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Posesión Infernal

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Cinco jóvenes planean pasar el fin de semana en una ruinosa cabaña perdida en medio del bosque. Allí encuentran “El Libro De Los Muertos”, por medio del cual liberan una maléfica entidad que los va poseyendo uno a uno, de manera brutal y horripilante, desatando una terrorífica lucha. Hace poco más de 30 años, Sam Raimi se hizo a pulso un nombre en la industria del cine con esta sencilla pero efectiva premisa en “The Evil Dead” (1981). Con pocos recursos, y la ayuda de sus amigos Robert Tapert y Bruce Campbell, apeló al ingenio y a su propio talento para dar forma a una cinta que acaparó la atención de la crítica, el público y recibió no pocos elogios, para con el tiempo ganarse por sus propios méritos el título de película de culto. Ahora, con los tres amigos a cargo de la producción y dejando en la dirección al novel director uruguayo Fede Alvarez –conocido por el corto “Ataque de Pánico!” (2009)-, llega a nuestras salas “Posesión Infernal” (2013), una nueva versión de este clásico del terror.

La premisa sigue siendo básicamente la misma, aunque se añaden ciertos elementos que añaden tensión a la trama. Los personajes ya no concurren a la cabaña sólo para pasarlo bien, sino para ayudar a uno de ellos que está tratando de recuperarse de su adicción. Tampoco es que se profundice mucho en los personajes, en sus motivaciones ni relaciones, pues ellos están ahí para ser EVIL DEAD 02parte del festival de sangre que desatará la malvada presencia en la pequeña cabaña entre los oscuros bosques.

Los homenajes a la versión original no son pocos, y se extienden a las otras dos películas que forman parte de la trilogía, “Evil Dead II” (1987) y “Army Of Darkness” (1992). Allí están las tomas para representar el avance del mal por entre los bosques (las que probablemente no fueron hechas de la forma tan artesanal como en la versión de 1981), los desmembramientos, la escopeta y también la motosierra. Los fanáticos de la saga podrán también entretenerse descubriendo esos pequeños detalles. Además, hay un pequeño regalo al final de los créditos, tal vez innecesario, pero no por ello menos satisfactorio.

Donde se distinguen ambas versiones es en el tono general de la cinta. Aún cuando “The Evil Dead” es una película de terror, hay cierta dosis de humor negro que alivianan el relato, dándole una atmósfera única y que es la que finalmente la hace tan memorable. Estas se incrementaron en las siguientes películas de la saga, terminando por definir el estilo de Raimi al abordar este tipo de historias. En esta nueva versión no hay espacio para el humor. La idea es aterrorizar de principio a fin, de infundir EVIL DEAD 03miedo en el espectador con cada toma. La ambientación, la iluminación y la música buscan acentuar ese efecto en el público. El relato también se presenta de manera más ágil, con pocos baches en el camino. Una vez presentados los hechos, el infierno se desata sobre los temporales huéspedes casi sin pausas, y la sangre corre por las paredes y el suelo de manera interminable.

En esa búsqueda, los realizadores dan algunos pasos más de lo necesario, repitiendo incluso errores presentes en la cinta original. Probablemente no todos se sientan cómodos con algunas de las escenas de la película, mientras que otros no encontrarán objeciones a las mismas; algunos las disfrutarán plenamente y los demás harán como que no han visto gran cosa. En un mundo donde ahora ni siquiera se puede correr por las calles sin temor a perder las piernas por la acción de algún loco, con imágenes de las tragedias corriendo sin filtro por las redes sociales y los canales de noticias, donde la gente busca aquellas imágenes y las comparte para alimentar la curiosidad de algunos, cuando ya se ha perdido la capacidad de asombro, los realizadores parecen verse forzados a incrementar la cantidad de sangre, piel y carne viva para lograr el efecto deseado. El tema es EVIL DEAD 04discutible y tal vez no se llegue pronto a consenso, pero así como nadie puede sentirse extraño si en algún momento cree que se les ha pasado la mano, tampoco merma la experiencia de quien va preparado para ello.

Con todo, “Posesión Infernal” resulta ser una muy buena película de terror, que da cuenta también de un interesante momento que se está dando en el género, el cual a través de revisiones, remakes que intensifican las experiencias previas, o giros completos de tuerca a los clichés y códigos como lo hiciera “La Cabaña Del Terror” (2011), están volviendo a captar audiencias. De paso, permite también apreciar mucho más el esfuerzo detrás de la película original y dar cuenta de que, en realidad, son dos películas completamente distintas, que no resulta práctico compararlas y que se pueden considerar perfectamente por separado. Aún siendo pronto para determinar si se convertirá en un hito en la historia del género, sí es posible afirmar que quienes gusten del género no saldrán defraudados de la sala.

Por Rodrigo Garcés

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4 Comentarios

4 Comments

  1. diego

    17-Abr-2013 en 11:48 am

    la vi en el avant premiere y en mi humilde opinion la encontre una pelicula gore con presupuesto por que el desempeño de los actores deja mucho que desear y si encontre momentos que mas que terror te dan risa por lo inverosimil de la escena en fin yo no la recomendaria a menos que te regalen la entrada aparte hay muchos errores en los efectos sobre todo en los desmembramientos de los cuerpos y eso no se perdona

  2. ASH

    17-Abr-2013 en 12:54 pm

    Perdón Diego, pero cuando el cine gore/splatter/slasher sea calificado como cine arte me avisas. Por ahora a disfrutar de 91′ maravillosos para entretenerse, ya que al final el cine es para eso, no?
    Si no viste la trilogía original, creo que tu comentario está demás.
    Sorry, pero si está la encuentras divertida, las primeras serían una comedia para ti.

  3. Gonzalo

    17-Abr-2013 en 6:02 pm

    Me entretuvo caleta esta nueva versión. Me tocó ir a la avant premier y la pase re bien.

    Tengo como 4 películas que han definido mis gustos por el cine y Evil Dead me abrió las puertas a ese cine clase B, tan querido y tan odiado por muchos. Claramente estoy dentro del primer grupo

    ME pareció interesante el recurso de guion de lograr que los personajes se mantuviesen obligados por un motivo mucho más fuerte, a no abandonar los margenes del bosque. Punto a favor

    Los guiños son pequeños cariños para quienes hemos visto la saga, es más la botas del hermano de la protagonista, son muy parecidas.

    No puedo obviamente dejar de comparar, es inevitable y no lo considero odioso. Es más la comparación me hace pensar que la película está muy bien pensada,ya que otorga una versión para los nuevos espectadores y juega con los antiguos, ya que nos cambian a él por la protagonista.

    Recomendada para quienes no conozcan o hayan nacido con la saga de Saw, puedan ver un acercamiento más fiel al cine Slasher. Y un regalo para todos los que estamos condenados a bares o casa para ver éste tipo de películas.

    PD: ASH Yo considero que el adjetivo de “arte” también está demás.. el cine es un arte en sí mismo, independiente del género.

    Saludos

  4. george

    30-Abr-2013 en 12:09 am

    Creo que pocas veces estamos en precencia de un film como este y mas aun en una sala de cine. QUE PELICULON, de esas peliculas que vez cada 5 años ;D

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Cine

David Lynch: The Art Life

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David Lynch: The Art Life

A través de su filmografía, y con el reciente regreso de “Twin Peaks”, David Lynch ha demostrado ser uno de los autores más prolíficos y complejos de las últimas décadas. Desde su primer largometraje, “Eraserhead” (1977), que su imaginario significa entrar a mundo de sensaciones donde representaciones visuales de la psiquis se vuelven tangibles. Debido a lo intrincado que podría ser su forma de narrar, experimentar su obra exige conectar con lo sensorial, pues su trabajo busca crear reacciones y evocar emociones. El director de “Blue Velvet” (1986) y “Mulholland Dr.” (2001) ha sido capaz de construir un estilo reconocible gracias las características que su obra comparte, en un estilo vago e incierto, pero envolvente, donde lo inexplicable convive con personajes que se ven atrapados en mundos complejos.

Dirigido en una colaboración entre Rick Barnes, Jon Nguyen y Olivia Neergaard-Holm, el documental “David Lynch: The Art Life” se centra en el trabajo artístico pictórico del cineasta, mientras se va creando un relato autobiográfico de sus primeros años formativos y su acercamiento al arte, sirviendo como puente entre sus inicios en esta disciplina y sus primeras obras cinematográficas.

Las conversaciones de tres años entre los realizadores y el director estadounidense son condensadas en una hora y treinta minutos, en un relato íntimo en la voz del mismo Lynch. El hecho que sea construido como un monólogo produce una atmósfera más natural y cercana con el director, así también adjudicando un punto de vista donde el espectador sólo observa cómo se mezcla su creación artística y su biografía. La voz en off de Lynch se hace omnipresente en un montaje que mezcla al artista trabajando en sus obras plásticas, en su estudio en Los Angeles –a veces acompañado de su pequeña hija, Lula– intercalando material biográfico como fotografías, videos de archivo y sus pinturas.

La autobiografía que acompaña el viaje visual habla de sus inicios, vida familiar, la relación con sus padres y cómo su influencia inevitablemente ayudó a formar su primera relación con al arte, siendo capturado por esta disciplina cuando decide mudarse a Filadelfia, donde pudo estudiarlo de manera profesional. Y es a través de todas estas experiencias e historias acumuladas que se juntan para inspirar gran parte de su trabajo, y cómo en el proceso de absorber, internalizar y plasmar se ha moldeado un imaginario enigmático y surrealista.

Claramente el foco de este registro documental está puesto en sus creaciones plásticas, concebidas a partir de distintos materiales y mezclando técnicas pictóricas que le dan la libertad de crear pequeños universos, en cuadros que perfectamente podrían ser sacados de alguna de sus películas. Por otra parte, los realizadores utilizan estas obras en el montaje no tan sólo como un apoyo visual, sino también para poder crear pequeños episodios visuales que enfatizan los relatos en off, y utilizando los textos que el mismo Lynch incorpora en sus cuadros, se destaca el estado emocional del relato. Por último, el uso de stop motion le agrega un dinamismo a la narración, haciendo de estas obras pequeñas escenas de la vida del artista, donde algunas de ellas contienen personajes que parecen atrapados en distintas realidades.

Este documental termina siendo un estudio del autor en un estado mucho más primitivo, además de una exploración íntima, donde se logra ver el mundo a través de sus ojos y se puede conocer con frescura una etapa de descubrimiento y creación artística. No es un retrato biográfico de principio a fin, tampoco se centra en una obra en particular, sólo es un acercamiento a procesos creativos desde una mirada de total naturalidad y comodidad por parte del cineasta.

Para entender el universo interior de David Lynch, y posteriormente apreciar con mayor profundidad su trabajo, es importante considerar todos los aspectos y los procesos de creación que lo han llevado a posicionar su nombre y ser poseedor de un estilo particular y reconocible. Así, este documental logra dar a conocer ese otro aspecto del cineasta, un lado que tiene relación con su configuración estética. Se vuelve importante conocer y revisar su filmografía, no necesariamente para poder entender este relato –sólo se cita a sus primeros cortometrajes y las primeras etapas de producción de “Eraserhead”–, aunque sí puede servir como complemento para enriquecer este acercamiento diferente y privado.


Título Original: David Lynch: The Art Life

Director: Jon Nguyen

Duración: 88 minutos

Año: 2016

Reparto: David Lynch, Documental

 


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