Annabelle 2: La Creación

miércoles, 16 de agosto de 2017 | 11:57 pm | No hay comentarios

Título original:

Annabelle: Creation

Dirigida por:

David F. Sandberg

Duración:

109 minutos

Año:

2017

Protagonizada por:

Stephanie Sigman, Talitha Bateman, Lulu Wilson, Philippa Anne Coulthard, Grace Fulton, Lou Lou Safran, Samara Lee, Tayler Buck, Anthony LaPaglia, Miranda Otto, Javier Botet

Juzgar una película de terror es siempre un momento difícil: no existe una forma única de hacerlo y la vara de “esto me produce miedo” no es un buen método para recomendarla o no.  Es por ello que el estreno de “Annabelle 2: La Creación” vuelve a situarnos en la difícil tarea de ver hasta qué punto podría ser considerada buena o mala una producción cuyo fin es generar esa sensación de incertidumbre en la gente, y la incapacidad de dormir tranquilo por las noches a sus espectadores. Para cumplir esta labor, nos centraremos en qué es la película en sí misma, cómo construye su mundo y qué tiene de especial para quedarse con nosotros después de haber salido de la sala de cine y acompañarnos hasta nuestros hogares para atormentarnos con su recuerdo.

En esta nueva entrega perteneciente al universo de “The Conjuring” (2013), David F. Sandberg nos cuenta la historia de los orígenes de Annabelle desde el punto de vista de Janice (Talitha Bateman), una niña huérfana que llega a vivir junto a sus compañeras a la casa de los Mullins (Anthony LaPaglia y Miranda Otto) sin saber del pasado tormentoso de esta familia.

La película, al igual que su predecesora “Annabelle” (2014), es una promesa constante en los medios que la publicitan como una de las grandes películas del género que saldrán durante este año. Sin embargo, tras ver la cinta, salta a la vista que es más ruido que contenido. Uno de sus mayores problemas tiene que ver con su debilidad a la hora de producir y resolver el suspenso. Los mecanismos que utiliza para generarlo –a través de la música y el ritmo– son predecibles, monótonos y usados de manera poco inteligente desde los primeros minutos de película; la música nos advierte cuando algo “aterrador” pasará y la narración visual hace obvio hincapié sobre un elemento con el que intentará asustarnos en pocos minutos. Entonces, cabe preguntarse: “¿Cómo la película produce miedo si ocupa tan mal sus elementos de suspenso?”

La utilización desmesurada de elementos que saltan de manera sorpresiva hacia la cámara, acompañados de un golpe musical o un momento de pausa antes del jump scare, junto al recurso de mostrar elementos moviéndose en segundo plano –clara influencia de “Lights Out” (2013), corto de terror que se puede considerar la cuna de Sandberg dentro del género– son la respuesta. No obstante, ni siquiera con estas técnicas clásicas del género la película logra posicionarse como algo más que un recuerdo pasajero de la sorpresa que, como bien indica su nombre, no genera terror ni suspenso, sino sorpresa por el súbito cambio de ritmo.

Ahora bien, a nivel de su argumento, “Annabelle 2: La Creación” peca de una ingenuidad notable. Vemos cómo se recicla el trasfondo católico de temor al demonio que roba almas, influencia de grandes piezas del terror como “The Exorcist” (1973), de una manera desvergonzada y poco efectiva. Si bien es cierto que, en comparación, el primer tercio de la película está mucho mejor trabajado, pues se encarga de situar la historia y generar suspenso, será desde su segundo tercio en que el objeto “maligno” se nos presenta con una ingenuidad infantil y descuido, convirtiendo al filme en una película que roza el humor por lo mal trabajado de su narración.

No obstante, y a modo de defensa de la historia original de la muñeca maldita, esta segunda entrega logra tener pequeños detalles que los fanáticos de la franquicia amarán sin duda, siendo un punto de encuentro entre las historias de la saga que comienza con “The Conjuring”. De igual forma, el trabajo de maquillaje es por lejos uno de los grandes puntos a favor del largometraje, un esmero por la visualidad que se ve acompañado por una gran capacidad técnica que pone un ojo impecable al juego de luces y sombras, al vestuario y efectos especiales, lo que hace lamentar lo pobre del resto de elementos que la conforman.

En conclusión, el filme ha sido víctima de su excesiva exposición mediática, sin mucho más que ofrecer que lo mostrado en sus trailers. Una película poco inteligente y mediocre en su tarea de producir, manejar y rematar terror en el espectador, debido a una mirada infantil e ingenua de su guion que, junto a un trabajo pobre de dirección de cámaras, no suma ningún valor agregado, a pesar de mostrar una clara influencia de grandes clásicos del terror. “Annabelle 2: La Creación” es incapaz de ser algo más que una buena anécdota o excusa para ir al cine; el espectador que no pide al cine de terror mucho más que un par de sustos en base a clichés, sin duda disfrutará de esta cinta.

Por Ricardo Tapia

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