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El Babysitter

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Hollywood es el sueño húmedo del precario medio audiovisual chileno. Hacer películas de industria y comenzar a diversificar una cartelera criolla viciada de dictaduras y miseria social, que aburren a la población que clama por productos comerciales que los distraigan de la rutina diaria. Olvidar nuestra historia e identidad para parir comida rápida y mostrarle al mundo que el cine chileno se puede parecer al del país del norte, aunque cuente con el mínimo de recursos y talentos para crear buen cine de evasión. Con este afán, la comedia ha sido el género predilecto de los realizadores chilenos, siendo la más perjudicada en los últimos años. El hecho de que esté confeccionada para provocar risa, hace pensar que la comedia es un género menor, ideado sólo para distraer  y hacer pasar un buen rato al respetable. Nada más alejado de la realidad, dependiendo el caso obviamente, existen comedias que sólo buscan entretener y otras que se proyectan más allá de la carcajada. Si tomamos como ejemplo al cine hollywoodense y al cine europeo, encontramos el factor ausente en las comedias chilenas del último tiempo. Desde la sátira más burda protagonizada por Adam Sandler, hasta la sofisticada comedia negra de “Sie7e Psicópatas” (2012), todas las cintas comparten un factor en común, que por muy simplista que parezca, es la principal falencia de la comedia, y de gran parte del cine chileno: son películas.

EL BABYSITTER 01Así de simple, así de complejo. Se puede entrar en una discusión eterna sobre qué es el cine y qué se entiende por película, pero para quién redacta, una película debe contar con ciertos elementos fundamentales que se sustentan, principalmente, en una coherencia entre la propuesta del director, el guión, la puesta en escena y las propias pretensiones que se ponga la cinta. La armonía entre estos elementos da como resultado una película, que puede o no ser del gusto personal, pero logra visualizarse como una obra cinematográfica completa. Ahora, toda esta reflexión que puede sonar a queja de tonto grave, nace a raíz del visionado del segundo filme dirigido por la dupla Gonzalo Badilla y Sebastián Badilla, “El Babysitter” (2013), un producto que busca convertirse en la comedia chilena del verano, pero que se queda completamente corta al dejar de lado todo lo positivo que busca copiar de su referente estadounidense, para dar forma a un extenso comercial de 90 minutos, donde los protagonistas son los auspiciadores que financiaron la producción, y de relleno, vienen un montón de sketches mal actuados y sin ninguna gracia, en lo que se podría definir, sin ningún asco, como el anti-cine.

Emilio Ortíz (Sebastián Badilla) es un joven superficial y fanfarrón que se dedica a conquistar chicas a punta de mentiras y engaños. Un día llega Sol (Javiera Acevedo), una atractiva rubia que viene a cuidar a sus pequeños y odiosos primos pequeños. Emilio caerá redondo ante sus encantos y comenzará a hacerle favores con tal de pasar más tiempo junto a ella, hasta convertirse en el niñero –o babysitter- de los niños. Berna (Denise Rosenthal), la mejor amiga de Emilio, lo ayudará en su cometido, guiada por el amor secreto que siente hacia él, pero sin poder demostrarlo debido a la inmadurez de su amigo.

EL BABYSITTER 02Desde que, por lo menos, siete marcas comerciales hacen su aparición entre los títulos de crédito al inicio de la película, quedan claras las pretensiones de la cinta. No hay ninguna intención por entregar un producto mínimamente disfrutable, usando los clichés de la comedia adolescente norteamericana, bajo una óptica simplista y falsa, vendiendo una imagen de un Chile “agringado” donde la gente dice “babysitter” en vez de “niñera”, o los niños hablan como pequeños actores mejicanos. De chilena, esta película sólo tiene la procedencia, independiente de que se desarrolle en un contexto de clase alta, como la mayoría de las comedias juveniles chilenas; tampoco se ve un retrato fiel del cuico chileno, sólo caricaturas de personajes que emulan a los estereotipos estadounidenses. “El Babysitter” no tiene identidad, una de las características claves a la hora de trascender hacia nuevas fronteras, ignorando una vez más otra de las virtudes de la comedia gringa: todas hablan de su propia idiosincrasia y se mofan de ella.

Gran parte de las películas de industria son concebidas con fines comerciales, pero lo de “El Babysitter” da vergüenza ajena. El placement es un recurso comercial que ha existido desde siempre en la historia del cine. Una manera de vendernos un producto sin que nos demos cuenta y, de ser usado con ingenio, juega incluso a favor de la propia película. En una escena unos amigos entran a un bar y piden una cerveza de una marca X, ningún problema, la gente hace eso en la vida diaria y no desencaja porque tampoco es un comercial sobre la marca, sólo se menciona una vez y listo, la película sigue su curso. En “El Babysitter” tenemos un primer plano del protagonista sosteniendo convenientemente un paquete de galletas mostrando la marca directamente hacia el lente, luego una EL BABYSITTER 03escena totalmente innecesaria donde Emilio le enseña a pedir una pizza por Facebook a uno de los niños, sin ningún otro fin que mostrar la marca.

Es cierto que conseguir recursos para realizar una película en Chile es toda una odisea, y es de agradecer que existan personas interesadas en invertir dinero en una película, pero una cosa es poner la marca en alguna escena, y la otra es hacer de tu película un comercial para esa marca. Molesta y saca groseramente al espectador de la narración. Este es un mal que se repite en muchas películas de nuestro país, y es francamente lamentable que para obtener dinero para realizar, haya que prostituir a la propia obra.

Hablando de la película en sí, el guión vuelve a brillar por su ausencia, dejándonos con un montón de sketches forzados y maqueteados, donde las actuaciones dejan mucho que desear, basándose una vez más en el método estadounidense, al poner frente a la cámara a conocidos rostros televisivos de la “comedia” chilena, tales como Felipe Avello, a hacer algo chistoso que sirva como excusa para ocupar metraje. No funciona, y se desaprovecha el potencial de estos personajes debido a la pobreza de un guión cuyo hilo conductor es errático y casi inexistente. Los pocos momentos graciosos están dados por los esfuerzos de los actores, como es el caso de la pareja homosexual encarnada por EL BABYSITTER 04Fernando Larraín y Felipe Izquierdo, que salvan sus escenas gracias al talento de la improvisación y al carisma que muestran en pantalla. El guión es una herramienta fundamental al momento de crear una película de estas características, ya es hora de que el medio chileno comience a poner más cuidado en la construcción de sus textos.

“El Babysitter” es el claro ejemplo de una industria mal encaminada. Más que diversificar el panorama nacional, juega en contra al entregar un producto sin rostro, ni identidad. Una mala copia de Norteamérica, que cada año nos entrega un montón de productos similares que, siendo incluso los peores, son superiores a la cinta que nos ocupa. El camino para establecer una industria chilena capaz de acoger por igual a propuestas de autor y productos comerciales, está en crear una cinematografía que nos represente, que nos diferencie del resto del mundo, sólo así vamos a poder traspasar las fronteras y hacer de Chile un país rico en diversidad cinematográfica. Existen talentos, ganas e ideas, lamentablemente carecemos de recursos que puedan financiar a realizadores con historias dignas de contar. Afortunadamente, las tecnologías han ido derribando de a poco las barreras que impiden filmar a aquellos que carecen de grandes recursos y, de a poco, realizadores jóvenes han podido hacerse un espacio en los circuitos de cine independiente. Quizás algún día dejemos de ver hacia afuera para encontrar nuestra mirada, y quienes puedan financiar se den cuenta que se puede vender priorizando el talento y el buen gusto, sin convertir una obra cinematográfica en un extenso comercial proyectado en pantalla grande.

Por Sebastián Zumelzu

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23 Comentarios

23 Comments

  1. Jaime Sainte-Marie

    23-Ene-2013 en 11:42 am

    No he visto la película ni me interesa hacerlo, sólo quiero comentar que si tiene aún más placement que la pésima Que Pena Tu Vida, debe ser igual de mala.

    • Vits

      12-Mar-2013 en 9:51 pm

      Tiene más “placement” como no te imaginas.

  2. Daniel

    23-Ene-2013 en 11:47 am

    Buen análisis y redacción, felicitaciones al autor.
    Sobre la película, un bodrio.

    • Rodrigo

      04-Feb-2013 en 2:17 pm

      Antes Sebastian Badilla se creía Nicolás López, ahora Jonah Hill… ¿Qué sigue? SUPERBAKÁN, la historia de 3 amigos que van a comprar copete para ir a un carrete. O en una de esas 21° CALLE “EL SALTO” con Marko Zaror y van a clases a los liceos ABC1 donde se comercializa una nueva droga “hongos tibetanos”… Quien sabe a quien imite la próxima vez.

  3. Rodrigo Muñoz Cazaux

    23-Ene-2013 en 11:49 am

    un poquito de rigor en la crìtica, los hermanos Badilla producen la película pero no la dirigen

    • Claudio Tapia

      23-Ene-2013 en 11:58 am

      Rodrigo, efectivamente Sebastián y Gonzalo dirigen la película. Un poquito de rigor al comentar xD

      • Rodrigo Muñoz

        30-Ene-2013 en 4:40 pm

        perdòn, me confundì con la anterior que la dirigìa Guridi,

  4. tomas

    23-Ene-2013 en 12:07 pm

    igual que en la de Kramer, me llama la atención que nadie se haya referido a la cantidad de publicidad de esa pelicula….

    • Vits

      12-Mar-2013 en 9:52 pm

      La de Kramer ya tenía suficientes problemas obvios (como el hecho de que ni siquiera es una película de verdad).

  5. Marcelo

    23-Ene-2013 en 7:54 pm

  6. otrew

    24-Ene-2013 en 12:43 am

    Solo escribo este comentario, para admirar tu valor a ver esta mierda. Sobre lo del placement, siempre que pasa esto me recuerda esta escena del regreso de los tomates asesinos.

  7. PERSON X

    24-Ene-2013 en 8:18 pm

    Yo aun no veo esta película, pero conozco a Sebastián Badilla desde que tenía 14 años, siempre me impresionó su entusiasmo y la capacidad única para convencer, también me di cuanta que como director no tenía mucho talento ni como guionista, la verdad que su gran talento está en esa capacidad de convicción, creo que como productor le va a ir demasiado bien, pero debe ser lo suficientemente autocrítico y maduro para darse cuenta, su talento no es la dirección ni hacer guiones, su gran talento es la producción…siempre pensé lo mismo desde q lo conocí, y ahora queda demostrado. Dedícate a producir hombre te va a ir mucho mejor…

  8. Valentina

    14-Feb-2013 en 1:35 pm

    Ayer la vi, es horriblemente mala la película, se hace tediosa… publicidad por todos lados y fallas de continuidad a mil.
    Para nada recomendable…
    Aaaah y con respecto a la crítica de la página, me encantó, creo que se hizo un muy buen análisis de lo que ocurre con este tipo de comedias en nuestro pais.

  9. Juan Pablo

    24-Feb-2013 en 10:24 pm

    Horrible tu crítica, es penosa, lo primero que dices es que el cine chileno podría parecerse al país del norte, y por qué? si es CINE CHILENO, por qué siempre hay que buscar lo mismo que en el extrangero?
    Creo que tu crítica se contradice, primero dices que el cine chileno podría parecerse al país del norte y después dices que es una mala copia gringa… quién te entiende? como crítico te mueres de hambre, no creo que seas audiovisual ni tengas experiencia en el campo del cine, tu ignorancia habla por si sola.

    • Vits

      12-Mar-2013 en 9:57 pm

      Se refiere a que nuestro cine tenga la misma calidad, pero no los mismos temas. O sea, todos los años, docenas de películas estadounidenses se pelean por el Oscar. Aquí, apenas si hay suficiente pa’l Altazor. Hay directores como Sebastián Silva que usan un estilo visual parecido al que se ve en películas extranjeras para que la película esté bien hecha, y al mismo tiempo, cuentan historias que no tienen que ver con prototipos gringos.

    • Ramona

      21-Jun-2014 en 4:46 pm

      Un poco de comprensión lectora, por favor…

  10. Marco

    03-May-2013 en 6:02 pm

    donde se puede ver por internet?

  11. fer

    21-May-2013 en 4:08 pm

    siempre chaqueteando lo chileno ! vallan y aplaudan weas de extranjero aweonados !
    encuentro insólito que en otros países amen y aprecien mas a nuestros artistas! 77

    • Eduardo

      20-Jul-2013 en 10:02 pm

      Fer, lamentablemente aun no tengo la oportunidad de ver la película… (la verdad aun no la encuentro por internet xD) pero por lo que eh leído la película de verdad es mala, y si es mala no queda nada mas que decirlo,no podemos andar diciendo “OH QUE GRAN PELÍCULA” solo por que sea chilena :/
      Saludos y cuídate mucho 🙂

  12. Pato Paludi

    06-Ago-2013 en 2:42 pm

    Excelente critica. Soy argentino y me gusta mucho el cine chileno, Larrain, Wood, Bize, son directores que sigo hace años. Disfrute mucho de la trilogia de Que pena tu … e incluso hace poco vi Magic Magic y me gusto mucho. Consegui via internet el babysitter y me sorprendio lo mala que es la pelicula. Pero muy mala, los gags, las actuaciones, las entonaciones de la abuela del protagonista y de los niños que debe cuidar dan verguenza ajena queriendo hablar en neutro.
    En mi opinion Chile tiene una industria muy interesante que en muchos casos se asemeja al mejor cine europeo y otras copia con exito los modelos norteamericanos. Pero en este caso, El Babysitter es la peor pelicula que vi en muchisimo tiempo.

  13. Gabriel

    09-Ene-2015 en 7:23 am

    La vi, y por primera vez en mi vida, tuve miedo de tener cáncer en los ojos.

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Mujercitas

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Mujercitas

2019 fue un gran año para el coming-of-age. “Good Boys” y especialmente “Booksmart” nos entregaron visiones nuevas sobre cómo representar la adolescencia y el paso a la adultez en el nuevo milenio. Sin embargo “Mujercitas” nos recuerda que las clásicas historias sobre romance pueden seguir vigentes, y que son clásicos por una razón. Greta Gerwig adapta y actualiza la historia de las hermanas March (y hasta cierto punto la historia de su creadora, Louisa May Alcott) y nos entrega una bella historia sobre amor –tanto romántico como fraternal–, dolor y crecimiento.

“Mujercitas” cuenta la historia de las hermanas March, Meg (Emma Watson), Jo (Saoirse Ronan), Beth (Eliza Scanlen) y Amy (Florence Pugh), principalmente desde la perspectiva de Jo. Las seguimos a través de su adolescencia y su paso a la adultez a fines de la Guerra Civil norteamericana, sus aventuras, sufrimientos y amores, profundizando especialmente en su relación con sus vecinos, Theodore Laurence (Timothée Chalamet) y su abuelo (Chris Cooper).

Es difícil explicar la trama de la película sin entrar en simplificaciones que flaco favor le harían, ya que, si bien se podría decir que “Mujercitas” trata sobre la relación entre Jo March y Theodore Laurence, la verdad es que la película habla sobre mucho más. Greta Gerwig, en su magistral sensibilidad, se asegura de mantener a sus personajes interesantes tanto en los momentos más dramáticos, como en las situaciones más nimias, haciendo que la cotidianeidad de las hermanas (verlas desayunando, jugando, entre otras cosas) adquiera relevancia y profundidad. Cada momento cuenta, cada momento nos dice algo sobre la familia, el amor y la bondad. Esto, a pesar de que los personajes a veces se pueden sentir un poco cliché.

Cada hermana es un poco arquetípica dentro del mundo de novela romántica de fines del siglo XIX. Jo es la niña tomboy con pretensiones artísticas, que se rehúsa a pensar en romance; Meg es la hermana mayor, bondadosa y romántica; Amy es la menor, celosa e inmadura; y Beth es la más balanceada, sensata y con un profundo sentido moral. Es incluso posible hacer un paralelo directo con las hermanas Bennet de la novela “Orgullo y Prejuicio” y sus posteriores adaptaciones, lo que hace que a ratos sintamos que ya hemos visto a estos personajes.

Afortunadamente, gracias a un guion que nos permite conocer a las cuatro hermanas en profundidad, viéndolas crecer y evolucionar como personajes, y también a las brillantes actuaciones de todo el elenco, los personajes logran escapar del cliché y se transforman en personas de carne y hueso. Sus acciones son comprensibles y sus reacciones se sienten honestas, particularmente por la sutileza de las interpretaciones. Los momentos más dramáticos son tratados actoralmente de manera elegante y contenida, entregando una ventana mucho más potente a la interioridad de los personajes.

Entrando en un aspecto técnico, la película es impecable. El uso del encuadre y la iluminación a menudo adquieren un gran protagonismo, generando atmósferas y sensaciones que reflejan también el estado de los personajes. Los colores cálidos y los rayos de luz que Greta Gerwig usa para retratar la adolescencia de las hermanas March genera una atmósfera de ensueño, lo que, sumado a una puesta en escena teatral, se siente casi como un cuento de hadas. En contraste, la adultez es retratada en colores fríos y apagados, reflejando la melancolía de los personajes, utilizando además un lenguaje más naturalista en la puesta en cámara. Esto, en conjunto con una hermosa banda sonora, hace que la película sea una montaña rusa de emociones.

“Mujercitas” es una película sumamente especial y llena de gracia, es una historia bellísima y atemporal, es tanto estudio de personaje como melodrama de época y al final (discutible si lo logra o no) se aventura en un ejercicio metalingüístico sobre el arte de narrar. Es una película ambiciosa que, a pesar de centrarse en algunos temas que podrían considerarse anticuados, entrega profundas reflexiones sobre el amor, la familia y el espacio que la feminidad ocupa en la sociedad, temáticas siempre contingentes. En casi todo aspecto, “Mujercitas” es un triunfo narrativo y cinematográfico.


Título Original: Little Women

Director: Greta Gerwig

Duración: 135 minutos

Año: 2019

Reparto: Saoirse Ronan, Timothée Chalamet, Emma Watson, Florence Pugh, Eliza Scanlen, Laura Dern, Meryl Streep, James Norton, Louis Garrel, Bob Odenkirk, Chris Cooper, Tracy Letts


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