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Araña

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Particularmente para la historia de nuestro país, la ficción ha servido como un medio artístico donde la reflexión frente al pasado y la reconstrucción de nuestra memoria ha sido indispensable para mirar hacia el futuro. Por lo que en muchas ocasiones se ha hablado de las particularidades políticas de las producciones cinematográficas chilenas. “Araña” marca el regreso de Andrés Wood al cine después de ocho años del estreno de “Violeta Se Fue A Los Cielos” (2011), y se enfoca en el frente nacionalista Patria y Libertad, grupo paramilitar creado en 1971, basado en ideas fascistas y nacionalistas en oposición al gobierno de la Unidad Popular de Salvador Allende, marcando también el retorno del director desde “Machuca” (2004) a cintas que toman el contexto político de Chile previo al golpe militar de 1973.

La nueva película de Wood se centra en dicha organización, enfocándose en tres de sus integrantes: Gerardo (Pedro Fontaine / Marcelo Alonso), Inés (María Valverde / Mercedes Morán) y Justo (Gabriel Urzúa / Felipe Armas). Durante las actividades que el grupo realizaba contra el gobierno de Allende, el triángulo amoroso se forja, creando deslealtades y traiciones. Cuarenta años más tarde, el regreso de Gerardo pone en jaque las vidas de sus ex compañeros.

La cinta tiene como indudable objetivo el diálogo que se establece entre el pasado y el presente, creando los puentes necesarios para la reflexión frente a los hechos del ayer y sus evidentes efectos en el Chile de hoy, y cómo los protagonistas de esta historia lidian con fantasmas que aún los persiguen. Para lograr esta meta, el relato nos sitúa en el año 2018, donde tres personajes viven una vida adulta distante del espíritu joven y revolucionario que los caracterizaba; sus biografías parecen manchadas y cada uno ha decidido batallar o eludir quiénes eran hace cuarenta años, por lo que, a través de flashbacks ubicados en 1971, se va restaurando y completando esos trozos de una historia que parece incompleta. Y, aunque el relato permite contextualizar la época y se dedica a mostrar en detalle lo que estaba ocurriendo extraoficialmente, este no pretende explicar desde dónde nacen las ideologías que los personajes llevan como estandartes, pero sí se centra en el complejo triángulo interpersonal que se estaba gestando.

Los tres protagonistas de “Araña” se caracterizan por su particular complejidad, pues, una vez que Gerardo ingresa a militar en el frente nacionalista y al mismo tiempo a la vida del joven matrimonio compuesto por Inés y Justo, el inevitable desmoronamiento de su vida se empieza a acelerar, complicando cada vez más los conflictos personales y políticos por los que atraviesan. Y aunque las identidades de estas tres personas están exhibidas con vulnerabilidad y total honestidad, no están expuestas para una conexión a través de la empatía y la fácil identificación; por el contrario, sus discursos son develados sin tapujos con el objetivo de documentación frente a las ideologías que levantaron al grupo paramilitar y lo hicieron caer dos años más tarde, después del golpe militar de 1973.

Los saltos a la narración en el presente van complementando las características que estos personajes –ya con varios años a cuestas– muestran sin disimulos o engaños, y si bien esta historia no pretende ser una crónica o documentar objetivamente el viaje de estas personas, no deja de ser el reflejo de una realidad notoria, y evidencia la falta de redención a la que la ficción nos tiene acostumbrados. Por lo tanto, en ellos sigue vivo el fuego de las ideas que iniciaron al movimiento paramilitar en una primera instancia, y su humanidad es desnudada y puesta como conflicto frente a lo que el público pueda reflexionar sobre sus actos.

La dirección de Andrés Wood describe con una gran factura visual una época aún presente en la memoria. Además del paralelo y el viaje temporal establecido con sus personajes, el diálogo entre pasado y presente es aún más crudo cuando se centra en las consecuencias sociales y el estado actual de nuestro país, haciendo innegable la representación que se propone frente a la ideología de extrema derecha que se ha evidenciado con más fuerza en el último tiempo, y cómo la sensación de nacionalismo y pertenencia sigue latente.

“Araña” resulta ser una producción que arriesga en términos visuales y en su propuesta narrativa, pues, por un lado, la construcción de sus personajes da cuenta de un relato de abundante complejidad, y por otro, se caracteriza por exponer un extremo ideológico que se prefiere evitar, pero con una presencia innegable, por lo que la cinta de Wood invita a la reflexión sobre la memoria y sus consecuencias en la actualidad.


Título Original: Araña

Director: Andrés Wood

Duración: 120 minutos

Año: 2019

Reparto: Mercedes Morán, Marcelo Alonso, María Valverde, Felipe Armas, Pedro Fontaine, Caio Blat, Gabriel Urzúa, Mario Horton, María Gracia Omegna, Jaime Vadell


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Midsommar

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Midsommar

“Midsommar”, el segundo largometraje de Ari Aster, logra reafirmar un estilo particular de dirección para abordar el terror. A diferencia de “Hereditary” (2018), su película anterior, aquí la idea de la ritualidad es abarcada desde una puesta en escena que ya no es oscura y nocturna, sino que totalmente iluminada para transmitir una idea pureza y virginidad.

Dani (Florence Pugh) es una joven estudiante que acaba de sufrir el fallecimiento de su hermana y de sus padres. Christian (Jack Reynor), su pareja, es el único lazo que la contiene frente a sus constantes crisis, pero la relación de ambos se encuentra en un momento de inestabilidad. Dani se entera por el grupo de amigos de él de que viajarán todos juntos a Suecia, donde se celebrará un evento especial de la comunidad a la que uno de ellos perteneció. Por compromiso, Christian decide invitarla. Entregados a admirar y participar de este festival de verano, al poco tiempo son testigos de rituales que son a lo menos duros de mirar, y de los cuales inevitablemente se van volviendo parte, hasta convertirse en pilares fundamentales de la celebración.

La construcción de esta historia gira en torno a lo desconocido y lo ajeno que resulta para los personajes todo lo que está por ocurrir en esta semana de festividad de acuerdo a las creencias de los mismos participantes. Sin embargo, estas son mostradas con antelación al espectador, por lo que el desarrollo de la película no estaría marcado precisamente por la sorpresa de los acontecimientos, y más bien se avanza a través de ella como compañeros de su protagonista, interpretada por Florence Pugh, quien encarna perfectamente a este personaje atormentado y confundido, siendo parte de un universo que no entiende, pero del que se sumerge casi sin darse cuenta.

Si bien, el guion juega con darle un carácter de “cultural” o una justificación religiosa a las acciones de sus antagonistas –ya que los mismos personajes mantienen la intención de una investigación antropológica–, no profundiza en ello, para así dejarnos principalmente con la sensación de terror frente a imágenes crudas que no pueden ser fácilmente entendidas por quienes no somos parte de esa espiritualidad, la que, a su vez, pareciera tener un futuro ya predeterminado.

Ari Aster crea así una atmósfera de ensoñación acorde a los estados de sus personajes, drogados con las pócimas, la belleza del lugar y lo extraño de los distintos acontecimientos. El Midsommar es representado desde la dirección de arte a través de un espacio que se presenta como pulcro y perfecto, con los colores cálidos del verano y el colorido de las flores. La fotografía, por su parte, forma una especie halo blanco que remite a un lugar paradisíaco, bañado con la luz del sol, el que se distorsiona de manera interesante en ciertos momentos para enfatizar un estado mental abierto a “la influencia”.

La calidad en las distintas áreas técnicas del cine del director logra formar una pieza de valor artístico que es sin duda un aporte para el género de terror, sin embargo, si bien aquí de todas maneras juega con elementos de suspenso a través de la música o sus movimientos de cámara, “Midsommar” no resulta una película que deje con una sensación constante de demasiado miedo ni terror, sino más bien de una espera frente a lo que está por venir y una contemplación constante.

Conociendo a grandes rasgos los elegantes mecanismos técnicos que le dan a Aster un carácter de autor al que vale la pena seguir el rastro, su tercer filme exigirá dar un paso más allá respecto de cómo abordar situaciones “terroríficas”, donde quizás su mayor desafío sea el de seguir mezclando una buena historia de terror o suspenso con una hermosura de imágenes y sonidos que le den otra capa de profundidad o, al menos, algún tipo de cuestionamiento de la misma, y así poder ver las dos caras de la moneda, es decir, poder percibir lo “especial” que ve el antagonista respecto a eso que a nosotros nos da terror. En este sentido, no remitirse al susto exclusivamente por lo brutal e inesperado, sino que enlazarlo con una mirada artística, que necesite cada vez menos sustentarse en los clichés, continuando también con una construcción de personajes y dirección de actores impecable, que puedan transmitirnos una historia completamente ajena al espectador, pero a la vez cercana y posible.

“Midsommar” resulta una película que aborda el terror desde un interés cercano a la antropología, que, al igual que “Hereditary”, explora la idea del ser parte de una comunidad con ciertas creencias y tradiciones que ya tienen un plan establecido para los protagonistas, y de los que ellos no están enterados, pero que, en el caso particular de esta cinta, propone crear un contraste entre prácticas brutales y una apariencia visual pura o virginal, idea que pudo haber sido explotada más profundamente para generar un impacto potente en el espectador, y que acá no se consigue del todo. De todos modos, cabe destacar que, en lo que va de su filmografía, Aster logra unas gloriosas escenas finales, que dejan con una sensación perturbadora e incómoda de, a pesar de todo, estar admirando algo realmente bello.


Título Original: Midsommar

Director: Ari Aster

Duración: 147 minutos

Año: 2019

Reparto: Florence Pugh, Jack Reynor, Will Poulter, William Jackson Harper, Ellora Torchia, Archie Madekwe, Vilhelm Blomgren, Julia Ragnarsson, Anna Åström, Anki Larsson


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