Juan Pablo Abalo: “Me gusta hacer música sin deberle nada a nadie”

Martes, 10 de Marzo de 2015 | 2:09 am | No hay comentarios
Juan Pablo Abalo: “Me gusta hacer música sin deberle nada a nadie”

El año pasado sacó uno de los mejores discos que se hayan editado en Chile en los últimos tiempos, al unir el misterio con el amor y la elegancia. Juan Pablo Abalo cree en la importancia del disco como obra completa de arte, y “Como Un Animal” se convirtió en un álbum que explora la canción popular y la balada, en una clave única y propia. Pudimos conversar con el compositor acerca de esto, sus próximos pasos y las dificultades y ventajas de trabajar de forma independiente.

Juan Pablo Abalo exhibe en su currículo estudios en composición musical, es candidato a doctor en Filosofía con mención en Estética, pero él prefiere que le digan que es arreglista, músico y compositor. Su último lanzamiento fue el excelente “Como Un Animal” que, desde la elegancia, lo cachondo y lo misterioso, construía relatos de amor y oscuridad, con baladas muy únicas.

Nos juntamos en un café a conversar sobre este disco, parte de los destacados 2014 de HumoNegro, y empezamos a hablar del concepto detrás de “Como Un Animal”, cuyo subtítulo es “Nueve baladas de amor y misterio”. Abalo explica que “con el tiempo he trabajado en los discos como una idea grande. No me acomoda el conglomerado de canciones. Se pierde algo. Me interesa el disco como objeto material y concreto”.

JUAN PABLO ABALO 01Abalo no piensa en singles, sino que en álbumes, y cree que “seguramente mi idea va totalmente a contramano de los tiempos, es en general lo que me pasa, pero no estoy pensando en ello”, lo que le ha llevado a hablar de temas complejos como el abuso de niños por parte de sacerdotes, como en “Canciones De Misa” (2012). “Incluso, alguien me preguntó una vez ‘¿Por qué haces un disco de un tema tan asqueroso?’. Ahora hacen películas de la cuestión”, agrega el artista.

¿Por qué surge la idea de hacer un disco como “Como Un Animal”?

-Este disco surge a partir de las infinitas ganas que yo tenía de hacer un trabajo de baladas, que es un género que me gusta mucho. Para mí, desde un inicio, el subtítulo era la idea central del disco: amor y misterio. Hay una balada que para mí fue clave, “Sycamore Trees” de Jimmy Scott, que aparece en Twin Peaks, llena de misterio y de amor oscuro, fantástico y tenebroso, y esa idea estuvo ahí picando hasta que concretamente aparecieron las canciones. Si alguien me escuchara decir que quería hacer un disco de baladas y no me conociera, pensaría que es un disco de balada pop, onda Chayanne, Luis Miguel, lo que está perfecto, pero no es eso.

¿Cómo era tu acercamiento al armado de las canciones?

-Yo empiezo a trabajar haciendo la música, haciendo garabatos de la música, y de ahí de a poco las palabras empiezan a aparecer y comienzan a encontrarse con la música. Le di muchas vueltas, porque hablar del amor puede sonar muy tonto, y yo no sé si lo logré, pero al menos traté, diciendo algo muy simple de forma no tan obvia.

También el sonido del disco es sensual y atrayente

-Esa era la apuesta, una cosa bien difícil de lograr. Y si se logró, qué bueno, porque la idea era que tuviera un ánimo seductor, calentón, incluso con todas estas tragedias del amor. Se compone desde el ritmo. Eso lo cambió Stravinski con “La Consagración de la Primavera”, cuando revirtió lo histórico de componer desde la armonía y la melodía, y en vez de eso hacerlo desde el ritmo. Construí “Como Un Animal” desde ideas rítmicas, sin exageración.

JUAN PABLO ABALO 02Para Abalo también es todo un tema la generación de posibilidades para mostrar la música, y por ello fue cuidadoso al elegir sacar un stock limitado de vinilos, en vez de CDs, tanto por lo económico como por el control sobre el proceso. Explica que “yo decidí hacer la cadena de producción completa, desde el contacto con los gringos en la fábrica, hasta entregarlo al público. Ver cuánto sale, y ver si vale la pena tanta inversión, y fue un gran aprendizaje. Muy agotador, pero se aprende”.

Elegir un formato más análogo en un mundo digital es una especie de declaración de principios.

-De hecho, el digital y el vinilo son los polos opuestos. El vinilo realmente exige toda la experiencia física. En cambio, con el CD y lo digital le pones play en el computador con esos parlantitos cagones y haces todo, y el disco se escucha de fondo. Corre ese riesgo. Hay que volver a los hábitos de escucha de los álbumes. O sea, ahora está eso de que le mandas el disco a alguien y a la media hora te dice que estaba increíble. Con una escucha nadie es capaz de evaluar un disco, y ahora eso pasa tan fácilmente. Este exceso de novedades hace que muchos escuchen los discos una sola vez.

Has trabajado con gente del pop como De Janeiros (Pablo Muñoz y Milton Mahan) o Dënver.

-Yo hice los arreglos de “Fuera De Campo” (2013) y del lanzamiento de ese disco, y me entiendo súper bien con ellos. Tuve una formación clásica entremedio en mi historia, pero partí desde la música popular, y desde ahí tuve un desvío a lo clásico por un momento. Hay diferencias formales, pero no son grandes. En el siglo XXI todo está muy en la batidora. La música clásica era popular antiguamente, entonces hay mucho equívoco ahí. Esas separaciones sirven sólo para llenar los formularios del Fondart o similares. En Chile gusta mucho esa cosa ordenadita, separando a unos de otros. A mí no me va ni me viene.

¿Has pensado en tocar en vivo “Como Un Animal”?

-Sí, pero es caro hacerlo porque requiere de infraestructura y mucho más. No se suele hablar de esto, pero contratar a un cuarteto de cuerdas es plata y tiene un valor, y las cosas cuestan plata. Arrendar una sala cuesta plata. Lo que pasa aquí es que se corta la cadena cuando tú sacas el disco, porque la infraestructura musical no da. Tocar es costoso, requiere tiempo e inversión, y si no tienes un grupo de apoyo se hace imposible. Sólo los que tienen un sello y un booking detrás pueden, pero no los artistas completamente independientes.

No hay un apoyo importante al proceso posterior a los lanzamientos.

-Ahí hubo un invento concertacionista, porque el poder de lo cultural quedó a cargo de gestores culturales que entienden poco y nada, y la gestión quedó en poder de gente que se informa con El Mercurio. Van demasiado atrás y rara vez van a anticiparse a las cosas, y ahí se fue todo a la chucha. Cuando la maquinaria cultural está a cargo de gente que hizo un diplomado de gestión cultural y punto, se encargan de poner más obstrucciones que de simplificar las cosas. Al final te toca buscar caminos alternativos y saltarte todo eso. Hay que saltarse el Fondart, porque si no lo haces quedas a disposición de los tiempos de los administradores de la cultura, y ahí quedaste frito.

Se quedan con esas diferencias en los formularios, con las categorías y punto.

-Lo más interesante, y que produce más cambios, es lo indeterminado, y esas obras no tienen lugar en los formularios, entonces queda afuera una enorme cantidad de cosas muy interesantes, que se deben mover por sí mismas, y a mí personalmente me gusta eso, esa libertad, no tener que deberle nada a nadie y poder hacer música.

JUAN PABLO ABALO 03Para evitarse problemas, Abalo ya piensa en los siguientes pasos. “Este nuevo proyecto está pensado desde la facilidad que implica tener a tres personas tocando, y nada más”, explica el arreglista. Se trata de Los Días Contados, proyecto que une a Juan Pablo con “Cerebro” (ex Mostro), y Luis Felipe Saavedra, quienes ya están grabando su disco debut que se va a llamar “Tocaciones”, y que debutará en vivo probablemente en abril. Abalo dice, con una gran sonrisa en el rostro, que “son canciones lentas y algo misteriosas, también en clave de balada. Mucho más electrónicas. Está entretenido”.

Con los nombres metidos en Los Días Contados, el ritmo debe ser importante.

-Totalmente. Cerebro toca el bajo, un bajo muy rítmico. La junta es muy entretenida con el Luisfe y conmigo en los teclados, y me gusta mucho cómo va eso. Se va a mover de forma más fácil.

Un monstruo de tres cabezas.

-El proceso involucró que yo escribí las canciones y luego las llevé y las reacomodamos. Pasan cosas muy buenas. Comienzan a mutar las canciones, a cambiar y es rico ese proceso. Estamos en la primera etapa y nos están grabando los De Janeiros. Eso me tiene muy contento porque yo quiero seguir haciendo música, no perder tiempo haciendo otras cosas como la administración. No tengo una personalidad particularmente abnegada ni nostálgica, miro más para adelante, y este nuevo proyecto me tiene muy contento.

Abalo sonríe. El entusiasmo por lo que se viene es evidente, aunque al caminar para la sesión de fotos hablamos de lo folklórico que es el blues y de lo necesario que es el escuchar música. Aunque es un músico, Abalo suena a profe, o quizás es la emoción que destila al hablar de estos temas. Posa para las fotos, echa unas cuantas tallas y se despide, probablemente a seguir haciendo música, con la libertad de la independencia en sus manos.

Por Manuel Toledo-Campos

Fotos por Julio Ortúzar

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