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Entre La Razón y La Locura Entre La Razón y La Locura

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Entre La Razón y La Locura

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El lenguaje como una forma de explorar los vestigios de una cultura parece ser un tema con abundantes rincones a explorar, particularmente si el argumento está enfocado en la construcción de un registro tan extenso como un diccionario. La primera edición del Diccionario Oxford de la Lengua Inglesa fue publicada en 1928, luego de décadas de trabajo en su investigación y confección. Además de la importancia de aquel compendio, varias historias rondan alrededor de su creación, siendo la del doctor William Chester Minor una de las más curiosas; historia base del libro “The Surgeon Of Crowthorne” escrito por Simon Winchester.

A mediados del siglo XIX, el profesor James Murray (Mel Gibson) comienza a trabajar en la primera edición de lo que será el Diccionario Oxford de la Lengua Inglesa. Para esta ardua tarea, necesito la colaboración de muchos voluntarios, entre ellos, el doctor William Chester Minor (Sean Penn), un asesino encarcelado en una prisión para criminales con trastornos mentales, pero que colaboró con más de diez mil entradas en el diccionario.

La adaptación del libro no fue fácil, pues varios problemas de producción llevaron a retrasar su estreno y los problemas legales entre Icon Productions –productora de Mel Gibson y Voltage Pictures– llevaron a terminar la cinta de manera abrupta, incluso cambiando a su director en los créditos, terminando en las manos de P.B. Shemran.

“Entre La Razón y La Locura” se presenta en una primera instancia como dos historias paralelas avanzando al mismo tiempo y, aunque no parece haber una conexión entre ambas, los caminos de sus protagonistas, dos hombres completamente distintos, están destinados a cruzarse. Por un lado, el confuso crimen y posterior encarcelamiento del Doctor William Chester Minor, quien exhibe claras señales de demencia, la que ha quebrantado su identidad y ha terminado hundiendo a quien es reconocido como una persona de renombre y de una inteligencia envidiable. Pero el asesinato por error de un hombre inocente ha provocado que su libertad sea negada y así es llevado a una prisión para criminales con trastornos mentales. En este lugar tendrá que lidiar con las consecuencias de sus actos, pero también con el laberinto que resulta ser su mente, y gracias a la ayuda de los guardias de la prisión, puede enfocar sus obsesiones en libros y sus notas.

Por otra parte, cuando se solicita la colaboración del profesor James Murray para empezar a confeccionar el diccionario, no tan sólo su vida cambiará, sino que también la de su familia, quienes deben acomodar su rutina para poder apoyarlo, particularmente su esposa, quien siempre es caracterizada como un personaje que sirve como soporte emocional, pero que, a la vez, tomará un papel preponderante una vez que el material en el que ha trabajado su esposo se vea cuestionado y la vida de este se cruce con quien será un símil bastante particular.

En un principio, y a partir de la forma en la que la vida de ambos hombres es expuesta, no pareciera haber grandes semejanzas, pues a través de secuencias que se van intercalando, la biografía de ambos aparenta ser completamente diferente. Sin embargo, el concepto que los une tiene que ver con la obsesión, puesto que ambos están persiguiendo objetivos de alta complejidad y no descansarán hasta lograrlos. Una vez que la noticia del proceso de creación del diccionario llega a las manos de Minor y este envía la primera entrada, el intenso lazo intelectual entre ambos hombres se crea de casi manera inmediata, y es en este momento cuando la cinta comienza a tomar un ritmo más ágil y se encausa el relato hacia la dualidad que estos personajes representan, llegando hasta un punto donde la locura y la inteligencia dialogan enérgicamente y ambas personalidades crean una línea difusa sólo con el objetivo de encontrar las respuestas a lo complejo del proceso de desentrañar una lengua.

Si bien, las semejanzas y el antagonismo de ambos personajes están bien representadas y logran conducir la narración hacia un objetivo claro, los problemas aparecen cuando este objetivo se ve borroso una vez que se acercan a él, puesto que existe cierta disonancia entre el camino trazado y su desenlace, tal como si los problemas de producción se dejaran notar en el producto final. Caracterizada por un ritmo que avanza a paso lento y una infundada extensión del metraje, a la cinta se le dificulta dar con un cierre satisfactorio que pueda mezclar los hechos, personajes y el relato presentado. Por lo tanto, se puede establecer “Entre La Razón y La Locura” como una película que logra retratar adecuadamente la dualidad entre la locura y la inteligencia a través de personajes complejos en su construcción, quienes logran sostener el relato, pero no lo suficiente para mantener una historia que pierde atractivo a medida que avanza.


Título Original: The Professor And The Madman

Director: Farhad Safinia

Duración: 124 minutos

Año: 2019

Reparto: Mel Gibson, Sean Penn, Natalie Dormer, Ioan Gruffudd, Jeremy Irvine, Brendan Patricks, Adam Fergus, Kieran O’Reilly, Bryan Quinn, David Crowley, Olivia McKevitt, Steve Coogan


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Mystify: Michael Hutchence

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Michael Hutchence

La mayor trampa de un documental musical es caer en el éxito objetivo más que en la potencia de los fracasos subjetivos. De hecho, cuando aquello ocurre, se olvida la fuerza de lo documental y se queda la predominancia de la música, de la figura, pero más allá de cualquier cosa, un hálito a discurso oficial que, pese a ciertos bemoles, no se advierte en “Mystify: Michael Hutchence”. Y eso es vital para que el trabajo evite quedarse a medio camino entre el brillo de una estrella de la música popular australiana y las tormentas que pueden aquejar a alguien que elige el aislamiento por sobre la petición de ayuda a los cercanos.

La historia de Michael Hutchence podría ser pensada como la del ascenso y caída de INXS, conjunto clave para el pop-rock australiano, con una influencia mundial que se desvaneció más rápido de lo debido. Pero lo cierto es que la vida de Hutchence, y todo lo que la rodeaba, exigía un trabajo puntilloso y bien hilvanado. Eso es lo que el director Richard Lowenstein comprendió a la perfección, desde el armado estructural de la trama hasta la sensible decisión de que el relato fuera coral, sin entrevistas en cámara, sólo material de archivo y entrevistas en off, lo que puede mostrar ciertas incongruencias a nivel de guion, pero sin duda que permite mirar con diferentes ángulos la vida de Michael.

En vez de mostrar los hitos de INXS, como haría un documental clásico, por ejemplo, “Queen: Days Of Our Lives” (2011), lo que se va construyendo en “Mystify: Michael Hutchence” es cada parte de la persona detrás de la carismática, sensual y misteriosa figura del vocalista de la banda. Sus relaciones sentimentales, incluyendo testimonios de parejas históricas, como Michelle Bennett, Kylie Minogue o Helena Christensen, van dando a conocer no sólo los detalles de esos pasajes de la vida de Hutchence, sino también construyendo las certezas y dudas que él tenía consigo mismo, generando un puente entre sus historias en el presente narrado y su pasado, sus raíces familiares, y también sus intereses más allá de la música.

Algo que llama la atención es el nivel de extensión del archivo propio que tenía Michael Hutchence, incluso en su adolescencia, con material en video que mostraba lo que había detrás de las imágenes ya conocidas, permitiendo así que el retrato sea aún más fidedigno porque no hay necesidad en rellenar el documental con registros en vivo o entrevistados en pantalla. En vez de ello, la presencia del cantante es intoxicante, con pocos respiros, en un cúmulo de información que aprieta el pecho y dificulta la respiración, entregando parte de la experiencia que implicaba para el protagonista ser parte de su propia historia.

El punto más cercano a la creación de una historia oficial sobre Hutchence puede ser la forma cándida en la que se habla de drogas en el documental, algo que puede llevar a equívocos respecto a la influencia de este tipo de sustancias en la historia general o en sucesos específicos. Pero, fuera de ello, los roces creativos, administrativos, sentimentales o familiares se exponen con la suficiente imparcialidad como para entender que había una acumulación de experiencias más allá de las drogas, y que tenerlas lejos de la mira no era un acto de saneamiento, sino que de perspectiva para comprender cómo una vida puede recibir tantos estímulos externos e internos, como para que las drogas no parecieran ser tan fuertes.

El mayor problema en este trabajo audiovisual –que en lo técnico está claramente pensado para una sala de cine, desde la mezcla de sonido hasta la disposición de textos en pantalla– está en el guion, que cae en las trampas del relato coral y deja cojas algunas patas de la historia. “Mystify: Michael Hutchence” es exigente porque la cantidad de información, descripción y emoción dispuesta en pantalla es grande, y puede ser un tanto desconcertante para quien no sea conocedor de la historia de INXS o de su protagonista, pero también es parte de la experiencia, que en este caso, tal como el título de la obra, intenta engañar a quienes creían conocer al artista sólo por la altura de su figura, dando cuenta de todo lo auténtico que en verdad tenía un creador cuya pérdida más terrible no es la musical, sino la humana.


Título Original: Mystify: Michael Hutchence

Director: Richard Lowenstein

Duración: 102 minutos

Año: 2019

Reparto: Michael Hutchence, Patricia Hutchence, Kylie Minogue, Helena Christensen, Bob Geldof, Paula Yates, Lesley Lewis


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