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Cazafantasmas

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En menos de un año, dos de las sagas más exitosas de la historia del cine comercial fueron retomadas. “Star Wars: The Force Awakens” (2015) continuó la historia galáctica 30 años después de donde había quedado en el episodio VI. Usando a los personajes clásicos como especie de muletas, el Episodio VII introdujo tres nuevos protagonistas, que rápidamente fueron aceptados por el público y los fanáticos. Por el otro lado está el caso de “Jurassic World”. La más reciente entrega de la saga de los dinosaurios, presentó una historia y personajes completamente nuevos. A pesar de esto, la película estaba regada de referencias y pequeños detalles que aludían a sus antecesoras. Algunos más sutiles y logrados que otros, la cinta dejaba en claro sus intenciones bicéfalas de renovarse y, al mismo tiempo, mantener enganchados a los seguidores originales. Aunque ninguna de estas dos películas fueron anunciadas formalmente como reboots de las originales, ambas se sintieron como una adaptación actualizada y moderna del material original. En este sentido, la versión 2016 de “Cazafantasmas” se para de manera más honesta que sus coetáneas. Y a pesar de que el resultado no GHOSTBUSTERS 01es perfecto, sí es más novedoso.

Cuando un incidente vuelva a reunir a las doctoras especializadas en lo paranormal, Erin (Kristen Wiig) y Abby (Melissa McCarthy), un nuevo equipo de caza fantasmas hará su debut en las calles de Nueva York. Acompañadas por la ingeniera y científica loca, Jillian (Kate McKinnon), y la experimentada neoyorkina Patty (Leslie Jones), este grupo deberá hacer frente al plan de Rowan North (Neil Casey), un ermitaño perverso.

Siendo totalmente honestos, “Cazafantasmas” 2016 parece adaptada desde el mismo guión de la original. Dejando un par de detalles y momentos de lado, su historia es prácticamente la misma. Sin embargo, es la manera en que esta historia es rellenada lo que le da su gracia a esta versión, al mismo tiempo que el empuje suficiente para separarse de la pesada sombra de su antecesora.

Teniendo en cuenta que la “Cazafantasmas” de 1984 tenía como protagonistas a algunos de los mejores comediantes que ha producido el célebre programa Saturday Night Live (SNL) –un histórico y GHOSTBUSTERS 02prestigioso campo de entrenamiento para comediantes estadounidenses–, era necesario que quienes los reemplazaran estuvieran al mismo nivel. Sin ir más lejos, se optó por incluir a dos veteranas de SNL. Kristen Wiig y Kate Mckinnon son excelentes exponentes del humor que ha cultivado el programa a lo largo de sus más de treinta años: la improvisación verbal llena de referencias a medio camino entre lo inteligente y el absurdo más absoluto.

A ellas se les suman Melissa McCarthy y Leslie Jones, quienes no se quedan atrás. McCarthy especialmente, quien a veces tiende a exagerar sus interpretaciones, aquí está muy contenida, aprovechando más su ritmo y tino para la comedia que su facilidad para la histeria. A pesar de esto, es Mckinnon quien realmente destaca, debido a que su personaje es el que fue escrito con mayor espacio para la exageración, lo que es aprovechado maravillosamente por la actriz. Tomando tanto del carácter volátil del doctor Emmet Brown de “Back To The Future” como de la confianza en sí mismo de Bill Murray en la “Cazafantasmas” original, Mckinnon entrega un personaje completamente novedoso a la saga. Por lo mismo, es agradable constatar que el director Paul Feig estaba consciente de esto: no pasan ni cinco segundos sin que una toma enfoque a Jillian Holtzmann, y cada una de ellas es un éxito.

GHOSTBUSTERS 03Pero donde el diálogo y la interpretación de las protagonistas es el punto fuerte, la película también tiene sus debilidades. La más molesta es su edición. A ratos demasiado rápida, y en otros demasiado obvia, siempre es confusa, y es imperdonable que una cinta de este nivel de producción demuestre una falta así de clara. Junto con esto, las escenas de acción resultan bastante opacas, siendo a ratos casi un estorbo para la comedia. La gran excepción a lo anterior es una secuencia dedicada íntegramente a las habilidades de Jillian Holtzmann con la pistola de rayos; que por lo demás, son prodigiosas.

Teniendo en cuenta las expectativas, y en muchos casos odio al que se ha tenido que enfrentar esta película desde incluso antes de que comenzara su filmación, sus resultados huelen más a éxito que a desastre. Esto en no menor parte debido a que las referencias a la anterior –y hay varias– nunca llegan a entrometerse en la historia. Quizás la clave es que los hechos de la “Cazafantasmas” clásica nunca son mencionados, lo que sí ocupó una molesta cantidad de tiempo en “Jurassic World”. Las referencias a la cinta del ’84 –desde cameos del elenco original hasta chistes indirectos– son empleadas más como saludo a la bandera que como intentos por relacionar una película con la otra.

Por Lucas Rodríguez

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1 Comentario

1 Comentario

  1. Omar Sa Nuñez

    21-Jul-2016 en 1:48 pm

    Vamos ! Fue como ver un capítulo de SNL con un gran presupuesto en efectos. Estamos hablando de cine y esta película como ustedes dicen no tiene renovación en la forma… Creo que no es justo aceptar un cine tan fácil

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Cine

David Lynch: The Art Life

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David Lynch: The Art Life

A través de su filmografía, y con el reciente regreso de “Twin Peaks”, David Lynch ha demostrado ser uno de los autores más prolíficos y complejos de las últimas décadas. Desde su primer largometraje, “Eraserhead” (1977), que su imaginario significa entrar a mundo de sensaciones donde representaciones visuales de la psiquis se vuelven tangibles. Debido a lo intrincado que podría ser su forma de narrar, experimentar su obra exige conectar con lo sensorial, pues su trabajo busca crear reacciones y evocar emociones. El director de “Blue Velvet” (1986) y “Mulholland Dr.” (2001) ha sido capaz de construir un estilo reconocible gracias las características que su obra comparte, en un estilo vago e incierto, pero envolvente, donde lo inexplicable convive con personajes que se ven atrapados en mundos complejos.

Dirigido en una colaboración entre Rick Barnes, Jon Nguyen y Olivia Neergaard-Holm, el documental “David Lynch: The Art Life” se centra en el trabajo artístico pictórico del cineasta, mientras se va creando un relato autobiográfico de sus primeros años formativos y su acercamiento al arte, sirviendo como puente entre sus inicios en esta disciplina y sus primeras obras cinematográficas.

Las conversaciones de tres años entre los realizadores y el director estadounidense son condensadas en una hora y treinta minutos, en un relato íntimo en la voz del mismo Lynch. El hecho que sea construido como un monólogo produce una atmósfera más natural y cercana con el director, así también adjudicando un punto de vista donde el espectador sólo observa cómo se mezcla su creación artística y su biografía. La voz en off de Lynch se hace omnipresente en un montaje que mezcla al artista trabajando en sus obras plásticas, en su estudio en Los Angeles –a veces acompañado de su pequeña hija, Lula– intercalando material biográfico como fotografías, videos de archivo y sus pinturas.

La autobiografía que acompaña el viaje visual habla de sus inicios, vida familiar, la relación con sus padres y cómo su influencia inevitablemente ayudó a formar su primera relación con al arte, siendo capturado por esta disciplina cuando decide mudarse a Filadelfia, donde pudo estudiarlo de manera profesional. Y es a través de todas estas experiencias e historias acumuladas que se juntan para inspirar gran parte de su trabajo, y cómo en el proceso de absorber, internalizar y plasmar se ha moldeado un imaginario enigmático y surrealista.

Claramente el foco de este registro documental está puesto en sus creaciones plásticas, concebidas a partir de distintos materiales y mezclando técnicas pictóricas que le dan la libertad de crear pequeños universos, en cuadros que perfectamente podrían ser sacados de alguna de sus películas. Por otra parte, los realizadores utilizan estas obras en el montaje no tan sólo como un apoyo visual, sino también para poder crear pequeños episodios visuales que enfatizan los relatos en off, y utilizando los textos que el mismo Lynch incorpora en sus cuadros, se destaca el estado emocional del relato. Por último, el uso de stop motion le agrega un dinamismo a la narración, haciendo de estas obras pequeñas escenas de la vida del artista, donde algunas de ellas contienen personajes que parecen atrapados en distintas realidades.

Este documental termina siendo un estudio del autor en un estado mucho más primitivo, además de una exploración íntima, donde se logra ver el mundo a través de sus ojos y se puede conocer con frescura una etapa de descubrimiento y creación artística. No es un retrato biográfico de principio a fin, tampoco se centra en una obra en particular, sólo es un acercamiento a procesos creativos desde una mirada de total naturalidad y comodidad por parte del cineasta.

Para entender el universo interior de David Lynch, y posteriormente apreciar con mayor profundidad su trabajo, es importante considerar todos los aspectos y los procesos de creación que lo han llevado a posicionar su nombre y ser poseedor de un estilo particular y reconocible. Así, este documental logra dar a conocer ese otro aspecto del cineasta, un lado que tiene relación con su configuración estética. Se vuelve importante conocer y revisar su filmografía, no necesariamente para poder entender este relato –sólo se cita a sus primeros cortometrajes y las primeras etapas de producción de “Eraserhead”–, aunque sí puede servir como complemento para enriquecer este acercamiento diferente y privado.


Título Original: David Lynch: The Art Life

Director: Jon Nguyen

Duración: 88 minutos

Año: 2016

Reparto: David Lynch, Documental

 


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