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El Valiente

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La historia de las naciones está llena de oscuros y vergonzosos pasajes para toda la humanidad, en los cuales los derechos más básicos son ignorados ante la supremacía de un sector de la sociedad. Entre 1861 y 1865, Estados Unidos se vio envuelta en una guerra civil en la que los estados del Norte y del Sur, Unión y Confederados respectivamente, se enfrentaron por razones tanto económicas –simplificándolo en ricos versus pobres– como sociales –esclavitud y el reconocimiento del hombre libre–, en cuyo origen y posteriores acontecimientos todavía hay un dejo de desconocimiento.

free-state-of-jones-01En este sentido, la historia de Newton Knight, un enfermero de guerra Confederado que pronto huyó de estos para luchar por el derecho de los hombres y mujeres del condado de Jones, fue por muchos años una historia olvidada –u ocultada, según afirman algunos–debido a la confusa historia personal y familiar del protagonista, y la controversia racial que dejó como triste legado a sus primogénitos del siglo pasado. En este particular relato, Gary Ross se encarga de contar su insurrección no sólo como un maquinador de un sentir silencioso pero generalizado en su época, sino que también entregando su propia versión de lo que significa formar parte de un difícil momento de la historia norteamericana.

En plena Guerra Civil y desmotivado por la trágica muerte de su sobrino en las trincheras, Newton Knight (Matthew McConaughey) deserta del Batallón de Infantería confederada para volver a las granjas de Misisipi. Enfrentado a los abusos del bando sureño hacia los humildes campesinos del condado de Jones, pronto se transforma en prófugo de la ley, escondiéndose en un pantano junto a Moses (Mahershala Ali) y otros esclavos afroamericanos y fugitivos, con quienes comenzará a armar un levantamiento en contra de la Confederación.

free-state-of-jones-02El limitado título que se le dio a este estreno en nuestro país se queda corto para la totalidad de temas y argumentos que toca “El Valiente”, que bien podría parecerse a “12 Years A Slave” (2013), aunque dista tanto en su foco principal como en tratamiento. No estamos frente a un filme exclusivamente sobre una guerra, sobre el racismo, o únicamente sobre un hombre: es la visión de una pequeña pero trascendental parte de la historia de EE.UU. a través de la independización de un pequeño condado, dividiéndose cronológicamente en tres grandes etapas: la Guerra Civil poco después de su estallido, el período de la Reconstrucción post Guerra de Secesión y el movimiento de los Derechos Civiles de mediados del siglo XX. Ahora bien, la historia de Knight es igualmente un transporte para todos los acontecimientos, como un argumento en sí mismo para contar otros aspectos que son considerados relevantes en este ciclo.

No obstante, surge un gran problema con este englobado general y particular a la vez: la manera de contar el relato es bastante irregular, no porque la cronología contenga dentro de sí pequeños flashforwards hacia cien años después, sino porque hay una edición discontinua y brusca detrás, que se representa con un estilo disparejo, dificultando la línea cardinal de la narrativa.

free-state-of-jones-03Todo lo anterior fomenta una procesión desigual que hacen extenuante los ya 140 minutos de duración, y aunque tiene numerosos momentos destacables por su logrado nivel conceptual, visual y reflexivo, el tono educador tipo documental histórico que alcanza en otros instantes prolongan más la ya dilatada sensación. Siempre será positivo perfilar los indicios reales en los cuales se enmarcan las narraciones, no obstante, hay fórmulas que pueden hacer mejor llevadero el paso a los siguientes capítulos que se desean representar.

A su favor, confiar en la experiencia de McConaughey como el protagonista indiscutible es un gran plus. Desde que se dedicara de lleno a los papeles más ‘serios’, el tejano ha sido capaz de desplegar con éxito sus grandes aptitudes actorales, siendo uno de los elementos que, a fin de cuentas, aporta para levantar esta cinta. Porque si bien se cuenta con otros buenos actores dentro de sus filas, hay un descuido por el desarrollo pleno de otros personajes que podrían haber sido relevantes en la historia, pero que por diferentes motivos no lo fueron en el guión.

free-state-of-jones-04La representación de Newton Knight es la de un hombre que lucha por ideales propios y los de otros en un sentido de desigualdad económica y social, y desde donde el ambicionar de la justicia brota la temática de la opresión racial. “Al final, todos somos el negro de alguien más“, menciona el protagonista –en un tono mucho más fuerte–, ilustrando la premisa de este sentir ante las guerras de los ricos que son lidiadas por los pobres, y la creación de leyes que benefician a una ínfima parte de la sociedad.

Pero la historia real siempre es más compleja que la que se cuenta. Knight no era tan perfecto como se muestra, casi un arquetipo estilo Robin Hood. Su biografía contiene una serie de partes que son desechadas en pos del devenir de esta historia, tal como el director defiende en un sitio creado para contar los detalles verídicos que envuelven a la cinta, donde se explica el porqué de ciertas invenciones que sirven para ilustrar diferentes efectos.

Abarcando más de lo que finalmente se termina por contar, “El Valiente” cumple con ser un retrato inexacto pero honesto, sobre un cambio profundo ocurrido hace más de 150 años, en el cual se plasman una serie de temáticas relacionadas al sufrimiento de las capas más segregadas del siglo XIX, desde donde incluso se pueden entender asuntos sociales actuales. A través de un personaje histórico interesante, la propuesta de Ross y compañía funciona en niveles introductorios hacia un suceso bastante más enrevesado –y tal vez demasiado denso para las características del cine tradicional– de lo que se alcanza a mostrar en esta obra de ficción histórica.

Por Daniela Pérez

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Cine

David Lynch: The Art Life

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David Lynch: The Art Life

A través de su filmografía, y con el reciente regreso de “Twin Peaks”, David Lynch ha demostrado ser uno de los autores más prolíficos y complejos de las últimas décadas. Desde su primer largometraje, “Eraserhead” (1977), que su imaginario significa entrar a mundo de sensaciones donde representaciones visuales de la psiquis se vuelven tangibles. Debido a lo intrincado que podría ser su forma de narrar, experimentar su obra exige conectar con lo sensorial, pues su trabajo busca crear reacciones y evocar emociones. El director de “Blue Velvet” (1986) y “Mulholland Dr.” (2001) ha sido capaz de construir un estilo reconocible gracias las características que su obra comparte, en un estilo vago e incierto, pero envolvente, donde lo inexplicable convive con personajes que se ven atrapados en mundos complejos.

Dirigido en una colaboración entre Rick Barnes, Jon Nguyen y Olivia Neergaard-Holm, el documental “David Lynch: The Art Life” se centra en el trabajo artístico pictórico del cineasta, mientras se va creando un relato autobiográfico de sus primeros años formativos y su acercamiento al arte, sirviendo como puente entre sus inicios en esta disciplina y sus primeras obras cinematográficas.

Las conversaciones de tres años entre los realizadores y el director estadounidense son condensadas en una hora y treinta minutos, en un relato íntimo en la voz del mismo Lynch. El hecho que sea construido como un monólogo produce una atmósfera más natural y cercana con el director, así también adjudicando un punto de vista donde el espectador sólo observa cómo se mezcla su creación artística y su biografía. La voz en off de Lynch se hace omnipresente en un montaje que mezcla al artista trabajando en sus obras plásticas, en su estudio en Los Angeles –a veces acompañado de su pequeña hija, Lula– intercalando material biográfico como fotografías, videos de archivo y sus pinturas.

La autobiografía que acompaña el viaje visual habla de sus inicios, vida familiar, la relación con sus padres y cómo su influencia inevitablemente ayudó a formar su primera relación con al arte, siendo capturado por esta disciplina cuando decide mudarse a Filadelfia, donde pudo estudiarlo de manera profesional. Y es a través de todas estas experiencias e historias acumuladas que se juntan para inspirar gran parte de su trabajo, y cómo en el proceso de absorber, internalizar y plasmar se ha moldeado un imaginario enigmático y surrealista.

Claramente el foco de este registro documental está puesto en sus creaciones plásticas, concebidas a partir de distintos materiales y mezclando técnicas pictóricas que le dan la libertad de crear pequeños universos, en cuadros que perfectamente podrían ser sacados de alguna de sus películas. Por otra parte, los realizadores utilizan estas obras en el montaje no tan sólo como un apoyo visual, sino también para poder crear pequeños episodios visuales que enfatizan los relatos en off, y utilizando los textos que el mismo Lynch incorpora en sus cuadros, se destaca el estado emocional del relato. Por último, el uso de stop motion le agrega un dinamismo a la narración, haciendo de estas obras pequeñas escenas de la vida del artista, donde algunas de ellas contienen personajes que parecen atrapados en distintas realidades.

Este documental termina siendo un estudio del autor en un estado mucho más primitivo, además de una exploración íntima, donde se logra ver el mundo a través de sus ojos y se puede conocer con frescura una etapa de descubrimiento y creación artística. No es un retrato biográfico de principio a fin, tampoco se centra en una obra en particular, sólo es un acercamiento a procesos creativos desde una mirada de total naturalidad y comodidad por parte del cineasta.

Para entender el universo interior de David Lynch, y posteriormente apreciar con mayor profundidad su trabajo, es importante considerar todos los aspectos y los procesos de creación que lo han llevado a posicionar su nombre y ser poseedor de un estilo particular y reconocible. Así, este documental logra dar a conocer ese otro aspecto del cineasta, un lado que tiene relación con su configuración estética. Se vuelve importante conocer y revisar su filmografía, no necesariamente para poder entender este relato –sólo se cita a sus primeros cortometrajes y las primeras etapas de producción de “Eraserhead”–, aunque sí puede servir como complemento para enriquecer este acercamiento diferente y privado.


Título Original: David Lynch: The Art Life

Director: Jon Nguyen

Duración: 88 minutos

Año: 2016

Reparto: David Lynch, Documental

 


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