Greg Dulli de The Afghan Whigs: “Me encuentro explorando la oscuridad y la luz para darles una misma voz”

Miércoles, 26 de Julio de 2017 | 2:29 am | No hay comentarios
Greg Dulli de The Afghan Whigs: “Me encuentro explorando la oscuridad y la luz para darles una misma voz”

In Spades” es uno de los discos favoritos de la redacción de HumoNegro en 2017, siguiendo la senda de “Do To The Beast”, el Nº1 en nuestro listado de Mejores Discos Internacionales 2014, pero lo de The Afghan Whigs es más que un mero retorno, sino que es uno de los mejores grupos de rock alternativo de los últimos 25 años, con una discografía sólida y una mezcla de sonidos inevitablemente llamativa. Ahí, al centro, está la mente maestra de la banda, Greg Dulli, quien compone y le pone su voz a canciones llenas de misterio, desamor, desconfianza, amor carnal, sexo imaginario, deseo, venganza, y muchas sensaciones más. Por ello, contactamos directamente a Dulli a ver si nos respondía, y tras algunos intentos logramos que al otro lado del teléfono y en el otro hemisferio el mítico líder de The Afghan Whigs nos diera tiempo para analizar desde el grabado en el vinilo de su último álbum, hasta un posible regreso de la banda de Cincinnati a Chile. Aquí nuestra media hora con Greg Dulli.

Hola, ¿hablo con Greg?

Sí, tú hablas con Greg, ¿cómo estás?

Excelente, aquí conversando contigo y con un día soleado en el invierno de Santiago de Chile. ¿Tú dónde estás y cómo estás?

Estoy en Los Angeles, California, y está soleado y hermoso.

Grandioso. Partamos. Recientemente vimos el show que dieron en Primavera Sound y a cada rato le dedicaban palabras a Dave Rosser, quien murió hace unas semanas. Pero el momento más notorio en este tributo a Dave fue cuando vi que en el vinilo de “In Spades” dice “Desde los cerros de Gadsden hasta las costas, las costas de Jersey… señoras y señores, reciban a la banda de Dave Rosser”. ¿Cómo has enfrentado la muerte de Dave?

Bueno, de hecho, hoy (la semana pasada) se cumplen dos semanas desde su partida, y es difícil poner en palabras lo que él significaba personalmente para mí, y ciertamente que para la banda también. Él era alguien a quien conocí hace 15 años, con quien pude hacer música por una década y con quien compartí más de 500 shows, incluyendo dos en Chile. Fue uno de mis mejores amigos, uno de los mejores músicos que pude escuchar en la vida, y estará en mi corazón para siempre. No se me ocurre más que decir que lo extrañaré por el resto de mi vida.

Y el detalle del vinilo, ¿a quién se le ocurrió?

A mí. Yo fui quien dijo que lo hiciéramos.

Hay momentos en “In Spades” que se pueden recordar con facilidad. Uno particular, por ejemplo, es ese acorde menor que cambia todo en el puente de “Oriole”, quebrando la melodía sin que deje de fluir. Tú dijiste que esa canción tenía algo mágico, ¿nos lo explicas más en detalle?

Tuve el principio y los primeros riffs de “Oriole” cuando me dirigía al estudio, y se los toqué a los chicos de la banda. No tenía idea cómo seguir después de eso, así que practicamos y les dije a todos que fueran a almorzar y que yo me quedaría ahí tratando de comprender y resolver todo. Creo que lo que necesitaba era un cambio en la canción y puse mis manos en la guitarra de una forma que jamás hice antes, y toqué esos acordes en ese preciso momento. Eso desbloqueó por completo la canción para mí y me permitió terminarla. Los muchachos estuvieron muy complacidos cuando escucharon el resultado final, con esa personalidad tan única y definida. Amo esos acordes tanto, que compuse otro tema basándome en ellos, “Toy Automatic”, por lo que ambas canciones están juntas porque son hermanas y se pertenecen la una a la otra. Lo mejor de escribir canciones es que puedes sorprenderte a ti mismo y esa sorpresa puede llevarte a algo más; esa fue una parte particularmente mágica del proceso, con dos canciones casi escritas a la vez y que se alimentaron sinérgicamente.

Eso es parecido a lo que hizo Chilly Gonzales en el “RAM” de Daft Punk, con una progresión de acordes para unir canciones. Y hablando de “Oriole”, un equipo de béisbol se llama así, y una localidad de Baltimore se llama “Birdland”, como el track inicial del disco…

No, no, no, la referencia no va por ahí. Porque sí, está el equipo de los Baltimore Orioles, pero yo no soy de Hamilton, Ohio, y Birdland es una localidad de un pueblo vecino, Ross, en Ohio, y Oriole es una calle de Birdland, lugar donde todas las calles tienen nombre de pájaros. Uno de los nombres de las calles es ese.

Excelente. Bueno, esa es la relación que necesitaba saber, porque imagino que existen recuerdos de tiempos pasados que también juegan en este disco; mal que mal, hay dos temas titulados con referencias al pasado, así que ese tiempo debe ser especial en este disco.

Pienso que es algo como Paul McCartney escribiendo “Penny Lane” o John Lennon escribiendo “Strawberry Fields”, porque esos fueron dos lugares de su niñez que les recordaban tal vez un buen momento de sus vidas. Yo tuve un par de amigos que vivían en Birdland, y ese fue un lugar divertido para mí cuando era chico porque todas las mejores fiestas eran en Birdland, todas las chicas divertidas vivían en Birdland, y mi infancia fue mucho más interesante por todo lo que pasé en esas calles. Creo que se trata de recorrer mi niñez, primordialmente en un estado de sueño. Tuve sueños durante días consecutivos de recorrer ese barrio y decidí ponerle atención a dónde tenía mi conciencia en ese momento, y es ahí donde esas canciones hacen esa conexión. Tuve muchos amigos que viven en Oriole, así que creo que estaba haciendo un mapa en mi cabeza.

En ese recorrido imagino que también hubo cosas aterradoras, porque no sólo se sueña, sino que se tiene pesadillas, entonces, ¿le pusiste atención a esas fases más oscuras, más aterradoras?

Sabes que la vida es sobre el balance y que no hay luz sin oscuridad, entonces trato de equilibrar mi arte. Cuando era joven, me confiaba y me apoyaba demasiado sobre esa oscuridad, pero al crecer, siendo un hombre adulto, más viejo, he aprendido a ver el valor de la luz, lo necesaria que es. Eso se me hizo evidente ahora, a diferencia de cuando era joven. Explorar ambas cosas y darles a ambos extremos una misma voz es donde me encuentro ahora.

Hablando de tiempos jóvenes, en los 90 parece ser que hubo más ataduras a pertenecer a algo, como el grunge, o el britpop, o lo que fuera, y que ahora es más fácil hacer cruces y no caer en la dinámica “estás dentro, o, de lo contrario, estás fuera”.

Es que eso es la vida. Cuando sea que un movimiento o algo surge. Grunge fue un concepto creado, probablemente, por un periodista inglés o por una de las bandas, no lo sé, pero en nuestro caso éramos una banda de Cincinnati que firmó con un sello de Seattle (Sub Pop) en el tiempo donde ellos se concentraban en bandas de esa región, así que nosotros éramos los afuerinos ahí. Éramos de otra ciudad, usábamos influencias del r&b de los 60 y 70 en nuestra música como nadie lo hacía.

Amo todas las bandas en Sub Pop, al oírlas, al tocar con ellos, en tanto que el britpop ocurría en otro lado, en otro país, entonces cada lugar tiene su movimiento como la psicodelia en Camboya o Brasil, la chanson francesa. Esto es algo que ocurre cuando hay atributos ligados a un área o lugar específico. Al respecto, no había ni una banda que sonara como nosotros. Todavía no hay alguien que suene como nosotros, y siempre operamos con ese estatus de outsiders porque nunca fuimos un proyecto que se pudiera poner en una categoría o género específico. En ese sentido, cuando a veces fuimos amontonados en un rótulo, estuvo fuera de nuestro control.

Algo que llama la atención de la banda, y de ti como compositor, es cómo empujan las fronteras y se escapan del rock y de las etiquetas, haciendo suyos los múltiples sonidos y géneros que pueden tomar.

Yo siempre he escuchado todo tipo de música, en serio, y absorbo cosas que me gustan. He usado esta descripción antes, que encaja: cuando un pájaro hace su nido, usa lo sea que encuentre, desde diarios hasta varas, lo que pueda utilizar para crear su casa, sirve. Lo que me sea útil para escribir una canción, eso es lo que uso. Si uso un poco de country, de hip hop, r&b, heavy metal, punk rock, todas son cosas que he amado y que he guardado dentro de mi alma, por lo que no tengo problema alguno en usarlo todo el tiempo.

Mientras muchos aspiraban al rol de “macho”, tú confrontaste y cuestionaste la masculinidad, desviándote de la norma. Ahora el feminismo es parte de nuestros movimientos sociales, entonces, ¿qué sientes al ver este cambio? ¿Qué crees?

Yo fui criado en una familia de mujeres, y cada vez que pude haber tratado de comportarme como un “supermacho” me iba de golpe de knockout por cualquiera, mi mamá, mi hermana, mi tía o mi abuela (risas), y siempre estuve claro en cómo era la fuerza de estas mujeres y de las mujeres en general, lo que hizo más fácil para mí el examinar cómo operan las relaciones y lo que surge en ellas. Claro que, al comienzo, en “Up In It” (1990) y en parte en “Congregation” (1992) escribía como un individuo, aún no muy consciente del espacio que usaba para hablar desde un lugar más allá. Lo hacía por mí y me preguntaba cosas, fue un proceso de descubrimiento propio, y cuando llegué a “Gentlemen” (1993) me di cuenta de que había sido un hipócrita en relaciones pasadas y que los hombres somos así de hipócritas. Es difícil ponerlo en palabras, pero creo que me revisé completamente en ese proceso, de forma salvaje.

Y ahí también aparece una escritura con una concepción amplia sobre el sexo, en toda su extensión. El acto, la conquista, el contacto, la separación, los sentimientos, todo está en las canciones, entonces debo preguntarte ¿cómo te fluye este tópico con tal certeza?

Si la música es quitada de cualquier tensión o energía sexual, es muy probable que yo esté menos interesada en ella. Amo los instintos primarios: sexo, deseo, atracción, todas las cosas que te llevan de regreso a lo primitivo, a los días de la gente de las cavernas, y eso es algo que nos une a todos, hombres y mujeres. Deseo, atracción. Cuando lo sientes en la música creo que es algo muy seductor. Probablemente para mí, Marvin Gaye, Al Green, los Rolling Stones, esa es música sexual que escuché y que me remitía eso en lo que oía. Lujuria y deseo. Eso me atraía mucho, y lo escuchaba antes de siquiera saber lo que era el sexo. Una vez que tuve sexo y pude hacer los paralelos entre la música y el acto, ha sido una vida de fascinación de esta relación que nunca pude anticipar.

A propósito de tu forma de trabajar, además de The Afghan Whigs has tenido otros proyectos, como The Gutter Twins o The Twilight Singers, que muestran otra cara tuya, quizás más reflexiva. ¿Has pensado en expandir esas ideas y forma de trabajar?

Nunca he hecho un disco como solista, así que eso es algo que me interesaría hacer. He comenzado a apilar ideas de cosas que me gustaría intentar. Cuando se separó The Afghan Whigs y armé Twilight Singers, y luego pude trabajar con Mark (Lanegan) en Gutter Twins, eso fue bueno. También antes de eso me uní a la banda Afterhours, con quienes sacamos un disco y fuimos de gira. Así que creo que mi siguiente paso debiera ser algo solo, conmigo mismo.

Has lanzado sencillos solistas, así que hay que esperar por ello. ¿Recuerdas algo de tus pasos por Chile, en especial con The Afghan Whigs?

He estado en Chile dos veces, primero con Mark y Dave Rosser en 2009, y con The Afghan Whigs la segunda vez. Sólo he estado en Santiago, pero es hermoso, y la última vez que fui a Sudamérica pude ir a Machu Picchu en Perú, así que espero poder llegar a sitios así también en Chile. Y debo decirte, Manuel, que no me importa si tocamos ante mil o cincuenta personas, yo toco lo más fuerte y potente que pueda. Todos obtienen lo mejor de mí; es un día de tu vida, y por eso no puedes sino dar lo máximo. Recuerdo que el show de Santiago fue el último de esa pata del tour y tuvimos grandes anfitriones con una cena deliciosa que recuerdo mucho, también.

¿Hay chance de que vuelvan aquí a presentar “In Spades”?

Yo sé que están trabajando en algo. Si tuviera que responder si vamos a ir para allá con este álbum, diría que “sí”. No es seguro, pero te digo que están trabajando por ello.

Muchas gracias por tu tiempo y disposición.

Gracias a ti. Fue divertido hablar con ustedes y tener una gran conversación.

Esperamos verte en el futuro

Yo también. ¡Chao!

Por Manuel Toledo-Campos

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