Fernando Ruíz de Catupecu Machu: “Queremos conocer y recorrer nuevos sonidos”

Lunes, 10 de Junio de 2013 | 11:15 am | No hay comentarios
Fernando Ruíz de Catupecu Machu: “Queremos conocer y recorrer nuevos sonidos”

A pocos días de una nueva presentación de la agrupación argentina Catupecu Machu en Chile, HumoNegro habló con su líder, Fernando Ruíz. Adelantando sus próximos sonidos y formatos de show, los lados personales de la banda, también repasando un poco los casi veinte años de existencia y, por qué no decirlo, de parte de la historia del rock argentino.

Se encuentran haciendo una serie de conciertos que los traerán a Santiago y también harán shows en Lima y en Nueva York. ¿Estos shows se están haciendo bajo el marco de algún formato en vivo en especial o es simplemente un show eléctrico más estándar?

Nosotros estamos aquí en la Argentina preparando un tipo de show especial que se llamará Madera Microchip, que será un experimento donde mezclemos un montón de influencias acústicas, y por ahí tiraremos todos nuestros instrumentos por iPad, y en general experimentamos de otras formas. Este show no lo podremos llevar aún ni a Chile ni a Perú como bien dices, y los actuales estarán más basados en nuestro último disco de hace un par de años, “El Mezcal y La Cobra” (2011). También un montón de cosas que tienen que ver con la historia de Catupecu, porque estamos en un momento conjugando muchas cosas que la gente nos venía pidiendo, entonces, como en un show, la idea es que todos vayamos a compartir; queremos ir a hacerlo con toda la historia de Catupecu.

Con la noticia de Madera Microchip la gente está bastante intrigada sobre estas funciones. Según han dicho, mezclarán sonidos españoles y, como dijiste, con la inclusión de la tecnología de los iPads. Pero, ¿cuál es la idea a seguir principalmente?

El concepto de Madera Microchip consiste en un experimento que mandamos a hacer. Hace tiempo que lo teníamos en la cabeza, e incluso habíamos hecho cosas que iban un poco por ese lado. Tiene una dinámica en el show donde nos movemos muchos, vamos y venimos con distintos sonidos, dándole energía como por otro lado, porque nosotros estamos sentados. Pero nuestra música, nuestros sonido están todos por línea, por nuestros iPads. Estamos todos con iPads, salvo el baterista que estará con un cajón peruano, más otros artilugios acústicos para adherirle al sonido más riqueza. Y bueno, el bajista, Seba, toca su bajo procesándolo por el iPad, entonces todo eso hace que el sonido se conjugue en muchos tipos y mezclas. Porque, por ejemplo, yo tengo decenas de pedales y procesos conectados al iPad, por lo que mi guitarra española pasa a convertirse en un momento en un sonido eléctrico, y al siguiente, a toda la dulzura del mundo. Es como un viaje que se va haciendo por distintas texturas. Tiene que ver con una manera distinta de sonar de Catupecu. Nosotros siempre nos mantenemos haciendo cosas pequeñas, para 200 o 300 personas, pero decidimos hacerlo en el Gran Rex para afianzar esta idea divina de Microchip, junto a mucha más gente. Ojalá podamos llevar esta misma idea a todos en Sudamérica, porque es una manera alucinante de ver la música. A ver si por ahí esta visita a Chile resulta para tener conversaciones con gente que quiera y esté interesada en llevar este show a un teatro pequeño. Es una nueva forma de ver la mezcla de la tecnología con lo más acústico.

Catupecu Machu es muy famoso por presentar distintos formatos de shows. Teatrales, acústicos, etcétera. Ciertamente el más impresionante es el formato 5.1. Sobre este último, ¿han pensado en retomarlo? Y, sobre todo, ¿han pensando en llevarlo a estudio para pasar de la estereofonía al multicanal?

Bueno, justamente antes del accidente de Gabriel, él fue de viaje a Londres y a Paris, y estaba muy sumergido en el tema del 5.1, estudiando un montón de cosas. Incluso había comprado un disco de Björk que estaba en 5.1. Con esto comenzó a investigar y a comprar equipamiento para trabajar en multicanal, porque decía que el próximo disco nuestro debía ir mezclado 5.1, pero la historia fue distinta. Y bueno, un poco por eso apareció el tema de Madera Microchip, por esa necesidad de pasar por distintos sonidos y tecnologías. Nosotros en Catupecu Machu somos viajeros del sonido, de la música, y de las vivencias. No sólo somos una banda que le gusta viajar por los países y recorrer. Hay gente que quiere conocer y recorrer nuevas ciudades. Nosotros queremos conocer y recorrer nuevos sonidos.

El último disco de Catupecu Machu fue una inclusión muy rápida de Agustín Rocino, a la salida de Javier Herrlein. A dos años de eso, ¿en qué crees que ha contribuido Rocino al sonido de la banda?

Claramente cuando paras por algún conflicto, siempre es más fácil decir “bueno, el tema fue por diferencias musicales…”. Pero el amor y el cariño de haber vivido tantas cosas juntos con Fernando, queda. Agustín siempre fue un miembro honorario; ha sido músico invitado y hasta lo hemos llevado a gira. Alguna vez hizo un trabajo de pre-producción tan comprometido, que hasta un tiempo se quedó viviendo en el estudio de grabación. Sin duda, Agustín es el músico fetiche de Catupecu. Llegó en un momento especial como banda, y me refiero mucho más allá de lo que pasó con Gabriel. El momento en que hicimos “El Mezcal y La Cobra” con Catupecu fue especial. Y quizás tampoco se vea reflejado en el disco. Quizás en vivo, ahora en 2013, se pueden ver ciertas cosas que no se veían antes. Agustín desde siempre no sólo nos trae buena música, aporta algo muy luminoso, muy positivo, que hemos podido incluir en algo muy bueno.

Hace algunas semanas, salió un anuncio por parte de la banda con respecto a que tu hermano Gabriel se encuentra en una buena rehabilitación, tranquilo, rodeado de familia y amigos. ¿Gabriel se ha convertido en una especie de inspiración tanto para ti y para Catupecu Machu? ¿Qué sigue de él en el sonido de la banda?

El siempre fue una fuente de inspiración y un guía espiritual. Y ahora Gabriel, aún en el estado que está, sigue siendo un creador. Siempre estuvo al menos veinte años adelantado y por ahí aún sigue estándolo. Entonces, ahora tenemos otra forma de vivir en Catupecu con  Gabriel. Componemos, tocamos y nos divertimos con él. Y tratamos de entender cómo es estar ahora con él. Es él en otro estado. Gabriel, al ser el eterno productor de Catupecu, ahora es una fuente de inspiración. Por ahí es mucho más fuerte una idea que nos dejó que la influencia de alguna música. Yo veo que este momento musical de Catupecu, es el momento más Gabriel de nuestra historia.

¿Cuándo se viene nuevo disco para Catupecu Machu?

Mira, estoy pensando en el año que viene, porque cumplimos 20 años. Es mucho, una montaña rusa emocional, física y musical. Se trata de recorrer la historia de Catupecu, y un montón de cosas. Tenemos muchas ideas. Yo, personalmente, escribo todo los días, así que nos mantenernos activos. Nosotros siempre estamos trabajando, lo que pasa es que a veces ese trabajo se vuelca todo junto y se llama “disco”.  Pero cuando la gente lo escucha y ya lo tiene en sus manos, ahí se convierte en algo que ha terminado para nosotros, que ya fue. Y como en Catupecu somos enfermos de los estudios, nos encanta estar ahí, entonces todas las experiencias futuras seguirán volcándose en algo nuevo.

¿Cómo definirías la parada musical argentina actual?

El rock argentino tiene mucha tradición. Desde que comenzó afuera, casi al mismo tiempo comenzó acá. Hay gente que escucha más aquí el rock argentino que el de afuera. En otros países de habla hispana es al revés, casi no escucha música en español. Aquí hay muchas radios que se dedican a escuchar casi sólo música argentina; siempre hay una banda que va a salir como la próxima gran cosa. ¿El futuro? Bueno, siempre hay momentos que todo está más calmado, otro que está más fuerte, pero el rock argentino es algo que siempre está vivo. Y aunque no sé qué expectativas tener, sí hay algo cierto: siempre puedes estar bien “copado” con nuevos artistas argentinos. Alguna vez alguien dijo por ahí que el rock en inglés había perdido poesía, y que el rock en español podría ser un lugar lleno de ella.

¿Algún mensaje para tu público chileno?

Gracias por estar siempre. Cada vez que vamos lo pasamos increíble. Les pido disculpas por no haber ido antes, no es falta de ganas, a veces se hace muy difícil ir. Con nuestro público chileno tenemos un romance que comenzó casi desde que nos iniciamos como banda. Esta entrevista no sería nada si no fuera por nuestro público. El futuro es importante, y el presente también. ¡Iremos a pasarla bien y a tomar harto pisco!

Por Pamela Cortés

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