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Pacto de Fuga Pacto de Fuga

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Pacto de Fuga

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El tópico de escape de prisión siempre ha tenido la dificultad de generar empatía con personajes con los que podría resultar difícil relacionarse. A menudo es necesario pasar largo rato acompañándolos en su intimidad para generar una conexión con el público, como se da en “The Shawshank Redemption” (1994), o en “Papillon” (1973), ejemplos emblemáticos de este género. “Pacto de Fuga” de manera inteligente apunta a generar rápidamente esta empatía y conexión al retratar un emblemático escape de prisión ocurrido en 1990, ya que sus protagonistas no son simples criminales, sino que presos políticos de la dictadura militar en Chile. Gracias a esto, en parte la película logra construir una narrativa interesante y atrapante, pese a fracasar en algunos aspectos.

La cinta comienza presentando el conflicto rápidamente: estamos en el año 1988, antes del plebiscito, y 120 presos políticos en la Cárcel Pública de Santiago son separados del resto de los reos. Esto lleva a que rápidamente un grupo de miembros del Frente Patriótico Manuel Rodríguez organice un plan para escapar de la prisión a través de un túnel. Liderados por León Vargas (Benjamín Vicuña) y Rafael Jiménez (Roberto Farías), el grupo deberá enfrentarse a los abusos de poder por parte de los gendarmes y las autoridades, además de las dificultades inherentes en un plan de esta naturaleza.

Uno de los primeros problemas en la narrativa de la película es que, al no necesitar metraje para generar empatía con los personajes, el film comienza demasiado rápido, presentando el conflicto y las dificultades técnicas del escape sin antes presentar debidamente a los personajes. Esto genera un desapego de lo que está ocurriendo en pantalla durante la primera mitad de la película, ya que, si no conocemos realmente a los personajes, no nos importa demasiado si fracasan. Afortunadamente, esto es algo que cambia a medida que la película avanza, puesto que lentamente el espectador se va involucrando emocionalmente con la historia y los personajes, generándose grandes momentos de suspenso. Cabe destacar la secuencia final, que resulta tensa, catártica y emocionante, gracias a un gran uso del montaje y banda sonora.

Sin embargo, la cinta se cae en esos mismos aspectos durante el resto de la película. Hay una serie de decisiones de montaje y puesta en escena que se podrían haber aprovechado mejor para darle una mayor identidad visual y rítmica. A momentos da la sensación de que pudo haberse radicalizado mucho más la puesta en cámara, acercándose quizás más a “Hunger” (2008) de Steve McQueen, que transcurre en ambientes similares. Lamentablemente, “Pacto de Fuga” se queda en un estilo visual plano y olvidable. Si bien, es comprensible que esta decisión haya tenido que ver con el deseo de apelar al mayor público posible, no deja de ser una oportunidad perdida.

Por otro lado, la banda sonora también funciona sólo a ratos. La música original se acopla bien, pero la música envasada que se utiliza tiende a no pegar con lo que se está mostrando. Un ejemplo claro es una secuencia de montaje que muestra a los personajes trabajando en el túnel mientras suena “El Baile De Los Que Sobran” de Los Prisioneros. Es comprensible el uso de esa canción temática y temporalmente, no obstante, musicalmente se siente fuera de lugar. Lo mismo ocurre con “Libertad”, canción original compuesta por Anita Tijoux para la película, que es usada en una secuencia similar y se siente anacrónica en el contexto de la historia.

Las actuaciones tienen un buen nivel en general, sólo cayendo en algunos espacios de teatralidad a raíz de un guion demasiado pomposo en sus diálogos. Hay momentos de enfrentamiento entre reos y gendarmes en que el lenguaje utilizado pareciera buscar ser ingenioso sólo por serlo, lo que hace que se sienta poco espontáneo y realista. Fuera de esto, las actuaciones funcionan y no se alcanza a sentir que hayan buscado embellecer al elenco como en otras producciones basadas en hechos reales. Acá todos los personajes se sienten auténticos.

Son esta clase de buenas decisiones las que hacen que, a pesar de las oportunidades perdidas, “Pacto de Fuga” sea un film sólido y entretenido, y resulta interesante en el contexto de un cine chileno que durante tanto tiempo ha estado orientado a narrativas más íntimas y de nicho. Es un valeroso intento de blockbuster, con una historia accesible, una factura correcta y un elenco lleno de estrellas de oficio impecable, que trata una historia fascinante y poco tocada tanto en cine como en televisión. Por otro lado, sus temáticas de compañerismo y rebeldía contra el abuso y la injusticia se mantienen relevantes en un contexto de malestar social como el que se vive actualmente en nuestro país. Todo esto hace que “Pacto de Fuga” sea una película interesante y valiosa.


Título Original: Pacto de Fuga

Director: David Albala

Duración: 135 minutos

Año: 2020

Reparto: Benjamín Vicuña, Amparo Noguera, Patricio Contreras, Francisca Gavilán, Eusebio Arenas, Mateo Iribarren, Roberto Farías, Willy Semler, Alberto Ellena, Víctor Montero, Diego Ruiz


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1 Comentario

1 Comentario

  1. Carina

    01-Feb-2020 en 1:19 am

    Hoy la fui a ver. Sentí y pensé lo mismo al salir de la peli. Crítica muy acertada y justa

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Mystify: Michael Hutchence

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Michael Hutchence

La mayor trampa de un documental musical es caer en el éxito objetivo más que en la potencia de los fracasos subjetivos. De hecho, cuando aquello ocurre, se olvida la fuerza de lo documental y se queda la predominancia de la música, de la figura, pero más allá de cualquier cosa, un hálito a discurso oficial que, pese a ciertos bemoles, no se advierte en “Mystify: Michael Hutchence”. Y eso es vital para que el trabajo evite quedarse a medio camino entre el brillo de una estrella de la música popular australiana y las tormentas que pueden aquejar a alguien que elige el aislamiento por sobre la petición de ayuda a los cercanos.

La historia de Michael Hutchence podría ser pensada como la del ascenso y caída de INXS, conjunto clave para el pop-rock australiano, con una influencia mundial que se desvaneció más rápido de lo debido. Pero lo cierto es que la vida de Hutchence, y todo lo que la rodeaba, exigía un trabajo puntilloso y bien hilvanado. Eso es lo que el director Richard Lowenstein comprendió a la perfección, desde el armado estructural de la trama hasta la sensible decisión de que el relato fuera coral, sin entrevistas en cámara, sólo material de archivo y entrevistas en off, lo que puede mostrar ciertas incongruencias a nivel de guion, pero sin duda que permite mirar con diferentes ángulos la vida de Michael.

En vez de mostrar los hitos de INXS, como haría un documental clásico, por ejemplo, “Queen: Days Of Our Lives” (2011), lo que se va construyendo en “Mystify: Michael Hutchence” es cada parte de la persona detrás de la carismática, sensual y misteriosa figura del vocalista de la banda. Sus relaciones sentimentales, incluyendo testimonios de parejas históricas, como Michelle Bennett, Kylie Minogue o Helena Christensen, van dando a conocer no sólo los detalles de esos pasajes de la vida de Hutchence, sino también construyendo las certezas y dudas que él tenía consigo mismo, generando un puente entre sus historias en el presente narrado y su pasado, sus raíces familiares, y también sus intereses más allá de la música.

Algo que llama la atención es el nivel de extensión del archivo propio que tenía Michael Hutchence, incluso en su adolescencia, con material en video que mostraba lo que había detrás de las imágenes ya conocidas, permitiendo así que el retrato sea aún más fidedigno porque no hay necesidad en rellenar el documental con registros en vivo o entrevistados en pantalla. En vez de ello, la presencia del cantante es intoxicante, con pocos respiros, en un cúmulo de información que aprieta el pecho y dificulta la respiración, entregando parte de la experiencia que implicaba para el protagonista ser parte de su propia historia.

El punto más cercano a la creación de una historia oficial sobre Hutchence puede ser la forma cándida en la que se habla de drogas en el documental, algo que puede llevar a equívocos respecto a la influencia de este tipo de sustancias en la historia general o en sucesos específicos. Pero, fuera de ello, los roces creativos, administrativos, sentimentales o familiares se exponen con la suficiente imparcialidad como para entender que había una acumulación de experiencias más allá de las drogas, y que tenerlas lejos de la mira no era un acto de saneamiento, sino que de perspectiva para comprender cómo una vida puede recibir tantos estímulos externos e internos, como para que las drogas no parecieran ser tan fuertes.

El mayor problema en este trabajo audiovisual –que en lo técnico está claramente pensado para una sala de cine, desde la mezcla de sonido hasta la disposición de textos en pantalla– está en el guion, que cae en las trampas del relato coral y deja cojas algunas patas de la historia. “Mystify: Michael Hutchence” es exigente porque la cantidad de información, descripción y emoción dispuesta en pantalla es grande, y puede ser un tanto desconcertante para quien no sea conocedor de la historia de INXS o de su protagonista, pero también es parte de la experiencia, que en este caso, tal como el título de la obra, intenta engañar a quienes creían conocer al artista sólo por la altura de su figura, dando cuenta de todo lo auténtico que en verdad tenía un creador cuya pérdida más terrible no es la musical, sino la humana.


Título Original: Mystify: Michael Hutchence

Director: Richard Lowenstein

Duración: 102 minutos

Año: 2019

Reparto: Michael Hutchence, Patricia Hutchence, Kylie Minogue, Helena Christensen, Bob Geldof, Paula Yates, Lesley Lewis


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