Conéctate a nuestras redes

Cine

El Libro de la Vida

Publicado

en

Si hay algo que los chilenos debemos envidiarle al resto de los pueblos latinoamericanos, es la auténtica apreciación de esas culturas por su propio folclor. Ese conocimiento y orgullo tanto de sus tradiciones, como de sus ancestros que perdura a lo largo de las generaciones, sin tropezar en el patético aspiracionismo y anglo-centrismo que pesa sobre los hombros de un país que mira su mestizaje con desconfianza, en su mayoría se considera blanco, ensalza los apellidos europeos y considera que derribar construcciones históricas para levantar ostentosos edificios es sinónimo de modernidad. Es justamente un importante evento de la cultura de la nación emblema de esta admirable autovaloración el que nutre “El Libro De La Vida”, hermoso trabajo que celebra a México con un filtro infantil e inofensivo.

THE BOOK OF LIFE 01A propósito de la conmemoración del Día de los Muertos, un grupo de escolares asiste a un museo para culturizarse al respecto. Allí, la guía les contará el apasionante mito de la Catrina y Xibalba, quienes en su competencia por dominar La Tierra de los Recordados, escogieron a tres amigos mexicanos, Manolo, Joaquín y María, para hacer una apuesta cuyo vencedor se llevaría el trono. La apuesta consistiría en cuál de los dos chicos acabaría casándose con la niña una vez que se hicieran adultos; la Catrina apostando por el torero Manolo, y Xibalba por el soldado Joaquín.

Producida, entre otros, por Guillermo del Toro, quien bien sabe de relatos fantásticos entrañables, la película tiene ese tono ingenuo que, aunque fue impuesto para encantar a los más pequeños, no molesta al espectador adulto, lo que se agradece, porque son pocas las de ese tipo que no caen en la categoría de inaguantables. Con un impresionante trabajo de arte, que incluso alcanza el no despreciable logro de tornar el 3D en un recurso remotamente justificable (o al menos tolerable), se nos presenta un universo lleno de colores y texturas que hace honor a la tendencia barroca del folclor mexicano y que es un real placer a los ojos. Por la otra vereda, no obstante, la evocación al sello Burton es ineludible, sobre todo a la propuesta visual de “Corpse Bride” (2005), cinta que curiosamente también aborda tanto el mundo de los vivos como de los muertos.

THE BOOK OF LIFE 02A pesar de su humor muy básico y reciclado que difícilmente saca verdaderas risas, igualmente mantiene la atención con un montaje preciso y ágil, y sobre todo con las destacadas referencias musicales pertenecientes a la cultura pop que gran parte del orbe reconoce, entregándole un aire de frescura y jugueteo que sirve para contrarrestar la falta de genuinas escenas hilarantes. Así, temas tan dispares como “Creep” de Radiohead, y “Can’t Help Falling In Love” de Elvis Presley tienen sus particulares adaptaciones en la voz del romántico Manolo. Una falta de respeto, eso sí, es la pobre traducción de las letras de las canciones, que apenas se acercan al contenido original, respondiendo en ese aspecto a una vergonzosa falta de rigurosidad de quienes sean los responsables.

Lo más notable es que la cinta, pudiendo haber seguido la antiquísima senda de las caracterizaciones marcadas por estereotipos extremos y los blancos y negros propia de su género, prefiere no hacerlo. Es que si bien hasta cierto punto da señales de ir para allá, termina asombrando con protagonistas dotados de una humanidad inusual para la historia que cuenta, enseñándonos, por ejemplo, una determinada María que se niega a ser muchacha trofeo y un Joaquín que, a pesar de su poco tino, preocupación por el qué dirán y aire de antagonismo, en el fondo porta una generosa conciencia. Una cualidad a remarcar, principalmente teniendo en cuenta el público objetivo al que apunta; después de THE BOOK OF LIFE 03todo, nunca está demás retratar personajes animados que, sin dejar de ser divertidos, no se atañen a los cánones que se pasean por la pantalla grande en producción masiva.

Hay respeto por la tradición en “El Libro De La Vida”, como también empeño por ilustrar las fábulas populares de una manera lúdica para aquel que no esté interiorizado de aquellas creencias, volviéndolo un espectáculo agradable de presenciar. Cursi pero no necesariamente empalagosa, nos habla de romance, hermandad, el valor de la familia y la valentía de ser uno mismo a pesar de las expectativas del resto. Todo esto enmarcado por un concepto de la muerte mucho más amistoso del que estamos habituados, transformándola en una eventualidad por la que no hay que sentir miedo, sino todo lo contrario. Mensaje nada más que ilusorio para el que la ve como el final definitivo, pero que no impide disfrutar el film como una bonita fantasía.

Por María José Álvarez

Publicidad
Clic para comentar

Responder

Comentarios

Midsommar

Publicado

en

Midsommar

“Midsommar”, el segundo largometraje de Ari Aster, logra reafirmar un estilo particular de dirección para abordar el terror. A diferencia de “Hereditary” (2018), su película anterior, aquí la idea de la ritualidad es abarcada desde una puesta en escena que ya no es oscura y nocturna, sino que totalmente iluminada para transmitir una idea pureza y virginidad.

Dani (Florence Pugh) es una joven estudiante que acaba de sufrir el fallecimiento de su hermana y de sus padres. Christian (Jack Reynor), su pareja, es el único lazo que la contiene frente a sus constantes crisis, pero la relación de ambos se encuentra en un momento de inestabilidad. Dani se entera por el grupo de amigos de él de que viajarán todos juntos a Suecia, donde se celebrará un evento especial de la comunidad a la que uno de ellos perteneció. Por compromiso, Christian decide invitarla. Entregados a admirar y participar de este festival de verano, al poco tiempo son testigos de rituales que son a lo menos duros de mirar, y de los cuales inevitablemente se van volviendo parte, hasta convertirse en pilares fundamentales de la celebración.

La construcción de esta historia gira en torno a lo desconocido y lo ajeno que resulta para los personajes todo lo que está por ocurrir en esta semana de festividad de acuerdo a las creencias de los mismos participantes. Sin embargo, estas son mostradas con antelación al espectador, por lo que el desarrollo de la película no estaría marcado precisamente por la sorpresa de los acontecimientos, y más bien se avanza a través de ella como compañeros de su protagonista, interpretada por Florence Pugh, quien encarna perfectamente a este personaje atormentado y confundido, siendo parte de un universo que no entiende, pero del que se sumerge casi sin darse cuenta.

Si bien, el guion juega con darle un carácter de “cultural” o una justificación religiosa a las acciones de sus antagonistas –ya que los mismos personajes mantienen la intención de una investigación antropológica–, no profundiza en ello, para así dejarnos principalmente con la sensación de terror frente a imágenes crudas que no pueden ser fácilmente entendidas por quienes no somos parte de esa espiritualidad, la que, a su vez, pareciera tener un futuro ya predeterminado.

Ari Aster crea así una atmósfera de ensoñación acorde a los estados de sus personajes, drogados con las pócimas, la belleza del lugar y lo extraño de los distintos acontecimientos. El Midsommar es representado desde la dirección de arte a través de un espacio que se presenta como pulcro y perfecto, con los colores cálidos del verano y el colorido de las flores. La fotografía, por su parte, forma una especie halo blanco que remite a un lugar paradisíaco, bañado con la luz del sol, el que se distorsiona de manera interesante en ciertos momentos para enfatizar un estado mental abierto a “la influencia”.

La calidad en las distintas áreas técnicas del cine del director logra formar una pieza de valor artístico que es sin duda un aporte para el género de terror, sin embargo, si bien aquí de todas maneras juega con elementos de suspenso a través de la música o sus movimientos de cámara, “Midsommar” no resulta una película que deje con una sensación constante de demasiado miedo ni terror, sino más bien de una espera frente a lo que está por venir y una contemplación constante.

Conociendo a grandes rasgos los elegantes mecanismos técnicos que le dan a Aster un carácter de autor al que vale la pena seguir el rastro, su tercer filme exigirá dar un paso más allá respecto de cómo abordar situaciones “terroríficas”, donde quizás su mayor desafío sea el de seguir mezclando una buena historia de terror o suspenso con una hermosura de imágenes y sonidos que le den otra capa de profundidad o, al menos, algún tipo de cuestionamiento de la misma, y así poder ver las dos caras de la moneda, es decir, poder percibir lo “especial” que ve el antagonista respecto a eso que a nosotros nos da terror. En este sentido, no remitirse al susto exclusivamente por lo brutal e inesperado, sino que enlazarlo con una mirada artística, que necesite cada vez menos sustentarse en los clichés, continuando también con una construcción de personajes y dirección de actores impecable, que puedan transmitirnos una historia completamente ajena al espectador, pero a la vez cercana y posible.

“Midsommar” resulta una película que aborda el terror desde un interés cercano a la antropología, que, al igual que “Hereditary”, explora la idea del ser parte de una comunidad con ciertas creencias y tradiciones que ya tienen un plan establecido para los protagonistas, y de los que ellos no están enterados, pero que, en el caso particular de esta cinta, propone crear un contraste entre prácticas brutales y una apariencia visual pura o virginal, idea que pudo haber sido explotada más profundamente para generar un impacto potente en el espectador, y que acá no se consigue del todo. De todos modos, cabe destacar que, en lo que va de su filmografía, Aster logra unas gloriosas escenas finales, que dejan con una sensación perturbadora e incómoda de, a pesar de todo, estar admirando algo realmente bello.


Título Original: Midsommar

Director: Ari Aster

Duración: 147 minutos

Año: 2019

Reparto: Florence Pugh, Jack Reynor, Will Poulter, William Jackson Harper, Ellora Torchia, Archie Madekwe, Vilhelm Blomgren, Julia Ragnarsson, Anna Åström, Anki Larsson


Seguir Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

A Dawn To Fear A Dawn To Fear
DiscosHace 4 días

Cult Of Luna – “A Dawn To Fear”

Lo inequívoco, por más que pareciera mantenerse estático, puede ser radicalmente arrancado por un vendaval de circunstancias, y en lo...

Memory Memory
DiscosHace 4 días

Vivian Girls – “Memory”

No todos los retornos son buenos y no todas las segundas partes son de lo peor, o al menos así...

Birth Of Violence Birth Of Violence
DiscosHace 4 días

Chelsea Wolfe – “Birth Of Violence”

Diez años cargan con una simbología que acerca más a lo divino que a lo terrenal. No sólo hay un...

Beneath The Eyrie Beneath The Eyrie
DiscosHace 4 días

Pixies – “Beneath The Eyrie”

Luego de dos apuestas mal logradas, Pixies vuelve al estudio y lanza su mejor disco desde su retorno en 2004....

Chastity Belt Chastity Belt
DiscosHace 2 semanas

Chastity Belt – “Chastity Belt”

Saudade es un vocablo portugués cuyo significado se acerca a la definición de melancolía; un estado afectivo estimulado por la...

Shaped By Fire Shaped By Fire
DiscosHace 2 semanas

As I Lay Dying – “Shaped By Fire”

Durante la primera década del siglo XXI, hubo un estallido de agrupaciones que tomaron variaciones más melódicas para combinar el...

Jamie Jamie
DiscosHace 2 semanas

Brittany Howard – “Jaime”

Cuando Brittany Howard anunció su primer proyecto como solista, alejada de sus compañeros de Alabama Shakes, las reacciones de sorpresa...

RainViento RainViento
DiscosHace 2 semanas

Cevladé – “RainViento”

A estas alturas, no debiera ser sorpresivo que Cevladé saque un disco de alta relevancia, calidad y arrojo no sólo...

Free Free
DiscosHace 1 mes

Iggy Pop – “Free”

Puede parecer extraño que un artista que ha hecho literalmente lo que se le ha antojado a lo largo de...

DiscosHace 1 mes

Diego Lorenzini – “De Algo Hay Que Morir”

El ingenio de la cultura chilena es algo que se ha instaurado como característica generalizada, como también la capacidad de...

Publicidad
Publicidad

Más vistas