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Cine

En el Tornado

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Probablemente, por su irregular desempeño comercial, las películas de desastres naturales sólo cada cierto tiempo se asoman a la cartelera. De tornados, por ejemplo, hace un buen tiempo que no sabíamos nada. La cinta que nos ocupa representa el regreso de estas catástrofes al celuloide, esta vez bajo la novedad del found footage, un accesorio que sólo en los últimos años ha sido adoptado con entusiasmo, en especial por el cine de terror, y con el que se busca aumentar de realismo el relato (como si no bastara con una dirección curtida).

INTO THE STORM 01La escuela local de Silverton se apresta a celebrar su graduación, instancia para la que el subdirector, Gary Morris (Richard Armitage), ha encomendado a sus dos hijos la tarea de grabar mensajes de la comunidad para una cápsula del tiempo que será abierta dentro de 25 años. Al mismo tiempo, se desplaza hasta la ciudad un veterano cazador de tormentas (Matt Walsh) que se ha pasado el último tiempo intentando interceptar tornados con el propósito de realizar una película. Acompañado de un grupo de colaboradores y a bordo de un auto completamente blindado, sigue una amenazante línea de tormentas que está en pleno desarrollo, la que finalmente se desatará en una seguidilla de tornados que pondrán en peligro a toda la ciudad, incluida la escuela.

Lo que salta inmediatamente a la vista es que hace uso del found footage sólo cuando le conviene –y osa intercalar con la fotografía tradicional-, básicamente porque el asunto en torno al que gira el relato no puede ser capturado en su totalidad con esta técnica. ¿Qué es lo más atractivo de un tornado en el cine? Claramente, la destrucción que va dejando y cómo los protagonistas intentan salvarse. Lo segundo puede ser abordado desde la óptica de la primera persona, pero lo primero necesita imperiosamente del modo tradicional. Y captar el interior del tornado a través de ambas técnicas sólo se puede de una manera, que la cinta se saca de la manga hacia el final. Lo cuestionable es que no siempre se mantiene fiel al found footage cuando  la acción sigue a los personajes, y que en otros momentos  no tiene asco en valerse de cualquier artimaña para mantenerlo: la cámara que sigue grabando incluso cuando nadie la sostiene, y personajes sacan sus celulares en momentos insólitos.

INTO THE STORM 02Más allá del caprichoso uso de la técnica, que mal que mal consigue dotar de realismo el relato con relativa efectividad, lo que es indudable es que la película es incapaz de esconder por mucho tiempo que no tiene nada más que ofrecer que los añejos clichés del género de manera deslucida. Hay caos, es una carrera contra el tiempo, pero sus esfuerzos por asombrar son infructuosos, a causa de que cada acción es completamente anticipable y el grupo de personajes es escasamente querible, y ni en los momentos más cruciales consiguen que nos compadezcamos de su drama.

Para implicarnos y hacer más dramática y extrema la situación, se baña a algunos personajes de corrientes tribulaciones y pesares (dos hermanos que perdieron a su madre son separados; una experta en tornados añora regresar con su hija pequeña), pero tampoco se adentra demasiado en ello y no a cada personaje se le asigna una historia. O sea, que además de ser gruesa en su delineamiento de este apartado, tampoco se decide a cargar la mano hacia este lado. El trabajo queda a medias y el resultado es que muy pronto nos importe poco si estos gringos consiguen sobrevivir. Pero eso está lejos de ser lo más frustrante del filme. Para dar rienda suelta a sus lugares comunes propone excusas argumentales insostenibles, como que un padre en medio minuto de conversación no le informe a su hijo que se acerca un tornado o que una adolescente ni siquiera piense en contactarse con sus padres para pedirles que la auxilien. Eso se debe a que el guión acude al instructivo más añejo de cómo realizar una cinta de catástrofes y más encima lo ocupa con mediocridad.

INTO THE STORM 03Inseparable de la tradición de la que bebe, la película está estructurada con el mismo arco dramático de todo filme de catástrofe: inicio en el que presenta a personajes y propone dispositivos para acentuar posteriormente lo dramático, un  desarrollo en el que vemos cómo luchan por salir con vida de la tragedia y un desenlace que inevitablemente le hace justicia a la frase hecha “después de la tormenta, siempre sale el sol”. Si la cinta tiene un acierto, es que se juega todas sus cartas en no mover la acción del exterior, en no desplazar la atención hacia otro lugar que no sea el azotado por la tragedia, lo que ayuda a paliar en algo el resto de sus deficiencias. No se inmiscuye en el plano científico o político de la manera en que suelen hacerlo las cintas de desastres, en parte porque lo que necesitamos saber sobre los tornados lo proporciona el equipo de cazadores.

Steven Quale no es un mal director de acción (sí de actores), pero es incapaz de mejorar en pantalla un guión mediocre. Es cierto que su filme no guarda mayores pretensiones. No ocupa el tornado para hablar de otras cosas, pero eso no tiene gran valor si su capacidad de lograr básica entretención se encuentra tan en entredicho. Ciertamente, pocas veces habíamos visto un fenómeno de esta magnitud y poder de destrucción con tal detalle, pero también es bastante seguro que, en escasas ocasiones, una historia de tal tensión había provocado tanta indiferencia.

Por Gonzalo Valdivia

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Artículos Cine

Star Wars y el auge de los efectos visuales

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Star Wars

Desde prácticamente siempre, ha existido un odio irracional hacia las precuelas de Star Wars, aquella trilogía de películas que estrenada entre 1999 y 2005 que prometía conectar todos los hilos en torno a la historia que George Lucas iniciara en 1977. Amparado bajo una segunda explosión de popularidad de la saga, el director comenzó a principios de la década del 90 lo que sería la concepción de una idea que ya tenía cuando trabajaba “El Imperio Contraataca”, y que, según sus propias declaraciones en múltiples ocasiones, no le era posible filmar debido a las limitancias tecnológicas propias de la época. Así, el desarrollo del CGI hizo que Lucas pudiera adentrarse en la realización de una nueva trilogía, donde, más allá de su cuestionado argumento e innecesaria creación de fallas argumentales para la saga original, terminó por transformarse en una revolución gracias al elemento que fue más destacado por la crítica: los efectos especiales.

Fue en 1997 cuando comenzó el rodaje de “La Amenaza Fantasma” (1999) y, aunque se mantuvieron algunos elementos como la marioneta de Yoda y una utilización de escenarios reales con un cuidado diseño de producción, la transición se fue desarrollando de manera natural a lo que terminaría siendo “El Ataque de los Clones” (2002) y “La Venganza de los Sith” (2005), donde el uso de fondo verde fue más prominente que en ocasiones anteriores. Como dato curioso, y para reforzar la idea de que la animación digital fue el elemento principal de estas cintas, es sabido que no se construyó ni una sola armadura de trooper durante las tres películas, con dichos modelos siendo todos creados por computadora. A pesar de que el uso de CGI ya se había presenciado en otras películas previas –probablemente “Jurassic Park” (1993) siendo el caso más reconocido–, su utilización dentro de la producción de Star Wars significó todo un precedente, gracias a un innovador software donde se crearían los efectos visuales, al punto de que en la primera cinta existe una sola secuencia que no contiene efectos digitales.

A veinte años de su estreno, los efectos visuales en el cine son cosa de cada día, con prácticamente la totalidad de las cintas más taquilleras utilizándolo en su mayoría, lo que en un espectro más crítico ha terminado por omitir en el espectador el deseo de intentar diferenciar qué es real y qué no al momento de mirar una película. Asimismo, los directores actualmente pueden gozar de la misma libertad que Lucas describió a la hora de realizar las precuelas, pudiendo crear un guion a su antojo sin preocuparse de restricciones en torno a la producción, el desarrollo de personajes y, sobre todo, la creación de mundos y criaturas tan fantásticas como se ha caracterizado la saga desde sus orígenes. Todo lo anterior permitió también una reducción en los tiempos de rodaje, comenzándose a producir blockbusters en masa gracias a la implementación de la fotografía digital, y el uso de cámaras digitales que permiten grabar sin la necesidad de revelar el celuloide, pudiendo así montar y modificar escenas de una manera mucho más rápida.

Ya con la trilogía original Lucas había innovado en una serie de técnicas cinematográficas que eran prácticamente desconocidas para la época, pero todo ese trabajo fue opacado en cierta forma gracias al abrumador éxito que la saga tuvo más allá de la pantalla, transformándose en un icono de la cultura pop gracias a la explosiva venta de juguetes y una creciente popularidad que nunca decayó en el período de 1977 a 1983. Y es así como las tecnologías fueron evolucionando en pos de una saga que desde sus orígenes buscó una forma de deslumbrar y crear experiencias nunca vistas, algo que sin duda se logró con todos los contratiempos que pueda significar. Pasar de un aproximado de 365 tomas con efectos visuales en la primera cinta de 1977 a las más de 2200 que tiene la última de la era Lucas en 2005, habla de una necesidad de incorporar la tecnología con el fin de contar historias, derribando límites y permitiendo que la creatividad e imaginación de los realizadores pueda verse reflejada en la gran pantalla.

Hoy en día, con una nueva trilogía que llegará a su fin este 19 de diciembre, se puede ver como las técnicas de las otras seis entregas se van complementando para darle un romanticismo a la producción, omitiendo de plano un uso totalmente digital para seguir incluyendo animatronics, marionetas, maquillaje y otras técnicas de producción. Sin embargo, es imposible no reconocer el trabajo e influencia de George Lucas en el desarrollo del cine de fantasía como lo conocemos hoy en día y, más allá de cualquier falencia narrativa que haya cometido en sus cuestionadas precuelas, el cine y la tecnología comenzaron una relación que ha beneficiado tanto lucrativa como creativamente a la industria.

  • Star Wars: El Ascenso de Skywalker” se estrena el próximo 19 de diciembre. Preventa AQUÍ.

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