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El Tío

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El biopic ha sido escasamente  afrontado  por el cine chileno, y cuando lo ha hecho, la preferencia ha estado en abordar a personajes ligados a las artes. En efecto, parece ser que la cinematografía nacional aún no se ha enfrentado del todo con los personajes que han definido nuestra historia política. Jugarse por esa vía parece incomodar, molestar, agobiar. Eso, y el que elegir este camino implica contar con un presupuesto mayor, explica el que personajes tan relevantes como Balmaceda, Aguirre Cerda, Alessandri o Allende hayan tenido tan escasa representación en el cine. “El Tío” viene a ser una excepción en ese sentido, al optar por hacerse cargo de una figura tan polémica como la de Jaime Guzmán, ideólogo de la dictadura de Pinochet.

EL TIO 01Ignacio Santa Cruz está empecinado en realizar una obra de teatro en torno a la figura de su tío, Jaime Guzmán, donde haya una aproximación a las diferentes aristas del personaje. Junto con el director Mateo Iribarren, reclutará a un elenco que se sume a la tarea de desentrañar las facetas del principal asesor civil de la dictadura militar. Santa Cruz además desea interpretarlo, en un proceso que lo llevará a terrenos insospechados.

La apuesta escogida para retratar a Guzmán, en un principio descoloca. Por un lado, claramente no sigue el camino tradicional de abordar un personaje marcando hitos entremedio o el de enfocarse en un fragmento de la vida de este. Tampoco es una mezcla de documental con ficción, donde ambos se funden tornándose casi indistinguibles uno del otro. Su caso es algo más fácil de explicar, pero también más insólito. Otorga la mayor cantidad de espacio a recrear la preparación detrás de la propuesta escénica. El buscar a los actores, los problemas internos y las interrogantes planteadas en torno a Guzmán. Pero también dedica tiempo a mostrar cómo la obsesión del protagonista va comiendo la vida del sobrino. En este aspecto de la historia, se presenta la particularidad de que la mayoría de los actores se interpretan a sí mismos.

EL TIO 02La porción de la película que se sale de lo esperado, es la recreación en blanco y negro de los puntos álgidos de la obra, tratados como si fueran fragmentos de un filme biográfico tradicional. Si bien sus diálogos no pierden su carácter teatral, estéticamente luce como un biopic. La cinta parece decirnos que inclinarse plenamente por ese camino hubiese sido la opción más obvia, y que no cualquiera tiene el valor de ignorarla.

El inconveniente que plantea su estructura es que la obliga a caer en la simplificación. Efectivamente entrega más preguntas que respuestas, lo que intrínsecamente no es una falta. Lo que sí es cuestionable es que las interrogantes que resuelve son escasísimas, puesto que insinúa un par de rasgos poco aceptados públicamente en torno a su figura, pero muy por encima. Esto es porque, en cuanto a la representación misma de la obra teatral, define una serie de puntos relevantes (la relación con sus padres, su rol como profesor, la relación con Manuel Contreras, entre otros) ahondados con poca elaboración.

Y eso no es todo. Cuando reposa en los preparativos de la obra, tiende a caricaturizar las críticas sobre él. El debate que sostienen los realizadores y actores en torno a la figura de Guzmán, que podría haber servido para otorgarle espesor a la película, se queda en frases y puntos de discusión escuchados hasta el cansancio, que no significan ninguna novedad. En definitiva, termina siendo más bien un barniz sobre el personaje.

EL TIO 03“El Tío” funciona más como cinta sobre lo complejo que es siempre levantar proyectos resistidos por buena parte de la sociedad, que como filme que complejice o explique en parte al personaje. Eso no es algo malo, pero se aleja bastante de lo que se podía esperar de una propuesta así. Se queda en la rareza de exhibir de manera llamativa a un personaje que lamentablemente ha estado muy ligado al país desde el siglo pasado. Jaime Guzmán fue un tipo que le dio inesperado vigor a una alicaída derecha y luego fue sustento ideológico de la dictadura militar. Guste o no, la figura del abogado ha marcado los derroteros de Chile desde 1967 e ideó buena parte del país de hoy. Ese es otro punto escasamente abordado por una película que juega con el presente y el pasado, y permanece cómodamente en la superficie de todo.

Por Gonzalo Valdivia

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3 Comentarios

3 Comments

  1. DRL

    17-Oct-2013 en 8:31 am

    “un personaje que lamentablemente ha estado muy ligado al país desde el siglo pasado.” la “imparcialidad” del periodista.

    • Sr.Ramirex

      20-Oct-2013 en 11:04 pm

      uno no puede comentar pensando en las minorías que adoran a jaime guzmán, bien muerto que está

  2. Nicolás

    05-Nov-2013 en 12:50 pm

    La crítica es extrañamente muy centrada en la estructura del film y su sentido, sin embargo falta comentar lo insufrible que se hace la primera mitad de la película, en donde la dirección y las actuaciones están pesimamente realizadas; tanto que terminan por incomodar al espectador. 

    Mateo Iribarren parece burlarse de Santa Cruz con un guión de lenguaje irreal, y el director –sorpresa, el mismo Iribarren- no corrige eso en terreno.

    Sumadas esas tres cosas, más una fotografía extremadamente simple y unos planos inusualmente poco pretensiosos, hacen sentir que se está frente al televisivo viendo una serie juvenil, como BKN, y esa comparación es, francamente, restarle mérito a la serie de Mega.

    En definitiva, te hace sentir más de la mitad de la película como obligado a ver un proyecto de título de tu hermano cineasta, al cual no abandonas, aunque quieres salir a dejar de perder el tiempo y contemplar el paso de los autos en una autopista.

    Para los valientes que sobreviven a esa masacre de escenas que te hacen decir “broma!” cada tres minutos (en donde el clímax lo logra la aparición de Rumpy y luego el poto de la mina que se come el mismísimo Iribarren -lo que termina por echar abajo cualquier pretensión de seriedad del filme), la película mejora. Si bien hay algunas actuaciones que se mantiene mal dirigidas hasta el final, hay algunas que logran destacarse y mucho.

    La recreación de Guzmán es buena en blanco y negro, y la escena de la tortura logra la mejor performance de la película. Sin embargo, en términos de la obra completa, te han contado una historia que es muy pequeña, en un mar de chascarros. Para los que no resisten encontrar sentido claros en los textos, mejor ni se arriesguen.

    Hay gente que intenta ver bajo el agua con las intenciones de la película y su objeto: el diabólico Jaime Guzmán. No obstante, la película no se trata del tío, sino de su sobrino. No hay tantas tesis sobre Guzman como algunos quieren ver, ni da tantos motivos para pensar que es gay. De hecho, el célibe y nefasto personaje sale exculpado y puede ser considerado un tipo justo, aunque inconsciente de sus actos; un hombre dominado por teorías de la justicia muy básicas y parciales, pero adornadas con tecnicismo que la hacen parecer más seria de lo que es en escencia (en general la filosofía de derecha tiene esa estructura). Para los defensores de J. Guzmán, esto debe ser más asco a la primera escena de la película en donde el mismo Santa Cruz es sodomizado mientras escucha la voz de su tio, en su tristemente célebre apología a los golpes militares (parafraseo “las sociedades son gobernadas por grupos medianamente organizados…” blablabla).

    Las escenas en ByN son muy creíbles, excepto cuando salen del campus oriente y el paradero transantiago te devuelve a los dias actuales. Esa imagen onírica te indica que el presupuesto no fue todo lo holgado que se pudiera desear.

    En mi opinión, Iribarren le metió el “Pico en el Ojo” a Santa Cruz con la película, deficientemente escrita y dirigida en un 60%, estuve en la avant premier y Mateo se veía avergonzado al presentar la función, rapidamente le pasó el micrófono a un torpe y orgulloso Santa Cruz, que no aportó nada más que datos.

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Mujercitas

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Mujercitas

2019 fue un gran año para el coming-of-age. “Good Boys” y especialmente “Booksmart” nos entregaron visiones nuevas sobre cómo representar la adolescencia y el paso a la adultez en el nuevo milenio. Sin embargo “Mujercitas” nos recuerda que las clásicas historias sobre romance pueden seguir vigentes, y que son clásicos por una razón. Greta Gerwig adapta y actualiza la historia de las hermanas March (y hasta cierto punto la historia de su creadora, Louisa May Alcott) y nos entrega una bella historia sobre amor –tanto romántico como fraternal–, dolor y crecimiento.

“Mujercitas” cuenta la historia de las hermanas March, Meg (Emma Watson), Jo (Saoirse Ronan), Beth (Eliza Scanlen) y Amy (Florence Pugh), principalmente desde la perspectiva de Jo. Las seguimos a través de su adolescencia y su paso a la adultez a fines de la Guerra Civil norteamericana, sus aventuras, sufrimientos y amores, profundizando especialmente en su relación con sus vecinos, Theodore Laurence (Timothée Chalamet) y su abuelo (Chris Cooper).

Es difícil explicar la trama de la película sin entrar en simplificaciones que flaco favor le harían, ya que, si bien se podría decir que “Mujercitas” trata sobre la relación entre Jo March y Theodore Laurence, la verdad es que la película habla sobre mucho más. Greta Gerwig, en su magistral sensibilidad, se asegura de mantener a sus personajes interesantes tanto en los momentos más dramáticos, como en las situaciones más nimias, haciendo que la cotidianeidad de las hermanas (verlas desayunando, jugando, entre otras cosas) adquiera relevancia y profundidad. Cada momento cuenta, cada momento nos dice algo sobre la familia, el amor y la bondad. Esto, a pesar de que los personajes a veces se pueden sentir un poco cliché.

Cada hermana es un poco arquetípica dentro del mundo de novela romántica de fines del siglo XIX. Jo es la niña tomboy con pretensiones artísticas, que se rehúsa a pensar en romance; Meg es la hermana mayor, bondadosa y romántica; Amy es la menor, celosa e inmadura; y Beth es la más balanceada, sensata y con un profundo sentido moral. Es incluso posible hacer un paralelo directo con las hermanas Bennet de la novela “Orgullo y Prejuicio” y sus posteriores adaptaciones, lo que hace que a ratos sintamos que ya hemos visto a estos personajes.

Afortunadamente, gracias a un guion que nos permite conocer a las cuatro hermanas en profundidad, viéndolas crecer y evolucionar como personajes, y también a las brillantes actuaciones de todo el elenco, los personajes logran escapar del cliché y se transforman en personas de carne y hueso. Sus acciones son comprensibles y sus reacciones se sienten honestas, particularmente por la sutileza de las interpretaciones. Los momentos más dramáticos son tratados actoralmente de manera elegante y contenida, entregando una ventana mucho más potente a la interioridad de los personajes.

Entrando en un aspecto técnico, la película es impecable. El uso del encuadre y la iluminación a menudo adquieren un gran protagonismo, generando atmósferas y sensaciones que reflejan también el estado de los personajes. Los colores cálidos y los rayos de luz que Greta Gerwig usa para retratar la adolescencia de las hermanas March genera una atmósfera de ensueño, lo que, sumado a una puesta en escena teatral, se siente casi como un cuento de hadas. En contraste, la adultez es retratada en colores fríos y apagados, reflejando la melancolía de los personajes, utilizando además un lenguaje más naturalista en la puesta en cámara. Esto, en conjunto con una hermosa banda sonora, hace que la película sea una montaña rusa de emociones.

“Mujercitas” es una película sumamente especial y llena de gracia, es una historia bellísima y atemporal, es tanto estudio de personaje como melodrama de época y al final (discutible si lo logra o no) se aventura en un ejercicio metalingüístico sobre el arte de narrar. Es una película ambiciosa que, a pesar de centrarse en algunos temas que podrían considerarse anticuados, entrega profundas reflexiones sobre el amor, la familia y el espacio que la feminidad ocupa en la sociedad, temáticas siempre contingentes. En casi todo aspecto, “Mujercitas” es un triunfo narrativo y cinematográfico.


Título Original: Little Women

Director: Greta Gerwig

Duración: 135 minutos

Año: 2019

Reparto: Saoirse Ronan, Timothée Chalamet, Emma Watson, Florence Pugh, Eliza Scanlen, Laura Dern, Meryl Streep, James Norton, Louis Garrel, Bob Odenkirk, Chris Cooper, Tracy Letts


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