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Detroit: Zona de Conflicto Detroit: Zona de Conflicto

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Detroit: Zona de Conflicto

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En el último tiempo, nuestro país ha sido testigo de una lenta pero continua entrada de migrantes que han llegado para quedarse en el suelo nacional. Cada vez es más fácil escuchar nuevos acentos, comer nuevas comidas y ver distintos colores de piel a los cuales el chileno promedio no estaba acostumbrado. No es un proceso nuevo y, más allá de las opiniones de algunos que se encuentran en contra de ello, es un suceso que no da indicios de detenerse. Es en medio de este escenario nacional que “Detroit: Zona de Conflicto” nos enfrenta en nuestras pantallas con el escenario del odio racial, la segregación y el trato desigual a aquellos que han llegado esperando encontrar nuevas oportunidades donde no necesariamente las hay. A través de un drama basado en testimonios, documentos y reconstrucciones, esta película nos mantiene por más de dos horas en constante cuestionamiento, a medida que nos relata una historia que tiene tanto de atingente como de necesaria.

La historia se basa en las manifestaciones de 1967 en Detroit, Estados Unidos, uno de los conflictos civiles más grandes que ha presenciado ese país. El trabajo de ficción y reconstrucción histórica nos llevará a través de las vivencias de Larry (Algee Smith) y Fred (Jacob Latimore), dos jóvenes afroamericanos que buscan alcanzar sus sueños de un mejor futuro en medio de los violentos enfrentamientos en las calles de Detroit y el abuso de poder de la policía.

Desde el punto narrativo, las historias de los distintos personajes están cuidadosamente trabajadas para reflejar no sólo la violencia de la época, sino también los sueños y convicciones del período. Siguiendo la línea de trabajo de “12 Years A Slave” (2013), “Detroit: Zona de Conflicto” no se sitúa a sí misma como un mero retrato de las vandálicas manifestaciones y los abusos de poder, sino que entrega un toque humano en cada momento, permitiéndonos ver con ojos simpatizantes a los personajes a medida que se desarrollan.

En este sentido, la historia aprovecha muy bien su tiempo para desenvolverse de una manera orgánica en un ritmo que no deja esa sensación forzada que tienden a tener los relatos de ficción histórica, sino que se narra con un lujo de detalles que deja al descubierto el trabajo impecable de su directora, Kathryn Bigelow.

La propuesta artística se deja sentir desde el primer minuto de película, tomando decisiones arriesgadas respecto a la forma en que se contextualiza la historia y las formas en que el narrador ingresa y sale de ella, e incluso el confuso punto de partida que no tiene relación directa con los personajes. Decisiones que, tras la primera mitad del largometraje, hacen valer el riesgo, tomando un peso que da carácter al filme. De igual forma, el trabajo para ambientar la época no se limita sólo a sus colores y objetos, sino también a un ámbito que se volverá crucial a la hora de cerrar la película: la música. A diferencia de la mayoría de filmes donde la banda sonora se configura como canciones que acompañan la acción desde el fondo, “Detroit: Zona de Conflicto” prefiere trabajar desde el ruido de la vida diaria. El sonido de las fábricas, las pisadas, el vidrio quebrándose y la gente cantando, plagan su espacio auditivo, e incluso las canciones y melodías están totalmente integradas a la narración, sirviendo al fin último de desenvolver la historia.

De esta forma, el trabajo creativo y las licencias artísticas que se toma la película pasan a ser como una pequeña máquina que trabaja unida para atrapar al espectador en el crudo relato de la ciudad del acero. Y es en medio de este trabajo extremadamente consciente que se nos presenta el último de los grandes detalles que hacen de esta cinta una excelente razón para ir al cine: el trabajo documental. Fotografías y grabaciones del conflicto real se mezclan con las tomas de estudio de una manera tan bien lograda, que muchas veces es difícil distinguir si se trata de una secuencia real de una cámara del ‘67 o de una toma de las cámaras del equipo de Bigelow. Esto genera que, a pesar de la duración de la película, el espectador llegue a preguntarse hasta dónde todo lo visto es o no ficción, involucrándose con el filme y distanciándose al mismo tiempo, transportado a un espacio de reflexión en torno a cómo aquellos afroamericanos y sus sueños resisten la violencia de un mundo que les desprecia en su búsqueda de un futuro mejor.

En conclusión, “Detroit: Zona de Conflicto” es una película violenta, que habla de un tiempo tormentoso y lleno de abusos y agresividad en el marco de una sociedad altamente racista, pero que no sólo se queda en mostrar un sufrimiento gratuito rodeado de injusticia, sino que pone hincapié en lo humano de sus participantes, en sus sueños, valores, miedos y deseos de justicia. Una mirada neutra de un conflicto pasado que toma cada día más revuelo e importancia para nosotros como sociedad, en un trabajo sólido e integro.


Título Original: DetroitDetroit: Zona de Conflicto

Director: Kathryn Bigelow

Duración: 143 minutos

Año: 2017

Reparto: John Boyega, Algee Smith, Will Poulter, Jack Reynor, Ben O’Toole, Hannah Murray, Anthony Mackie, Jacob Latimore, Jason Mitchell, Kaitlyn Dever, John Krasinski, Darren Goldstein


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Robert de Niro formará parte del reparto de lo nuevo de Scorsese: “Killers of the Flower Moon”

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El actor norteamericano Robert de Niro es uno de los más aclamados en la historia del cine. Aunque de raíces italianas e irlandesas, De Niro nació en la ciudad de Nueva York el 17 de agosto de 1943. En sus inicios cinematográficos trabajó en diversas ocasiones con el director Brian de Palma, aunque sería con Francis Ford Coppola con quien conseguiría su espaldarazo definitivo en la gran pantalla. Interpretando el papel del joven Corleone en “El Padrino II”, en 1974 comenzó a saborear definitivamente las mieles del éxito. No obstante, de la mano de Martin Scorsese a través del largometraje “Calles Peligrosas” (Mean Streets) en el año 1973, obtuvo su primer gran éxito como actor cinematográfico.

El idilio en el cine entre Robert de Niro y Martin Scorsese ha dado como resultado un gran número de largometrajes con el actor neoyorquino como principal protagonista. Un total de nueve películas y un cortometraje desde que iniciaron su andadura en el año 1973. Títulos relacionados con el juego y el crimen, como los que detallamos a continuación, son sus principales obras; muchas de ellas galardonadas y consideradas como auténticas joyas del séptimo arte:

  • Mean Streets (1973)
  • Taxi Driver (1976)
  • New York, New York (1977)
  • Raging Bull (1980)
  • The King of Comedy (1982)
  • Goodfellas (1990)
  • Cape Fear (1991)
  • Casino (1995)
  • The Audition (2015)
  • The Irishman (2019)

De igual modo, este director ha mostrado siempre su predilección por las salas de juego, hecho reflejado principalmente en la película “Casino” (1995) con Robert de Niro a la cabeza. Este género cinematográfico es uno de los preferidos del público norteamericano. En tal contexto, cabe destacar los millones de adeptos a los casinos con los que cuenta el país de las oportunidades. Asimismo, la irrupción de los juegos de azar en línea, como en JackpotCity Casino, ha hecho aumentar aún más el número de jugadores. Y es que la cultura norteamericana se ve representada de algún modo con el mundo de los casinos y el póquer.

En la actualidad, y tras “The Irishman”, Martin Scorsese y Robert de Niro seguirán con su idilio cinematográfico. La película, Killers of the Flower Moon será el punto de encuentro entre estos dos gigantes del séptimo arte. Es una adaptación de la novela de género de crimen con el mismo título del escritor David Grann. Un largometraje en cuyo elenco de actores ya se encuentra Leonardo DiCaprio. Este actor y director estadounidense también suele estar presente entre los actores preferidos de Martin Scorsese.

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