ben Stiller, demostrando que cuando se aplica y está en buenas manos, es capaz de dejar los egos de lado y explotar su versatilidad actoral para dar justo en el clavo. Así también ocurre en su faceta de héroe de acción, teniendo como mayor aliciente su rol protagónico en la saga basada en la serie de televisión “Mission: Impossible”, que ha alcanzado su punto cúlmine en la última entrega de la franquicia, donde se puede apreciar la energía intacta de un actor de más de cincuenta años.

Justamente, explotando la faceta de tipo duro de Tom Cruise, llega “Jack Reacher: Bajo La Mira”, un revoltijo de todo lo bueno y todo lo malo que ha parido el actor durante su trayectoria en el cine de acción y suspenso. Debatiéndose entre la genialidad de la cuarta entrega de las aventuras del agente Ethan Hunt, y el horror explosivo de “Mission: Impossible II” (2000), “Jack Reacher: Bajo La Mira” parte JACK REACHERde muy buena forma, pero termina transformándose en un producto sin pies ni cabeza, y peor aún, aburrido y prescindible.

En la ciudad de Pittsburgh, estado de Pennsylvania, un ataque terrorista termina con cinco víctimas civiles quienes, al parecer, fueron asesinados al azar. Todas las pistas apuntan a James Barr (Joseph Sikora), un ex militar atormentado por un pasado oscuro, como el responsable de los asesinatos. Antes de quedar en coma debido a una golpiza propinada por un grupo de reos, Barr pide al fiscal que se contacte con Jack Reacher (Tom Cruise), militar de elite retirado y el único hombre capaz de demostrar la inocencia de Barr. Helen Rodin (Rosamund Pike), abogada de Barr, pondrá a Reacher como cabecilla de su investigación. Ambos arriesgarán sus vidas, mientras comienzan a descubrir que detrás del supuesto arrebato de un militar, existe una conspiración de gran escala.

ONE SHOTBasada en la novela escrita por el autor inglés Lee Child, “One Shot” (2005), la cinta dirigida por Christopher McQuarrie tiene sus mejores momentos en el prólogo, narrado con pericia en una secuencia llena de tensión y ausencia total de diálogos, en cinco minutos de intriga que nos anuncian algo que nunca llegará. Desde el momento en que el personaje de Cruise aparece en pantalla, todo se desestabiliza, porque Jack Reacher es un ganador y no necesita andar recolectando pistas o investigando documentos para dar con los verdaderos culpables del caso, sólo le basta su instinto y sus habilidades en las artes marciales para acabar con toda una red de corrupción y conquistar a la chica de turno. Es tal la auto-complacencia con el personaje protagónico, que existe una serie de momentos ideados para ensalzar la imagen heroica de Reacher, que sólo provocan vergüenza ajena, siendo el más chirriante el discurso sobre la libertad y la justicia, con música incidental patriótica incluida, en uno de los momentos en que uno se da cuenta que Cruise aprovechó su puesto de productor para meter mano y dejar que su ego se apoderara de una película que, en un principio, tenía buena pinta.

Ver a gente como Werner Herzog pasearse por el filme para hacer el papel del malo al estilo James Bond, ponen en duda el criterio del famoso director alemán. El resto del reparto tampoco puede hacer mucho ante un guión que pudo haber funcionado durante los años ochenta y que está secuestrado por el ego de un Tom Cruise que parece ser el único que quiere tomarse la película en serio.

Hay un par de buenas secuencias de acción y otras de intriga que logran salvarla de la quema, porque ni siquiera el desarrollo de la trama está bien tratado. El recurso de entregar información clave al espectador y no a los personajes, juega en contra del relato, haciéndolo predecible y cansino, tomando en cuenta sus 130 minutos de duración, totalmente recortables.

En fin, esto es caldo de cultivo para los detractores de Cruise, que podrán regodearse con  los desaciertos de una cinta que tenía potencial, pero que nunca agarra un ritmo constante y termina aburriendo por sus clichés y predominancia del ego de una súper estrella y sus caprichos.

Por Sebastián Zumelzu

Publicidad
¡Comenta Ahora!

Responder

Cine

David Lynch: The Art Life

Publicado

en

David Lynch: The Art Life

A través de su filmografía, y con el reciente regreso de “Twin Peaks”, David Lynch ha demostrado ser uno de los autores más prolíficos y complejos de las últimas décadas. Desde su primer largometraje, “Eraserhead” (1977), que su imaginario significa entrar a mundo de sensaciones donde representaciones visuales de la psiquis se vuelven tangibles. Debido a lo intrincado que podría ser su forma de narrar, experimentar su obra exige conectar con lo sensorial, pues su trabajo busca crear reacciones y evocar emociones. El director de “Blue Velvet” (1986) y “Mulholland Dr.” (2001) ha sido capaz de construir un estilo reconocible gracias las características que su obra comparte, en un estilo vago e incierto, pero envolvente, donde lo inexplicable convive con personajes que se ven atrapados en mundos complejos.

Dirigido en una colaboración entre Rick Barnes, Jon Nguyen y Olivia Neergaard-Holm, el documental “David Lynch: The Art Life” se centra en el trabajo artístico pictórico del cineasta, mientras se va creando un relato autobiográfico de sus primeros años formativos y su acercamiento al arte, sirviendo como puente entre sus inicios en esta disciplina y sus primeras obras cinematográficas.

Las conversaciones de tres años entre los realizadores y el director estadounidense son condensadas en una hora y treinta minutos, en un relato íntimo en la voz del mismo Lynch. El hecho que sea construido como un monólogo produce una atmósfera más natural y cercana con el director, así también adjudicando un punto de vista donde el espectador sólo observa cómo se mezcla su creación artística y su biografía. La voz en off de Lynch se hace omnipresente en un montaje que mezcla al artista trabajando en sus obras plásticas, en su estudio en Los Angeles –a veces acompañado de su pequeña hija, Lula– intercalando material biográfico como fotografías, videos de archivo y sus pinturas.

La autobiografía que acompaña el viaje visual habla de sus inicios, vida familiar, la relación con sus padres y cómo su influencia inevitablemente ayudó a formar su primera relación con al arte, siendo capturado por esta disciplina cuando decide mudarse a Filadelfia, donde pudo estudiarlo de manera profesional. Y es a través de todas estas experiencias e historias acumuladas que se juntan para inspirar gran parte de su trabajo, y cómo en el proceso de absorber, internalizar y plasmar se ha moldeado un imaginario enigmático y surrealista.

Claramente el foco de este registro documental está puesto en sus creaciones plásticas, concebidas a partir de distintos materiales y mezclando técnicas pictóricas que le dan la libertad de crear pequeños universos, en cuadros que perfectamente podrían ser sacados de alguna de sus películas. Por otra parte, los realizadores utilizan estas obras en el montaje no tan sólo como un apoyo visual, sino también para poder crear pequeños episodios visuales que enfatizan los relatos en off, y utilizando los textos que el mismo Lynch incorpora en sus cuadros, se destaca el estado emocional del relato. Por último, el uso de stop motion le agrega un dinamismo a la narración, haciendo de estas obras pequeñas escenas de la vida del artista, donde algunas de ellas contienen personajes que parecen atrapados en distintas realidades.

Este documental termina siendo un estudio del autor en un estado mucho más primitivo, además de una exploración íntima, donde se logra ver el mundo a través de sus ojos y se puede conocer con frescura una etapa de descubrimiento y creación artística. No es un retrato biográfico de principio a fin, tampoco se centra en una obra en particular, sólo es un acercamiento a procesos creativos desde una mirada de total naturalidad y comodidad por parte del cineasta.

Para entender el universo interior de David Lynch, y posteriormente apreciar con mayor profundidad su trabajo, es importante considerar todos los aspectos y los procesos de creación que lo han llevado a posicionar su nombre y ser poseedor de un estilo particular y reconocible. Así, este documental logra dar a conocer ese otro aspecto del cineasta, un lado que tiene relación con su configuración estética. Se vuelve importante conocer y revisar su filmografía, no necesariamente para poder entender este relato –sólo se cita a sus primeros cortometrajes y las primeras etapas de producción de “Eraserhead”–, aunque sí puede servir como complemento para enriquecer este acercamiento diferente y privado.


Título Original: David Lynch: The Art Life

Director: Jon Nguyen

Duración: 88 minutos

Año: 2016

Reparto: David Lynch, Documental

 


Continuar Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

DiscosHace 14 horas

El Álbum Esencial: “Undertow” de Tool

La portada de todo álbum debiese generar impresiones anticipadas sobre el contenido que este alberga. Bajo esa lógica, ver esa...

DiscosHace 2 días

Lee Ranaldo – “Electric Trim”

La reinvención siempre estará acompañada de un proceso de búsqueda, un viaje donde se pueda llegar al centro del asunto...

DiscosHace 1 semana

Paradise Lost – “Medusa”

En 2015 el oscuro y lúgubre universo del doom fue remecido por una de las bandas referentes en su género....

DiscosHace 1 semana

Living Colour – “Shade”

Si el alma pudiera traducirse musicalmente, no cabe duda que sonaría como el blues; una voz auténtica, actual y poderosa,...

DiscosHace 1 semana

The National – “Sleep Well Beast”

El motor de The National es la rabia y la desorientación causada por la falta de respuestas. No hay un...

DiscosHace 2 semanas

El Álbum Esencial: “Never Mind The Bollocks, Here’s The Sex Pistols” de Sex Pistols

A mediados de los años 70, dos de los mayores polos del rock no vivían una situación alentadora. Nueva York...

DiscosHace 2 semanas

Prophets Of Rage – “Prophets Of Rage”

Hace aproximadamente un año, millones de fanáticos se llenaban de ilusiones ante la aparición de misteriosos carteles en EE.UU. que...

DiscosHace 2 semanas

Franja de Gaza – “Despegue”

Un comienzo impactante. Esta frase describe bien lo que provoca el disco “Despegue” de la banda nacional Franja de Gaza,...

DiscosHace 3 semanas

Royal Blood – “How Did We Get So Dark?”

La última joya del rock inglés se llama Royal Blood, y la prensa internacional se rindió ante su irrupción, ganándose...

DiscosHace 3 semanas

El Álbum Esencial: “Tubular Bells” de Mike Oldfield

“Tubular Bells” fue y sigue siendo una rareza. Hasta el día de hoy parece llamativo que un sello discográfico haya...

Publicidad

Más vistas