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3 Corazones

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Aunque el cine europeo estrenado en Chile sea de balance positivo, al menos en general, de vez en cuando es irrumpido por películas que, sin ser de mala calidad, se encuentran varios metros bajo el umbral de sus compañeras, y aquel es el espacio que “3 Corazones” parece ocupar. Poseedora de algunos de los mejores rasgos del cine belga y francés, como una cuidadísima presentación y una historia que ha sido correctamente compuesta, “3 Corazones” pareciera tener también algo que no conquista lo suficiente. Quizá sea la elección de un tema que para algunos puede ser demasiado empalagoso o conocido, como es el amor desenfadado y armado a base de casualidades.

3 COEURS 01Marc (Benoît Poelvoorde) es un hombre adulto que se siente atraído por Sylvie (Charlotte Gainsbourg), una mujer de la que sólo ve gestos y que, mediante el ingenio, logra conversar y pasear con ella. Luego de una noche en que la afinidad se vuelve mutua, ambos deciden encontrarse nuevamente, sin embargo, una molestia al corazón le impedirá llegar a la hora, por lo que Sylvie toma la ausencia de su cita como el empuje final para emigrar a los Estados Unidos con su actual pareja. Meses después, Marc volverá a quedar conquistado en el mismo pueblo que conoce a Sylvie, esta vez por Sophie (Chiara Mastroianni), una mujer con la que armará una sólida relación, hasta que una casualidad ponga de cabeza sus decisiones.

Con un título que fácilmente desenmascara el corte de la cinta, “3 Corazones” evoca, por supuesto, la historia de un desafortunado triángulo amoroso, en donde el amor francés, vehemente y desbocado, que ya se ha visto en otras películas de esta nacionalidad, vuelve a ser el referente. De este modo, Marc, un hombre cuya vida laboral es la de un inspector fiscal, abandona toda la seriedad esperable de alguien de su oficio por la pasión en sus dos relaciones, y que sus protagonistas femeninas también padecen correspondidamente. Así, ambas –separadamente, claro-, al conocer al hombre quedan tan enganchadas, que acaban (o casi) sus vínculos amorosos actuales por la satisfacción de una primera cita con dicho inspector. Es justamente este mismo tipo de amor, tan profundo e impetuoso, lo que  marca la sintonía o no con el título en cuestión, y que será el determinante para fijar la afinidad o gusto por la película, puesto que quienes se sientan distantes o reticentes a esta, posiblemente la disfrutarán menos y podrán dudar sobre el devenir de los hechos a lo largo de la película, produciendo que genere aún menos asombro.

3 COEURS 02Sin embargo, aunque su tema pueda motivar o desalentar a algunos, hay pinceladas en la historia y una construcción audiovisual que permite sopesar la opinión, más allá de lo creíble o no que resulte el amor. Uno de estos matices es que, pese a lo conocido y poco sorprendente que puede resultar un amor de tres cabezas, es la enfermedad al corazón de Marc que parece intervenir y ser intervenida por su historial amoroso de modo bastante entretenido y punzante.

Las actuaciones de su elenco, por otro lado, también sazonan con mayor sabor “3 Corazones”, puesto que sus personajes -en especial el de Catherine Deneuve, quien interpreta a la madre de Sophie- parecen decir mucho más que varios minutos de la cinta; mientras las salidas nocturnas de Marc, el nerviosismo de Sophie y la fingida indiferencia de Sylvie parecieran ser suficientes para conocer a los caracteres, ahorrándose conocer  en extensión sus biografías.

En lo técnico, la música y fotografía también aportan a la atmósfera creada, y cooperan para comprender cómo es que surge la pasión sin cauce de sus protagonistas, que parecen ser tan conscientes como el espectador de los cuadros y la música que crean el marco para la atracción fatal. 3 COEURS 03No obstante, más allá de cómo estos elementos operan para añadirle credibilidad a los sentimientos de los protagonistas, las composiciones, en especial al aire libre son de suma elegancia y, en conjunto al ritmo pausado de la obra, la hacen más deleitable. Si bien, esta lentitud en el correr de los actos puede volver la cinta más larga, pareciera que, en vez de restarle puntos, los añade, en tanto posibilitan entender con mayor certeza el mundo interior de los personajes.

Aunque posee varios atributos para su disfrute, “3 Corazones” está de sobremanera estampada por su tema principal, donde la preferencia o creencia del espectador sobre este universo será el mayor juez para darle el sí o no a la película. No obstante, resulta difícil no compararla con otras películas de su mismo territorio o de sus cercanías que han estado en cartelera ese año, como “Deux Jours, Une Nuit” (2014) o “Violette” (2013), y que en contraste con estas mismas, se ubica en varios escalones más abajo.

Por Javiera Quiroga

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Minari

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Minari

“Minari” exhibe, a través de un relato sencillo, la historia de una familia coreana que llega a fines de los años ochenta a Arkansas, Estados Unidos, buscando la oportunidad de progresar a través del cultivo de vegetales coreanos, con el fin de venderlos a la creciente comunidad de dicho país. Desde que llegan al terreno donde se ubica la nueva casa familiar, el padre se ve obligado a contagiar de su propio optimismo al resto de la familia, en especial a su esposa, quien no puede evitar mencionar detalles que en un principio parecen anunciar la ruptura de la visión idílica del nuevo hogar.

Dentro de lo que parece ser una caravana sostenida sobre pilares y ruedas, se construye con resignación el nuevo hogar. Los niños parecen aceptarlo y adaptarse, pero la madre parece extrañar la ciudad desde un principio. La abuela llega de Corea con el propósito de acompañar a sus nietos, pero principalmente a su hija, a quien le cuesta lidiar con la soledad que provoca el aislado lugar.

En este punto la historia se convierte más que el sueño de una familia, en la concreción de los planes que el padre quiere cumplir para probarse a sí mismo de que es capaz de reescribir su historia, y eso resulta bastante original en la trama, ya que da espacio para que los demás personajes puedan abordar sus propias inquietudes en paralelo a algo común como el éxito de un proyecto que tiene el potencial de mejorar las condiciones de vida que afecta a la familia. También se percibe la necesidad de la madre no sólo de sacar adelante a sus hijos, sino que también de integrarse a una comunidad o, a lo menos, recuperar partes de su vida pasada, y con una poco convencional abuela ayudando a su nieto en la lucha silenciosa por superar sus propios límites.

El eje del conflicto de “Minari” se centra en la relación del matrimonio, que comienza a dar las primeras señales de un problema más profundo a través de los diálogos que se refieren a decisiones del pasado, cuyas consecuencias parecen situarse con más fuerza en el presente. Esto es justamente lo que coloca una mayor presión en el resultado de la cosecha, convirtiéndose en un acontecimiento decisivo, ya no sólo para mejorar las condiciones económicas de la familia, sino que también para evitar el desencanto definitivo de su mujer. Si bien, la premisa es bastante sencilla, la clave parece ser la naturalidad con la que transcurre la historia, y en este sentido no es necesario saturar al espectador de explicaciones o diálogos para imaginarse el camino por el que transitó la familia para llegar hasta ahí y lo que verdaderamente está en juego.

La película tiene varios elementos dramáticos, pero van develándose progresivamente, evitando la sensación de agobio que podría provocar este tipo de enfoque. En este sentido, aparte del conflicto principal constantemente presente, los acontecimientos cotidianos logran elaborar una construcción sólida de las características de los personajes y consiguen que el espectador empatice y, por momentos, se divierta con lo que sucede. El problema se presenta al mostrar las emociones de los personajes, ya que no se alcanza a profundizar en ellas, tornándose superficial a ratos en este aspecto. Esto lleva a que se vea un poco caricaturizada la figura de la abuela y que los sentimientos entre el matrimonio sólo se manifiesten en las partes en que discuten, mostrándose en las demás escenas su relación como en una especie de piloto automático. El intento de integración a la comunidad se anuncia como algo relevante, que termina por no tener ningún impacto, quedando como un antecedente más que hubiera sido interesante conocer.

En otras destacadas películas coreanas, el elemento metafórico también ha rodeado la trama, tal como se observa por medio de la piedra en “Parasite” (2019) y el palo de golf en Bin-Jip” (2004). En el caso de “Minari”, Lee Isaac Chung incorpora un vegetal que, según entienden los mismos protagonistas, renace aún más fuerte después de morir, lo que deja entrever una luz de esperanza, pese al último acontecimiento que golpea a la familia. La planta también crece y se afirma en un lugar improbable, reflejo de la fortaleza de la acción de emigrar a una cultura absolutamente diferente, que en esta historia se transmite por el esfuerzo culminante para lograr el anhelado sueño americano que parece acercarse y alejarse en distintas ocasiones.

En definitiva, el mérito de “Minari” no se encuentra en la temática de fondo porque no es novedosa; se han hecho numerosas películas sobre inmigración que incluso muestran un camino mucho más sufrido. Lo que sí es posible destacar es la forma en que se exhibe la historia, dando un espacio a todos los personajes y mezclado una situación que puede parecer desesperanzadora con situaciones cómicas, dando un respiro a la trama, y la aparición de la abuela es clave para este fin, convirtiéndose poco a poco en un personaje que posiblemente será capaz de quedar en la mente de los espectadores. Estos elementos compensan el hecho de que las emociones no alcancen a tocar del todo a los personajes y pone el foco en el curso de la historia, que se acelera de forma muy efectiva en el desenlace, terminando en un excelente final.


Título Original: Minari

Director: Lee Isaac Chung

Duración: 115 minutos

Año: 2020

Reparto: Steven Yeun, Han Ye-ri, Youn Yuh-jung, Alan S. Kim, Noel Cho, Will Patton, Scott Haze, Eric Starkey, Esther Moon, Tina Parker, Darryl Cox

 


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