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Amigos Con Hijos

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Jennifer Westfeldt escribe, dirige y protagoniza esta comedia con una atractiva premisa central, que muestra las vidas y relaciones de un grupo de amigos adultos y cómo estas cambian con la llegada de los hijos y el paso del tiempo.

Westfeldt interpreta a Julie, un personaje que hemos visto muchas veces antes: la típica mujer profesional perpetuamente soltera, que está más que consciente de ello y busca remediarlo. Jason (Adam Scott), su mejor amigo de toda la vida, también es soltero, pero es hombre, y la película es lo suficientemente machista (lo que resulta curioso considerando el género de la realizadora) para que su soltería no sea tema de preocupación. El resto del grupo está conformado por Missy y Ben (Kristen Wiig y Jon Hamm), cuya relación se basa más en el alboroto de sus hormonas que en la existencia de temas en común; Alex y Leslie (Chris O’Dowd y Maya Rudolph), como la pareja sólida: casados, con hijos, esforzados, comprometidos y, por ende, desgastados. Ante la contrastable estabilidad de sus amigos, además de sus propios deseos de ser padres y el miedo de no llegar a serlo, Julie y Jason toman la decisión –de forma prácticamente espontánea- de tener un hijo juntos y criarlo de forma que su relación se mantenga platónica y ambos puedan seguir saliendo con otras personas.

Si la historia tiene potencial, la película se queda sólo en eso y no lo desarrolla. La trama se lleva a cabo a lo largo de varios años, y “Amigos Con Hijos” se siente apresurada en partes, como si estuviese chequeando una lista de sucesos importantes que debería presentar, sin explorarlos mayormente. Así es como, desde el principio, se siente que la decisión que toman Jason y Julie no está tan justificada. Es más, las motivaciones y razones que dirigen la trama pasan a ser secundarias, casi incidentales, cumpliendo el único propósito de darle a los personajes la oportunidad de desenvolverse en las situaciones que se van generando, las cuales van dirigidas a un final dolorosamente predecible que se ve venir desde el comienzo de la cinta.

La película no es un completo fracaso y proporcionará risas a aquellos menos exigentes, valiéndose principalmente de una edición eficiente con cortes rápidos, que abusa un poco de la yuxtaposición de escenas opuestas con fines cómicos, como por ejemplo, el suceder una conversación en la que Jason le asegura a Julie que sus amigos entenderán su plan, con la sorpresa e incredulidad con que Leslie y Alex reciben las noticias.

El que “Amigos Con Hijos” se quede corta es frustrante, porque la película muestra el ocasional atisbo de honestidad y madura reflexión, lo que sugiere que probablemente la voz de Westfeldt sí tenía algo que decir, pero el errático tratamiento de la historia le impidió hacerlo con claridad. Y es cuando el guión hace evidentes sus carencias, que le toca a los actores dar un paso al frente e intentar que, ya que la trama en sí se muestra tambaleante, al menos las escenas individuales puedan resultar y ser disfrutadas.

El punto fuerte de la película, y el principal atractivo de esta, son los personajes secundarios. Jon Hamm le saca el mayor partido a un personaje limitado, Kristen Wiig logra dejar una impresión a pesar de que su tiempo en pantalla sea minúsculo, y Maya Rudolph y Chris O’Dowd resultan ser la dupla más verosímil entre el mar de arquetipos que componen la cinta. Es más, a pesar de que sus historias no sean tan interesantes ni tengan tanto tiempo en pantalla, la mayoría del tiempo uno como espectador preferiría que la película se enfocase en los personajes de apoyo que en los dos protagonistas.

El problema es que la cinta se centra mayoritariamente en los dos miembros menos atractivos del elenco y, Westfeldt y Scott, a pesar de poseer fortalezas individuales que quizás se harían valer más en roles menos prominentes, no tienen el peso suficiente para llevar esta historia, lo que es fundamental cuando el guión necesita toda la ayuda posible de los actores para que lo eleven.

No hay mucho más que decir sobre la película. Al mando de una directora, guionista y protagonista que no se destaca particularmente en ninguna de las tres áreas, “Amigos Con Hijos” es una película que por ratos apunta a ser una comedia romántica adulta, y en otros una dramedia mordaz y honesta, pero su carencia de humor e inestable narrativa hace que termine sin ser ninguna de ellas y la convierta en una adición innecesaria a la cartelera actual.

Por Ignacio Goldaracena

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4 Comentarios

4 Comments

  1. Carol Rojas C.

    22-Ago-2012 en 10:04 pm

    Twiteado!!! y recomendado por fb
    Saludos 😀

  2. María Alejandra Muñoz

    24-Ago-2012 en 9:03 pm

    que lindo lindo reparto <3

  3. Makarena Castillo

    24-Ago-2012 en 9:12 pm

    Todo ok, vamos !

  4. karla gonzalez

    24-Ago-2012 en 9:35 pm

    Ya… me quiero reir viendo a Wiig, Scott y Rudolph!

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Midsommar

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Midsommar

“Midsommar”, el segundo largometraje de Ari Aster, logra reafirmar un estilo particular de dirección para abordar el terror. A diferencia de “Hereditary” (2018), su película anterior, aquí la idea de la ritualidad es abarcada desde una puesta en escena que ya no es oscura y nocturna, sino que totalmente iluminada para transmitir una idea pureza y virginidad.

Dani (Florence Pugh) es una joven estudiante que acaba de sufrir el fallecimiento de su hermana y de sus padres. Christian (Jack Reynor), su pareja, es el único lazo que la contiene frente a sus constantes crisis, pero la relación de ambos se encuentra en un momento de inestabilidad. Dani se entera por el grupo de amigos de él de que viajarán todos juntos a Suecia, donde se celebrará un evento especial de la comunidad a la que uno de ellos perteneció. Por compromiso, Christian decide invitarla. Entregados a admirar y participar de este festival de verano, al poco tiempo son testigos de rituales que son a lo menos duros de mirar, y de los cuales inevitablemente se van volviendo parte, hasta convertirse en pilares fundamentales de la celebración.

La construcción de esta historia gira en torno a lo desconocido y lo ajeno que resulta para los personajes todo lo que está por ocurrir en esta semana de festividad de acuerdo a las creencias de los mismos participantes. Sin embargo, estas son mostradas con antelación al espectador, por lo que el desarrollo de la película no estaría marcado precisamente por la sorpresa de los acontecimientos, y más bien se avanza a través de ella como compañeros de su protagonista, interpretada por Florence Pugh, quien encarna perfectamente a este personaje atormentado y confundido, siendo parte de un universo que no entiende, pero del que se sumerge casi sin darse cuenta.

Si bien, el guion juega con darle un carácter de “cultural” o una justificación religiosa a las acciones de sus antagonistas –ya que los mismos personajes mantienen la intención de una investigación antropológica–, no profundiza en ello, para así dejarnos principalmente con la sensación de terror frente a imágenes crudas que no pueden ser fácilmente entendidas por quienes no somos parte de esa espiritualidad, la que, a su vez, pareciera tener un futuro ya predeterminado.

Ari Aster crea así una atmósfera de ensoñación acorde a los estados de sus personajes, drogados con las pócimas, la belleza del lugar y lo extraño de los distintos acontecimientos. El Midsommar es representado desde la dirección de arte a través de un espacio que se presenta como pulcro y perfecto, con los colores cálidos del verano y el colorido de las flores. La fotografía, por su parte, forma una especie halo blanco que remite a un lugar paradisíaco, bañado con la luz del sol, el que se distorsiona de manera interesante en ciertos momentos para enfatizar un estado mental abierto a “la influencia”.

La calidad en las distintas áreas técnicas del cine del director logra formar una pieza de valor artístico que es sin duda un aporte para el género de terror, sin embargo, si bien aquí de todas maneras juega con elementos de suspenso a través de la música o sus movimientos de cámara, “Midsommar” no resulta una película que deje con una sensación constante de demasiado miedo ni terror, sino más bien de una espera frente a lo que está por venir y una contemplación constante.

Conociendo a grandes rasgos los elegantes mecanismos técnicos que le dan a Aster un carácter de autor al que vale la pena seguir el rastro, su tercer filme exigirá dar un paso más allá respecto de cómo abordar situaciones “terroríficas”, donde quizás su mayor desafío sea el de seguir mezclando una buena historia de terror o suspenso con una hermosura de imágenes y sonidos que le den otra capa de profundidad o, al menos, algún tipo de cuestionamiento de la misma, y así poder ver las dos caras de la moneda, es decir, poder percibir lo “especial” que ve el antagonista respecto a eso que a nosotros nos da terror. En este sentido, no remitirse al susto exclusivamente por lo brutal e inesperado, sino que enlazarlo con una mirada artística, que necesite cada vez menos sustentarse en los clichés, continuando también con una construcción de personajes y dirección de actores impecable, que puedan transmitirnos una historia completamente ajena al espectador, pero a la vez cercana y posible.

“Midsommar” resulta una película que aborda el terror desde un interés cercano a la antropología, que, al igual que “Hereditary”, explora la idea del ser parte de una comunidad con ciertas creencias y tradiciones que ya tienen un plan establecido para los protagonistas, y de los que ellos no están enterados, pero que, en el caso particular de esta cinta, propone crear un contraste entre prácticas brutales y una apariencia visual pura o virginal, idea que pudo haber sido explotada más profundamente para generar un impacto potente en el espectador, y que acá no se consigue del todo. De todos modos, cabe destacar que, en lo que va de su filmografía, Aster logra unas gloriosas escenas finales, que dejan con una sensación perturbadora e incómoda de, a pesar de todo, estar admirando algo realmente bello.


Título Original: Midsommar

Director: Ari Aster

Duración: 147 minutos

Año: 2019

Reparto: Florence Pugh, Jack Reynor, Will Poulter, William Jackson Harper, Ellora Torchia, Archie Madekwe, Vilhelm Blomgren, Julia Ragnarsson, Anna Åström, Anki Larsson


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