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La Fuerza del Amor

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Cuando nos enfrentamos a una película biográfica, existen, en la mayoría de los casos, de dos tipos. Las del primer tipo, construyen una trama a partir de los hitos más importantes en la vida del personaje a retratar, ordenadas bajo una narración clásica, siendo el tratamiento más convencional para este tipo de largometrajes. El segundo tipo, nace desde la necesidad de entregar un punto de vista propio a través de la vida de una persona, donde el director es capaz de desdoblarse y poner de su esencia en una historia ajena, como es el caso de “I’m Not There.” (2007), donde Todd Haynes logró seis lecturas distintas de Bob Dylan, conjugando los hechos y anécdotas en una obra única. “The Lady”, rebautizada en nuestro país como “La Fuerza Del Amor”, es un biopic del primer tipo, llegando a rozar el telefilme.

Luc Besson, director de las entretenidas “The Fifth Element” (1997) y “Léon” (1994) –su largometraje mejor valorado hasta la fecha-, firma una película sin identidad, sin ritmo, y lo peor de todo, sin ganas de tenerlo. Demasiado convencional en su tratamiento, tanto así, que parece un copy/paste de cualquier otra película de “seres humanos admirables para la sociedad”, donde las virtudes y noblezas de los personajes son tan incorruptibles, que no dejan espacio para el drama, ni para el interés del espectador.

La película nos cuenta la historia de la Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi (Michelle Yeoh), y su incansable lucha por alcanzar la libertad del pueblo birmánico, el cual se encuentra bajo el control de los militares. “The Lady” recoge los acontecimientos más relevantes en la vida de Aung, miradas bajo el punto de vista de ella y Michael Aris (David Thewlis), su esposo, cuyo incondicional amor les dará fuerzas para seguir el camino hacia la victoria.

La cinta no nos cuenta más de lo que podríamos encontrar en una enciclopedia. Por su parte, la sub trama amorosa, que tiene como principal aliciente el diagnostico de cáncer terminal que padece Michael, no tiene mayor relevancia, ya que las exacerbadas virtudes de los protagonistas, hacen que ésta se resuelva a los treinta minutos de película. Es más, la propia premisa de la historia, se contradice frente a la sicología de los personajes, quienes pueden sentir un amor desbordante, pero que es incapaz de sobrepasar sus ideales.

Durante su excesivo metraje, somos testigos de una serie de acontecimientos y situaciones que no llegan a resultar una verdadera amenaza para los objetivos de los personajes. El hecho de que la historia transcurra en períodos de tiempo, que llegan a tener diferencias de décadas entre uno y otro, distiende la acción y el resultado. Una trama demasiado dilatada y exenta de cualquier tipo de tensión. Secuencias como la de la protagonista buscando un par de pilas para escuchar el discurso de su hijo en la ceremonia del Nobel, son un claro ejemplo de la necesidad de aplicar tensión a una situación anodina.

Si queremos buscar aspectos positivos, podemos recalcar el trabajo de los actores principales, sobre todo el de Michelle Yeoh, quien da forma a un personaje contenido y convincente. David Thewlis es el fiel escudero de su esposa, manejando muy bien la disyuntiva de emociones por las que atraviesa su personaje. La puesta en escena es impecable y la recreación de las distintas épocas que recorre la película, es perfecta. La fotografía logra entregar esa sensación de libertad cautiva que ronda por la feroz Birmania.

Una pena que la dirección no haya sabido aprovechar estos elementos, para entregar algo más a una historia que pudo haber resultado cautivante e inspiradora, pero sólo se queda en un retrato formal y “amable”.

Por Sebastián Zumelzu

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2 Comentarios

2 Comentarios

  1. Marco Moya

    04-Jul-2012 en 7:48 pm

    Pucha!

    El trailer que vi en el cine se veia weno… 🙁 y la Banda Sonora era la raja, la dura que lloré con el puro trailer, pero despues de la crítica que hicieron…..

  2. Maca

    16-Jul-2012 en 8:42 pm

    Que está cagao David Thewlis!

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Cine

Star Wars: Los Últimos Jedi

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Star Wars: Los Últimos Jedi

Enfrentarse al desafío de continuar el legado de la magnánima franquicia de Star Wars, es un reto que no sólo debe tomarse con precaución, sino también con valentía. “Star Wars: Los Últimos Jedi” se posiciona en la cartelera con el camino bien pavimentado. Tras la sorpresiva aparición de “The Force Awakens” (2015) y el arrollador éxito de “Rogue One” (2016), el episodio ocho tiene por desafío mantener (y elevar) la barra de calidad que sus dos antecesoras han cimentado. Así como sus protagonistas tienen la responsabilidad de hacerse cargo del lado luminoso y oscuro de La Fuerza, esta película tiene como meta no sólo entretener y dar taquilla, sino cambiar el paradigma con el cual la saga se ha abordado en sus cuarenta años de historia.

La película retoma donde nos dejó el episodio VII. La primera orden ha destruido a la nueva República y, a pesar de haber perdido la base Starkiller, su superioridad militar respecto a la resistencia deja a los rebeldes al borde de la desaparición. Por otro lado, la chatarrera sensible a La Fuerza, Rey (Daisy Ridley), intenta traer de vuelta a la resistencia al legendario y deprimido Jedi, Luke Skywalker (Mark Hamill). La paz en la galaxia pende de un hilo y las fuerzas de ambos bandos se jugarán todas sus cartas en un choque inevitable, del cual uno de los dos no saldrá bien parado.

La trama de “Los Últimos Jedi” no deja espacios para respirar. Juega a tres bandas argumentales que consiguen conjugarse con la armoniosa astucia que sólo Disney parece conocer: la tensa acción, la sensible introspección y la rápida comedia. Porque sí, “Los Últimos Jedi” encaja perfectamente en la efectiva fórmula de las películas de Marvel; un equilibrio eficaz entre el vértigo, la intimidad y el cómodo drama, todo condimentado con amplias dosis de risas fáciles. Gracias a esto, la trama planteada por el director y guionista, Rian Johnson, consigue avanzar rápidamente y no deja muchos momentos para la discusión (aunque después del análisis ciertas cosas no cuadran mucho). Aun así, la historia se hilvana perfectamente con la línea editorial planteada en “The Force Awakens”, o más bien consigue madurar esas directrices y las empuja hacia los límites que su cinética narrativa permite. El guion avanza en tres líneas narrativas que progresan con una lógica aceptable y que consigue sumergirnos en el suspenso, la intriga y, sobre todo, la sobretonal emoción que la película pretende ostentar.

Los personajes se dividen en dos grupos claramente definidos: la nueva generación y las antiguas leyendas. Finn (John Boyega) y Poe Dameron (Oscar Isaac), rostros habituales, encabezan cada uno un arco argumental cargado de tensión y contratiempos. Finn juega un papel fundamental en el desarrollo de la trama entre la resistencia/primera orden y, aunque sus acciones se delimiten más por el azar que por mérito propio, consigue desarrollar una historia funcional y sin vueltas muy complejas. Dameron, por otro lado, finalmente protagoniza la trama que se le debía desde el episodio pasado y, como comandante de la resistencia, se enfrenta a decisiones morales que conllevan a enfrentar un tópico recurrente en el universo Star Wars: la impetuosa juventud versus la sabiduría que da la experiencia ¿Qué es más necesario, mártires o líderes? Una reflexión que la franquicia había obviado y que, por fin, se materializa con orgánica eficacia en la trama del piloto más hábil de la resistencia.

Pero todo esto no es más que un acompañamiento para lo realmente interesante, Rey y Kylo Ren (Adam Driver), quienes se roban toda la atención del filme al ser, quizás, los personajes de la franquicia fílmica que mayor conexión tienen con La Fuerza. En este punto, Johnson consigue un sorprendente manejo del suspenso y la inmersión. Nos mantiene capturados durante toda la película en espera a ver cómo se resuelven las dudas planteadas en el episodio anterior y consigue cosechar un crecimiento, si bien no sobresaliente, al menos creíble de sus nuevos héroes. El manejo del misterio y la intriga en la trama de los dos sensibles a La Fuerza es el punto más destacado de esta historia, la cual no termina por sorprender, pero si consigue coherencia y solidez respecto a los personajes que construye. Rey evoluciona, con sentido y razón, pero sigue siendo un personaje plano y bidimensional, mientras que Kylo Ren no hace más que avanzar, a veces desde la puberta hipérbole, como el gran protagonista de la nueva franquicia.  Ambos son los indiscutibles líderes de esta nueva camada de películas, quienes, en distinta medida, mantienen con vida la ambigüedad que implica La Fuerza, la luz y el lado oscuro; lo correcto y lo necesario.

Por otra parte, es imposible obviar a las leyendas Luke Skywalker y Leia Organa (Carrie Fisher). La princesa cumple su rol como general y personaje de apoyo, mientras que Luke, en esta faceta decaída y cabizbaja, entrega una interesante interpretación como último y decadente maestro Jedi. En este punto vale la pena detenerse, pues Disney parece no tener escrúpulos en volver evidente su divorcio con el legado de George Lucas y continuar con su insípido manejo de los personajes clásicos. Los hermanos Skywalker tienen limitados momentos propios a lo largo del filme, pero, por cómo se les aborda, pareciera que cuarenta años de legado súbitamente han desaparecido en provecho de los nuevos protagonistas. Asimismo, los secundarios “de antaño” han desparecido casi por completo y sus participaciones son limitadas a la comedia y los gags. Una lástima.

En lo técnico la película es un acierto en todas sus áreas. Fotográficamente, la madurez de la saga salta a la vista. Diversos fotogramas nos entregas variadas metáforas visuales que nos hablan del mundo interno de los personajes, como la frustración que siente Luke o la soledad que rodea a Rey y Kylo. La música, a cargo del maestro John Williams, se empareja con el montaje y levantan escenas enteras, entregándonos un espectáculo de vértigo, suspenso y emociones.

Visualmente el filme es un éxito en justa regla. La brutal pericia de la post producción demostrada por LucasFilm en las dos entregas anteriores alcanza su peak en este momento, dando vida a mundos llenos de detalles (el caso de los planetas) y dotando de espectacularidad toda la marcialidad de la Nueva Orden. En terrenos espaciales, las batallas están logradas bastante bien y, aunque limitadas, divierten dentro de lo posible. En general los combates, espaciales y terrestres, no son el plato fuerte del filme (en comparación con la suprema “Rogue One”), no así las coreografías e intrépidas batallas de sables láser y similares, las cuales deslumbran gratamente. Esta es una película que visualmente envejecerá muy bien y cuyos méritos en ese apartado no pasan solamente por la solidez de sus efectos especiales, sino también por la clara sensibilidad detrás de su visión fotográfica y su armado de montaje.

“Los Últimos Jedi” finalmente se libera de la mochila que implica cargar con ocho películas en su espalda y, a la velocidad de la luz, emprende vuelo propio en pos de la nueva generación, tanto de héroes como de espectadores. Los tiempos han cambiado y así mismo lo han hecho las audiencias y los realizadores, por lo que es obvio que la narrativa de Star Wars mute hacia la sintonía de Disney y sus otras patentes: comedia fácil, villanos planos y héroes bidimensionales que coexisten en una trama de manual escrita por talentosos guionistas. Si “The Force Awakens” fue un evidente tributo a la trilogía original, “Los Últimos Jedi” toma limitados y puntuales elementos de la saga, les da identidad propia y consigue entregarnos algo jamás visto, nuevo y propio. Quienes esperen revisionar “The Empire Strikes Back” (1980), acá no la van a encontrar. La saga ha tomado su propia ruta y, salvo puntuales momentos, delimita un nuevo camino por el que continuará la franquicia; no hay vuelta atrás. El filme es el heredero perfecto para la línea editorial planteada en el episodio VII, la hija prodigio de la space opera de J.J. Abrams. Sea esto bueno o malo, sólo el tiempo lo dirá.


Título Original: Star Wars: The Last Jedi

Director: Rian Johnson

Duración: 152 minutos

Año: 2017

Reparto: Daisy Ridley, John Boyega, Adam Driver, Óscar Isaac, Mark Hamill, Carrie Fisher, Domhnall Gleeson, Benicio del Toro, Laura Dern, Gwendoline Christie, Kelly Marie Tran, Lupita Nyong’o, Anthony Daniels, Andy Serkis, Warwick Davis


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