Conéctate a nuestras redes

Cine

Buscando A Nemo 3D

Publicado

en

“¿Vale la pena ver una película en 3D?” es una pregunta que resuena en las conversaciones de amigos, en las filas de los cines y hasta en la inmensidad de Internet. La tecnología no es para nada una invención reciente, ha acompañado al cinematógrafo más de la mitad de su existencia. Sin embargo, es con el advenimiento y masificación de los formatos digitales, tanto en la producción como en la exhibición, que las tres dimensiones se han tomado las producciones hollywoodenses en serie. Esto ha llevado a que sólo directores con una autonomía relativa puedan negarse a realizar los blockbuster de temporada para ser vistos con anteojos especiales, citando el caso de “The Dark Knight Rises” (2012), donde Nolan mismo aclaró que “no conocía a nadie que le gustara realmente el 3D”. Por otro lado, hay directores que son capaces de experimentar en el formato, como sucedió en “Hugo” (2011) de Martin Scorsese, con un resultado decepcionante. Poderoso caballero es Don Dinero, versa un dicho, y quizás donde más se materialice es en los reestrenos en 3D, tal es el caso de “Buscando A Nemo” (2003), quizás uno de los mayores éxitos de Pixar en la primera década del siglo. Más allá de su valor cinematográfico, la interrogante respecto a este visionado y a otros tantos relanzamientos en este formato, es “¿gana algo la película en 3D?”.

Es bastante probable que la mayoría de quienes lean este comentario ya hayan visto la cinta, pero como estamos atrapados por las formalidades, igualmente será detallado. Marlin es un pez payaso a punto de ser padre de 400 pequeños peces, junto a su esposa Pearl. Un depredador lo deja viudo, y solo con uno de ellos, Nemo. Tiempo después, este pequeño pez tendrá su primer día de escuela, y en un accidente es atrapado por un buzo. Es entonces cuando Marlin decide rastrear su pista y seguirlo, encontrando en el viaje a la pez Dory y a un abanico de excéntricos personajes, que lo ayudarán en su aventura.

Para continuar, es necesario poner en la mesa una carta importante: este redactor no había visto antes la película, ni en su formato original, en video o en la TV. El tiempo es algo que pesa en el arte, sobre todo en uno con tanta oferta como es el cine. Nueve años no son mucho, aunque en el estado actual de la industria, permiten la proliferación de millares de títulos y propuestas fácilmente olvidables. El punto es otro. Porque esos mismos nueve años ahora permiten evaluar el abanico de obras de Pixar con mayor perspectiva, y la complejidad narrativa y temática de “Buscando A Nemo”, aunque está a la altura, no supera a cintas fundamentales del catálogo del estudio norteamericano, como “Ratatouille” (2007), “Wall-E” (2009) y “UP” (2010). Pero, y tal como funciona en los directores que podemos considerar “autores”, el trabajo de Pixar funciona como un todo inteligente, que enaltece la vieja tradición del cuento para niños como acto pedagógico de costumbres y principios éticos, que luego aplicará cuando sea adulto. En eso no hay nada que discutir, más bien hay que agradecer, tal como sucede con el reestreno de obras clásicas, que se pueda disfrutar en pantalla gigante otra vez de películas de esta categoría.

Por eso queda la duda ya planteada con anterioridad, si realmente esta cinta gana algo con el traspaso a las tres dimensiones. Superando las escenas propias del formato (olas que salen de la pantalla, la fosa de las medusas), nada puede cambiar demasiado al ver “Buscando A Nemo” en una pantalla tradicional o con lentes especiales. La trama es la misma, las imágenes también, el efecto en los fanáticos y los niños seguirá siendo igual. En todo arte la forma es esencial al mensaje expresivo que se entrega, y en el cine más aún al ser un compendio de gran parte de las ramas artísticas, todas puestas en equilibrio para lograr algo tan simple como una historia bien contada y que emocione. Y por lo que se ve, el 3D no logra agregar nuevos elementos a la narración, o nuevas emociones y sensaciones. Simplemente es más de lo mismo, pero ahora se sale de la pantalla.

Por Juan Pablo Bravo

Publicidad
1 Comentario

1 Comentario

Responder

Comentarios

Minari

Publicado

en

Minari

“Minari” exhibe, a través de un relato sencillo, la historia de una familia coreana que llega a fines de los años ochenta a Arkansas, Estados Unidos, buscando la oportunidad de progresar a través del cultivo de vegetales coreanos, con el fin de venderlos a la creciente comunidad de dicho país. Desde que llegan al terreno donde se ubica la nueva casa familiar, el padre se ve obligado a contagiar de su propio optimismo al resto de la familia, en especial a su esposa, quien no puede evitar mencionar detalles que en un principio parecen anunciar la ruptura de la visión idílica del nuevo hogar.

Dentro de lo que parece ser una caravana sostenida sobre pilares y ruedas, se construye con resignación el nuevo hogar. Los niños parecen aceptarlo y adaptarse, pero la madre parece extrañar la ciudad desde un principio. La abuela llega de Corea con el propósito de acompañar a sus nietos, pero principalmente a su hija, a quien le cuesta lidiar con la soledad que provoca el aislado lugar.

En este punto la historia se convierte más que el sueño de una familia, en la concreción de los planes que el padre quiere cumplir para probarse a sí mismo de que es capaz de reescribir su historia, y eso resulta bastante original en la trama, ya que da espacio para que los demás personajes puedan abordar sus propias inquietudes en paralelo a algo común como el éxito de un proyecto que tiene el potencial de mejorar las condiciones de vida que afecta a la familia. También se percibe la necesidad de la madre no sólo de sacar adelante a sus hijos, sino que también de integrarse a una comunidad o, a lo menos, recuperar partes de su vida pasada, y con una poco convencional abuela ayudando a su nieto en la lucha silenciosa por superar sus propios límites.

El eje del conflicto de “Minari” se centra en la relación del matrimonio, que comienza a dar las primeras señales de un problema más profundo a través de los diálogos que se refieren a decisiones del pasado, cuyas consecuencias parecen situarse con más fuerza en el presente. Esto es justamente lo que coloca una mayor presión en el resultado de la cosecha, convirtiéndose en un acontecimiento decisivo, ya no sólo para mejorar las condiciones económicas de la familia, sino que también para evitar el desencanto definitivo de su mujer. Si bien, la premisa es bastante sencilla, la clave parece ser la naturalidad con la que transcurre la historia, y en este sentido no es necesario saturar al espectador de explicaciones o diálogos para imaginarse el camino por el que transitó la familia para llegar hasta ahí y lo que verdaderamente está en juego.

La película tiene varios elementos dramáticos, pero van develándose progresivamente, evitando la sensación de agobio que podría provocar este tipo de enfoque. En este sentido, aparte del conflicto principal constantemente presente, los acontecimientos cotidianos logran elaborar una construcción sólida de las características de los personajes y consiguen que el espectador empatice y, por momentos, se divierta con lo que sucede. El problema se presenta al mostrar las emociones de los personajes, ya que no se alcanza a profundizar en ellas, tornándose superficial a ratos en este aspecto. Esto lleva a que se vea un poco caricaturizada la figura de la abuela y que los sentimientos entre el matrimonio sólo se manifiesten en las partes en que discuten, mostrándose en las demás escenas su relación como en una especie de piloto automático. El intento de integración a la comunidad se anuncia como algo relevante, que termina por no tener ningún impacto, quedando como un antecedente más que hubiera sido interesante conocer.

En otras destacadas películas coreanas, el elemento metafórico también ha rodeado la trama, tal como se observa por medio de la piedra en “Parasite” (2019) y el palo de golf en Bin-Jip” (2004). En el caso de “Minari”, Lee Isaac Chung incorpora un vegetal que, según entienden los mismos protagonistas, renace aún más fuerte después de morir, lo que deja entrever una luz de esperanza, pese al último acontecimiento que golpea a la familia. La planta también crece y se afirma en un lugar improbable, reflejo de la fortaleza de la acción de emigrar a una cultura absolutamente diferente, que en esta historia se transmite por el esfuerzo culminante para lograr el anhelado sueño americano que parece acercarse y alejarse en distintas ocasiones.

En definitiva, el mérito de “Minari” no se encuentra en la temática de fondo porque no es novedosa; se han hecho numerosas películas sobre inmigración que incluso muestran un camino mucho más sufrido. Lo que sí es posible destacar es la forma en que se exhibe la historia, dando un espacio a todos los personajes y mezclado una situación que puede parecer desesperanzadora con situaciones cómicas, dando un respiro a la trama, y la aparición de la abuela es clave para este fin, convirtiéndose poco a poco en un personaje que posiblemente será capaz de quedar en la mente de los espectadores. Estos elementos compensan el hecho de que las emociones no alcancen a tocar del todo a los personajes y pone el foco en el curso de la historia, que se acelera de forma muy efectiva en el desenlace, terminando en un excelente final.


Título Original: Minari

Director: Lee Isaac Chung

Duración: 115 minutos

Año: 2020

Reparto: Steven Yeun, Han Ye-ri, Youn Yuh-jung, Alan S. Kim, Noel Cho, Will Patton, Scott Haze, Eric Starkey, Esther Moon, Tina Parker, Darryl Cox

 


Seguir Leyendo

Podcast Cine

Publicidad

Podcast Música

Facebook

Discos

Tonic Immobility Tonic Immobility
DiscosHace 7 días

Tomahawk – “Tonic Immobility”

Ocho años tuvieron que pasar para que Mike Patton, Duane Denison, John Stanier y Trevor Dunn volvieran a estar juntos...

Chemtrails Over The Country Club Chemtrails Over The Country Club
DiscosHace 2 semanas

Lana Del Rey – “Chemtrails Over The Country Club”

Para ser una artista con un sonido tan distintivo, Lana Del Rey es uno de los nombres más impredecibles de...

When You See Yourself When You See Yourself
DiscosHace 3 semanas

Kings Of Leon – “When You See Yourself”

Explorando un nuevo y contemporáneo formato, y luego de cinco años desde su último larga duración, Kings Of Leon lanza...

Show Me How You Disappear Show Me How You Disappear
DiscosHace 3 semanas

IAN SWEET – “Show Me How You Disappear”

En “Shapeshifter” (2016), Jilian Medford se presentó como IAN SWEET con una interesante propuesta de pop sucio cargado a las...

CARNAGE CARNAGE
DiscosHace 4 semanas

Nick Cave & Warren Ellis – “CARNAGE”

En un mundo sin pandemia, Nick Cave & The Bad Seeds estaría girando alrededor del globo para presentar el excelente...

Ghost Tapes #10 Ghost Tapes #10
DiscosHace 4 semanas

God Is An Astronaut – “Ghost Tapes #10”

En la Guerra de Vietnam, EE.UU. utilizó una campaña de terror psicológico llamada Operación Alma Errante (Operation Wandering Soul), consistente...

The Shadow I Remember The Shadow I Remember
DiscosHace 1 mes

Cloud Nothings – “The Shadow I Remember”

“The Shadow I Remember”, séptimo disco de Cloud Nothings, nace casi de la misma manera que su anterior lanzamiento de...

Little Oblivions Little Oblivions
DiscosHace 1 mes

Julien Baker – “Little Oblivions”

No pasa ni un minuto del inicio de “Little Oblivions” para que quede claro que este será un viaje distinto...

For Those That Wish To Exist For Those That Wish To Exist
DiscosHace 1 mes

Architects – “For Those That Wish To Exist”

“Tengo mucho que perder, pero no te mentiré”, es el inicio de la estrofa final del noveno disco de Architects,...

FLOWERS for VASES / descansos FLOWERS for VASES / descansos
DiscosHace 1 mes

Hayley Williams – “FLOWERS for VASES / descansos”

Todos guardamos o conservamos cosas que nos recuerdan a alguna situación o período particular de nuestras vidas. Puede ser algo...

Publicidad
Publicidad

Más vistas