Conéctate a nuestras redes

Cine

Aliados

Publicado

en

Poco antes del estreno de “Aliados”, el cotilleo y los rumores concernientes a los protagonistas y su vida tras la pantalla se tomaron la atención de la prensa, logrando publicidad –errónea– y otorgándole un estatus distinto al que se podría haber apuntado en condiciones normales. A pesar de que se trate de un drama con tintes románticos, y lejos de la polémica, la última cinta de Robert Zemeckis se enfrasca en un contexto bélico, donde la verdad se difumina entre los misterios, la traición y la lealtad, en un drama que plantea moralmente qué pesa más, la familia o la nación. Pero irónicamente carece de un compromiso que apunte a ser una perdurable y entrañable puesta en escena.

Casablanca, 1942. Al oficial de la inteligencia canadiense Max Vatan (Brad Pitt) le es encomendada una peligrosa misión anti Nazi. Para lograr su cometido, debe aparentar como el marido de Marianne Beauséjour (Marion Cotillard), de la Resistencia francesa. Tras evadir una muerte segura y escapar del peligro, el amor surge entre agentes, pero en plena II Guerra Mundial los resquicios del conflicto le jugarán en contra a la pareja.

Desde la aventura fantástica hasta el drama ambientado, el cine de Robert Zemeckis es un excelente ejemplo del Hollywood prolífico y exitoso, aquel que tiene anzuelos suficientes para enganchar a públicos que piden distintos tipos de productos, y que en cuyos desarrollos reciben incluso algo más en los mensajes. Con todos los géneros en que explora –algunos más efectivos que otros– comúnmente el director sabe cómo sacar lo mejor de sus actores principales, siendo capaz de sobrellevar con firmeza las ideas base de las cintas. Aunque todavía esté lejos de lograr el éxito apabullante de sus grandes clásicos, el chicaguense no se detiene en testear su estilo, y en el lado errado de su ensayo llega con un drama que se aventura a ser estimulante, pero que cae de manera frustrante, pues jamás encuentra un balance convincente entre el drama romántico y el thriller de acción.

En su generalidad, “Aliados” es un drama anticlimático que entrega pequeñas dosis de provocación a ratos, pero que en la suma es una decepcionante y superflua historia con falta de movimiento, con un relato completamente sugerente a ratos, en pasión y misterio, pero que en la suma es una decepcionante y monótona crónica funcional que dramáticamente no se compromete.

Esa falta de naturaleza seductora no es sólo desliz de guion y dirección, sino que se erige en la evidente falta de química de sus protagonistas. No hay complicidad sustancial que empeñe los giros dramáticos, perdiendo algo tan esencial de la cinta hacia un desechable commodity con fecha de caducidad. Así, los que son grandes y reconocidos actores se pierden por no alcanzar un mínimo de compromiso verdadero.

Por un lado, Cotillard ofrece todo de sí para aparecer apasionada, pero sus resultados no son los esperados, pues Pitt tampoco es emocional y románticamente coherente. El resultado: dos extraños en pantalla. Indudablemente son buenos actores por separado, pero juntos hay más tensión que amorío eficaz, dos personas forzadas al encierro por las circunstancias. En el lado amable, hay un gran trabajo en el diseño de vestuario, que conforma una magia singular e incluso evocativa a la clásica “Casablanca” (1942). Visualmente es elegante, con una cinematografía en concordancia a su contexto y un noble uso de musicalización.

Pero la falta de escenas con suspenso apasionante y romance conmovedor termina por mover desesperadamente una historia que es lánguida en su desarrollo e incontrolablemente plana y desilusionante. No hay emoción real que conecte eficazmente el relato con sus personajes, provocando que el cierre –triste y perdurable en su ideal– sea angustiosamente anticlimático y poco especial, a tono con la generalidad lograda en la producción.

Por Daniela Pérez

Publicidad
Clic para comentar

Responder

Comentarios

Midsommar

Publicado

en

Midsommar

“Midsommar”, el segundo largometraje de Ari Aster, logra reafirmar un estilo particular de dirección para abordar el terror. A diferencia de “Hereditary” (2018), su película anterior, aquí la idea de la ritualidad es abarcada desde una puesta en escena que ya no es oscura y nocturna, sino que totalmente iluminada para transmitir una idea pureza y virginidad.

Dani (Florence Pugh) es una joven estudiante que acaba de sufrir el fallecimiento de su hermana y de sus padres. Christian (Jack Reynor), su pareja, es el único lazo que la contiene frente a sus constantes crisis, pero la relación de ambos se encuentra en un momento de inestabilidad. Dani se entera por el grupo de amigos de él de que viajarán todos juntos a Suecia, donde se celebrará un evento especial de la comunidad a la que uno de ellos perteneció. Por compromiso, Christian decide invitarla. Entregados a admirar y participar de este festival de verano, al poco tiempo son testigos de rituales que son a lo menos duros de mirar, y de los cuales inevitablemente se van volviendo parte, hasta convertirse en pilares fundamentales de la celebración.

La construcción de esta historia gira en torno a lo desconocido y lo ajeno que resulta para los personajes todo lo que está por ocurrir en esta semana de festividad de acuerdo a las creencias de los mismos participantes. Sin embargo, estas son mostradas con antelación al espectador, por lo que el desarrollo de la película no estaría marcado precisamente por la sorpresa de los acontecimientos, y más bien se avanza a través de ella como compañeros de su protagonista, interpretada por Florence Pugh, quien encarna perfectamente a este personaje atormentado y confundido, siendo parte de un universo que no entiende, pero del que se sumerge casi sin darse cuenta.

Si bien, el guion juega con darle un carácter de “cultural” o una justificación religiosa a las acciones de sus antagonistas –ya que los mismos personajes mantienen la intención de una investigación antropológica–, no profundiza en ello, para así dejarnos principalmente con la sensación de terror frente a imágenes crudas que no pueden ser fácilmente entendidas por quienes no somos parte de esa espiritualidad, la que, a su vez, pareciera tener un futuro ya predeterminado.

Ari Aster crea así una atmósfera de ensoñación acorde a los estados de sus personajes, drogados con las pócimas, la belleza del lugar y lo extraño de los distintos acontecimientos. El Midsommar es representado desde la dirección de arte a través de un espacio que se presenta como pulcro y perfecto, con los colores cálidos del verano y el colorido de las flores. La fotografía, por su parte, forma una especie halo blanco que remite a un lugar paradisíaco, bañado con la luz del sol, el que se distorsiona de manera interesante en ciertos momentos para enfatizar un estado mental abierto a “la influencia”.

La calidad en las distintas áreas técnicas del cine del director logra formar una pieza de valor artístico que es sin duda un aporte para el género de terror, sin embargo, si bien aquí de todas maneras juega con elementos de suspenso a través de la música o sus movimientos de cámara, “Midsommar” no resulta una película que deje con una sensación constante de demasiado miedo ni terror, sino más bien de una espera frente a lo que está por venir y una contemplación constante.

Conociendo a grandes rasgos los elegantes mecanismos técnicos que le dan a Aster un carácter de autor al que vale la pena seguir el rastro, su tercer filme exigirá dar un paso más allá respecto de cómo abordar situaciones “terroríficas”, donde quizás su mayor desafío sea el de seguir mezclando una buena historia de terror o suspenso con una hermosura de imágenes y sonidos que le den otra capa de profundidad o, al menos, algún tipo de cuestionamiento de la misma, y así poder ver las dos caras de la moneda, es decir, poder percibir lo “especial” que ve el antagonista respecto a eso que a nosotros nos da terror. En este sentido, no remitirse al susto exclusivamente por lo brutal e inesperado, sino que enlazarlo con una mirada artística, que necesite cada vez menos sustentarse en los clichés, continuando también con una construcción de personajes y dirección de actores impecable, que puedan transmitirnos una historia completamente ajena al espectador, pero a la vez cercana y posible.

“Midsommar” resulta una película que aborda el terror desde un interés cercano a la antropología, que, al igual que “Hereditary”, explora la idea del ser parte de una comunidad con ciertas creencias y tradiciones que ya tienen un plan establecido para los protagonistas, y de los que ellos no están enterados, pero que, en el caso particular de esta cinta, propone crear un contraste entre prácticas brutales y una apariencia visual pura o virginal, idea que pudo haber sido explotada más profundamente para generar un impacto potente en el espectador, y que acá no se consigue del todo. De todos modos, cabe destacar que, en lo que va de su filmografía, Aster logra unas gloriosas escenas finales, que dejan con una sensación perturbadora e incómoda de, a pesar de todo, estar admirando algo realmente bello.


Título Original: Midsommar

Director: Ari Aster

Duración: 147 minutos

Año: 2019

Reparto: Florence Pugh, Jack Reynor, Will Poulter, William Jackson Harper, Ellora Torchia, Archie Madekwe, Vilhelm Blomgren, Julia Ragnarsson, Anna Åström, Anki Larsson


Seguir Leyendo
Publicidad

Facebook

Discos

Railer Railer
DiscosHace 4 horas

Lagwagon – “Railer”

Cada vez que un histórico del punk rock decide anotarse un nuevo álbum de estudio, se genera un ambiente de...

Ghosteen Ghosteen
DiscosHace 4 horas

Nick Cave & The Bad Seeds – “Ghosteen”

Las composiciones de Nick Cave & The Bad Seeds han visto un cambio en la década presente. Dejando descansar a...

All Mirrors All Mirrors
DiscosHace 4 horas

Angel Olsen – “All Mirrors”

Con los primeros acordes de su debut, “Half Way Home” (2012), Angel Olsen dejó en claro su perspectiva del folk:...

Metronomy Forever Metronomy Forever
DiscosHace 4 horas

Metronomy – “Metronomy Forever”

Ha pasado más de una década desde el clásico de Metronomy, “Nights Out” (2008), material que los estableció como parte...

A Dawn To Fear A Dawn To Fear
DiscosHace 1 semana

Cult Of Luna – “A Dawn To Fear”

Lo inequívoco, por más que pareciera mantenerse estático, puede ser radicalmente arrancado por un vendaval de circunstancias, y en lo...

Memory Memory
DiscosHace 1 semana

Vivian Girls – “Memory”

No todos los retornos son buenos y no todas las segundas partes son de lo peor, o al menos así...

Birth Of Violence Birth Of Violence
DiscosHace 1 semana

Chelsea Wolfe – “Birth Of Violence”

Diez años cargan con una simbología que acerca más a lo divino que a lo terrenal. No sólo hay un...

Beneath The Eyrie Beneath The Eyrie
DiscosHace 1 semana

Pixies – “Beneath The Eyrie”

Luego de dos apuestas mal logradas, Pixies vuelve al estudio y lanza su mejor disco desde su retorno en 2004....

Chastity Belt Chastity Belt
DiscosHace 2 semanas

Chastity Belt – “Chastity Belt”

Saudade es un vocablo portugués cuyo significado se acerca a la definición de melancolía; un estado afectivo estimulado por la...

Shaped By Fire Shaped By Fire
DiscosHace 2 semanas

As I Lay Dying – “Shaped By Fire”

Durante la primera década del siglo XXI, hubo un estallido de agrupaciones que tomaron variaciones más melódicas para combinar el...

Publicidad
Publicidad

Más vistas