Eric Peterson de Testament: “Somos parte de la huella digital del thrash”

Viernes, 11 de Agosto de 2017 | 12:33 am | No hay comentarios
Eric Peterson de Testament: “Somos parte de la huella digital del thrash”

Si bien, muchos están de acuerdo con los conjuntos que conforman el denominado grupo de los “Big Four” del thrash metal, hay otros tantos que no lo están y que exigen la inclusión de Testament en dicha categoría. Los titanes californianos ostentan una carrera sólida, que hoy los ubica como uno de los máximos referentes del género gracias al apego a sus raíces extremas y, al mismo tiempo, a la experimentación que han utilizado para nutrir su música, la que en su mayoría sólo ha recibido halagos.

El año pasado publicaron “Brotherhood Of The Snake”, undécimo álbum de su carrera y objeto principal de la nueva gira que los trae de regreso el 24 de agosto a al Teatro Caupolicán, junto a Nile, circunstancias idóneas que nos motivaron para conversar con Eric Peterson, el único miembro original de la banda desde los días en que se llamaban Legacy. Sus impresiones frente al éxito de su último disco, respecto a la historia del grupo y a este nuevo concierto en nuestro país, quedan a continuación disponibles en su integridad.

Sabemos que en gran medida tú fuiste el artífice del último disco, y se nota tu influencia y tu dirección musical en la obra. ¿Cómo describirías el proceso creativo del registro y cómo se graficó tu perspectiva personal en este trabajo?

Respecto a la batería, durante la mitad del proceso trabajé con alguien más, mientras que simultáneamente lo hice con un programa de baterías reales grabadas, donde creo que hasta el mismo (Gene) Hoglan participó en varios de esos beats. Contiene bases thrash, beats con doble bombo, puedo modificar el tempo y luego aplicar todo ese trabajo en futuras maquetas. Tengo un pequeño estudio en mi casa que nos sirvió para crear el material y trabajar en eso, sin embargo, no soy muy experto, de hecho, conozco a muchas personas que hacen trabajos increíbles muy rápido, como es con Andy Sneap; sé que él es capaz de terminar algo en una semana si se lo propone y es impresionante. Como yo estoy lejos de eso, solía frustrarme y estaba siempre pensando en cómo manejar el programa de mejor forma, entonces pensé en usar ambos métodos y así no perdía la vibra del momento y eso espontáneo que tiene crear música, por eso a menudo estuve con un baterista y no sólo con la máquina, de esa manera todo fue más fluido. Logramos un buen sonido con mi equipamiento gracias a la tecnología de la que disponemos, así que el demo que realicé quedó genial y fue muy útil. Gene, por otra parte, trabajó con esta especie de “escritor fantasma” (el otro baterista) en varias ocasiones en las que usamos una batería real y una electrónica, proceso en el que tomaron el material y ordenaron muchas partes para así darle forma a lo que después se convirtieron en las canciones.

Lo diferente en esta oportunidad fue que con el resto de músicos no nos juntamos a ensayar y a familiarizarnos con los temas, porque todos estaban ocupados con sus respectivas giras y compromisos, por lo tanto, yo les envié las maquetas de ocho canciones, unos siete u ocho meses antes de entrar al estudio. Una vez allí, aún hacíamos arreglos. Recuerdo que había una canción en particular que a nadie le gustaba, entonces tuve que usar muchas partes que tenía en mente para modificarla y así generar algo que lograra el consenso. Personalmente, siempre tuve claro qué era lo que queríamos lograr como banda, el sonido que buscábamos, así que jamás me desenfoqué, lo que facilitó el trabajo. Chuck, por otra parte, al principio se sentía frustrado e incómodo con el material que teníamos, no obstante, al poco tiempo cambió de opinión y vio el potencial de las canciones, así que encontró el rumbo, la inspiración y terminó realizando una gran labor en la voz, como siempre lo ha hecho. Ya después con la recepción de la crítica y de algunos seguidores que exclamaron incluso que éste es nuestro mejor álbum, Chuck acabó por convencerse y ahora está feliz con el disco.

El proceso completo de “Brotherhood Of The Snake” fue diferente y complicado, debido a la falta de tiempo de los integrantes y sus apretadas agendas. Sin embargo, tal como decías, el álbum ha sido aclamado por la crítica y los seguidores. ¿A qué crees se debe esta situación?

Teníamos que terminarlo rápido y siempre me sentí capaz de lograrlo, esas fueron más o menos las ideas que dominaron el proceso. Un aspecto negativo fue el hecho de que no nos comunicamos bien, por lo tanto, no nos juntamos antes para practicar y desarrollar el material para el disco: Alex estaba de gira con Metal Allegiance, Steve y Gene eran parte de la gira de Death, este último recién pudo llegar un día antes de la sesión de grabación de baterías y alegaba que no conocía bien las canciones y todo eso. Por lo mismo, muchas partes cambiaron; tal vez el verso ahora es el coro y cosas así, pero la música y su intención no cambiaron. Suelo co-producir los discos, pero esta vez quise concentrarme más en lo musical. Desde hace un tiempo nosotros mismos nos hacemos cargo de las labores relacionadas al trabajo de la banda, como Chuck, que hace muy bien su tarea de manager, por ejemplo, mientras que yo estoy metido por completo en la música. De esta forma nos esforzamos por lograr nuestros objetivos y hacemos que pasen las cosas.

¿Cuánta de la responsabilidad es tuya respecto al sonido más pesado y denso que ha desarrollado Testament en estos últimos años?

Asumo una parte considerable de eso, pero debo reconocer que Gene también se lleva parte del crédito al ser el baterista (el corazón), porque él da el ritmo y personalmente compongo y toco pensando en lo que a él le gusta hacer en Testament, entonces por ahí va el tema. Cuando empieza la composición, siempre visualizó lo que hará el baterista y lo que a él le hace feliz tocar, así que de antemano todo ya va más o menos orientado hacia eso, para que él luego participe y decida si hay que modificar algo o no. Con este método hicimos también “Brotherhood Of The Snake”, que incluso fue elegido disco del año en más de algún lugar. Por lo tanto, creo que está validada la forma de trabajar, dimos con una buena estrategia. En el camino hubo problemas, algunos se contrariaron más de la cuenta tal vez, pero al final hicimos un gran disco que llegó a los primeros lugares en distintas listas. Entendimos que no teníamos tiempo y que había que cumplir con una fecha estipulada para el álbum, así que nos esforzamos y lo hicimos; si hubiésemos esperado para que todos participaran más o se sintieran más cómodos con la situación, quizá nunca habríamos grabado, tal vez recién lo estaríamos haciendo ahora debido a nuestros compromisos y el resultado no sería el mismo. Quién sabe lo que habría pasado. Teníamos la oportunidad también de tocar en muchos festivales de Europa y no podíamos lograrlo si no llevábamos un álbum nuevo, así funciona el negocio, entonces toda esa presión nos terminó por favorecer para trabajar duro y concretar el disco. Sabemos que ya no es como antes, ahora salen cientos o miles de discos de metal cada mes y tenemos que competir en cierta medida con eso. Si bien somos unos privilegiados debido a que estamos desde los comienzos y somos parte de la “huella digital” del género thrash, no se compara lo que vivimos en el pasado a lo que se vive hoy, donde hay miles trabajando duro y convirtiéndose en parte de esta competencia.

¿Cuál ha sido la clave de la longevidad de Testament?

La clave diría que es el saber elegir las batallas en las que participarás. Hay ocasiones en las que conviene callar y morderse los labios en vez de enojarte y volverte loco. La vida es injusta, nada lo es, nada es perfecto. No obstante, hay bondad. Al final todo se trata de conseguir el balance, querer algo e ir por ello; perseverar, pero recordando que tal vez algo fue fácil de conseguir, aunque puede ser difícil de mantener. Siempre tuvimos fe en el trabajo de Testament, eso también fue algo fundamental. Por mi parte, me basé en la experiencia de anhelar algún disco nuevo que me vuele la mente y, al no encontrarlo, entonces pensé en escribirlo yo mismo.

¿Tienes algún recuerdo especial de sus visitas previas a Chile? ¿Qué podemos esperar de esta nueva presentación?

Primero que todo, dejo en claro que el público de Chile nos ha entregado una de las respuestas más eufóricas de las que hayamos recibido en cualquier lugar del mundo. De verdad lo que ocurre con el público chileno es algo muy especial en comparación con lo que pasa en el resto del mundo; el espíritu del público chileno es distinto. Respecto al repertorio que mostraremos en esta oportunidad, tendrá obviamente muchos temas clásicos y otros que no hemos tocado en bastante tiempo. Además, cada uno de nosotros ejecutará un solo de su instrumento, más que nada porque eso era parte de la tradición de ir a un concierto, algo que sentimos se ha perdido un poco. No sé si será algo que ocurrirá durante toda la gira, pero sí lo haremos en lugares especiales como Chile porque es un público al que queremos mucho y para el que sólo tenemos palabras de agradecimiento por todo su apoyo. Estamos muy emocionados de volver.

Por Hans Oyarzún

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